驴Revoluci贸n Conservadora en Rumania?

Claudio Mutti — CIORAN.EU

El sintagma “Revoluci贸n Conservadora”, que despu茅s de la segunda guerra mundial Armin Mohler hizo c茅lebre, nace en el siglo pasado; pero fue el literato Hugo von Hoffmanstahl, en 1927, quien iba a darle un contenido program谩tico: en un discurso titulado “La literatura como espacio espiritual de la naci贸n”, von Hoffmanstahl identificaba, como factores fundamentales de la Revoluci贸n Conservadora, la b煤squeda de la totalidad y de la unidad como alternativa a la divisi贸n y a la escisi贸n.

Mientras que el concepto de Revoluci贸n Conservadora asume un significado pol铆tico, resulta claro que sus principios se contraponen de manera radical a los que han triunfado con la Revoluci贸n Francesa. Podemos decir que pertenecen a la Revoluci贸n Conservadora aquellos que combaten los presupuestos del siglo del progreso sin querer restaurar, sin embargo, ning煤n Ancien R茅gime. La Revoluci贸n Conservadora, por tanto, designa un proceso pol铆tico que, como afirma el mismo Armin Mohler, no se limita al mundo austro-alem谩n sino que abarca a toda Europa.

Por nuestra parte, de hecho, Marcello Veneziani ha podido buscar tambi茅n los caracteres principales de la Revoluci贸n Conservadora, y ha cre铆do poder resumir las caracter铆sticas en estos t茅rminos: “sentido de la modernidad, recreaci贸n de la tradici贸n, rechazo de la concepci贸n lineal y progresista de la historia, antiigualitarismo, vitalismo y organicismo, primac铆a de lo pol铆tico y de lo comunitario, movilizaci贸n “total” de las masas, la reflexi贸n sobre la t茅cnica, elogio futurista del acero, visi贸n est茅tica y l铆rica de la vida”.

Yo soy de los que creen que el concepto Revoluci贸n Conservadora puede servir, en cierta medida, para encuadrar e interpretar tambi茅n el fen贸meno del Movimiento Legionario rumano. Podremos extraer la confirmaci贸n de una breve rese帽a de las posiciones de algunos intelectuales rumanos que militaron en el Movimiento Legionario o, de alguna manera, estuvieron cerca de este, contribuyendo de todos modos a definir su identidad doctrinal y program谩tica.

El mismo Corneliu Codreanu, en su libro Pentru Legionari, inserta el Movimiento Legionario dentro de un cauce cultural y pol铆tico m谩s amplio, que se manifiesta en Rumania ya entorno a la mitad del siglo XIX. Entre quienes Codreanu cita como precursores del Movimiento Legionario, se encuentran algunos de los nombres m谩s ilustres de la literatura rumana; ya en este hecho encontramos una de las caracter铆sticas principales de la Revoluci贸n Conservadora, ya que literatura, espiritualidad y naci贸n son coordenadas fundamentales de toda la nebulosa de la revoluci贸n conservadora investigada por Armin Mohler.

Pues bien, Codreanu cita entre los antepasados espirituales del Movimiento legionario al m谩s grande de los poetas rumanos, Mihai Eminescu (1850-1889). Eminescu, que en Italia es conocido m谩s o menos como una especie de Giacomo Leopardi rumano, fue en realidad un denodado militante nacionalista, que luch贸 con todas sus fuerzas contra la explotaci贸n usurera del campesinado rumano y contra la alineaci贸n cosmopolita de las clases dirigentes. No por azar el difunto rabino de Bucarest, Moses Rosen, en la 茅poca de Ceaucescu trat贸 en vano de impedir la publicaci贸n de los art铆culos de pol茅mica pol铆tica del poeta nacional rumano, declarando textualmente, con soberano desprecio del rid铆culo y suscitando una protesta coral, que Eminescu debe ser enumerado entre los responsables de Auschwitz.

Se puede decir, de todos modos, que la intelectualidad rumana en general se ha situado conscientemente y de forma declarada en la estela de Eminescu. No s贸lo entre las dos guerras, sino, dir铆amos, hasta 1989, el problema principal de los rumanos ha consistido en definir su especificidad nacional y en individuar la modalidad m谩s id贸nea para tutelarla y expresarla sobre todos los planos , de modo que los proyectos culturales, pol铆ticos, sociales y econ贸micos elaborados por la intelectualidad rumana en un siglo y medio han tenido casi siempre como raz贸n de ser la defensa y la manifestaci贸n de la esencia nacional.

En el periodo comprendido entre las dos guerras mundiales, en particular, en Rumania las distintas corrientes de pensamiento se diferencian exclusivamente en lo referente a los medios que hay que adoptar para conformar la vida del pa铆s a su identidad nacional, mientras tal finalidad se da por descontado y es compartida por todos – con la obvia excepci贸n de la exigua inteligencia mundialista, la cual, por otra parte, representa en la 茅poca un cuerpo extra帽o respecto a la realidad nacional, tambi茅n por razones de pertenencia 茅tnica.

Tenemos entonces, en primer lugar, un nacionalismo tradicionalista y ruralista, antioccidental y antimoderno, que deriva de la reacci贸n antiliberal de Titu Liviu Maiorescu (1840-1917) y llega en parte, con Nichifor Crainic (1889 鈥 1971), a posiciones “etnocr谩ticas” fuertemente impregnadas de espiritualidad ortodoxa.

Tenemos despu茅s un nacionalismo populista (del cual es portavoz la revista “Viata Romanesca”) que, reafirmando tambi茅n la prioridad del inter茅s nacional y comunitario respecto a los de clase y confirmando la importancia fundamental de los valores 茅tnicos y campesinos, sin embargo se declara favorable a probar el camino de la democracia parlamentaria.

Hay, al fin, un nacionalismo din谩mico que, mediante su m谩s ilustre exponente, el cr铆tico literario Eugen Lovinescu (1881-1943), preconiza la actualizaci贸n de la potencialidad nacional y el nacimiento de un “estilo rumano” a trav茅s de la “sincron铆a” pol铆tica y econ贸mica de Rumania con el resto de Europa.

Otra direcci贸n, finalmente, la m谩s interesante para nosotros, se relaciona con la variante nacionalista representada por la considerada “nueva generaci贸n” o “joven generaci贸n”. Es esta corriente, ampliamente solidaria con el Movimiento Legionario, la que, bajo diversas consideraciones, seg煤n me parece se inscribe con pleno derecho en el m谩s vasto contexto de la “revoluci贸n conservadora” europea. El gu铆a espiritual carism谩tico e indiscutido de la “nueva generaci贸n”, el fil贸sofo y te贸logo ortodoxo Nae Ionescu, y sus disc铆pulos ( Mircea Eliade, Emil Cioran y Constantin Noica son s贸lo los m谩s c茅lebres) intentan realizar una s铆ntesis arm贸nica entre un nacionalismo libre de las tendencias reaccionarias y una versi贸n de la modernidad que prescinda del liberalismo y de la democracia.

