“Ecocinismos. El medio ambiente natural y humano bajo la linterna cínica” (Jose Alberto Cuesta Martínez)

Programa de doctorado: El Medio Ambiente Natural y Humano en las Ciencias Sociales
Departamento: Filosofía y Lógica y Filosofía de la Ciencia
Director: Luciano Espinosa Rubio
Año: 2009

0. INTRODUCCIÓN.

Tal y como lo veo, estamos asolados por una crisis energética. De esto no hay ninguna duda. Pero la crisis mayor es la crisis de nuestra sabiduría. El nombre de nuestra especie es Homo sapiens sapiens y podemos estar doblemente informados, pero no ser suficientemente sabios. Nuestro destino depende mucho más de nuestra  sabiduría que de nuestro conocimiento.

Nicholas Georgescu-Roegen. Ensayos bioeconómicos.1

Si la sostenibilidad ecológica exige cambios de comportamiento, y una relación modificada con el mundo de las mercancías, entonces tendremos que enlazar de alguna forma con las reflexiones que desde la Antigüedad giran en torno a la cuestión de la vida buena. Sostenibilidad y desarrollo sostenible desembocan en la pregunta por un adecuado arte de vivir.

Jorge Riechmann. Biomímesis.2

– PROPÓSITO Y OBJETIVOS.

Estas citas iniciales resumen a la perfección cuál es la tesis defendida en este trabajo. Desde diversas instancias se ha insistido en calificar la actual crisis ecológica como una crisis de civilización que, en definitiva, procede de un déficit del desarrollo ético que no alcanza a controlar y a utilizar racionalmente la hipertrofia de nuestro sistema productivo y tecnológico. Así, para hacer frente a la gravedad y a la urgencia de una reacción ante el problema global ecológico es necesaria una nueva ética. Pero para la creación de ésta es pertinente rescatar aquellas tradiciones morales de nuestro acervo histórico que puedan contribuir a paliar la crisis ecológica en la que nos hallamos inmersos. Partimos, pues, del presupuesto de que la tradición histórica no debe utilizarse únicamente para su conservación estática, como una pieza inerte en un museo, sino que debe servir también para reinterpretar nuestro presente con una mirada distinta y, en consecuencia, actuar sobre él.

La elección del cinismo como tema de estudio obedece principalmente a dos razones. Primero a su ubicación temporal en el comienzo del Helenismo, época crítica que ofrece unas importantes semejanzas con la sociedad contemporánea. La filosofía helenística sitúa en el centro de su reflexión la cuestión acerca de la vida buena para el ser humano y su adecuación con la naturaleza. La premisa principal de este trabajo reside en la convicción de que las diferentes terapéuticas helenísticas de una “vida conforme a la naturaleza” pueden ser perfectamente válidas para el ser humano de nuestro tiempo, aún teniendo en cuenta las obvias diferencias contextuales. En este sentido, se podría haber optado también por un trabajo sobre el epicureísmo o el estoicismo. En segundo lugar, la elección del cinismo se debe a la posesión de cierto instrumental filosófico que le hace especialmente atractivo como ariete desde el cual armar un aparato crítico aplicable a nuestra crisis de civilización. Enumerando los principales puntos de utilidad del cinismo aplicables a la actual problemática ecológica podemos adelantar los siguientes:

-El cinismo antiguo incide en afirmar la pertenencia del ser humano a la naturaleza. Constituye un precedente de lo que hoy llamaríamos “humanismo de pertenencia” que se contrapone al tradicional “humanismo de dominancia” característico de Occidente, causa de la falla entre humanidad y naturaleza y de la explotación indiscriminada de ésta y del ser humano.

– La declaración cosmopolita de Diógenes está fundamentada en una unidad indisoluble de la naturaleza humana. En este sentido, el cinismo, como el resto de las escuelas helenísticas, estudia la existencia de unas necesidades humanas universales y objetivas. A través del examen de éstas analizaremos la explotación del hombre por el hombre en un mundo polarizado entre la opulencia y la pobreza, y aplicaremos esta cuestión a la responsabilidad del consumidor como ciudadano del mundo y a sus efectos globales. En este punto, es posible afirmar, con el cinismo, que una vida “conforme a la naturaleza” es inviable hoy sin una revisión de nuestras necesidades que conduzca a un consumo responsable.

