Entrevista a José Ignacio Nájera: “El universo malogrado de Cioran”

“Cioran construyó un arte literario muy estimable […] un estilo con el que celebrar el funeral de nuestra civilización.”

Entrevista a José Ignacio Nájera, autor de El Universo Malogrado – carta a Cioran (Tres Fronteras Ediciones, Murcia, 2008)

jinajeraJosé Ignacio Nájera (Xauen, Marruecos) vive en Murcia desde 1979, donde es profesor de filosofía en el Instituto Alfonso X el Sabio. Además del libro El universo malogrado – carta a Cioran, ha publicado las novelas Olvídate de Alcibíades, Hermanos mayores y El enfermo epistemológico. En el 2005 ganó el premio de ensayo Miguel Espinosa con la obra Caminos de otoño. Colabora en diversas revistas con artículos, reseñas y narrativas cortas.

Nueva imagen (1)EMCioranBR: Estimado Sr. Nájera, en nombre del Portal E.M. Cioran/BR y de sus visitantes-lectores de Cioran, le agradezco por esa entrevista. ¿Puede contarnos cómo y cuándo ha conocido a Cioran, y qué es lo que le ha atraído en sus libros? Además, ¿podría hablarnos (a nosotros, lectores brasileños que todavía no conocemos a su libro) un poco del contenido de la carta El universo malogrado (cuyo título es tan apropiado en lo que respecta al pensamiento de Ciorán)? ¿Qué es lo que quiso decirle en su epístola a ese gnóstico moderno, a ese místico sin fe ni Dios al que Cioran parece encarnar de vez en cuando?

J.I.N.: Conocí la obra de Cioran cuando tenía 22 años y estaba cursando cuarto curso de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Esto era allá por 1972. Primero, tuve una noticia suya a través de una reseña que Fernando Savater escribió para Triunfo. Triunfo era una brillante revista que aglutinaba a la intelligentsia izquierdista y antifranquista. Dicha reseña me llevó a adquirir el libro que allí se presentaba: Breviario de podredumbre. Su lectura fue para mí una revelación. Una revelación en el sentido siguiente: otro pensaba tan trágicamente como yo. Así fue mi encuentro con Cioran, o mejor dicho con el Cioran francés. Otra cosa sería el posterior conocimiento del llamado Cioran rumano, que fue bastante después. De hecho el impacto de Cioran fue tan grande para mí que mi tesina de licenciatura la hice sobre él, en 1975. Y es que había quedado cioranizado.
Con respecto a mi libro (El universo malogrado), diré que es el resultado de una relación de lectura y relectura de su obra a lo largo de más de tres décadas. Siempre he tenido sus libros muy cerca, y he solido escribir sobre él. Por eso decidí que El universo malogrado tuviera forma de una larga epístola al escritor rumano. Él ya no estaba, había fallecido en 1995, y yo quería escribirle, quería hablarle desde dentro de su influencia y desde la empatía que sentía por él. Yo quería hacer una entrañable rendición de cuentas —no exenta de importantes recriminaciones— y transmitir mi complicidad con su visión de las cosas. Y así lo hice. Yo también tengo algo de ese misticismo sin Dios que tanto lo caracterizó y por eso me he identificado tanto con él.

EMCioranBR: Usted es doctor en filosofía y profesor de la misma materia. ¿Tiene algún proyecto de pesquisa sobre Cioran? ¿Pretende publicar algo más sobre él?

J.I.N.: Actualmente no tengo nada en proyecto sobre Cioran, ahora estoy embarcado en otras cosas (narrativa y pintura). Quizá pueda escribir algún artículo; de hecho, su portal acaba de publicar mi última composición sobre Cioran (Cioran y el fascismo). En contradicción con esto que le digo de vez en cuando acaricio la idea de escribir algo más largo sobre la génesis de Breviario de podredumbre.
Dicho esto, tengo que señalar que la obra de Cioran da para muchos trabajos de investigación, dada su riqueza temática —no hay asunto que no toque. Cioran no es un pensador de primera fila, no es uno de los grandes del siglo XX, pero tiene la virtud de ser muy accesible para el público. Por eso, cada vez menudean más los libros sobre Cioran. Va aumentado la bibliografía, asunto que a él le sorprendería.

EMCioranBR: España es uno de los países con mayor resonancia internacional respecto a los estudios y a las lecturas sobre Cioran. Se suele decir que Fernando Savater, quien conoció a Cioran personalmente, fue el responsable por la introducción de Cioran en España, al fin de la dictadura franquista. ¿Cómo ve usted la presente repercusión de la obra de Cioran en España, no solo en los círculos académicos e intelectuales, sino también entre la gente común? ¿Hay nuevos estudios destacados y libros que merecen recomendación?

