Artículo: “Una alusiva cioraniana” (M. Liliana Herrera A.) [Esp]

Héctor Escobar Gutiérrez
Héctor Escobar Gutiérrez
E. M. Cioran
E. M. Cioran

Introducción al artículo de M. Liliana Herrera

Se puede constatar muchos paralelos entre el filósofo rumano-francés Emil Cioran (1911-1995) y el poeta colombiano Héctor Escobar Gutiérrez (1941-2014), y también significativas diferencias. Afinidades: el espíritu iconoclasta y transgresor, el gusto de la herejía, la pasión de los abismos y de las cimas, la lucidez luciferina (¡un pleonasmo!), la ironía y el sentido de humor corrosivo, la la pulsión mística, la conciencia atormentada por el mal, el vigor de un verbo pulsante llevado al extremo, a las fronteras entre la vida y la muerte, entre el ser y el no-ser, entre la claridad y las tinieblas. Divergencias: mientras Cioran se ejercitó en la duda escéptica, y en el arte de la “frivolidad” (principio estético-ético basado en una superficialidad diletante), negando toda creencia definida y definitiva, y evitando a toda costa profundizarse, especializarse sea en lo que sea, Héctor fue conocido, por aquellos que le frecuentaron (y frecuentan), por una profesión de fe satanista incrementada por variadas doctrinas esotéricas y ocultistas, que el poeta tomaba muy en serio y estudiaba/practicaba con minuciosidad. Sin embargo, aparte las adhesiones y elecciones personales, no se podría dejar de apreciar la poesía estruendosa y sublime de ese poeta maldito, su creación poética que va más allá de toda doctrina determinada y alcanza una universalidad accesible a todos los espíritus sensibles al arte profundamente vivo de la palabra.

Cioran no pudo conocer ese poeta terrible y delicioso cuya obra es turbadora y encantadora a la vez. Uno puede imaginar qué impresión habría tenido el autor rumano del llamado “Papa Negro”. Héctor, de su parte, conoció la obra de Cioran en los años 80 gracias a la autora del ensayo que sigue: la filósofa M. Liliana Herrera A., catedrática del departamento de Filosofía de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), en Colombia, y gestora del Encuentro Internacional Emil Cioran, coloquio que se realiza anualmente en la misma ciudad, y que, en octubre de este año (2014), ha alcanzado su séptima edición. Coincidencias del destino, o del acaso: Héctor, lector asiduo de Cioran, estuvo presente en la primera edición del coloquio, del cual participó con un homenaje poética al pensador rumano; fallecería siete años después, en un sábado (18/10/2014) que coincidiría con uno de los días en los que se ha realizado el coloquio. Ha sido cremado el día siguiente, en un tradicional cementerio de Pereira, con derecho a un cortejo satánico promovido por sus amigos y apreciadores. Todo eso ha dado que hablar en la prensa colombiana. Héctor ha dejado una viuda (Soley Salazar) pero ningún hijo, como Cioran (quien vivió toda su vida en Francia en la compañía de Simone Boué). Entre sus libros se cuentan Antología inicial (1983); Testimonios malditos (1985); Cosmogonías (1985); Estetas y heresiarcas (1987); El libro de los cuatro elementos (1991), El punto y la esfera (2004), entre outros.

“Tengo un pacto con el Diablo” – Héctor Escobar Gutiérrez

“¿Qué auxilio puede ofrecer la religión al creyente
decepcionado por Dios y por el Diablo?” – Cioran