Trataremos, por tanto, de enfocar las caracter铆sticas de esta “joven generaci贸n” de entreguerras a trav茅s de la presentaci贸n sint茅tica de sus exponentes de mayor relieve, exponentes que tuvieron una estrecha relaci贸n con el Movimiento Legionario y que en distinta medida ser谩n considerados igualmente como portavoces del Movimiento Legionario mismo y que de cualquier manera han contribuido a definir la identidad doctrinal del Movimiento Legionario.

NAE IONESCU

El maestro de la joven generaci贸n, Nae Ionescu ( 1890-1940), ense帽贸 l贸gica y metaf铆sica en la Facultad de Letras de Bucarest. Decididamente revolucionario porque quebrantaba el monopolio idealista y neoidealista, la ense帽anza del profesor Nae Ionescu se situaba en la estela de la mejor l铆nea cultural rumana, tanto que su alumno m谩s famoso, Mircea Eliade, pudo indicar en 茅l el sucesor directo del gran Nicolae Iorga.

Te贸logo, defensor de un cristianismo marcadamente teoc茅ntrico, Nae Ionescu despreciaba como “desviaci贸n occidental” el cristianismo human铆stico y moralista que se hab铆a difundido en los ambientes ortodoxos de la Capital, hasta tal punto que no se ahorr贸 cr铆ticas a nada menos que al Patriarca Miron (quien en 1938 ser谩 c贸mplice de la oligarqu铆a en el asesinato de Corneliu Codreanu). Nae Ionescu, consideraba, cito a Mircea Eliade, que “la mentalidad secularizada, laicizante y protestante” difundida en los ambientes del Patriarcado “constituye una intrusi贸n de la concepci贸n del mundo moderno en el seno de la vida espiritual de la Iglesia”.

El veh铆culo m谩s eficaz de la acci贸n instructiva que Nae Ionescu lleva a cabo fuera del ambiente universitario fue el peri贸dico “Cuv芒ntul”. Este diario, del cual el fil贸sofo fue el principal animador, se convirti贸 en una especie de 贸rgano oficioso de la corte real en 1930, cuando el mismo Nae Ionescu estuvo a un paso de convertirse en consejero del rey. Pero, sobre todo, a causa de la hostilidad alimentada en su contra por parte de la amante de Carol II, Elena Lupescu (que era una especie de terminal de los c铆rculos financieros y cosmopolitas en los ambientes de la corte) la influencia ejercida por el profesor en el Palacio real disminuy贸 de manera considerable.

La ruptura final entre Nae Ionescu y el Palacio tuvo lugar en 1933. A la vuelta de un viaje por el Reich, donde hab铆a sido positivamente impresionado por la revoluci贸n nacionalsocialista, Nae Ionescu comenz贸 a auspiciar una soluci贸n an谩loga tambi茅n para Rumania, acentuando d铆a tras d铆a su oposici贸n con respecto a la pol铆tica del rey y la oligarqu铆a que la inspiraba.

En el momento de la campa帽a electoral, cuando la acci贸n del gobierno liberal se concret贸 en una precisa y verdadera persecuci贸n terrorista formada por arrestos arbitrarios, torturas y todo tipo de violencia y culmin贸 en el decreto de disoluci贸n del “Grupo C. Z. Codreanu” y en el arresto de once mil legionarios, Nae Ionescu pone la propia cabecera del peri贸dico “Cuv芒ntul”, a disposici贸n del Movimiento Legionario, que hab铆a sido privado de sus pocos 贸rganos de prensa.

Bien pronto, sin embargo, tambi茅n “Cuv芒ntul” fue forzado a suspender las publicaciones, mientras el profesor Nae Ionescu es arrestado y encerrado en la c谩rcel de Jilava. Liberado despu茅s de las elecciones, Nae Ionescu se acerc贸 cada vez m谩s al Movimiento Legionario. Hacia 茅ste se mostraba predispuesto por su orientaci贸n, que su alumno Mircea Vulcanescu ha tratado de caracterizar poniendo, por encima de todo, de relieve la fundamental irreductibilidad de Nae Ionescu al liberalismo: “Atento a las transformaciones insensibles de los trastornos del mundo, antiliberal porque le parec铆a que la funci贸n esencial de los liberales (…) consist铆a en violentar el curso natural del desarrollo de la naci贸n, Nae Ionescu estaba a la espera de que alguien lograra dar una respuesta a su expectativa de una revoluci贸n, una revoluci贸n que no deb铆a ser otra cosa que la manifestaci贸n de la realidad rumana de siempre”.

Por otra parte, el te贸logo ortodoxo Nae Ionescu basaba en un pasaje de las Sagradas Escrituras la certeza de que “cuando el rey es un inepto, Dios suscita en el seno del pueblo un Capit谩n”. As铆 hab铆a sucedido en el pasado, en la historia rumana, con Miguel el Valiente, con Tudor Vladimirescu, con Avram Iancu. As铆 suced铆a aquellos mismos a帽os con Corneliu Codreanu.

Escribe todav铆a Mircea Vulcanescu: “Su posici贸n abiertamente antidemocr谩tica (…) hac铆a de 茅l un hombre de izquierda en la pol铆tica social y un hombre de extrema derecha en la t茅cnica pol铆tica”.

Sin embargo, si Mircea Vulcanescu atribuye a su maestro la pertenencia simult谩nea a la derecha pol铆tica y a la izquierda social, en el intento de definir la posici贸n en relaci贸n con la topograf铆a pol铆tica de origen parlamentario, Nae Ionescu, a su vez, refuta de manera formal y precisa tales categor铆as, por cuanto inadecuadas, insuficientes y que no responden al car谩cter multiforme de la realidad: “Yo trato de pensar sobre la realidad pol铆tica , para delimitar problemas y encontrar soluciones de gobierno. 驴Son de derecha o de izquierda? No lo s茅 exactamente. Por esto, ahorradme preguntas de este g茅nero. No por otra cosa m谩s que porque no tienen ning煤n sentido”.