J.I.N.: Sí, en efecto, ya lo he señalado. Savater fue su introductor. Él tradujo sus primeros libros franceses. Además, su tesis doctoral fue sobre Cioran: Ensayo sobre Cioran. Una tesis que le costó que fuera aceptada por algunos miembros del tribunal, y por eso sufrió algún retraso en ser defendida. Hay que recordar que todavía existía el franquismo, hablo de los años 73-74. Cioran no caía nada bien al establishment académico de por entonces. Yo mismo, cuando defendí mi tesina sobre Cioran, tuve que aguantar alguna falta de modales por parte del tribunal.
El conocimiento de la obra de Cioran tuvo pues un arranque no académico, la universidad no se ocupó de él —incluso alguien insinuó que era un autor que se había inventado Savater. Fue más bien un escritor que se difundió por el boca a boca, y casi más en ambientes literarios que puramente filosóficos. Podías oír hablar de él tanto a un poeta como a un banquero que había estado entre rejas y que en ese periodo había leído a Cioran con provecho.
En cuanto a estudios sobre Cioran, creo que Francia es la que se lleva la palma. En Italia también abundan los estudios. Y en diversos países de Latinoamérica. Con respecto a escritos en español, le citaré algunos.  Hay una tesis doctoral de Natalia López Izquierdo muy interesante y original en la que se estudia la obra de Cioran al contraluz de la de Levinas. Cioran o el laberinto de la fatalidad, de J. Marín. Las obras y artículos de la doctora María Liliana Herrera, aunque no sea española, están muy bien. La filosofía pesimista en la obra de Cioran, que es una tesis doctoral de José Luis Ibáñez Sierra. También me gustaría citar el blog, que posiblemente conozca, de Guillermo da Costa, http://emilmcioran.blogspot.com.es/; la pena es que el autor ya lo cerró, aunque se puede seguir visitando.
Con respecto a las obras de Cioran traducidas al español, quiero hacer una precisión. Falta por traducir  una obra muy especial: Schimbarea la fata a României. Se traduciría como La transfiguración de Rumanía. No sé a qué se debe ese falso respeto hacia la imagen de Cioran. Por cierto, en Francia también han tardado en traducirla, al menos de un modo completo.
Y por referirme al libro de Vartic, he de decir que es muy bueno porque nos habla con mucho detalle y gracia del joven Cioran, la pega es que no se detiene en analizar sus veleidades fascistas. En este sentido, es muy piadoso.

EMCioranBR: Cioran tenía un cariño especial por España, país que visitó más de una vez. El Cuaderno de Talamanca fue escrito por él, en 1966, en dicha playa, ubicada al norte de Ibiza. A Emil y Simone Boué les gustaba viajar a España en bicicleta, pero desistieron de hacerlo tan pronto las autovías se llenaron de automóviles a toda velocidad. ¿En su opinión, qué es lo que le atrae a Cioran a España? ¿Usted encuentra algo de español en Cioran? Por fin, ¿a usted le parece que la pasión de Ciorán por España ha sido correspondida, es decir, que se ha convertido en su reconocimiento en España, en que los españoles se hayan familiarizados con este autor rumano?

J.I.N.: Sí, es ya un tópico hablar de la predilección de Cioran por España. También estimaba mucho a Rusia. Y su actitud con respecto a Francia es muy peculiar y compleja, su librito Sobre Francia es una delicia estilística y analítica.
Cioran, que era muy adicto a lo pasional y a lo instintivo, se agarró muy bien a esa imagen universal de lo español que aparece como lugar común. España, la España que él conoció a través de la literatura, no se ha caracterizado por el equilibrio, la racionalidad o la filosofía. Quizá por eso congenió bien con nuestra idiosincrasia. Cervantes, Quevedo, los místicos, Unamuno… eran constantes motivos para su admiración (y con razón). De hecho, cuando a Cioran le pintaron mal las cosas en Rumanía quiso venirse a España, incluso empezó a arreglar los papeles. Finalmente, lo disuadió el inicio de la Guerra Civil y al final recaló en Francia. A veces pienso en qué hubiera sido de Cioran y qué tipo de obra hubiera escrito si se hubiese refugiado en la España franquista. Más de un conmilitón rumano acabó refugiado en España.
En cuanto a lo de la pasión correspondida entre Cioran y el público español, habría que matizar. Es cierto, sus libros se venden y suelen estar en casi todas las librerías, pero no es un autor de masas ni mucho menos. Además, ya sabemos de qué tipo de escritura se trata, y esta no puede competir con la narrativa, por ejemplo, ni con la literatura de autoayuda, ni los best sellers. Cioran es un satisfactorio escritor de culto que ya ha salido de la sección de raros, pero nada más. Yo mismo he experimentado que mi predilección por él sonaba un tanto extraña entre los que sabían de ella.

