Cien años de la gran unión de Rumania – 1918-2018: diálogo exclusivo entre Lucian Boia y Cristian Pătrăşconiu

CIEN AÑOS DE UNIÓN LA GRAN UNIÓN DE RUMANIA:
1918-2018[1]
DIÁLOGO EXCLUSIVO  LAPUNKT  ENTRE
LUCIAN BOIA[2]
 Y CRISTIAN PĂTRĂŞCONIU[3]

Nota del traductor: En su reciente obra (În jurul Marii Uniri de la 1918. Națiuni, frontiere, minorități. Bucureşti, Humanitas. 2017. Alrededor de la Gran Unión de 1918;. Naciones, fronteras, minorías), el conocido historiador rumano, considera que la celebración del centenario de  la Gran Unión en 2018, es legítima y tiene una dosis de mitología, todas las naciones tienen una. Sin embargo, es necesario, más allá de las conmemoraciones y del simbolismo heroico y de una historia realizada sin prejuicios, en un espíritu de abordaje crítico. Por lo menos de parte de los historiadores profesionales. Se necesita de cualquier manera una historia europea. Rumania no es una isla, ni en su interpretación histórica, y tampoco en el modo de relacionarse con el día de hoy y de mañana. Si se aprecia de manera aislada la creación de la Gran Rumania, se corre el riesgo de hacer abstracción de las evoluciones globales y todo entonces puede parecer maravilloso. De hecho, Rumania Grande evoluciono sobre una escena muy frágil, con peligros que saltaban a cada paso –claro la historia aún no se ha cerrado–. La vía europea no significa volver a las viejas fronteras, sino, como fin último, la desaparición de las fronteras y la transformación de Europa en un continente hasta no hace mucho conflictivo en una casa en la misma medida receptiva para todos sus habitantes. La apuesta para todos los europeos, no es el pasado, es el futuro, considera Lucian Boia.  Rumania está ausente en el debate historiográfico europeo. En el mercado de las ideas, como se dice, no existe mucho. La respuesta la tienen aquellos que todavía no se han dado cuenta que la historia se hace, hoy, esto, en cualquier caso no volviendo a calentar sin fin el viejo discurso nacionalista. El centenario (1918-2018), en lugar de estimular investigaciones innovadoras, arriesga resumirse en la reafirmación de unos lugares comunes. En la memoria histórica de los rumanos ha quedado apenas un esquema muy simplificado del proceso histórico que tuvo lugar entre 1914 y 1918. Todos los rumanos, con pocas excepciones, halarían entonces hacia una sola dirección. El asunto no es precisamente así. Sin embargo, aprecia, Lucian Boia, la verdad, pura y simple, es más compleja y matizada para estudiar y comprender el surgimiento de la Rumania moderna y su centenario.

El neologismo de Rumania fue usado por primera vez en la Exposición Universal de París de 1867, designando con él la tierra cuyo natural se llama a sí mismo român, rumano. En 1881m Rumania de convirtió en reino. Es el reninado de Carol I una época de reconstrucción, de unificación nacional, de sentar bases políticas que constituyen los fundamentatos del Estado rumano moderno y del período poscomunista que inició en diciembre de 1989. En la Primera Guerra Mundial ¡, Rumania toma parte al lado de las potencias aliadas contra los Imperios centrales (coalición formada por los imperios alemán y austrohúngaro, a la cual se añadieron más tarde el Imperio otomano y el Reino de Bulgaria), determinada, sobre todo, por sus reivindicaciones nacionales en Transilvania y Bucovina. Derrotadas las potencias Centrales y ausente Rusia en las discusiones de la paz, Rumania puede, por fin, después de siglos de vicisitudes históricas, realizar su ideal de unidad: la unidad territorial de todos los rumanos dentro de los confines étnicos de desarrollo del pueblo rumano. Será el año 1918, el símbolo de la unidad del Estado rumano.  Por el tratado de Trianón (1920), Rumania recibe, además de Transilvania la mitad del Banato (región de la llanura de Panonia, limitada por los ríos Danubio al sur, Tisza al oeste, Mureş al norte y los Cárpatos meridionales al este. Su capital histórica es la ciudad de Timişoara, situada en el distrito de Timiş, en Rumania). El tratado de Saint-Germain con Austria sanciona la incorporación de Bucovina, mientras que el tratado de Neully con Bulgaria define la vuelta a Rumania de Dobrogea del Sur.

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Lucian Boia es uno de los más influyentes historiadores rumanos de los últimas décadas. Su obra –que cubre una temática variada– comprende más de 30 títulos, y el tiraje de sus libros lo hacen uno de los indiscutibles autores de best-seller en Rumania. Actualmente, trabaja en un libro sobre la Gran Unión, esta aparecerá, lo más probable, a finales de este año.[4]

Cristian Pătrăşconiu. ¿La Gran Unión no fue hecha por Miguel el Valiente?[5]  ¿Ni siquiera por Burebista?[6]

Lucian Boia. Sí… Puede ser que la haya hecho Miguel el Valiente, pero no de manera inmediata, en el tiempo en que este vivió efectivamente, sino dos-tres siglos más tarde. En particular: en el siglo XIX. Entonces cuando es cuando este deviene un símbolo esencial de la unidad de los rumanos y de la unión de los territorios habitados por rumanos. Pero 2-3 siglos después de su muerte. Sin saberlo, el papel de Miguel el Valiente fue un símbolo muy grande en la creación de la gran Rumania de hoy; uno entre los más grandes. Tiene este papel en nuestra mente, en la medida en que pone las cosas en movimiento, en la medida en que las cosas se suceden –y esto no es despreciable–. En el fondo, también en los pequeños proyectos y con mayor razón en los más grandes –como es este de la Gran Unión–, cuentan mucho los mitos, los símbolos. Con relación a estos mitos que han funcionado como aportadores de identidad, en el siglo XIX son muchos más, no solo Miguel el Valiente, se trata tanto de figuras históricas que tienen este papel unificador por ejemplo, Dacia, [7] muy pero muy poderoso en esta línea. Y a propósito de grandes figuras históricas que tienen este papel unificador –sí, Miguel el Valiente,  es el gran unificador–, pero si pregunta también usted algo de este tipo, se ha llegado en un momento dado también a Burebista –como la “conciencia nacional”– con similar papel. Más allá de los personajes históricos que han sido convocados para este proyecto, junto a este hecho, junto con ellos, mejor dicho: Dacia fue un símbolo extremadamente poderoso –se vuelven a encontrar muchas referencias a ella también en el siglo XIX, y en el periodo inter bélico. A veces también hoy–.