Conceptos an谩logos eran expresados contempor谩neamente por Vasile Marin, que en el oto帽o de 1933 hab铆a entrado en la redacci贸n de “Cuv芒ntul”. Seg煤n Marin, la definici贸n del Movimiento Legionario como movimiento “de derecha” distorsiona la realidad, porque trata de “presentar la acci贸n legionaria como un movimiento reaccionario”. En su lugar, escribe Marin, “como el fascismo y el nacionalsocialismo , as铆 tambi茅n el Movimiento Legionario lucha por la creaci贸n del estado totalitario (…) La concepci贸n totalitaria de la reforma del Estado nos impide otorgar importancia alguna a estas nociones (es decir, a las nociones de “derecha” y de “izquierda”, n.d.r.), carentes para nosotros de significado. (….) no podemos ser de derechas ni de izquierdas, por la buena raz贸n de que nuestro movimiento abarca todo cuanto es el plano de la vida nacional (…) Cuando la misma revoluci贸n rusa se nacionaliza intensamente (…) y la fascista se socializa siempre de manera m谩s profunda, 驴qu茅 sentido tienen ya las etiquetas ca铆das en desuso de “derecha” y de “izquierda”, para que se las aplique todav铆a a las acciones y a los reg铆menes pol铆ticos? Un sentido s贸lo: 隆la distracci贸n!

Volviendo a Nae Ionescu, su ingreso en el mundo legionario supuso la asunci贸n de un verdadero y preciso empe帽o militante, que se traduce en una serie de conferencias en todo el territorio de Rumania. Los resultados fueron inmediatos, ya que el Movimiento Legionario increment贸 considerablemente su propio s茅quito.

As铆 el destino personal de Nae Ionescu se lig贸 al del Movimiento Legionario. En la noche entre el 16 y el 17 de Abril de 1938, el profesor fue arrestado junto con los dirigentes legionarios y los militantes de vanguardia del movimiento y fueron internados en el presidio de Miercurea Ciuc, en Transilvania.

Privado de libertad, enfermo y sufriente por una grave disfunci贸n cardiaca, golpeado en su actividad profesional con la anulaci贸n de su puesto universitario, el profesor Nae Ionescu fue, en el campo de concentraci贸n, un modelo viviente de dignidad y de fuerza de 谩nimo. Adem谩s, gracias a 茅l, el presidio se convirti贸 en una especie de “universidad legionaria”. Dio una serie de conferencias para los compa帽eros de prisi贸n, cuyos argumentos iban de la metaf铆sica al “fen贸meno legionario”.

En tal actividad el profesor fue imitado por su asistente Mircea Eliade, tambi茅n 茅l internado en el campo, que habl贸 sobre la lucha de liberaci贸n de la India contra el colonialismo brit谩nico.

Puesto en aislamiento, Nae Ionescu escribe, utilizando un rollo de papel higi茅nico, un ensayo sobre Maquiavelo. En la peregrinaci贸n intelectual de Maquiavelo en busca de un Pr铆ncipe, Nae Ionescu ve una tentativa an谩loga a la suya. 脡l, de hecho, despu茅s de haber dirigido sus expectativas primero hacia Carol II y m谩s tarde hacia Iuliu Maniu, considera finalmente que ha encontrado en el Capit谩n del Movimiento legionario el hombre del destino rumano.

Despu茅s de una serie de excarcelaciones y de arrestos sucesivos, el 15 de Marzo de 1940 Nae Ionescu muere en circunstancias que todav铆a no han sido aclaradas. Se dice que fue envenenado.

Mircea Eliade, que dio el discurso f煤nebre y estuvo entre quienes llevaron sobre sus hombros el f茅retro, dice que el profesor quer铆a ser enterrado con la foto de Codreanu que siempre llevaba con 茅l. Pero la foto fue secuestrada por la fiscal铆a.

El pensamiento de Nae Ionescu, sobre todo despu茅s de su adhesi贸n al Movimiento Legionario, se encuadra perfectamente en el m谩s vasto movimiento de la Revoluci贸n Conservadora europea. Si sobre el plano religioso, como hemos visto, 茅l contrapone al modernismo la tradici贸n (predania) como crecimiento organizado en el interior de la comunidad espiritual ortodoxa, sobre el plano filos贸fico 茅l combate el racionalismo occidental, el individualismo, el positivismo, el cientificismo, adhiri茅ndose a una Lebensphilosophie interpretada en sentido cristiano. Sobre el plano pol铆tico, rechaza la concepci贸n contractualista en nombre de una concepci贸n org谩nica y se convierte en sustentador de una “tercera v铆a” nacional-sindicalista m谩s all谩 del colectivismo marxista y del capitalismo burgu茅s.

MIRCEA ELIADE

Hemos visto que Nae Ionescu se acerc贸 al Movimiento Legionario en el curso de 1933. A ese mismo a帽o se remonta lo que los intelectuales legionarios saludaron como “la conversi贸n de Mircea Eliade al rumanismo”. En un art铆culo de redacci贸n aparecido en el peri贸dico “Axa” se pod铆a leer de hecho: “Parece que Mircea Eliade, escritor de talento, ensayista famoso y personalidad cultural digna de admiraci贸n, est茅 dando unos pasos decisivos en una direcci贸n estimada por nosotros y distinta de la que hab铆a llevado: hasta ahora su carrera de periodista ha tenido desarrollos inesperados y virajes pintorescos. Mircea Eliade ha jugado con ideas y tomas de posici贸n , ha acumulado experiencia, ha dado la vuelta al mundo, ha sido brillante siempre y en todos los lugares, pero (…) ha rechazado enraizarse definitivamente en la realidad rumana. Hace alg煤n tiempo, no obstante, Mircea Eliade ha comenzado a cambiar. Y, sea dicho sin ofensa alguna, despu茅s de haber alcanzado la madurez ha comenzado a ser serio (…) Mircea Eliade comienza a ver la realidad rumana, a integrarse en 茅sta, a subordinarse a 茅sta”.

Efectivamente en 1933 Eliade es protagonista de algunas intervenciones que expresan un empe帽o pol铆tico nacionalista. Escribe un art铆culo sobre la “mentalidad mas贸nica” en el cual, individuando como caracter铆stica de tal mentalidad el empleo de esquemas simplistas y de criterios abstractos, cree que puede localizar en el marxismo mismo (“combinaci贸n de abstracci贸n y tosquedad”) una marca mas贸nica. Desarrolla despu茅s algunas consideraciones sobre el “renacimiento religioso” que, en tanto carente de referencias pol铆ticas, no puede no impresionar favorablemente a los secuaces del Movimiento Legionario. Finalmente, se reclama en los valores de la realidad nacionalpopular y declara que se vincula a aquella l铆nea de pensamiento que parte de Eminescu y, a trav茅s de Iorga, P芒rvan y Nichifor Crainic, llega hasta Nae Ionescu.