EMCioranBR: Suele decir que los libros de Cioran tuvieran una buena recepción entre la gente de izquierda durante la dictadura de Franco en España. Lo que es curioso, puesto que Ciorán se enamoró del fascismo rumano en su juventud y, pese a que se alejó de sus antiguas convicciones políticas, nunca se acercó del comunismo en términos de pensamiento. Quizá su anarquismo espiritual y su iconoclasia herética fueron un inconveniente a la ortodoxia del régimen, lo que podría ser visto con buenos ojos por la izquierda anti Franco. ¿Es verdad que sus libros fueron censurados por el régimen franquista? En su modo de ver, ¿qué es lo que hace de Cioran un autor capaz de cautivar lectores de los más distintos horizontes intelectuales y atraer tanto conservadores como gente de izquierda?

J.I.N.: Es que el Cioran que se empezó a conocer en España (y en Europa occidental) en principio fue el de Breviario de podredumbre. Este libro ya fue escrito en París, ¡y en francés!, y publicado en 1949; además, es la obra en la que abjura de su pasado. Bueno, abjura de todas las ideologías, y, entre ellas, la fascista. Hasta bastante después no nos enteramos de que Cioran arrastraba un pasado rumano fascista. Por eso es por lo que entonces no cayó mal en la izquierda española, aunque habría que precisar que se trataba de una izquierda ilustrada y no afiliadista. Cioran gustaba porque era demoledor de un orden en el que también se podía incluir el nacional-catolicismo de aquí, de España; si se censuró la salida de El aciago demiurgo yo creo que fue un poco por motivos religiosos. Por otro lado, había una anarquía en su “contra todo y contra Todo” que favorecía su asimilación. Y también, todo hay que decirlo, al ser avalado por Savater, se suponía que había que estar atentos a este pensador. Además, el Cioran posterior a Breviario de podredumbre no haría sino aumentar esa imagen de escéptico permanente y de nihilista sin compromiso.
En Francia le había sucedido casi lo mismo. Y digo casi porque allí se habían refugiado muchos rumanos (tanto fascistas como liberales) y no era tan fácil que no se supiera de qué pasado había venido Cioran. Al principio estas cosas no eran del dominio común, sino que permanecían en pequeños círculos. Pero, claro, luego llegó el tiempo en que la historia tendría que completarse. Y se completó, vaya que sí.
A Cioran —un Cioran ya senil, hablo de mediados los 80— le apeteció reeditar su obra rumana, de cuando estaba en Bucarest, de cuando se identificó con Codreanu y el fascismo rumano, de cuando admiró a Hitler y todo aquello… En pocos años se tradujeron sus obras al francés (y al poco al español), luego salieron colecciones de artículos políticos del pasado, después la famosa La transfiguración de Rumanía ¡expurgada!, y se armó el escándalo público. Ya no solo eran los enterados, ya lo supo todo el mundo. Para entonces ya había muerto. Él no lo contempló, pero el pasado fascista que quiso disimular acabó dañándolo. Salvando las distancias, le ocurrió un poco lo que a Heidegger con su pasado nazi. Post festum los dos trataron de minimizarlo y no hicieron otra cosa que empeorarlo con medias verdades y medias mentiras. Es lo que suele suceder.
¿Por qué gusta tanto a gentes de izquierda como de derechas? Pues yo diría que por la misma razón que gusta el Eclesiastés, el libro de Job, Shakespeare y tantos otros. Lo importante de Cioran es la lucidez con que interpreta la vida y nuestra finitud. Cuando lo lees ves en él una sabiduría que puede ser válida para todos. Sucede también con el conservador y católico Gómez Dávila. Al leerlos te olvidas de su ubicación, quizá porque te llevan a un territorio más auténtico, si esto puede decirse, que el de la izquierda o la derecha, el territorio de nadie.

No recuerdo en qué libro suyo leí una advertencia muy curiosa, y no sé si amargamente verdadera. Creo que a lo mejor era en su carta a Constantin Noica, puede ser. Le decía Cioran, contestando a una lamentación de Noica, a modo de consuelo, que siempre estábamos solos, en los países demoliberales por individual, y en los países comunistas en grupo. Bueno, él eligió lo individual, que le permitió haraganear tanto.