“No tengo necesidad de arrepentirme puesto que lo que yo he hecho siempre lo he hecho a conciencia y el arrepentimiento surge cuando existe una contradicción entre la forma de ser y la manera de pensar”, declaró Héctor en una entrevista al periódico pereirano La Tarde. Resulta improbable que Cioran profiriera semejante frase, él quien afirmaba la contradicción como un rasgo indisociable de su ser. Para Cioran, conciencia es sinónimo de fatalidad, una enfermedad transcendental en el medio de la letargia inmanente de la naturaleza inconsciente. “La inconsciencia es el secreto, el «principio de la vida»… Es el único recurso contra el yo, contra el mal de estar individualizado, contra el efecto debilitante de la conciencia, estado tan temible, tan duro de enfrentar que sólo debería estar reservado a los atletas.” (El inconveniente de haber nacido) Cioran es un espíritu desgarrado por tendencias contradictorias, por la fatalidad de un desacuerdo interior nunca remediado, por la inaptitud a alcanzar una síntesis de los elementos dispersos que constituyen su existencia. “¿Por qué no podría yo compararme a los mayores santos? ¿Acaso he derrochado menos locura para salvaguardar mis contradicciones que la derrochada por ellos para superar las suyas?” (Silogismos de la amargura) Él afirmo en una entrevista: “La contradicción forma parte de mi naturaleza y, en el fondo, la de todo el mundo.” (Entretiens) Sujeto a una consciencia perpetuamente corroída por la duda pero, al mismo tiempo, dotado de una pasión orgánica por el absoluto, Cioran no alcanzó a encontrar en Satán el sentido que Héctor, de su parte, ha encontrado. Pese a sus diferencias, sobresalen las afinidades electivas esenciales: la elección por una vida al margen, por una libertad radical e intransigente que bordea el vacío y apunta al estatuto del monstruo, del réprobo excluido de la Humanidad, el rechazo de la celebridad (esa humillación entrañada en el reconocimiento público y en el fracaso que consiste en “ser comprendido”); por fin, una vida dedicada al arte de la palabra viva y vivida, es decir, a una práctica de la escritura que es indisociable de una práctica de vida: una creación literaria (poética para uno, aforística-ensayística para el otro) que es, al final de cuentas, su razón común de ser (y de no ser). No hay nadie mejor para presentar el hereje Héctor Escobar Gutiérrez, y sus paralelos con Cioran, que la especialista cioraniana M. Liliana Herrera A., quien tuvo el privilegio de conocer personalmente el artista. Una muy buena lectura!

Rodrigo Inácio Ribeiro Sá Menezes (05/11/2014)

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UNA ALUSIVA CIORANIANA[1]

Por M. L. Herrera A.
Universidad Tecnológica de Pereira (Colombia)

Cioran: … La libertad (…), no tener obligaciones ni responsabilidades, hacer sólo lo que quiero, no tener horarios, no escribir más que sobre las cosas que me interesan. Y no tener más objetivos que ésos.
Liiceanu: ¿Y ése es el único éxito del que se enorgullece? ¿Haber hecho sólo lo que ha querido?
Cioran: ¡Éso no está nada mal!

Entrevista con Cioran

Héctor Escobar Gutiérrez
Héctor Escobar Gutiérrez
E. M. Cioran
E. M. Cioran

El libro de sonetos intitulado Breviario de sonetos en torno a Cioran[2] constituye uno de los últimos trabajos de Héctor Escobar Gutiérrez y hasta el momento conocido sólo  por algunos amigos. La ocasión para su creación fue el Primer Encuentro Internacional Emil Cioran, proyecto cultural para la ciudad del cual he sido gestora. Con el apoyo de la Universidad Tecnológica de Pereira y de la sede cultural del Banco de la República, se inauguró este Encuentro cuyo  motivo central fue el lanzamiento del libro Cioran: ensayos críticos[3]. Uno de los invitados fue el poeta, quien ha sido un entusiasta lector de Cioran desde los años 80 cuando, en una de las  tertulias literarias que se ofrecían en su casa, le di a conocer Breviario de Podredumbre. Desde ese memorable día, Cioran no faltó en su lista de libros de cabecera, entre los que, por supuesto, tenían una relevancia de primer orden los poetas malditos, los tratados de Demonología y aquellos  que le permitieron profundizar  en la interpretación del Tarot. Así, pues, para la inauguración de nuestro evento, y en un arrebato lírico, Héctor Escobar escribió en tres días este homenaje al filósofo.  Cioran –creo-, fue un bálsamo escéptico frente al aspecto cabalístico, concupiscente y tenebroso del mundo del Maléfico Poeta.