En 1934 Eliade se propone defender al nacionalismo de las acusaciones que son dirigidas a este por la inteligencia democr谩tica. En particular, Eliade rechaza la acusaci贸n de antisemitismo y confirma , contra las acusaciones de intolerancia religiosa y de racismo, que la cuesti贸n hebrea es una cuesti贸n pol铆tica, social y econ贸mica.

” Estoy indignado -escribe- al ver veintis茅is consejeros extranjeros en la ciudad de Sighetul Marmatiei (frente a siete rumanos), no porque sea un chovinista o un antisemita, sino porque un sentido de justicia social, aunque sea d茅bil, est谩 vivo en mi coraz贸n”.

Es interesante observar que, percibiendo en tales t茅rminos la cuesti贸n hebrea, Eliade cita a los mismos autores (Eminescu obviamente en primer lugar, despu茅s Vasile Conta, Bogdan Hasdeu y otros) que son evocados por Corneliu Codreanu en su libro Pentru Legionari como precursores de la posici贸n legionaria con respecto a la cuesti贸n hebrea.

En cuanto a Corneliu Codreanu, Eliade ve en 茅l al heredero de los grandes exponentes del nacionalismo: “S贸lo Balcescu y Heliade-Radulescu hablaban as铆”, escribe Eliade cuando Codreanu proclama la necesidad de reconciliar a Rumania con Dios.

En verdad, lo que atrae decididamente a Eliade hacia el Movimiento Legionario es precisamente esa s铆ntesis de nacionalismo y de espiritualidad que constituyen su caracter铆stica peculiar. En diciembre de 1935 Eliade escribe, aludiendo a Codreanu: “Un jefe pol铆tico de la juventud ha dicho que la finalidad de su misi贸n es “reconciliar a Rumania con Dios”. Esta es una f贸rmula mesi谩nica (…) porque una “reconciliaci贸n de Rumania con Dios” significa, en primer lugar, una revoluci贸n de los valores, una primac铆a neta de la espiritualidad, una invitaci贸n a la creatividad y a la vida espiritual”.

Pero quiz谩s, entre todos los art铆culos escritos por Eliade en los a帽os treinta, estar谩 bien citar aquel que en los a帽os setenta ser谩 utilizado, con los oportunos a帽adidos y manipulaciones, con la finalidad de impedir la asignaci贸n del Premio Nobel al gran historiador de las religiones.

Aquel art铆culo, escrito en un momento en que Eliade era candidato a la C谩mara en las listas electorales del partido legionario Totul pentru Tara, constitu铆a la respuesta a la pregunta 驴Porqu茅 creo en la victoria del Movimiento Legionario? y aparec铆a en la revista legionaria “Buna Vestire”. ” Nunca antes de este momento -escrib铆a entonces Eliade- un pueblo entero ha experimentado una revoluci贸n con todo su ser, (…) nunca antes de este momento un pueblo entero ha elegido el ascetismo como ideal propio de vida y la muerte como propia esposa(…) Creo en el destino del pueblo rumano. Esto es por lo que creo en la victoria del Movimiento Legionario. Una naci贸n que ha demostrado enormes poderes creativos no puede naufragar en la periferia de la historia en una democracia balcanizada, en una cat谩strofe civil (…) Creo en el destino de nuestra naci贸n. Creo en la revoluci贸n cristiana del hombre nuevo. Creo en la libertad, en la personalidad y en el amor. Por esto creo en la victoria del Movimiento Legionario”.

Pero todav铆a m谩s interesante, para mostrar qu茅 contribuci贸n hab铆a dado Mircea Eliade a la definici贸n de la identidad del Movimiento Legionario, son estas otras consideraciones, contenidas en el mismo art铆culo: “Hoy el mundo entero se encuentra bajo el signo de la revoluci贸n; pero mientras otros pueblos viven esta revoluci贸n en el nombre de la lucha de clases y de la primac铆a econ贸mica (comunismo) o del Estado (fascismo) o de la raza (hitlerismo), el Movimiento Legionario ha nacido bajo el signo del arc谩ngel Miguel y vencer谩 por la gracia divina”.

Esta caracterizaci贸n de las revoluciones del novecientos se repite en las p谩gina en que Julius Evola ha recordado su encuentro con Codreanu, encuentro en el que estuvo presente el mismo Mircea Eliade. Estando con Evola, el Capit谩n le habr铆a dicho: “En todo ser vivo pueden distinguirse tres aspectos (…) el del cuerpo como forma, el de las fuerzas vitales, el espiritual. An谩logamente, (…) en el Fascismo se pone de relieve el aspecto “forma”, en el sentido de potencia formadora, plasmadora de Estado y de civilizaci贸n, seg煤n la gran herencia romana. En el Nacionalsocialismo lo que m谩s destaca es el elemento biol贸gico, el mito de la sangre y de la raza, que es la correspondencia del elemento “vital” de todo ser. La Guardia de Hierro querr铆a, a su vez, dar sus pasos desde el aspecto puramente espiritual, religioso, y a partir de ah铆 proceder con su obra”.

Hemos visto como una de las caracter铆sticas principales de la revoluci贸n conservadora entendida como fen贸meno europeo es el rechazo de la concepci贸n lineal y progresista de la historia. En otras palabras, la concepci贸n c铆clica de la historia es fundamental para todas las culturas revolucionario-conservadoras.

Y bien, hablando de aquellos pensadores que, como Nietzsche, Spengler, Guenon o Evola, han vuelto a proponer en la Europa contempor谩nea una concepci贸n c铆clica del tiempo y de la historia y han contribuido por tanto de manera distinta a la formaci贸n de la orientaci贸n revolucionario-conservadora, no podemos ciertamente pasar por alto a Mircea Eliade, quien no s贸lo ha examinado, en una 贸ptica de historiador de las religiones, la concepci贸n del tiempo t铆pica del las sociedades “arcaicas”, sino que tambi茅n ha intentado, sobre la base de los datos obtenidos de sus investigaciones de estudioso, trazar las l铆neas esenciales de una filosof铆a de la historia antit茅tica a las doctrinas producidas por el optimismo decimon贸nico.

EMIL CIORAN

El otro gran exponente de la “joven generaci贸n” rumana de entreguerras que junto a Mircea Eliade ha conquistado una fama mundial, Emil Cioran, fue tambi茅n alumno de Nae Ionescu.

Ahora, el lenguaje de Nae Ionescu est谩 bien presente en el 煤nico libro de Cioran que ten铆a un contenido propiamente pol铆tico, Schimbarea la fata a Rom芒niei (La Transfiguraci贸n de Rumania), de 1937: una especie de “discurso a la naci贸n rumana”, cuyo tema central, la repulsa del sistema democr谩tico, une a Cioran con Codreanu.