Cristian Pătrăşconiu. ¿No se podía sin este símbolo, para decirlo así?

Lucian Boia. Normal, teóricamente, lógico y posible, se puede sin algo así. Pero es un hecho innegable que su papel fue ya, en el sentido temático de nuestra discusión, uno primordial. Por otra parte, en el siglo XIX, cuando se constituyen las naciones, la historia fue una disciplina soberana. Entonces se llama insistentemente a la historia. No solamente en nuestro país. Nosotros tenemos a Miguel el Valiente, los franceses tienen –con función simbólica, mitológica similar– a Juana de Arco. Lo que quiero decir es que, nosotros no hemos inventado esta manera de relacionar el presente con el pasado más o menos alejado, en ocasiones muy lejano.  Debemos tener un ancla –y este modo de elegir, de seleccionar es equivalente a un anclaje–. En el fondo, no podemos hacer abstracción de la historia, el problema es que, una vez entremos en este campo, llegamos a amplificarlo y, probablemente, le damos una importancia a veces más grande de la que tiene en realidad.  Una vez más: respecto al tema de la Unión, lo que yo digo es que sucede en todas partes. No solo los rumanos apelamos a las figuras históricas y los símbolos que los ancla, que les ofrece un reservorio sustancial de ideas en dirección del proyecto deseado. Al respecto, ¡Rumania no es diferente! Puede ser que entre nosotros, sin embargo, veamos una especie de desfase, lo que iba muy bien en el siglo XIX, se retoma en Rumania también en el siglo XX. Cuando, de otra manera, también tiene lugar la Gran Unión. Y, de hecho, estas referencias sobre las que usted habla llegan hasta ahora –y pienso si acaso de alguna manera sería más útil poner un silenciador a estas referencias–. En el fondo, la tarea se ha hecho: La Gran Unión ha salido muy bien, avancemos más lejos. Rumania es, respecto a la Gran Unión, una de las grandes beneficiadas entre los países de la Primera Guerra Mundial. Los otros países que se desprendieron del Imperio Austro-Húngaro no la llevan muy bien: Checoslovaquia ya no existe más, Yugoslavia tampoco (y no existe luego de unos acontecimientos muy trágicos), Polonia existe, pero de otra manera –ha sido desplazada en el mapa de Europa. Seguro, también Rumania perdió Besarabia[8], Bucovina del Norte[9]; y para no decir el Cadrilater[10] – porque, desde el punto de vista histórico, Rumania casi no tenía qué hacer con esta. Pero, en líneas generales, los límites de la Rumania de hoy son muy cercanos a los de la Rumania Grande después de la Gran Unión y del periodo de entre guerras. No olvidemos, que, después de la Unión, Rumania casi dobló su territorio. De un Estado muy pequeño, después de este momento, Rumania deviene un Estado relativamente grande y lo sigue siendo hasta hoy y en el interior de la Unión Europea, por lo menos con relación a la ponderación territorial, pero no en otros aspectos, como en aquellos que tienen que ver con los logros económicos y, no solamente en estos.

Cristian Pătrăşconiu. Luego, si preguntamos: ¿la Gran Unión fue o no fue? ¿cuál es la respuesta adecuada?

Lucian Boia. ¿Pero cómo así? ¡Seguro que tuvo lugar! Y mucho más: tuvieron lugar tres uniones sucesivas. Besarabia primero, luego Bucovina y el 1 de diciembre, Transilvania[11] – y de ahí, la Gran Unión. Las tres son uniones realizadas por los rumanos. Luego, estas fueron confirmadas por tratados internacionales.

Cristian Pătrăşconiu. Mi pregunta, que es intencional y aparentemente ingenua, incluye otra más, escondida: ¿qué es de hecho, innegable con relación a la Gran Unión?

Lucian Boia. Innegable es que los rumanos quisieron esta unión. Pero debemos decir esto, sin exagerar. Esto es, tengamos en cuenta también la coyuntura histórica en que aconteció todo esto.  Porque, si la historia no hubiera venido al encuentro  (pensemos solo que podría haber sido, si Alemania hubiese ganado la guerra…), la Gran Unión hubiese sido mucho más difícil de hacer, sino incluso imposible. De ahí, la expresión de Carp[12]: los rumanos tienen tanta suerte, que no tienen necesidad de los hombres políticos. En 1918, todas las cosas se juntaron muy bien, como se dice. No significa que no podía ser de otra manera; esto es, no digamos que los rumanos estaban obsesionados de la noche a la mañana, y todos en la misma medida por realizar la unión completa. Incluso también la entrada en la guerra, en 1916, presupuso una elección: entre Transilvania o Besarabia. Yendo por la variante con Transilvania, el gobierno de entonces renunció a la Besarabia. Así como los germanófilos insistían por la otra opción, diciendo que Transilvania podía esperar  –que allá la desgracia para los rumanos no era incluso grande– y que, de hecho, el problema real, inmediato, urgente era para los rumanos Besarabia.

Cristian Pătrăşconiu. A propósito de la Gran Unión: ¿cuándo entramos en la mitología? ¿Entonces, el 1 de diciembre de 1918 o fue antes o fue después?

Lucian Boia. También el 1 de diciembre de 1918, y sin ninguna discusión. Solamente si invoco con insistencia la manera con que fue usada la expresión “Dacia”–en el siglo XX, pero en especial en el siglo precedente–, también tenemos un reservorio mitológico impresionante. De esta manera, el término como tal era con frecuencia empleado cuando el término “Rumania” apenas tomaba forma. Por 1830, 1840, 1950 apenas empezaba hablarse de “Rumania”, empleándose otras palabras –de tipo “moldo valaco” para “Rumania”–, en los principados del Danubio, y así a continuación.  Bueno, “Dacia” era ya –e iba a serlo por mucho más tiempo después, ante todo– una palabra mágica. Una palabra que significa muchísimo después, de la realización de la unidad, el territorio de Dacia es casi idéntico con el de Rumania Grande. Pero la idea de la permanencia en este territorio –de 200 años, desde Decébalo[13] y Burebista– existe desde el siglo XIX. Y, de hecho, las cosas son lo que pueda de lógicas: la unión se hizo en 1918 y salió así de bien, porque existe,  primero en la mente de los hombres. Ella era una preocupación que duró mucho más tiempo; para otros, incluso la mayoría, era una especie de creencia.