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Actualmente, son pocas las obras de arte que se encuentran tan estrechamente ligadas a las vidas de sus creadores como las de Cioran y Héctor Escobar Gutiérrez… Pero ellos no son de la misma estirpe. Hay gustos  personales que nos acercan a un autor y en nuestra formación y educación intelectual y existencial se pueden encontrar paralelos y coincidencias respecto a la valoración sentimental y teórica de nuestra condición humana.

Cioran es un rumano; con más precisión, es un autor rumano-francés, uno de los pocos herederos legítimos de la tradición moralista francesa en lo que ha género y actitud pesimista se refiere. Héctor Escobar Gutiérrez es, en esencia, un poeta, y un poeta de la herejía, quien con lucidez y fino humor (rasgos en los que coincide con Cioran) ha llevado al paroxismo su lírica y conversación, las dos igual de profanadoras y deslumbrantes.

¿En qué aspectos pueden coincidir dos espíritus de tan diferentes culturas y talantes morales, como lo son el pensador pesimista y perezoso rumano-francés y el alucinado poeta pereirano?

Las primeras líneas de Breviario de Podredumbre sedujeron al poeta de manera inmediata. Incorporó a Cioran en su vida como una lectura permanente por lo estimulante que sus aforismos resultan y por el gozo intelectual que nos produce la lectura de  un buen libro, trátese de ciencia, filosofía, poesía, ensayo o novela. En el caso de la lectura del moralista que lleva a cabo el poeta, el gozo es más que estético porque, como lo afirmó algún Cardenal, es imposible no darle la razón a Cioran en su negro juicio sobre la condición humana. He aquí un ejemplo del regocijo que el espíritu produce al espíritu:

A los amigos de Cioran

Este es el canto, amigos, el verseo,
el pertinaz clangor de mis poemas;
de mis rimas que son como anatemas
o como un astro negro en su apogeo.

Lejos de mí las mieles del enteo,
ahora del ser me hieren sus dilemas;
las voces iracundas, las blasfemas
las que en el alma hurgan sin rodeo.

Aquellas que Cioran tanto exaltaba,
y a las cuales su espíritu les daba
esa hondura en francés intraducible.

Este ingenio, este estilo aquilatado,
y que a decir verdad nos ha enviciado
a vosotros y a mí por lo inasible.

Cuando nos enamoramos de un autor ello se debe, entre otras cosas,  a las resonancias espirituales que experimentamos. Entonces, contemporanizamos en algún sentido con ése que nos habla desde el pasado o en el presente, y creemos entender y compartir su sentimiento acerca de nuestra rara existencia. El sentimiento del mal de vivir es el motivo de estos poemas cioranianos. No me refiero a las configuraciones que el Mal adquiere en la obra -y vida- del poeta Escobar[4]. Hablo exclusivamente de la perplejidad que se experimenta frente al absurdo de ser hombres, de estar arrojados en un mundo de sufrimiento, dolor y alegrías fallidas, perplejidad que en Cioran podemos denominar como su  antropología trágica, y en el poeta como su lírica metafísica. El dolor de vivir, lo que más somos nosotros mismos, diría Cioran, es cantado en encendida pero rigurosa pasión en  estos versos del poeta dedicados al pensador.

Recordaciones

A través de estos raptos cioranianos,
pienso la vida de hoy, en la pasada,
en mi anterior vivencia aborrascada…
en el hoy y el mañana, días insanos.

Y me hurgo por dentro con la manos
-verdugo de  mí mismo, de mi nada-
hasta ver a la sombra agazapada
mirarme con rencor, ojos tiranos.

Y presiento un pavor, el de la muerte,
consumir el rescoldo de mi suerte,
lo que queda de mi alma, ruin ceniza.