Para el Capit谩n de la Guardia de Hierro se trataba de “poner fin a la existencia del Estado democr谩tico basado en la ideolog铆a de la revoluci贸n francesa” (Il capo de Cuib, p. 100) y de “eliminar las discusiones -est茅riles y costosas- del parlamentarismo democr谩tico, de las cuales no surge ninguna luz y de las que, sobre todo, no puede salir la decisi贸n heroica de afrontar el peligro en estas horas dif铆ciles”.

Por su parte, Cioran, no oculta su propia admiraci贸n por los ordenamientos pol铆ticos que en el periodo de entreguerras representaban diferentes alternativas a la democracia parlamentaria: el fascismo italiano, el nacionalsocialismo alem谩n, el bolchevismo sovi茅tico.

Me limito a algunas citas sacadas de art铆culos escritos por Cioran entre 1930 y 1936 y del libro Schimbarea la fata a Rom芒niei:

Sobre Mussolini y el fascismo italiano: “con el fascismo, Italia se ha propuesto convertirse en una gran potencia. Resultado: ha logrado interesar seriamente al mundo… sin el fascismo, Italia habr铆a sido un pa铆s fracasado… el gran m茅rito de Mussolini es haber inventado para Italia la fuerza… el fascismo es un trauma, sin el cual Italia es un compromiso comparable a la Rumania actual” (“Vremea”, 31 de mayo de 1936).

Sobre Hitler y el nacionalsocialismo: “Si hay algo que me gusta en el hitlerismo, es la cultura de lo irracional, la exaltaci贸n de la vitalidad en cuanto tal, la expansi贸n viril de la fuerza” (“Vremea”, 18 de diciembre de 1933).Y todav铆a: “En el mundo de hoy no existe un hombre pol铆tico que me inspire una simpat铆a y una admiraci贸n mayor que Hitler. Hay algo de irresistible en el destino de este hombre, por lo cual todo acto de la vida adquiere significado a trav茅s de la participaci贸n simb贸lica en el destino hist贸rico de una naci贸n… La m铆stica del F眉hrer en Alemania est谩 plenamente justificada…” (“Vremea”, 15 de julio de 1934).

Con respecto al bolchevismo y a la Uni贸n Sovi茅tica, Cioran escrib铆a: “Rumania tiene mucho que aprender de Rusia: tengo la impresi贸n de que, si no me hubiese ocupado al menos un poco de la revoluci贸n rusa y del nihilismo ruso del siglo pasado, habr铆a ca铆do presa de todas las desgracias de un nacionalismo inspirado por Daudet y Maurras”. Y prosegu铆a: “El hitlerismo me parece un movimiento serio por haber sabido asociar directamente a la consciencia de la misi贸n hist贸rica de una naci贸n los problemas inherentes a la justicia social. En cuanto al bolchevismo, si es cierto que representa una barbarie 煤nica en el mundo, sin embargo esto es, por v铆a de la afirmaci贸n absoluta de la justicia social, un triunfo 茅tico 煤nico. No se puede hacer una revoluci贸n nacional de gran calado sobre las base de las desigualdades sociales”.

Todav铆a en 1957, dirigi茅ndose a Constantin Noica, un intelectual de su generaci贸n que se qued贸 en Rumania, Cioran recordar谩 la 茅poca en que las “supersticiones de la democracia” nos repugnaban a ambos y volver谩 a evocar en estos t茅rminos el propio juicio de condena del parlamentarismo: “Verg眉enza de la Especie, s铆mbolo de una humanidad exang眉e, sin pasiones ni convicciones, incapaz para el Absoluto, privada de porvenir, limitada bajo todos los aspectos” (Historia y Utop铆a p.13) y as铆 sucesivamente. Por tanto, proseguir谩, “los sistemas que lo quer铆an eliminar (al parlamentarismo democr谩tico, N.d.R.) para sustituirlo me parec铆an bellos sin excepci贸n, en armon铆a con el movimiento de la Vida, mi Divinidad de entonces”.

Las p谩ginas de Schimbarea la fata a Rom芒niei dedicadas a la cuesti贸n hebrea tambi茅n repiten sustancialmente las posiciones legionarias. Traduzco algunos pasajes, advirtiendo que Cioran mismo los suprimi贸 en la edici贸n de 1990.

“La invasi贸n jud铆a en los 煤ltimos a帽os del devenir rumano ha hecho del antisemitismo la caracter铆stica esencial de nuestro nacionalismo. Ininteligible en otro lugar, por nuestra parte este hecho encuentra su legitimidad, que, sin embargo, no debe ser exagerada (…). Un organismo nacional sano siempre es puesto a prueba en la lucha contra los hebreos, especialmente cuando, 茅stos, con su n煤mero y su insolencia, invaden un pueblo. Pero el antisemitismo no resuelve ni los problemas nacionales ni los sociales de una estirpe. Esto representa una acci贸n de purificaci贸n, nada m谩s. Los vicios constitucionales de esa estirpe siguen siendo los mismos. La estrechez de miras del nacionalismo rumano se debe a su derivaci贸n del antisemitismo. Un problema perif茅rico se convierte en fuente de movimiento y de visi贸n”.

Y m谩s adelante dej谩ndose arrastrar por su caracter铆stico lirismo un poco alucinado: “Siempre que un pueblo toma consciencia de s铆 mismo, entra fatalmente en conflicto con los hebreos. El conflicto latente que siempre existe entre los hebreos y el pueblo respectivo se actualiza en un momento hist贸rico decisivo, en un cruce esencial, para colocar a los hebreos m谩s all谩 de la esfera de la naci贸n, es m谩s: existen momentos hist贸ricos que hacen de los hebreos de manera fatal unos traidores (…) No sinti茅ndose en ning煤n lugar en su propia casa, estos no conocen de ninguna manera la tragedia del extra帽amiento. Los hebreos son el 煤nico pueblo que no se siente ligado al paisaje. No existe 谩ngulo de la tierra que haya modelado su alma; y por esto es por lo que son siempre los mismos en cualquier pa铆s o continente. La sensibilidad c贸smica les es ajena (…) en todo los hebreos son 煤nicos; no tienen par en el mundo, doblegados como est谩n por una maldici贸n de la cual es responsable solamente Dios. Si fuese hebreo, me matar铆a al instante”.

Lo que es interesante resaltar es que el antijuda铆smo de Cioran est谩 bien lejos de preconstituir una coartada que sirva para justificar la instauraci贸n de un “capitalismo nacional” liberado de la concurrencia hebrea . “驴En qu茅 – escribe Cioran- los capitalistas rumanos son mejores que los capitalistas hebreos? La misma bestialidad en los unos y en los otros. No puedo concebir, y me niego a creer, que podremos hacer una revoluci贸n nacional que destruyera a los capitalistas hebreos y salvara a los rumanos. Una revoluci贸n nacional que quisiese salvar a los capitalistas rumanos me parecer铆a algo horrible”.