Cristian Pătrăşconiu. ¿Qué desea que se haga en los 100 años de la Gran Unión?

Lucian Boia. Nada especial. Nada impuesto. Si bien algunos me impugnan este status, me atrevo a decir que soy un historiador profesional –así que no deseo que se me pida caer en la mitología de rigor–. Preciso de manera necesaria, que esté esta mitología es, hasta un punto, bienvenida. Todas las naciones la tienen, en el fondo. Pero yo, de hecho, no me peleo con los mitos, esta es otra percepción fundamental equivocada sobre lo que yo hago. Busco entenderlos y explicarlos. Además, como historiador profesional, siento necesidad, personal, de tomar cierta distancia.

Cristian Pătrăşconiu. Vuelvo a formular, de hecho, la pregunta anterior: ¿de qué cree usted que sería necesario para que, en el nivel del discurso público, tengamos una celebración, un centenario de la decencia?

Lucian Boia. Por ejemplo, una cosa creo que se debería hacer, y que los franceses y los alemanes, lo hicieron muy bien; recordemos la escena cuando, en el campo de batalla de Verdún, [14]  se encontraban juntos y apretaban sus manos François Mitterrand y Helmuth Kohl. Bien, esto podría ser muy interesante, si se pudiera hacer entre Rumania y Hungría. Por otra parte. He visto hace poco las ceremonias que marcaron el cumplimiento de los 100 años de la batalla de  Mărăşeşti[15] y me impactó el hecho, sabiendo cómo se sucedieron las cosas entre franceses y alemanes, que se hablaba casi solamente en términos de “adversarios”, en términos de “enemigos” para el momento 1916/1917/1918, claro está que las cosas estaban así, pero ahora es, sin embargo diferente. Sinceramente, me molesta un poco la ausencia de una actualización que me parecería que podría llevar las cosas en una dirección correcta. A los 100 años de aquellos momentos sin duda alguna trágicos, no puedes tratar a los alemanes solo como enemigos. Sinceramente a propósito de este momento, me esperaría una actualización en el espíritu de la paz y la amistad y en el acercamiento entre países europeos.  Entre los representantes de las embajadas, estuvieron en el lugar, para el momento conmemorativo, representantes de Francia, Gran Bretaña y de… Rusia. Así, que ahora 100 años después, Rusia estaba allá, mientras que los alemanes estaban en el “otro campamento”. Es algo irónico, ¿no? Digamos, sin embargo, que las cosas no están hoy así: Alemania es, fundamentalmente, un país amigo de Rumania, ¡no es nuestro “enemigo”!

Cristian Pătrăşconiu. ¡Correcto! Usted dice, entre otras cosas, que la “historia es la mirada del presente sobre el pasado”. En esta lógica, ¿qué presente se proyecta sobre el pasado que fue el momento de la Gran Unión?

Lucian Boia. Fue un gran éxito para Rumania. Esto es claro y esta percepción, –que es fundamental–, se ha mantenido hasta hoy.  Y hay algo más: tuvo, tuvimos de hecho una suerte enorme. Tanto en 1859 y también en 1918. En ambas situaciones hubo coyunturas extremadamente favorables para la realización de estos momentos. Con relación a esta cuestión, la fundación de estados nuevos –lo que sucedió a finales de la Primera Guerra Mundial–, diría que Rumania es ejemplo del mejor éxito durable. La historia confirmó a Rumania, no, seguro, por las referencias repetidas sobre los Dacios, sobre Miguel el Valiente, sino por el hecho que han pasado, ahí están, ha pasado casi un centenar de años, lo que construyó entonces, en líneas generales, está hoy en píe. Insistiría un poco sobre la idea de la “gran suerte”. La Gran Unión fue, en verdad, una gran suerte, pero se demostró que, en el fondo había era algo muy poderoso, en materia del sentimiento de unidad. Y, más tarde, fue posible su cimentación significativa. Por ejemplo, hoy, en lo que me concierne, me molesta cuando aparecen unos que hablan de la “unidad de Dacia” , etc., y ponen en duda el futuro de la  Rumania de hoy.  Ha oído usted probablemente que hay toda clase de escenarios conspirativos, según los cuáles, no se sabe qué va a pasar con Rumania y que deberíamos temer por el futuro. Pero, lo que seguro sucedió, es que los rumanos han confirmado en diferentes ocasiones, el deseo de unidad. Esto no es mitología; son hechos, numerosos, sumados a lo largo de estas décadas después del momento del 1 de diciembre de 1918.

Cristian Pătrăşconiu. Pregunto en el mismo horizonte temático, pero desde otro ángulo: ¿cree usted que los arquitectos de la Gran Unión reconocerían las grandes resonancias del discurso de hoy, de 2018, con respecto a este momento? He planteado mucho de nosotros –desde el presente hacia aquel pasado–  para que de esta manera los individuos que hicieron la Gran Unión, ya no entiendan más lo que pensamos y hablamos hoy sobre la Gran Unión?