Vestigios esparcidos en el aire,
mientras hace la sombra su desaire
con ese mohín, que estigmatiza

Otro paralelo que es evidente para quien conozca las obras de Cioran y de Escobar, es el estilo, aunque se trate de dos géneros diferentes: soneto y  aforismo. Este paralelo es legítimo  en el sentido de la elección que hicieron del género y la intencionalidad que acompañó dicha elección. Cioran no cohonestó con su época. Su estatus fue el de exiliado. Eligió un tipo escritural específico poco practicado, y una lengua –el francés del siglo XVIII- los cuales apropió y transformó de tal manera que dio lugar a una cierta renovación estilística. Por su parte, el poeta, renunciando a la tentación del verso libre (acechado siempre por el peligro de su aparente facilidad), eligió el soneto para cuya exigente construcción utilizó voces en desuso o arcaicas que hacen de su poesía una creación  paradójicamente contemporánea.

In Memoriam

Es sin duda Cioran el heresiarca
de este mundo convulso, postmoderno;
de este mundo que es símil del infierno
y en el cual reina impávida la parca.

El caos y la crisis su obra abarca
porque el desastre ha sido y es eterno;
por eso él -ni adalid, ni subalterno-
es del pensar anárquico el patriarca.

El sin par, el sarcástico, el rotundo,
el que observa la vida en lo profundo,
con el ojo de un místico extraviado.

Brindo a él estos versos en memoria,
para exaltar la ascesis perentoria
de ese su estilo crítico y crispado.

Pero hay un hecho particularmente notable. Cioran y este poeta nuestro, construyeron obra y vida al ritmo de sus respectivas búsquedas de la libertad. Y han pagado su costo. En estos personajes, la libertad no se limita ni a la denuncia impía desde la pluma, de la condición humana, ni a la transgresión teórica de la moral que le tocó en suerte al poeta. La libertad es un verdadero ejercicio; en él se rompen los lazos institucionales de un oficio, de una determinada forma de pensar, de actuar y de vivir. Ser libre-pensador es una tarea que el mismo établissement académico y político promueve en aquellos que cómodamente hacen parte de él. Pero, ser un auténtico libre-pensador es una tarea marginal y del todo heroica… En una de las cartas que recibí de Cioran, él afirmaba: he tenido la suerte de no ejercer ningún oficio. Esta suerte, su alto costo personal, la dignidad  y orgullo que conlleva, también la ha tenido Héctor Escobar Gutiérrez.

Lo definitivo

Calle la voz la última palabra,
que no escuche el oído la primera;
porque son la inicial y la postrera,
el sinuoso y confuso abracadabra.

Olvide el alma entonces lo que sabe,
lo que cree saber, o lo que niega.
¿O es que no ha visto su mirada ciega,
que en el vacío del ser hasta Dios cabe?

Húndase el hombre en pozos de negrura
-en tumba o catacumba o sepultura-
pues muriendo ha vivido entre los muertos.

Caiga al fin el telón de sombra espesa,
que otra vida no habrá: nadie regresa
a trajinar de nuevo estos desiertos.

Todos los derechos reservados a M. Liliana Herrera A. y Héctor Escobar Gutiérrez †

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[1] Texto publicado en Herrera A. M. L. En torno a Cioran. Nuevos Ensayos y Perspectivas. Ponencias presentadas en el Encuentro Internacional Emil Cioran, versiones 2013-2013. Pereira, UTP, 2014.

[2] Este Breviario está constituido por tres partes y cada una se compone de 11 sonetos : paradoja, causticidad y reacción, además de un epílogo que consta de dos sonetos más. Tres de ellos fueron publicados en Herrera A. M. L., y Abad T. Alfredo, Compilación, Encuentro Internacional Emil Cioran, 2008-2011,Pereira UTP.

[3] Herrera, M. L.,  Abad T. Alfredo. Cioran: ensayos críticos. Pereira, U. T. P. 2008.

[4] Remitimos al lector que quiera ampliar sobre la Poética y el Mal en Héctor Escobar Gutiérrez,  al estudio de O. K. Vanegas Vásquez La estética de la herejía,  Pereira, U. T. P., 2007.

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