Tambi茅n con respecto a esto, por tanto, la posici贸n de Cioran recuerda a la de Codreanu, quien hab铆a escrito: “Pero tampoco permitiremos que, al amparo de esl贸ganes nacionalistas, una clase tir谩nica y explotadora oprima a los trabajadores de todas las categor铆as, despellej谩ndoles literalmente y pregonando continuamente: Patria (a la que no aman), Dios (en el que no creen), Iglesia (en la que nunca entran), Ej茅rcito (al que mandan a la guerra con las manos vac铆as). Estas son realidades que pueden constituir emblemas de fraude pol铆tico en las manos de usureros inmorales”.

A pesar de estas importantes convergencias con las orientaciones del legionarismo, el vitalismo de Cioran se determina en una serie de tomas de posici贸n que parecen poco compatibles con la religiosidad caracter铆stica del legionarismo mismo. Surge en realidad de las p谩ginas de Schimbarea la fata a Rom芒niei, una especie de bizantinofobia que niega las ra铆ces mismas de la espiritualidad rumana.

La contraparte de este odio por Bizancio es una verdadera y propia superstici贸n de la “historia”, entendida como dinamismo ciudadano, urbanizaci贸n, industrializaci贸n total.

Tambi茅n bajo esta consideraci贸n, las posiciones de Cioran est谩n m谩s bien lejos de las de la Guardia de Hierro, la cual, si no rechazaba absolutamente la perspectiva de una industrializaci贸n a la medida de la realidad rumana, no obstante, quer铆a mantener para el pa铆s su car谩cter fundamentalmente campesino. Los legionarios jam谩s cuestionaron el valor del campo (il sat) como c茅lula vital del organismo comunitario nacional, mientras Cioran se sit煤a declaradamente del lado de la ciudad y critica con dureza a los sustentadores del campo y de la cultura del pueblo.

“Nuestra desgracia – escribe Cioran- se debe a las condiciones de vida de los pueblos campesinos. Su ritmo lento ser铆a una felicidad, si no estuviese la evoluci贸n r谩pida de los pa铆ses industriales. Por un lado el pueblo, por el otro la ciudad. El entusiasmo por el pueblo es la nota com煤n de nuestros intelectuales de siempre, y su est煤pida caracter铆stica. Porque, si estos intelectuales hubiesen tenido un m铆nimo de esp铆ritu pol铆tico, habr铆an entendido que el pueblo no representa en absoluto una funci贸n din谩mica, m谩s bien, constituye totalmente un obst谩culo si se quiere acceder al gran poder. El pueblo es la infraestructura y la base biol贸gica de una naci贸n; no es sin embargo su portador y su motor. Un a帽o de vida de una ciudad moderna es m谩s pleno y activo que un siglo de la vida de un pueblo. Y no s贸lo a causa de la gran cantidad de poblaci贸n, sino que tambi茅n del tipo de vida ciudadano, que acelera el propio ritmo gracias a su sustancia interna. Ciudad e industrializaci贸n deben ser dos obsesiones para un pueblo en ascenso”.

El hecho es que Codreanu ley贸 Schimbarea la fata a Rom芒niei (el volumen le fue enviado en homenaje por el propio autor) y el 9 de marzo de 1937 escribe a Cioran una carta en la que demostraba que hab铆a apreciado la tensi贸n que estaba en el origen de aquellas palabras, m谩s all谩 de las expresiones a menudo parad贸jicas de su autor: “Te felicito desde la profundidad de mi coraz贸n -le escribe Codreanu- por todo el tormento que late en tu pecho y que has manifestado de una forma as铆 de elevada. Quieres que esta naci贸n se sacuda de encima el h谩bito de pigmeo que lleva desde hace tanto tiempo y se vista con tejidos de realeza. Tambi茅n 茅sta lo quiere. Prueba de ello es el hecho de que te ha plasmado con su arcilla, para que t煤 lo escribas. Porque todos nosotros que escribimos o luchamos no lo hacemos por nuestra iniciativa, sino impulsados por la lava rumana del volc谩n que quiere irrumpir, para alzarse hacia el cielo”.

Tres a帽os despu茅s, en diciembre de 1940, en el breve periodo del gobierno nacional-legionario, fue Cioran quien conmemor贸 en la radio nacional rumana al Capit谩n de la Guardia de Hierro.

“Antes de Corneliu Codreanu – dijo Cioran en aquella transmisi贸n- Rumania era un Sahara poblado. La existencia de aquellos que se encontraban entre aquel cielo y aquella tierra no ten铆a otro contenido m谩s que la espera. Alguien ten铆a que llegar (…) El Capit谩n ha dado al rumano un sentido (…) Junto al Capit谩n, nadie permanec铆a tibio. Por el pa铆s ha pasado un nuevo escalofr铆o (…) A excepci贸n de Jes煤s, ning煤n muerto ha continuado estando presente entre los vivos… de ahora en adelante, el pa铆s ser谩 guiado por un muerto, me dec铆a un amigo en las orillas del Sena. Este muerto ha difundido un perfume de eternidad sobre nuestra miseria humana y ha restituido el cielo sobre Rumania”.

Como se ve, el discurso de Cioran retoma con otras palabras aquel tema de la “reconciliaci贸n de Rumania con Dios” que tanto hab铆a impresionado a Mircea Eliade.

Ciertamente, a diferencia de Eliade, que fue miembro del club “Axa” y fue candidato a las elecciones de 1937 por el partido legionario “Totul pentru Tara”, Cior谩n no fue un militante de la Guardia de Hierro en el sentido verdadero y exacto del t茅rmino, ya que nunca estuvo oficialmente inscrito al Movimiento. Sin embargo, en base a cuanto hemos visto, es indiscutible que Cioran viviese el fen贸meno legionario con gran intensidad.

En su caso tiene que ver con uno de aquellos tantos intelectuales rumanos que, manteniendo tambi茅n su propia autonom铆a de pensamiento y de acci贸n y sin adherirse formalmente al Movimiento Legionario, no obstante se pusieron de su lado y apoyaron su acci贸n.

Sea como sea, es evidente que en el vitalismo exasperado de Cioran, en su aspiraci贸n a la potencia, en su idea de la necesidad de una “movilizaci贸n total” de las masas, en su relaci贸n vagamente “futurista” con la modernidad se manifiestan algunos de los caracteres fundamentales que hemos individuado como t铆picos de la revoluci贸n conservadora.