Lucian Boia. No creo para nada algo así. Creo que estarían de acuerdo con lo que se dice hoy en día, de modo fundamental. Estaríamos, sobre la Gran Unión, en la misma página. hay una interpretación muy nacionalista de la historia rumana también, entonces, y antes de la Primera Guerra Mundial, y en el periodo de entreguerras –creo en algo más matizado y más sutil frente a lo que es hoy, si me refiero a lo que hacen los historiadores. Por desgracia, hemos pasado entre tanto por el nacional comunismo; y, cuando miro las interpretaciones de hoy, estas se parecen más bien a aquellas nacional-comunistas de la época de Ceaușescu[16],  que  a las nacionalistas, más o menos, del período de entreguerras. En el período inter bélico, la cuestión ya estaba aclarada respecto a Dacia y a Miguel el Valiente, recientemente, sin embargo, esta, se confunde de nuevo con las referencias a la “unidad de siempre” de los rumanos. Aún, desde los tiempos de los Dacios…  Y Giurascu[17] e Iorga[18] –que escriben una historia un poco nacionalista– están de acuerdo,  por ejemplo, que Miguel el Valiente no hizo la unión, si bien él hizo él algo, pero en ningún caso en un sentido nacional, que tiene exclusivamente un sentido moderno, del siglo  XIX y XX. Bien, después décadas de esto, las cosas no son para nada claras –y vuelven las referencias serias a Decébalo y Miguel el Valiente como arquitectos de unos momentos de unidad nacional–. La pasión ideológica, es, de esta manera, mucho más poderosa en la historia escrita desde la perspectiva nacional del comunismo que en la historia de antes de la Primera Guerra Mundial o del periodo inter bélico y, lamentablemente, la manera como es  asumida hoy, de modo significativo,  fue realizada por el nacional comunismo.

Cristian Pătrăşconiu. ¿Cree usted, que, a propósito de cómo es hoy percibida y sentida la Gran Unidad, es algo fundamentalmente diferente frente a cómo lo era hace 50 años? Usted alcanzó también los cincuenta años del centenario de hoy, en 1968, en un año con muchos sentidos y con gran impacto simbólico…

Lucian Boia. Me acuerdo un poco…Creo que entonces tuve una comunicación en el simposio que tuvo lugar en la Facultad de Historia, era un muy joven profesor asistente en la Universidad. No tenía nada especial de decir sobre como fueron entonces las cosas. A la lectura del momento se agrega el hecho de que en 1968 tuvo lugar cierta recuperación nacional, una vez con el distanciamiento marcado por el año de 1964, por la declaración de abril[19]. Era en clave nacional  la lectura que se hacia entonces de la Gran Unidad, pero mucho más moderada que la que vendría solamente después de algunos años (10-15), ¡cuando el nacional-comunismo rumano crece de manera exponencial!

Cristian Pătrăşconiu. ¿Cómo se puede apreciar la proyección húngara sobre la Gran Unión con relación a la rumana, sobre la misma cuestión?

Lucian Boia. Claro está,  que los húngaros lloran sobre las ruinas de la corona y Esteban el Santo [20], también denuncian el Tratado de Trianón[21]. ¿Y nosotros que queremos? ¿Ser tan sádicos y obligarlos a decir que esto les causó un gran placer? Algo así no se puede. Si la discusión se lleva en esta dirección –hasta llegar a alegrarse de un momento en que los húngaros han perdido mucho– lleva a la hipocresía.  Claro está, que ellos no se alegran simultáneamente con nosotros, y por supuesto que no les parece bien que se haya roto Hungría. Por otra parte, incluso con relación a cuestiones específicas, creo que deberíamos pelearnos menos por la historia,  y ver mucho más y de manera atenta el mundo de hoy.

Cristian Pătrăşconiu. ¿Sobre cuál modelo se produjo esta asociación esta Gran Unión? ¿Era el único, realista, hablando, viable? ¿Administrativo, por cuál filosofía se ando?

Lucian Boia. Fue un proceso histórico del cual resulta un Estado poderoso, centralizado, sobre el modelo francés. Ahí hay de hecho una discusión ¿cuán centralizado era, por si acaso, era muy centralizado? El modelo alternativo podría haber sido federal –de otra manera, incluso deseado por unos, en especial en 1859, en las filas de los moldavos–. Si era factible o no –yo creo que era factible–. Una vez que no tuvo lugar, sale de discusión, hablamos sobre el modelo apenas como una posibilidad, como algo virtual. Por otra parte, se quiso de hecho un Estado centralizado poderoso, centralizado precisamente por el motivo que Rumania Grande, se hizo con toda clase de pedazos que no tenían necesariamente  la misma historia y que tenían, aquí no me refiero a Moldavia y al País Rumano (Valaquia) en primer lugar, sino a una carga étnica y política minoritaria muy poderosa. Y entonces, esta opción, por un centralismo acentuado pareció lógico. Existen, de esta manera, argumentos poderosos para un Estado centralizado, antes que para uno federal –sobre este último, no se sabe si existiría mucho tiempo, en el contexto histórico y geográfico en el que está Rumania–. De otro modo, también ahora hablamos en el interior de una historia contra factual, de la composición de las provincias rumanas. Inclusive la estructura de sus minorías, podrían haber llevado también a una opción federal. La formula federal, sin embargo, no tuvo lugar y eso fue todo, y tiene después una prensa muy mala. El hecho es que hasta ahora esta visión no ha prendido para nada en nuestro país –y a veces, me divierto con esto–, países federales, son Estados Unidos y Alemania, y parece que estos dos se han arreglado incluso muy mal en su historia moderna.

Cristian Pătrăşconiu. Pero, ninguna se encuentra en el vecindario inmediato de Rusia.

Lucian Boia. Seguro, seguro. Lo que usted dice es perfectamente válido. También el centralismo tiene su justificación. Pero esto no significa que es el único modelo posible. Sin hablar del hecho, que entre un sistema fuerte centralizado y una opción estricta federal, son posibles muchos modelos intermedios, que resultan de la combinación de las dos orientaciones evocadas.

Cristian Pătrăşconiu. De acuerdo. Le pregunto algo más: ¿cuándo cree usted que es peligroso jugar eso de la ideología nacional?

