Una escritura, un destino (María Liliana Herrera A.)

Revista Ciências Humanas no. 23, Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), Colómbia

Lo que aquí exponemos puede considerarse como una introducción a dos problemáticas que nos plantea la obra cioraniana: la escritura fragmentada y la percepción del tiempo que la articula. Se trata del planteamiento general el cual es propiamente el horizonte en el que el fragmento y sus características y la percepción del tiempo que lo legitima se van dibujando gracias a su mediación.

“La interpretación propiamente dicha consiste en penetrar (al autor) y no subsumirlo. Ella no sabe nada definitivo, sino que, preguntando y respondiendo precede todo aquello que nos conmueve. Con esto la interpretación comienza un proceso de apropiación cuyas condiciones y límites ella fija (…). La interpretación verdadera constituye el medio que posibilita el propio sobrecogimiento”. Jaspers.

Podríamos pensar la obra cioraniana como un mapa equívoco en el que encontramos señales que nos permiten construir rutas nunca seguras y que no llevan a un lugar fijo porque no existe o esta oculto. Un lugar fijo tiene implicaciones de seguridad, firmeza, raíces, futuro, en resumen, la aceptación irrestrica de un orden en un mundo. Más bien podríamos pensar en lugares de paso que pueden direccionar o hacer posible una interpretación. Esto supone ya un movimiento del texto cuya regulación se encuentra en una experiencia límite que más tarde nombraremos. Y como las características más inmediatas de la obra de Cioran son la ambigüedad, la asistematicidad, la paradoja y la fragmentación, debemos hacer surgir de ella misma los rasgos que nos permiten interpretarla, rasgos que no podemos considerar en principio como temas de exposición, pues estrictamente hablando no hay temas en dicha obra sino fragmentos de ellos, fulguraciones que señalan hacia un terrreno desconocido y originario y cuya presencia habrá que hacer surgir. ¿Cuál es el modo y de qué disponemos para mostrar esa presencia? Queremos penetrar indirectamente y paso a paso un plexo que a pesar de estar constituido por una escritura fragmentada, parece una totalidad(1) , y esto es decir también un destino. Y es penetración indirecta porque el primer equívoco que aparece es la inmediatez de las afirmaciones y negaciones que encantan por su ironía(2)  y por su excelencia literaria, pero que consideradas con cierto detenimiento no se agotan en sí mismas. En este plexo equívoco, no obstante, podemos escuchar las señales que parecen dichas al azar, que parecen notas marginales que, aunque no haya habido intencionalidad en ello por parte del autor, podemos reconocer como el horizonte operativo del cual han surgido sin método al parecer.. [leia mais]

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