CONSTANTIN NOICA

A la variante nacionalista representada por la “joven generaci贸n” de entreguerras rumana se une tambi茅n el pensamiento del fil贸sofo Constantin Noica, que se caracteriza de manera particular por el intento de rechazar la supuesta alternativa de los conservadores y de los liberaldem贸cratas: los primeros – seg煤n Noica- condenan al pueblo rumano al destino oscuro y an贸nimo de una existencia etnogr谩fica en los m谩rgenes de Europa, mientras los segundos la exponen al riesgo de la homologaci贸n mundialista y de la perdida de identidad. Noica se sustrae del dilema tradici贸n-modernidad (es decir, campo-ciudad, Oriente-Occidente, bizantinismo-latinidad, etc.) proponiendo una “Rumania actual”.

En una conferencia dada en Berl铆n en junio de 1943, Constantin Noica dec铆a: “Sabemos que somos lo que se dice “una cultura menor”. Sabemos tambi茅n que esto no significa en absoluto inferioridad cualitativa. Nuestra cultura popular, en tanto que menor, tiene realizaciones cualitativas comparables a las de las grandes culturas. Y sabemos que tenemos, en esta cultura popular, una continuidad que las grandes culturas no tienen (…) Pero es precisamente esto lo que hoy no nos satisface: que hayamos sido y seamos – por lo que hay de mejor en nosotros- gente de pueblo. No queremos ser los eternos aldeanos de la historia. Esta tensi贸n – agravada no s贸lo por el hecho de que seamos conscientes, sino tambi茅n por la convicci贸n de que “ser conscientes” puede representar un signo de esterilidad- constituye el drama de la generaci贸n de hoy. Econ贸mica y pol铆tica, cultural y espiritualmente, sentimos que desde un tiempo no podemos ya vivir en una Rumania patriarcal, campesina, ahist贸rica. No nos satisface ya la Rumania eterna: queremos una Rumania actual (…)”.

Pero en este punto se presenta un dilema ante Noica: si permanecer en la eternidad equivale a seguir siendo una cultura an贸nima y menor, invocar el camino de la “actualidad” significa entrar en competici贸n con las grandes culturas y ser inevitablemente atropellados.

El dilema parece insoluble; sin embargo, es un hecho que el pueblo rumano est谩 recorriendo el tr谩nsito de la eternidad hacia la historia.

No obstante, si entrar en la historia es inevitable, no es inevitable adherirse a los programas del modernismo liberal y democr谩tico. M谩s bien, en alternativa ya sea a la opci贸n conservadora ya sea a la liberaldemocr谩tica, Noica indica una tercera v铆a, la tercera v铆a que, por otra parte, se encuentra impl铆cita en las posiciones de otros intelectuales del Novecientos rumano, como, por ejemplo, el historiador Vasile P芒rvan, el poeta y fil贸sofo Lucian Blaga y, como hemos visto, el Cioran de La Transfiguraci贸n de Rumania – tres autores, por otro lado, que Noica cita expresamente para sostener su propia posici贸n -.

El rechazo simult谩neo del conservadurismo y del modernismo liberaldemocr谩tico se acompa帽a, en Noica, de una cr铆tica de la modernidad que 茅l contin煤a desarrollando m谩s all谩 de los t茅rminos cronol贸gicos de la segunda guerra mundial. Es posible hacerse una idea, si no se sabe rumano, leyendo uno de los poqu铆simos ensayos de este fil贸sofo que ha sido traducido al italiano: Le Sei malattie dello spirito contempor谩neo (Las seis enfermedades del esp铆ritu contempor谩neo), un libro publicado en 1978 (en plena 茅poca Ceaucescu) en el cual se examinan los desequilibrios del ser (“enfermedades 贸nticas”) que se reflejan en los hombres, en los pueblos y completamente en los dioses.

Entre tales enfermedades, dos son particularmente significativas en relaci贸n al discurso sobre la modernidad y a las l铆neas de pensamiento de la revoluci贸n conservadora: la “acatolia” (rechazo de lo universal, katholou) y la “atodetia” (rechazo de lo individual, tode ti). La “acatolia”, explica Noica, es “la enfermedad del esclavo humano que ha olvidado todo patr贸n, comprendido el interior”, es la enfermedad que ha comenzado a afligir a Europa desde la edad de las Luces y, mediante los anglosajones, “ha conquistado el mundo occidental y aquella parte del planeta Tierra que est谩 bajo su influencia”.

Si se me permite una observaci贸n, son conceptos que recuerdan los expresados por Drieu La Rochelle en su Diario bajo la fecha del 2 de septiembre de 1943: “En ausencia del fascismo […] s贸lo el comunismo puede poner al Hombre contra la pared oblig谩ndole a admitir de nuevo, como no suced铆a desde la Edad Media, que tiene unos Se帽ores. Stalin, m谩s que Hitler, es la expresi贸n de la ley suprema”.

Volviendo a Noica, la otra enfermedad que 茅l llama “atodetia” consiste a su vez en la subordinaci贸n de la persona a lo que el mismo Noica ha llamado “la tiran铆a de los poderes an贸nimos”: Historia, Sociedad, Ciencia, etc. supersticiosamente entendidos como otras tantas divinidades del mundo moderno.

Refiri茅ndose a Spengler, Noica ve en la “acatolia” una enfermedad t铆pica de la Zivilisation, y en la “atodetia” la enfermedad de la Kultur.

En cuanto a la “acatolia” democr谩tica, 茅sta se manifiesta de un modo atomizado y dominado por el ansia de tener, donde todo tiene como fin supremo el incremento del bienestar material. Esta Zivilisation en que se expresa el homo democraticus es caracterizada de manera despiadada por Noica en otro ensayo traducido al italiano, Pregate per il fratello Alessandro ( Rogad por el hermano Alessandro). Hago referencia s贸lo a alguna l铆nea: “Dejadme en paz, t煤 divinidad, vosotras doctrinas filos贸ficas, vosotras iglesia o tradiciones. S茅 mejor que vosotras lo que necesito. Del setecientos hasta hoy, el individuo ha conquistado derechos como nunca hab铆a tenido en la historia. Los totalitarismos que sobreviven se averg眉enzan de la audacia que han tenido, durante un momento, con respecto al individuo, no s贸lo de oprimirlo directamente, sino tambi茅n de transformarlo en objeto, como se hab铆an propuesto. (…) El hermano YO ha vencido; (…) El individuo ha logrado ser y es todav铆a (hasta el encuentro con los asi谩ticos , privados del sentido de la individualidad) aquel por el cual se hace todo. (…) Y he aqu铆 que, al final, los hombres no se sienten felices (…) Rogad por el hombre moderno que vive en el bienestar… 脡l tiene, en su sociedad de consumo, algo de la psicolog铆a de la mujer que se dedica a la vida mundana: “No me gusta este champagne, haz algo para distraerme…” (…) Este individuo cercado – para quien la exhortaci贸n de铆fica de conocerse a s铆 mismo ten铆a s贸lo una sombra de sentido- ha vencido la partida. El peque帽o imb茅cil est谩 al volante de su coche y se dirige, despu茅s del aburrimiento de algunos d铆as de trabajo, hacia el aburrimiento de un week-end. Rogad por 茅l”.