-Mediante la divisa cínica “Invalidar la moneda en curso” buscaremos las condiciones necesarias para una reconciliación entre economía y ecología. Ésta pasará por dos aspectos: el primero económico, que consiste en reubicar la economía como un subsistema de la ecología (resaltando la consiguiente limitación del crecimiento económico dentro de un sistema cerrado como la biosfera); y el segundo moral, atendiendo al imperativo de una distribución justa de los recursos naturales que contribuya a la eliminación de la pobreza y el hambre. Partimos de la premisa de que la crisis económica y ecológica forma parte de un déficit moral que las engloba, y que sólo una transformación de nuestros valores, como proponía el cinismo, puede solucionar estos problemas globales.

-También rescataremos la potencialidad crítica y desenmascaradora del cinismo antiguo aplicada a las mentiras o medias verdades de un cinismo moderno que no deja de anunciar públicamente su compromiso medioambiental, mientras en privado sirve a otros intereses. En esta función crítica cabe resaltar el atractivo de algunas estrategias de actuación del cinismo para su puesta en escena por parte de los Nuevos Movimientos Sociales.

– ESTRUCTURA Y CONTENIDOS.

En cuanto a su estructura, la obra consta de dos grandes partes de tres capítulos cada una. El primer bloque tratará de recopilar las herramientas del pensamiento cínico, tanto en su contexto histórico, a través de sus principales representantes, como de autores posteriores que han seguido su influencia a lo largo de la historia. La segunda parte consistirá en adaptar ese aparato crítico al examen de los principales problemas medioambientales de nuestro tiempo, analizados bajo la linterna cínica; desde una mirada extrañada frente a lo absurdo considerado normal, y frente a la unidimensionalidad dominante en un erial de pensamiento desencantado e indiferente.

La primera parte consta, pues, de tres capítulos. El primero de ellos es una comparación histórica entre el Helenismo y la sociedad contemporánea, aceptando las diferencias derivadas de veinticuatro siglos de diferencia, pero constatando también algunos paralelismos y analogías que muestran cierta fisonomía común en ambas épocas. Por ejemplo, el hecho de ser períodos de malestar cultural en los que predomina el individualismo y el sincretismo cultural, y en los que, frente a tanto desconcierto, se dirige una mirada nostálgica a la naturaleza como tabla de salvación. La línea seguida es la misma que la de importantes estudiosos del Helenismo como Carlos García Gual, Peter Green o Martha Nussbaum, quienes no han dudado en señalar que si bien somos “hijos de Grecia”, lo somos en mayor medida del período helenístico que de la época clásica. La comparación entre Helenismo y sociedad contemporánea será el primer pilar sobre el cual admitir que frente a épocas y problemas análogos las soluciones también pueden serlo. Así se abrirá la puerta a la potencialidad crítica del cinismo sobre los problemas ecológicos actuales que se desarrollará a lo largo de la segunda parte del trabajo.

El segundo capítulo versará sobre las principales características del cinismo antiguo, desde la base del rico anecdotario legado por la pluma de Diógenes Laercio. Iniciaremos esta andadura presentando a sus representantes más destacados: Antístenes, Diógenes y Crates. A continuación repasaremos las principales líneas del pensamiento filosófico cínico desde tres motivos teóricos: la “vida conforme a la naturaleza”, la invención del cosmopolitismo, y el propósito de transmutar los valores morales vigentes dentro de la divisa “invalidar la moneda en curso”. Y desde tres motivos prácticos: el recurso a la acción ejemplar y al lenguaje corporal en la pantomima, la parresía o libertad de expresión, y la cuestión de la askesis o de la virtud como medio y finalidad de esta filosofía. Concluiremos con una mirada hacia la pervivencia del cinismo en el Imperio Romano. Este análisis nos servirá como recopilación de un elenco de herramientas críticas con las que procederemos en la segunda parte al análisis de la crisis ecológica global.