Lucian Boia.  Es peligroso calentar muy fuerte a los individuos. Sin embargo, la ideología nacional ha conducido a tantas guerras. Y, respecto al momento evocado, el de Verdún, también entonces Françoise Mitterrand, decía que el “nacionalismo significa guerra”. Es un reducción, seguro –pero es también un hecho en esta fórmula tajante–, que el nacionalismo es TAMBIEN[22] guerra. Además es, obligatorio según mi opinión, de realizar al respecto, también la demarcación entre patriotismo y nacionalismo, siendo el patriotismo el amor por tu país, mientras que el nacionalismo puede incluir también un componente de adversidad, incluso de enemistad frente a aquellos que no son como tú.  Pero la frontera entre los dos se pasa muy fácil…

Nota: esta entrevista fue publicada en el número de mes de septiembre de la revista RAMURI.[23]

[1] En: Cristian Pătrăşconiu. Interviu LUCIAN BOIA: Uunirea. Marea Unire.. En: LaPunkt.ro https://www.lapunkt.ro/2017/10/interviu-lucian-boia-unirea-marea-unire/ 4-10-2017. Consulta: 23-10-2018. Traducción al español y notas de Miguel Ángel Gómez Mendoza (Profesor Universidad Tecnológica de Pereira-Colombia). Esta traducción es uno de los productos de los siguientes proyectos de investigación en proceso sobre la obra del historiador rumano Lucian Boia: (1) El juego con el pasado: la historia entre verdad y ficción. una introducción a la obra histórica de Lucian Boia. Código VIIE  4-17-4, y (2) Ejercicios historiográficos: la imprevisibilidad de la historia en la obra de Lucian Boia. Proyecto sin financiación. Código VIIE  4-18-4. Vicerrectoría de investigaciones, extensión e innovación de la Universidad Tecnológica de Pereira-Colombia. He modificado ligeramente el título pensando en el lector hispanoamericano. (Nota del traductor).

[2] Lucian Boia (1 de febrero de 1944), fue  profesor titular en la Facultad de historia Universidad de Bucarest-Rumania. Su obra es extensa y variada, comprende numerosos títulos editados en Rumania y Francia, así como sus traducciones en inglés, alemán, húngaro, italiano y español. Vicepresidente y secretario general de la comisión internacional de la historia de la historiografía en los años 1980-1990. Desarrolla la iniciativa de un “Centro de estudio del imaginario” en la Universidad de Bucarest. Lucian Boia ha adquirido una notoriedad europea y ocupa un lugar privilegiado en Francia donde ha publicado una decena de libros. Entre sus preocupaciones históricas, se encuentran la historia de las ideas, del imaginario, de los fundamentos teóricos de la historia al igual que la investigación sobre una amplia gama de temas desde la perspectiva de la “desmitologización” histórica (comunismo, nacionalismo, democracia, el fin del mundo, entre otros). Ha elaborado nuevas interpretaciones respecto a la historia de Occidente, de Francia y Alemania.

[3] Cristian Pătrăşconiu nació el 3 de diciembre de 1976 en Drobeta-Turnu Severin-Rumania. Es Licenciado en Ciencias Políticas de la Facultad de Filosofía de la Universidad Vest de Timişoara. Rumania y cursa un máster de literatura comparada e intertextualidad en esta misma universidad. Fue estudiante y becario del Colegio “A Treia Europă” de Timişoara y, en dos ocasiones becario de la Universidad Jagelloniene de Cracovia-Polonia. Tiene una experiencia de más de diez años en los medios de comunicación rumanos. Fue  senior editor del Diario rumano Cotidianul şi senior editor en la Realitatea TV. Ha publicado un volumen de versos – Spectralia (1997). Fue director adjunto del Institutului de Studii Populare (ISP) (Instituto de Estudios Populares). El volumen Volumul Repere intelectuale ale dreptei româneşti está formado por diez entrevistas realizadas por Cristian Pătrăşconiu en el periodo comprendido entre febrero-octubre de 2010 a personalidades destacadas de la vida cultural rumana como son: Andrei Pleşu, Al. George, Virgil Nemoianu, Neagu Djuvara, Vladimir Tismăneanu, Nicolae Manolescu, Gabriel Liiceanu, Andrei Cornea, Horia-Roman Patapievici, Lucian Boia. Igualmente, la Editorial Humanitas, ha publicado otros volúmenes de sus entrevistas: “Noua scoala de gindire a dreptei” (2011, junto con Vladimir Tismaneanu) “Cartea presedintilor” (2013), “Trîntind ușa. Cristian Pătrășconiu în dialog cu Tia Șerbănescu”  (2017), “America la răscruce. Un dialog transatlantic” (2017, junto Martin S. Martin). En la  Editura Universității de Vest publicó en 2017 el volumen  “Întrebări puse La Punkt”. Cristian Pătrășconiu  tiene una presencia activa en la prensa cultural rumana (Revista 22, revista “La Punkt”, entre otros). (Nota del traductor).

[4] Ver: Lucian Boia. În jurul Marii Uniri de la 1918. Națiuni, frontiere, minorități. Bucureşti, Humanitas.  2017. La celebración del centenario de  la Gran Unión en 2018 (creación de la Rumania moderna) es legítima. Considera Lucian Boia, que es legítima y tiene una dosis de mitología, todas las naciones tienen una. Sin embargo, es necesario, más allá de las conmemoraciones y del simbolismo heroico y de una historia realizada sin prejuicios, en un espíritu de abordaje crítico. Por lo menos de parte de los historiadores profesionales. Se necesita de cualquier manera una historia europea. Rumania no es una isla, ni en su interpretación histórica, y tampoco en el modo de relacionarse con el día de hoy y de mañana. Si se aprecia de manera aislada la creación de la Gran Rumania, se corre el riesgo de hacer abstracción de las evoluciones globales y todo entonces puede parecer maravilloso. De hecho, Rumania Grande evoluciono sobre una escena muy frágil, con peligros que saltaban a cada paso –claro la historia aún no se ha cerrado–. La vía europea no significa volver a las viejas fronteras, sino, como fin último, la desaparición de las fronteras y la transformación de Europa en un continente hasta no hace mucho conflictivo en una casa en la misma medida receptiva para todos sus habitantes. La apuesta para todos los europeos, no es el pasado, es el futuro, considera Lucian Boia.  Rumania está ausente en el debate historiográfico europeo. En el mercado de las ideas, como se dice, no existe mucho. La respuesta la tienen aquellos que todavía no se han dado cuenta que la historia se hace, hoy, esto, en cualquier caso no volviendo a calentar sin fin el viejo discurso nacionalista. El centenario (1918-2018), en lugar de estimular investigaciones innovadoras, arriesga resumirse en la reafirmación de unos lugares comunes. En la memoria histórica de los rumanos ha quedado apenas un esquema muy simplificado del proceso histórico que tuvo lugar entre 1914 y 1918. Todos los rumanos, con pocas excepciones, halarían entonces hacia una sola dirección. El asunto no es precisamente así. Sin embargo, aprecia, Lucian Boia, la verdad, pura y simple, es más compleja y matizada para estudiar y comprender el surgimiento de la Rumania moderna y su centenario. (Nota del traductor).

