“La tarea de dejarnos vivir: Cioran, Manual de Antiayuda y la obra musical de Anna Stereopolou” (Sofía Isabel Gutiérrez Márquez)

Procedimentum – Revista electrónica sobre arte y música, nº 7, 2018, Páginas 120-142.

Resumen: En este artículo muestro un recorrido por el libro de Alberto Domínguez, titulado: “Cioran. Manual de Antiayuda”. Dice Cioran que lo único natural en el ser humano es la duda, el hombre con convicciones se estanca en saber más y más, en sufrir, pero la duda consigue dejarnos estancados. Aquel que duda es el auténtico lúcido, lo natural es el estancamiento, mantenerse en la duda, no aceptar una cosa o la contraria. Así, podemos considerar al artista como ese gran fingidor, ese que se mantiene en la duda y a través de ella consigue crear la obra de arte. Esa misma duda parece percibirse en la música de Anna Stereopoulou, porque la música, en sí misma, en su aparecer, en su sonido, requiere de un sentir y un saber escuchar, pero nos lleva a una interpretación, la cual se puede entender como duda, dado que no es algo ni arbitrario ni cerrado, sino abierto a un mundo de sensaciones. Paralelamente, presento una recopilación de sencillas fotografías, con las que pretendo aprender a mirar de otra forma. Lejos de hablar de arte, es un puro expresarse, en este sentido, estaría más apegado al sentir sin hacer del que habla Cioran.

Palabras clave: Alberto Domínguez, Cioran y Anna Stereopoulou.

Summary: In this article I tour the book by Alberto Domínguez, entitled “Cioran. Anti Self-help Manual”. Cioran says that the only natural thing in the human being is doubt, the man with convictions gets stuck on knowing more and more, in suffering, but the doubt manages to leave us stagnant. The one who doubts is the authentic lucid, the natural is stagnation, to stay in doubt, not to accept one thing or the other. Thus, we can consider the artist as that great pretender, the one who remains in doubt and through it manages to create the work of art. That same doubt seems to be perceived in the music of Anna Stereopoulou, because music, in itself, in its appearance, in its sound, requires a feeling and a listening ability, but it leads us to an interpretation, which can be understood as doubt, since it is not something neither arbitrary nor closed, but open to a world of sensations. In parallel, I present a collection of simple photographs, with which I intend to learn to look otherwise. Far from talking about art, he is pure when expressing himself, in this sense, he would be more attached to feeling without making Cioran speak.

Key words: Alberto Domínguez, Cioran and Anna Stereopoulou.

Sumario:

1. La Tarea de dejarnos vivir. 2. Registros fotográficos. 3. Conclusión. 4. Referencias bibliográficas. 5. Referencias en formato electrónico URL. 6. Anexo. Discografía de Anna Stereopoulou.

1. La tarea de dejarnos vivir.

No hacer nada pudo ser la mejor tarea que el ser humano debió desarrollar, o al menos, así lo interpreta Alberto Domínguez en su obra: Cioran. Manual de Antiayuda. Y es que vivimos en una época en que todo nos empuja a la acción continua, al hacer y hacer sin tener tiempo para nada, enquilosados como en una maraña de minitareas para convertirnos en el ser humano perfecto del siglo XXI. Y como pensaba Cioran, erramos en esta desdicha, el ser humano debe dedicarse a gestionar sus necesidades básicas y a disfrutar del placer de no hacer nada, porque aumentar nuestro conocimiento qué interés puede tener para nosotros, ¿realmente es algo positivo?¿O el primer humano que hizo algo se equivocó?

No es ningún secreto que en el mundo del arte el sentido “estrella” suele ser la vista y ello no significa que la tengamos correctamente entrenada, tampoco indica que la música sea un arte menor, sino que la vista se ve más implicada en las obras de arte que el resto de los sentidos (es cierto que esto sería discutible) no en vano, nos encontramos en la etapa que los postmodernos denominan: época de la imagen del mundo. Y en relación al mundo en general, dice Cioran que la gente está dormida y no llega a ver lo importante, que es necesario abrir los ojos, aprender a ver. Usamos mucho los ojos, pero aún no sabemos mirar de verdad, ver la realidad. En cambio, cuando uno aprende a ver aparece el insomnio, y con este desaparece la paz, si es que alguna vez existió. Esta idea nos recuerda al genio creador que no puede parar de trabajar en su estudio hasta conseguir lo que desea, hasta que la obra cobra el sentido buscado. Pero claro, como decía Goya y recuerda Domínguez “el sueño de la razón produce monstruos”. En definitiva, siempre hay que pagar por haber visto la luz (idea que aparece ya de forma similar en los albores de la filosofía, con el mito de la caverna). Aunque lo que ve el artista no es la luz como conocimiento, es otra forma de ver.

La cuestión es que todos queremos saber, ver lo que no se ve a simple vista, indagar, ir más allá, conocer cosas… y la gran cuestión es si esto de verdad vale la pena, si sirve para algo, si nos hace felices. La respuesta de Cioran es que no, para él, el conocimiento en sí mismo no tiene ninguna ventaja, pero el arte es otra cosa, no es conocimiento, se parece más a una borrachera porque nos hace olvidar lo infelices que somos, es una anestesia para la infelicidad, gracias al arte nos olvidamos de nuestra razón, de nuestra desgracia, es un paliativo para soportar esta vida. En este sentido, la música de Anna Stereopoulou parece congraciar con dicha idea, al sumergirnos entre sus sonidos es inevitable que sintamos la naturaleza en su continuo ruido de elementos, de seres vivos, de movimiento; todo bajo la más sencilla profundidad que puede provocarnos la cotidianidad del mundo, el aparente no hacer nada, el mero transcurrir, que con su ciclo y su propio ser sale adelante, ocurre sin más. Al igual que el ser humano prehistórico estaría tranquilo en su cueva, con el estomago lleno y sus necesidades cubiertas, un mero transcurrir que aparentemente no tiene nada de novedoso, pero que podría ser la mayor novedad para un mundo como el nuestro en el que siempre tenemos prisa. O un mundo en el que no escuchamos el sonido emitido por la naturaleza, por la vida. No es más que una regresión a los inicios del ser humano, a ese inicio que tiene más que ver con sentir y ser que con la intencionada obsesión del hacer por el hacer actual… [PDF]