El tercer capítulo hará un recorrido por el pensamiento moderno y contemporáneo, desde el Renacimiento hasta la Posmodernidad, para rastrear la recepción del cinismo en diversos pensadores y literatos. Comprobaremos cómo éstos, con la misma intención con la que se ha realizado este trabajo, han reelaborado el aparato crítico cínico, de acuerdo con sus intereses, para someter a un severo escrutinio a las sociedades de su propio tiempo. Iremos repasando la rehabilitación del cinismo en el Renacimiento y el Barroco, a través de la influencia literaria de Luciano; las diferentes recepciones de la filosofía cínica en la Ilustración, su influencia en el pensamiento libertario y en la configuración del cinismo contemporáneo. Finalizaremos este tercer capítulo comentando los términos enfrentados de quinismo y cinismo en la Crítica de la razón cínica de Sloterdijk, que servirán de base para el análisis de la confrontación entre ecología y economía en los capítulos quinto y sexto, dentro de la segunda parte.

El objetivo de este segunda parte es examinar algunos de los principales problemas ecológicos del presente haciendo acopio del instrumental ideológico cínico. Prestaremos especial atención a los problemas humanos y sociales derivados de la ecología, considerando que los mayores problemas medioambientales de nuestro tiempo, tales como la pobreza, el hambre, las migraciones forzosas, la desigual distribución de los recursos, o la falta de voluntad para resolver el divorcio entre ecología y economía son, fundamentalmente, de índole política y social.

Esta segunda parte consta de otros tres capítulos. El cuarto tratará sobre la pertenencia del ser humano a la naturaleza, dotando de fundamentación científica a este postulado del cinismo. El olvido histórico de esta verdad ha resultado ser una de las principales causas de la devastación natural, al predominar un humanismo de dominancia sobre un humanismo de pertenencia. Partiremos de un recorrido histórico examinando el “abismo ontológico” entre el hombre y la naturaleza y sus excepciones desde la Antigüedad hasta la Edad Moderna. Continuaremos con la constatación científica de la animalidad del hombre a través del darwinismo y la etología. Finalmente trataremos las peculiaridades humanas, para bien y para mal, y las pondremos en relación con la polémica cuestión de los derechos de los animales, alertando sobre los peligros del biocentrismo.

El quinto capítulo introduce la noción de quinismo ambiental, una actitud desenmascaradora de los falsos ideales que el poder proclama en público pero que no llega a cumplir. Aquí utilizaremos las herramientas ideológicas del cinismo antiguo aplicadas a la crítica de la estructura de la sociedad industrial contemporánea, y presentaremos a los actores sociales más críticos con ella, prestando especial atención a la divisa cínica “invalidar la moneda en curso”. Inicialmente se expondrán las causas del divorcio entre economía y ecología en torno a la cuestión de la imposibilidad de un crecimiento económico ilimitado dentro de una biosfera limitada, y se propondrá que una economía sostenible debe estar necesariamente inserta en los procesos físicos naturales e imitar su funcionamiento (biomímesis). Proseguiremos con un tema de indudable raigambre cínica: la revisión de las necesidades humanas, acompañada de la exigencia de que la política internacional se oriente a la satisfacción para todos de esas necesidades universales y objetivas. Por ello, prestaremos atención a la responsabilidad cosmopolita del consumidor, examinando el tema del boicot; a las demandas y estrategias de actuación del Movimiento Alterglobalización; y al examen de dos de ellas: la condonación de la Deuda Externa y la aplicación de la Tasa Tobin.