[5] Miguel el Valiente (en rumano: Mihai Viteazul; en húngaro: Vitéz Mihály; 1558-9 de agosto de 1601) fue un voivoda de Valaquia (1593-1601), príncipe de Transilvania (1599-1600) y de Moldavia (1600). Durante su reinado, que coincidió con una guerra entre los Habsburgo y los otomanos, esos tres principados, que forman el territorio de las modernas Rumanía y República de Moldova, se unieron por primera vez bajo un monarca rumano, aunque la unión duró apenas seis meses. Aun así, Miguel el Valiente es considerado un gran héroe nacional en Rumanía, y su figura es invocada en el himno de Rumania. (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_el_Valiente consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[6] Burebista (a veces escrito como Birebistas o Berebistas, nombre en griego antiguo, Βυρεβίστας, Βοιρεβίστας) fue un rey de los getas y los dacios, ​ que erigió un extenso aunque breve imperio en las tierras del Danubio entre los años 82 y 44 a. C., unificando estas tribus por primera vez. Dirigió saqueos y redadas de conquista a través de la zona central y el sudeste de Europa, subyugando a la mayoría de las tribus vecinas. Después de su asesinato en un golpe de palacio su imperio fue dividido en Estados más pequeños. (En:  https://es.wikipedia.org/wiki/Burebista consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[7] La provincia de Dacia, también conocida como la Dacia Romana, Dacia Trajana o Dacia Felix, fue una provincia del imperio romano, cuyo territorio corresponde con la histórica región europea de Dacia, delimitada al norte por los Cárpatos y al sur por el Danubio, que corresponde actualmente con Rumanía y Moldavia. La región fue conquistada por el Imperio romano tras las guerras dacias en la primera década del siglo II (años 100) e incorporada al mismo como provincia. Sus habitantes fueron denominados getas por los griegos, mientras que el nombre latino era el de dacios. Se supone que provenían de los tracios. (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Dacia_(provincia_romana)  consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[8] Besarabia (en rumano: Basarabia; en ucraniano Бессарабія; en ruso: Бессарабия, Bessarabiya; en turco: Besarabya) es una región del sureste de Europa Oriental. Incluye a la casi totalidad de la República ex soviética de Moldavia (excepto la región separatista de Transnistria) parte de Ucrania (Budzhak y parte del óblast de Chernivtsi) limita al norte y al este con el resto de Ucrania y al sur y oeste con Rumania. Besarabia era el nombre con el que el Imperio ruso identificó la parte oriental del principado de Moldavia, que Rusia arrebató en 1812 al Imperio otomano y la organizó como la Gobernación de Besarabia. Lo que quedaba de Moldavia se unió a Valaquia en 1859, creando el Reino de Rumania. (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Besarabia consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[9] Bucovina (en ucraniano, Букoвинa/Bukovina, en rumano, ‘Bucovina’) es una región histórica de Europa Oriental, situada en las estribaciones nororientales de los montes Cárpatos, dividida políticamente entre dos países, Ucrania (óblast de Chernivtsi) y Rumania (judeţ de Suceava). Su extensión total es de aproximadamente 25.000 km. Durante la Edad Media, Bucovina fue el núcleo histórico de Moldavia, recibiendo por parte de los rumanos el nombre de Ţara de Sus (‘País Alto’) en contraposición al Ţara de Jos (‘País Bajo’), denominación que recibió la llana Besarabia. El nombre Bukovina se convirtió en oficial en 1775, cuando la región, hasta entonces parte del Principado de Moldavia, pasó a formar parte de las posesiones de la monarquía de los Habsburgo, que más tarde se convirtió en el Imperio austríaco (1804) y luego (1867), en el Imperio austrohúngaro. El nombre oficial en alemán, die Bukowina, que llevó la provincia durante todo el período en que estuvo gobernada por los austríacos (1775-1918) procede de la forma polaca Bukowina, que a su vez procede de una palabra común a las lenguas eslavas que significa ‘haya’ (por ejemplo, бук [buk] en ucraniano), emparentada también con el alemán Buch.1​ Otro nombre alemán de la región, das Buchenland, que tiene un uso fundamentalmente literario, significa también ‘tierra de hayas’. También en rumano, en contextos literarios, se utiliza a veces el nombre Ţara Fagilor (‘país de las hayas’). Hoy en día el nombre no es oficial ni en Ucrania ni en Rumania, aunque a veces se utiliza para referirse al Óblast de Chernivtsí (2/3 del territorio del óblast constituyen la parte norte de Bucovina). En Rumania se habla de Bucovina del Norte para hacer referencia al óblast de Chernivtsí, y de Bucovina del Sur para hablar del distrito rumano de Suceava, aunque sólo un 10% del distrito es territorio de la región histórica de Bucovina. (En:  https://es.wikipedia.org/wiki/Bucovina  consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[10] La Dobruja Meridional o Dobruja del Sur (en búlgaro, Южна Добруджа, Yuzhna Dobrudzha; en rumano, Dobrogea de sud o Cadrilater) es una zona del noreste de Bulgaria que comprende los distritos administrativos de las dos ciudades principales de la zona, Dobrich y Silistra. Tiene una extensión de 7.565 km² y una población de 358.000 habitantes. A comienzos de la era moderna, la Dobruja Meridional tenía una población mixta de búlgaros y turcos con pequeñas minorías de gagauzostártaros de Crimea y rumanos. En 1910, de los 282 007 habitantes de la Dobruja Meridional, 134 355 (el 47,6 %) eran búlgaros, 106 568 (37,8 %) turcos, 12 192 (4,3 %) gitanos, 11 718 (4,1 %) tártaros y 6484 (2,4 %) rumanos. La Dobruja Meridional formó parte del principado autónomo búlgaro en la época de la independencia de Bulgaria del imperio otomano del 1878 hasta las guerras balcánicas. Después de la derrota de Bulgaria en la segunda guerra balcánica, la región fue incorporada a Rumanía en 1913 por el Tratado de Bucarest. Rumanía dominó la Dobruja Meridional hasta 1940 y asentó miles de arumanos de Macedonia y norte de Grecia, así como rumanos de Valaquia. El 7 de septiembre de 1940 la Dobruja Meridional fue devuelta a Bulgaria por el Tratado de Craiova. El tratado incluía la obligación de intercambio de población: unos 110 000 rumanos (casi el 95 % de ellos asentados después de 1913) fueron obligados a marcharse de la Dobruja Meridional, mientras que 77 000 búlgaros fueron obligados a marcharse de la Dobruja Septentrional. Solo permanecieron unos centenares de rumanos y arumanos, que todavía permanecen hoy en día. (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Dobruja_Meridional consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[11] Transilvania en rumano, Transilvania o Ardeal) es una región histórica localizada en la parte centro-noroccidental de la actual Rumania. Fue constituida tras las derrotas de Austria-Hungría en la Primera Guerra Mundial y de Hungría en la Segunda Guerra Mundial. Está rodeada por los montes Cárpatos. La capital tradicional de la región, Alba Iulia, está situada en la meseta del mismo nombre, mientras que Braşov y Sibiu, dos de las principales ciudades, están al pie de los Cárpatos (…).Tras la Segunda Guerra Mundial, el territorio cedido por el Eje fue devuelto a Rumania. Después de la caída del régimen de Ceausescu, Transilvania se ha convertido en la región más dinámica del país desde el punto de vista económico, social y político. En la actualidad, el 18 % de la población de Transilvania sigue perteneciendo a la etnia húngara, siendo mayoritarios en los distritos de Covasna y Harguita. (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Transilvania consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[12] Petre P. Carp (29 de junio de 1837 – 19 de junio de 1919), político conservador rumano y crítico literario que sirvió como primer ministro de Rumania en dos períodos a comienzos del siglo XX. Nació en Iaşi, Moldavia, en una familia de boyardos, Carp fue enviado pronto a estudiar en el extranjero, completando los estudios secundarios en Berlín, e ingresando en la Facultad de Leyes y Ciencia Política de la Universidad de Bonn en 1858. En 1862, regresó a Moldavia, que se había unido a Valaquia bajo el gobierno de Alejandro Juan Cuza, y, junto con Titu Maiorescu, Vasile Pogor, Theodor Rosetti y Iacob Negruzzi, fundó la influyente sociedad literaria Junimea (cuyas primeras reuniones se celebraron en 1863-1864). (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Petre_P._Carp consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[13] Decébalo (originalmente, llamado Diurpaneus1​) fue un rey de los dacios, cuyo reinado transcurrió desde el 87-106. Es conocido por sus constantes guerras contra el Imperio Romano, al tiempo que mediante sus tácticas bélicas logró imponer a Roma varias paces ventajosas​ sin haber sido derrotado.Tras la muerte del gran rey Berebistas, Dacia se dividió en cuatro o cinco pequeños Estados. Esta situación continuó hasta que Diurpanneo dirigió la consolidación del corazón de Dacia alrededor de Sarmizegetusa, en el distrito actual de Hunedoara. Reorganizó el ejército dacio en el 85, año en el que los dacios comenzaron a atacar la fuertemente fortificada provincia romana de Mesia, situada al sur de Danubio en territorios que actualmente corresponden –de un modo aproximado– al norte de Bulgaria y noreste de Serbia. (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Dec%C3%A9balo consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[14] La batalla de Verdún (en francés, Bataille de Verdun, en alemán, Schlacht um Verdun), librada del 21 de febrero al 18 de diciembre de 1916, fue la mayor y más larga batalla de la Primera Guerra Mundial en el frente occidental entre los ejércitos alemán y francés. La batalla tuvo lugar en las colinas al norte de Verdun-sur-Meuse, en el noreste de Francia. El 5.º Ejército alemán atacó las defensas de la Región Fortificada de Verdún (RFVRégion Fortifiée de Verdun) y las del Segundo Ejército francés en la margen derecha del Mosa. Inspirados por la experiencia de la Segunda Batalla de Champagne en 1915, los alemanes planearon capturar las Alturas de Meuse, una excelente posición defensiva con una buena observación de artillería de fuego en Verdún. Los alemanes esperaban que los franceses comprometieran su reserva estratégica para recuperar la posición y sufrir pérdidas catastróficas en una batalla de aniquilación, a un costo mínimo para los alemanes en posiciones tácticamente ventajosas en las alturas. (En: https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Verd%C3%BAn consulta 05-11-2018) (Nota del traductor)