Este peque帽o imb茅cil es el prototipo de la humanidad democr谩tica que “es ya una masa informe”, como dice el mismo Noica en De dignitate Europae, un libro publicado en 1988 (un a帽o despu茅s de su muerte y un a帽o antes de la ca铆da de Ceaucescu). Y esta masa informe est谩 para “hundirse en la zoolog铆a”, porque no se puede pensar en una suerte distinta para “un mundo que no tiene nada de santo en s铆, sino que deja a todo el mundo en paz”, un mundo privado de todo verdadero v铆nculo interior, en el cual, dice todav铆a Noica, “el hombre se aleja respetuosamente del hombre”, as铆 que “bye-bye podr铆a ser quiz谩s su nombre m谩s adecuado”.

La sociedad democr谩tica es ,en realidad, una “sociedad del bye-bye”, en el sentido de que la supeditaci贸n de la t茅cnica a la finalidad consumista provoca un aumento continuo de las distancias entre hombre y hombre, entre el hombre y el mundo. M谩s que comunicarse entre ellos, los homines democr谩ticos se relacionan con los instrumentos de la presunta comunicaci贸n (el peri贸dico, la radio, la televisi贸n, etc.); la misma velocidad, observa Noica, “no tiende puentes, sino que arranca ra铆ces”. El aislamiento, por tanto, no ha sido nunca tan grande como en la “aldea global”.

Si la democracia occidental es fruto de una enfermedad del esp铆ritu contempor谩neo (la “acatolia”), el totalitarismo, lo hemos mencionado, es fruto de otra enfermedad (la “atodetia”).

Seg煤n Noica, sin embargo, no existe, entre el mal democr谩tico y el mal totalitario, una equivalencia que permita situarlos sobre el mismo plano: cuando menos, se tiene en cuenta la diversidad de los or铆genes, siendo el primero una afecci贸n de la Zivilisation, el segundo una afecci贸n de la Kultur.

Por otra parte, argumenta Noica, sobre el plano de los efectos pr谩cticos el totalitarismo (tambi茅n en su variante comunista) es menos pernicioso que la democracia liberal; m谩s bien, aquel, posee, independientemente de su voluntad y de sus proyectos, la virtud de la objetividad. En primer lugar, entre el conformismo democr谩tico y la regimentaci贸n totalitaria existe una diferencia apreciable, que se resuelve a favor del totalitarismo, porque en 茅ste el control y el dominio son practicados de manera declarada , sin fingimientos y sin demasiada hipocres铆a.

Pero hay m谩s. Entre los a帽os setenta y ochenta Noica anotaba en su diario la reflexi贸n de que en el comunismo “lo que es esencial para el hombre” sobrevive. “Antes, para el hombre era f谩cil: se defin铆a mediante el tener. Ahora, debe definirse mediante el ser”. Es decir, el totalitarismo comunista habr铆a situado a muchos hombres ante sus propias responsabilidades, ofreci茅ndoles, parad贸jicamente, la posibilidad de una existencia m谩s aut茅ntica.

Siempre en relaci贸n a la comparaci贸n entre democracia occidental y “socialismo real”, hay otra consideraci贸n de Noica a la que merece la pena referirse: aquella seg煤n la cual el aspecto internacionalista es, con mucho, m谩s acentuado en el Oeste que en el Este. Es cierto que la teor铆a marxista-leninista se ha expresado a trav茅s de frases ret贸ricas del tipo “Proletarios de todos los pa铆ses, un铆os”, pero la realidad del “vagabundeo planetario” (otra t铆pica expresi贸n de Noica) es indiscutiblemente una condici贸n existencial caracter铆stica del occidente democr谩tico, no de los pa铆ses del socialismo real.

Sea como sea, la matriz de todo cosmopolitismo e internacionalismo que se han manifestado en el novecientos es el “universal gen茅rico” al que Noica contrapone una filosof铆a de la raigambre tradicional y de la identidad comunitaria.

Una r茅plica esta, que no pod铆a no dejar pasmada a la inteligencia neoiluminista de la Europa occidental, la cual ha comenzado hace algunos a帽os a someter a Noica a un proceso p贸stumo (como, por otra parte, se ha hecho con Eliade y con Cioran), acus谩ndolo de haber cedido a la “tentaci贸n fascista” cuando se adhiri贸 a la Guardia de Hierro y de haber proseguido su propia cruzada antidemocr谩tica colaborando “objetivamente” con el r茅gimen nacionalcomunista de Caucescu.

CONCLUSIONES

En resumidas cuentas, parece leg铆timo concluir que la categor铆a de “Revoluci贸n Conservadora” puede ser extendida tambi茅n a Rumania y al Movimiento legionario en particular.

Desde el punto de vista cronol贸gico, sin embargo, mientras en el 谩rea austro-alemana los l铆mites de la Konservative Revolution son 1918 y 1932, (ya que el ascenso al poder del NSDAP se帽ala, al mismo tiempo, la coronaci贸n y el final de la Konservative Revolution), en Rumania, en su lugar, el fen贸meno revolucionario-conservador llega hasta los a帽os de la segunda guerra mundial.

No s贸lo: algunos exponentes de la revoluci贸n conservadora rumana , despu茅s de haberse puesto de lado del Movimiento Legionario , prosiguen su actividad en lo a帽os que siguen a la segunda guerra mundial, algunos en el exilio y otros en la patria. Eliade publica la edici贸n francesa de El Mito del Eterno Retorno en 1949, mientras Constantin Noica lleva a cabo una intensa actividad en la patria en el periodo nacionalcomunista – es decir, de 1965 a 1987 (a帽o de su muerte)- primero en una instituci贸n oficial como el Centro de L贸gica de la Academia Rumana y despu茅s en el refugio de los C谩rpatos de Paltinis, que se convierte en el destino ininterrumpido de numerosos j贸venes y, si queremos citar a Cioran, en “el centro espiritual de Rumania”.

驴Podemos decir que alguien ha recogido la herencia que legaron? Quien viva, lo ver谩.

Claudio Mutti

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