EL CULTURAL, 04 de mayo, 2018

Extravíos, de Emil Cioran
Traducción de Christian Santacroce.
Hermida Editores.
Madrid, 2018.
102 páginas, 15,90 €

La desesperanza siempre es la tentación más fácil. El pesimismo disfruta de un incomprensible prestigio. E. M. Cioran (Rasinari, Rumania, 1911-París, 1995) es uno de sus profetas más celebrados. Su pensamiento puede expresarse en unas pocas líneas: el hombre y el cosmos están abocados a la nada. El devenir es el festín de la muerte. Dentro de un tiempo, no quedará ni el más pequeño vestigio de la especie humana y sus logros. La obra de Shakespeare, Dante, Beethoven y Leonardo da Vinci correrán la misma suerte que los océanos y los continentes. Desaparecerán, sin dejar ninguna huella. Desde esta perspectiva, el suicidio se perfila como la única opción razonable. No es un gesto de desesperación, sino de libertad y sabiduría. Extravíos, un breve ensayo compuesto en 1945, no se desvía de este planteamiento. Inédito hasta hace pocos años, aparece ahora en castellano con prólogo y traducción de Christian Santacroce. Es el último texto que Cioran escribió en rumano, su lengua natal.

Con treinta y cuatro años, el filósofo no había participado en la contienda, pero en su juventud había simpatizado con el nazismo. A pesar de su nihilismo, siempre buscó el absoluto. En la filosofía, la política, el arte. Nunca simpatizó con las medianías. Sin embargo, el absoluto se le escapó de las manos una y otra vez, acentuando su tendencia al sarcasmo y el desengaño. Hijo de un sacerdote ortodoxo, abrazó el ateísmo con la ira del seminarista que cuelga los hábitos. Se hizo nacionalista en los años treinta, pero su patriotismo se derrumbó enseguida, asumiendo con fervor la condición de apátrida. Era un giro previsible. El hombre que no ama la vida no puede echar raíces. Ese desarraigo no impidió que se estableciera en París, donde pasó el resto de su existencia, ocupando una inhóspita buhardilla. Su actitud vital se aproxima a una especie de anarquismo existencial. Ni Dios, ni Patria. Estas convicciones no expresan una visión política, sino un implacable escepticismo. Extravíos se mueve en ese universo, repitiendo las obsesiones que jalonarán toda su obra: “Ser extranjero en cualquier país, en cualquier orbe: elevar tu estado jurídico a calidad metafísica”, “La vida no tiene ningún sentido; pero aún más cierto es que nosotros vivimos como si tuviera uno”, “La realización del alma es su anulación sucesiva”… [+]