[15]  La batalla de Mărăşeşti fue un combate que se libró en el frente rumano de la Primera Guerra Mundial, entre fuerzas rumanas y de los Imperios Centrales. Las divisiones rumanas, con cierto apoyo ruso, lograron detener la acometida de las alemanas en torno a Mărășești en agosto de 1917. El fin de la Ofensiva Kerenski el 25 de julio de 1917 y la retirada del 8.º Ejército ruso en Bucovina dejó desprotegido el flanco norte del frente rumano. Los rusos se habían retirado treinta kilómetros y permitido la ocupación de Czernowitz el 2 de agosto. Pese a ello, al día siguiente, el consejo real decidió no evacuar Moldavia. Convencido de que los rusos no combatirían y que el Ejército rumano no supondría obstáculo alguno, el alto mando alemán decidió emprender una nueva ofensiva para liquidar el frente rumano y ocupar Moldavia.​
(En: https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_M%C4%83r%C4%83%C8%99e%C8%99ti consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[16] Nicolae Ceaușescu (Scornicești, Reino de Rumania; 26 de enero de 1918-Târgoviște, Rumania; 25 de diciembre de 1989) fue un político comunistapresidente de Rumania y presidente del Consejo de Estado de Rumania. Gobernó la República Socialista de Rumania desde 1967 hasta su ejecución en 1989 y fue secretario general del Partido Comunista Rumano en el periodo 1965-1989. Su gobierno estuvo marcado en la primera década por una apertura hacia Europa Occidental y Estados Unidos, por lo que se apartó de los otros estados firmantes del Pacto de Varsovia durante la Guerra Fría. Continuó una tendencia previamente establecida por su predecesor, Gheorghe Gheorghiu-Dej, quien había logrado persuadir a la Unión Soviética de que retirase sus tropas en 1958. Sin embargo, la segunda década del gobierno de Ceaușescu se caracterizó por un régimen cada vez más brutal y represivo. Instauró un riguroso culto a su personalidad, un notable incremento nacionalista y un total deterioro de las relaciones internacionales con las fuerzas de Occidente, a semejanza de la Unión Soviética. El gobierno de Ceaușescu fue derrocado durante la Revolución de diciembre de 1989, en la que él y su esposa Elena Ceaușescu fueron juzgados por un tribunal militar acusados de genocidio, subversión del estado mediante acción armada contra el pueblo, destrucción de la economía y del patrimonio nacional y desfalco. ​ Finalmente, y considerados culpables de los hechos, fueron ejecutados en forma sumaria tras una mediática sesión en los tribunales de dos horas televisada para todo el país.
(En: https://es.wikipedia.org/wiki/Nicolae_Ceau%C8%99escu consulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[17] Constantin Giurescu (nació 10 de agosto de 1875, población de Chiojdu, distrito de Buzău– murió  15/28 de octubre de 1918 en Bucarest) fue un conocido historiador y profesor de historia moderna de los rumanos en la Facultad de Letras de la Universidad de Bucarest.
(En: https://ro.wikipedia.org/wiki/Constantin_Giurescuconsulta 05-11-2018) (Nota del traductor).