El sexto y último capítulo se ocupará del cinismo medioambiental, en el sentido contemporáneo del término cinismo, es decir, como una falta de correspondencia entre los valores ideales predicados en público y su aplicación práctica. Primero observaremos, este cinismo en el ámbito político, diseccionando el concepto de Desarrollo sostenible como una contradicción en los términos al obviar los límites físicos al crecimiento económico. En segundo lugar, trataremos el emergente fenómeno empresarial de la publicidad verde, que igualmente desemboca en la venta de un ideal vacuo dentro del capitalismo de ficción, y convierte a la ecología en una moda compatible con la estimulación del consumo. Un apartado especial estará dedicado a uno de los productos estrella del marketing y del cinismo verde, los alimentos transgénicos. Continuaremos con un apartado dedicado a la percepción interesada de los riesgos medioambientales globales, analizando el Efecto NIMBY y el Efecto YIMBY. Éste último será tratado, también, en una forma muy particular: el síndrome de Diógenes.

Por último incluiremos un capítulo dedicado a las conclusiones de este estudio. En él recopilaremos tanto aquellos aspectos de la filosofía cínica valiosos para su aplicación en la crisis ecológica contemporánea, ya esbozadas en esta introducción, como las insuficiencias cínicas para una mejora de nuestro mundo, derivadas de la distancia histórica y de la complejidad de nuevos problemas inconmensurables respecto a la Antigüedad.

– METODOLOGÍA.

En cuanto a la metodología, como puede colegirse de este breve preámbulo, se ha tratado de llevar a cabo un trabajo interdisciplinar. Sin embargo, hay que diferenciar entre los procedimientos seguidos en cada una de las dos partes.

En la primera parte, y dentro del primer capítulo, al buscar analogías entre el Helenismo y la sociedad contemporánea, se ha evitado un exhaustivo enfoque historicista. Más que recrear las condiciones históricas del Helenismo, se ha pretendido dotarlas de sentido para la interpretación de nuestro tiempo. Podemos decir que estamos cercanos al enfoque hermenéutico de Gadamer, que consiste, como es sabido, en establecer un diálogo con el pasado, reinterpretándolo desde el presente y dotándolo de una significación nueva, creando una “fusión de horizontes” entre el pasado y el momento actual3.

En el segundo capítulo se ha optado por una presentación didáctica de los representantes y principios del cinismo (más a la manera de García Gual en La secta del perro que por el detalle histórico de La historia del cinismo de Dudley). Mientras que para el recorrido histórico de la recepción del cinismo se ha partido de la obra de los autores tratados y del apoyo de obras de referencia.4

En cuanto a la segunda parte, la aplicación del instrumental cínico a una problemática actual, se ha inspirado, en parte, en la Crítica de la razón cínica de Sloterdijk. La amplitud de la cuestión ecológica ha exigido un tratamiento interdisciplinar, de acuerdo con las pautas pedagógicas sugeridas a partir de la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental de Tbilisi en 1977, y con el nuevo paradigma ecológico en el estudio de las ciencias sociales.5 Este nuevo paradigma trata de desmontar dos grandes mitos de la modernidad occidental: el antropocentrismo fuerte y el crecimiento ilimitado. Del mismo modo, se esfuerza en superar viejas dicotomías excluyentes, como la oposición entre naturaleza y cultura, e integrarlas6. Se trata de ubicarnos, en la Eco-bio-tecno-noos-fera7.

Desde esta perspectiva, en el cuarto capítulo tratamos de mostrar cómo la cultura está firmemente enraizada en unos principios evolutivos naturales, defendiendo un antropocentrismo débil; mientras que en el quinto y sexto la naturaleza y sus problemas son presentados como una creación histórica, política y social, a la vez que subrayamos la dimensión ética que nos obliga a caminar hacia la sostenibilidad, incompatible con el crecimiento económico ilimitado. La cultura aparece así como desarrollo de unas potencialidades naturales, y la naturaleza es examinada bajo una interpretación cultural.

En definitiva, se ha tratado de abrir un amplio campo de reflexión desde una mirada extrañada como la cínica, que nos haga ver que lo absurdo y lo perverso siguen siéndolo, aunque su continua repetición lo haga parecer normal. Quizá la apuesta interdisciplinar resulte arriesgada en tiempos de una especialización casi nanométrica, pero ya que reclamamos la preservación de la diversidad, tanto en el sentido biológico como en el intelectual, quizá lo escaso merezca ser conservado.

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