EMCioranBR: ¿Cuál es la importancia para la actualidad – si hay alguna – de un pensador que se definía como “un escéptico a servicio de un mundo agonizante”? ¿Qué podemos extraer de Cioran? ¿Qué tiene a ofrecer más allá de su escepticismo corrosivo y destruidor?

J.I.N.: Soy escéptico con respecto a la importancia que pueda tener un pensador de cara a la actualidad. No sé si es el mundo, pero si es Occidente el que está tocado, y más en concreto Europa. En este sentido, Cioran es un autor crepuscular, muy a propósito para este ocaso que estamos viviendo. Él ya se dio cuenta hace varias décadas y desde entonces se dedicó a acelerar nuestra melancolía. Aunque sea volver a citar algo que ya he dicho: solo creyó cuando esperaba cosas del fascismo. Fue lo único que lo puso tenso y eufórico. Luego, quedó tan desfascinado que puso toda su energía en cultivar la decepción, casi hizo una ontología de la decepción. Y aquí viene algo importante, construyó un arte literario muy estimable. Creo que es lo mejor que ha quedado de él: un estilo con el que celebrar el funeral de nuestra civilización.

EMCioranBR: ¿Tiene usted algún (o algunos) libro(s) favorito(s) de Cioran?

J.I.N.: De Cioran me gusta todo, y cuando digo todo incluyo también La transfiguración de Rumanía. Se puede ser fascista y escribir excelentemente desde el punto de vista estético. De hecho, La transfiguración… está muy bien escrita.
Pero mi libro favorito es sin duda Breviario de podredumbre. Por ser la revelación y por provocar que aquel joven que yo fui se quedara a vivir en Cioran por muchos años. La tentación de existir me mantuvo en la vivienda con igual intensidad, así como El aciago demiurgo. Silogismos de la amargura fue una obra que Cioran no apreciaba mucho, pero a mí sí que me gustó, tiene unos aforismos muy incisivos y muy desarmantes.
Luego, cuando leí sus primeras obras, las del periodo rumano, las encontré demasiado líricas y apasionadas —pero es que yo venía de leer primero al Cioran maduro. Es curiosa la lectura de Cioran que en general hemos hecho las gentes de mi edad: empezamos por el segundo Cioran para acabar en el primero. Ahora ya es posible leerlo cronológicamente de un tirón de principio a fin. Tal vez ahora cambie la visión con esta nueva —y natural— perspectiva.

EMCioranBR: ¿Podría compartir con nosotros algunos de los aforismos cioranianos que sabe usted de memoria, algunos de los que le resultan inolvidables?

JIN: En esto Cioran es un océano infinito. Es el aforista que más me gusta junto con Gómez Dávila. Los aforismos, ya se sabe, son muy peligrosos; tanto como lucidos. Pero rara vez resisten la paradoja autorreferencial. Por otro lado, hoy día ya se le llama a todo “aforismo”. Apenas se distingue entre sentencia, refrán, apotegma, proverbio, máxima, adagio…
Un trabajo un tanto quisquilloso, pero interesante, sería hacer una especie de catalogación comentada de los diferentes modos de expresión cioranianos. Sin duda, algún día alguien lo hará. Pero, bueno, volviendo a los llamados aforismos, aquí van algunos:

– “La meteorología decreta el color de mis pensamientos.”

– “El insomnio es la única forma de heroísmo compatible con la cama.”

– “Un espermatozoide es un bandido en estado puro.”

– “La Creación fue el primer acto de sabotaje.”

– “Desde siempre, Dios ha escogido todo por nosotros, hasta nuestras corbatas.”

– “Ganamos en conciencia lo que perdemos en existencia.”

EMCioranBR: ¿Le gustaría agregar algo más al lector que se adentra en la obra de este obscuro y no obstante jovial pensador?

J.I.N.: Al hipotético lector de Cioran le diría que no lo defraudará, que sus libros no se le caerán de las manos, como muchas veces sucede con eso que se denomina filosofía. Y más aun, que la lectura de Cioran es como morder la manzana del Paríso; que lo acercará al conocimiento, y por eso lo hará más grave, más lúcido, más irónico y quizá —hablando en términos de rentabilidad— más felizmente infeliz, ya que no cabe otra allí donde hay un poco de conciencia. Ah, y para los posibles suicidas: Cioran es un seguro de vida.

EMCioranBR: Sr. Nájera, le agradezco una vez más por brindarnos esa enriquecedora entrevista. Sin duda, tiene un valor inestimable para nosotros lectores e interesados en profundizar nuestros conocimientos sobre Ciorán.

São Paulo/Murcia, abril 2013

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