[18] Nicolae Iorga (conocido también como Nicolas Jorga en obras de autores no rumanos) (Botoşani, 17 de enero de 1871-Strejnic, Prahova 27 de noviembre de 1940) fue un historiador, profesor universitario, crítico literario, dramaturgo, poeta y político rumano. Fue miembro del parlamento, presidente de la Asamblea Nacional en la posguerra de la Primera Guerra Mundial, ministro, y, entre 1931 y 1932, primer ministro de Rumanía. Fundó el Partido Nacionalista Demócrata (Partidului Naţionalist-Democrat). Fue asesinado por un comando de la Guardia de Hierro.
(En:  https://es.wikipedia.org/wiki/Nicolae_Iorga consulta 05-11-2018) (Nota del traductor)

[19]Durante el período comprendido entre 1965-1969, la sociedad Rumania, vivió una especie de “desestalinización”, para algunos historiadores fue el inició de una suerte de  “dogmatismo nacional dinámico”,  y en este contexto, en abril de 1968, el Comité Central del Partido Comunista Rumano preocedió a la rehabilitación de un número de condenados políticos y a cierta apertura intelectual y cultural, que duraría muy poco.  Recordemos que cuando, a partir de mediados de julio de 1968, la crisis checoslovaca se agudizó, Tito y Ceaușescu  apoyaron abiertamente a Dubcek, visitándolo por separado en Praga y firmando tratados de amistad con Checoslovaquia. Ceausescu lo hizo tan sólo cinco días antes de la invasión. A las conferencias previas de los países integrantes del Pacto de Varsovia, que tuvieron lugar en Dresden, Moscú, Varsovia y Bratislava, Rumania no fue invitada. Las tropas rumanas no participaron en invasión a Checoslovaquia. Ceausescu calificó la invasión de “momento vergonzoso de la historia del movimiento revolucionario”. El lector interesado podrá encontrar una interpretación histórica de este momento crucial en la historia de Europa en la obra de Tony Judt: Posguerra. Una historia de Europa desde 1945. Madrid: Taurus. 2006. Capítulo XIII. El fin de la cuestión. Pp. 615-653. (Nota del traductor).

[20]  Esteban I (en latín, Stephanus I; en húngaro, I. István; en eslovaco, Štefan Esteban I I.; Esztergom, c. 975ib. o Székesfehérvár, 15 de agosto de 1038), llamado «el Santo» o «el Grande», fue el último gran príncipe de los húngaros (997-1000/1001) y el primer rey de Hungría (1000/1001-1038). El año de su nacimiento es incierto, pero las fuentes sugieren que nació en o después de 975 en Esztergom; su nombre original era Vajk, de origen pagano. La fecha de su bautismo tampoco es conocida. Fue el único hijo varón del gran príncipe Géza y Sarolta, princesa descendiente de una distinguida familia de gyulas. ​Aunque sus padres fueron bautizados antes de su nacimiento, Esteban fue el primer miembro de la dinastía Árpad devoto del cristianismo. Se casó con Gisela de Baviera, originaria de la dinastía imperial otoniana. (…) Sobrevivió a todos sus hijos. Murió el 15 de agosto de 1038 y fue enterrado en una basílica construida en Székesfehérvár y dedicada a la Virgen María. Fue canonizado por el papa Gregorio VII en 1083, junto con su hijo Emerico y el obispo Gerardo de Csanád. Esteban es un santo popular en Hungría y los territorios vecinos y su fiesta (celebrada el 20 de agosto) también es un día festivo que conmemora la fundación del Estado húngaro.
(En:   https://es.wikipedia.org/wiki/Esteban_I_de_Hungr%C3%ADa  consulta 05-11-2018) (Nota del traductor)

[21] El Tratado de Trianón fue un tratado de paz firmado después de la Primera Guerra Mundial entre los Aliados y el Reino de Hungría el 4 de junio de 1920. Fue firmado en el Gran Palacio de Trianon, en Versailles, Francia. El tratado establecía la nueva situación de Europa, con los Estados que habían de reemplazar al antiguo reino de Hungría, después de la desaparición del Imperio austrohúngaro. Los Aliados eran: Estados Unidos, Reino UnidoFranciaReino de Italia y Japón, y sus asociados fueron: Rumanía, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, y Checoslovaquia. Hungría, como parte del Imperio austrohúngaro, fue uno de los países derrotados en la Primera Guerra Mundial.
(En: https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Trian%C3%B3n consulta 05-11-2018) (Nota del traductor)

[22] Original en mayúscula (Nota del traductor).

[23] “Graniţa dintre patriotism şi naţionalism este subţire şi uşor de trecut” de Lucian Boia. Dialog Cristian Pătrăşconiu – Lucian Boia
(En:  http://www.revistaramuri.ro/index.php?id=3821&editie=135 consulta 05-11-2018) (Nota del traductor)