“Una idea de mujer en Cioran” (M. Liliana Herrera A.)

Revista Asparkía — Investigación feminista, no. 26 / 2015

Resumen

Este artículo, de carácter interpretativo, lleva a cabo una reflexión acerca  de la idea y el puesto de la mujer en la obra de Cioran desde una perspectiva  no sólo femenina sino desde la situación cultural particular de su autora. Partiendo de varios de los textos del escritor rumano-francés, se analiza el tema mujer en dos ámbitos bien determinados por Cioran: primero, el de la prostitución y su parentesco con la filosofía y, segundo, el del ámbito de los santos.

[Texto completo]

 

Anúncios

Cioran agota su propia especie (25/06/1995)

La muerte es lo sublime al alcance de cualquiera , había escrito Emile Cioran, pensador rumano que murió el pasado martes en París, a los 84 años.

EL TIEMPO, 25 de junio de 1995, 05:00 am

La desaparición de Cioran vuelve a poner de relieve una de las obras más enigmáticas y personales del siglo XX. Una obra que, sin embargo, llegó tarde al mundo hispánico concretamente a principios de los años 70, cuando el joven filósofo español Fernando Savater empezó a escribir sobre ella y a divulgarla. EL TIEMPO habló con Fernando Savater desde París, acerca del pensador rumano.

 Qué nos deja Cioran tras su muerte? Nos deja un puñado de libros que cuentan con una de las prosas más espléndidas y conmovedoras de nuestro siglo. Una obra sólo comparable a la de creadores como Elias Canetti, y cuatro o cinco privilegiados más. Cioran es uno de los más grandes escritores del siglo.
Usted lo clasifica como escritor, filósofo, pensador…? Filósofo no, porque filósofo tiene un toque académico, premioso e indagatorio que no le corresponde a Cioran. El fue más bien un escritor en el sentido amplio del término. Un moralista y un pensador. Un espíritu del estilo de Montaigne, de Chanford, de Lichtenberg y… en nuestro siglo, repito, Elias Canetti.

Por qué Cioran llegó tan tarde a España? En los años 70, cuando yo empecé a escribir sobre Cioran, la verdad es que en España faltaban muchos autores. No sólo él, muchos. Cioran fue siempre un escritor singular y, en aquella época, los intelectuales progresistas sólo se interesaban en los escritores que tenían un contenido político. Por eso, de parte incluso de quienes se salían de las normas del régimen de Franco, era difícil que Cioran llegara a conocerse. Y del otro lado, del de la cultura oficial, pues ahí sí que menos, porque la dictadura evitaba con mucha asepsia cualquier pensamiento como el de él, es decir negativo y de poco consuelo religioso. Así que, por los dos lados, Cioran era considerado un intempestivo, de ahí el retraso con que llegó, si se tiene en cuenta que él comenzó a escribir en los años 40, poco después de que fijara su residencia en París.

El pensamiento de Cioran es negativo, pesimista, cómo veía él su propia muerte? Hay muchas reflexiones sobre la muerte en su obra, y siempre que uno reflexiona sobre la muerte, reflexiona sobre la propia muerte. Cioran es un pensador de la fragilidad, de la transitoriedad de lo humano y, obvio, era muy consciente de su muerte… Quizá no como algo fatal.

Qué libros de Cioran daría usted a alguien que comienza a leerlo ahora? Lo característico de un pensador como Cioran es que sus libros, su mensaje, es algo sencillo. Esa fragilidad, ese inconveniente de haber nacido , tal como tituló uno de sus libros, está en toda su obra. No es un autor acumulativo, que va cambiando de pensamiento, sino que más bien va modulando siempre un mismo tema. De cualquier modo, libros como El inconveniente de haber nacido, La tentación de existir e Historia y utopía, son sin duda sus grandes obras.

Se considera usted discípulo de Cioran? Antes que nada yo me considero un buen amigo de Cioran. Un amigo al que admiré mucho. Admiré su estilo, su fuerza, su humor, la ternura especial y acogedora de su carácter. Soy su discípulo en la medida en que le debo muchas reflexiones, muchos momentos de iluminación.

En lo personal, cómo era el trato con Cioran? Yo subrayaría, sobre todo, algo que va a sorprender a sus lectores superficiales o accidentales. Estos sin duda lo imaginaban como una persona de talante lúgubre, negativo, huraño, hostil… Y en realidad, Cioran era una persona sumamente acogedora, amable, preocupada por sus amigos hasta extremos verdaderamente ridículos, tiernamente ridículos. Era un hombre que, además, daba muy buenos consejos prácticos, o sea que su forma de ser chocaba un poco con la imagen nihilista, pesimista que se desprendía de su obra.

Tiene Cioran algún contacto con la religión? No. El se preocupó por temas por los que también se preocupó la religión. Es decir las postrimerías, la muerte, el sentido de la vida y del dolor, etc. Temas que la religión también trata. Pero no, Cioran no era un hombre religioso.

El misterio de Cioran, de su vida, se extiende también a su obra, una obra tan personal que no puede agruparse con otra en el siglo XX. Por qué? Porque Cioran es un caso verdaderamente singular del pensamiento… Puede decirse que es un pensador sin sistema filosófico en la medida en que cada aforismo suyo penetra hasta el fondo, no necesita un sostén teórico. Sus ideas nacen de una observación profunda, aguda y solitaria de la realidad y de la vida, no del estudio y la interpretación de la filosofía pasada. Por eso no encaja en ninguna escuela o corriente de pensamiento. Tiene conexiones, claro. Fue amigo de Samuel Beckett, de Henri Micheaux, de Paul Celán, de Ionesco y Mircea Eliade. En fin, tiene conexiones con pensadores, pero él pertenece a una estirpe única. Como los ángeles, Cioran agota su propia especie.

“Cioran y Sissi” (Roland Jaccard)

NEXOS, Mexico, 1 Enero 1996

Es posible que usted haya visto a Cioran hurgando en los mostradores de crítica literaria de los vendedores de libros viejos de la rue de l’Odéon, en busca de algún libro de Robert de Traz u hojeando el Nietzsche de Guy de Pourtalès o quizás hasta preguntándole al librero por alguna biografía de Sissi… Sí, Sissi. No se asombre ni se frote las orejas. Oyó bien: Sissi figura dentro del Panteón de los ídolos de Cioran.

¿Cómo? ¿Sissi y Cioran? ¿El filósofo y la emperatriz? Catalina II de Rusia y Diderot, todavía pasa Pero Cioran y Sissi, eso sí cuesta trabajo creerlo, pensará usted. Y ya se imaginará a Cioran, llorando a lágrima viva al ver por enésima vez la serie de películas de Ernst Marischka y al admirar el parecido entre Sissi y Romy Schneider.

Yo mismo había dado argumentos a los detractores de la emperatriz, al sostener en un artículo que los poemas de Sissi -sí, cómo no, la emperatriz también fue poetisa- son bastante malos. Cioran protestó enérgicamente y me aseguró que me guardaba rencor por esa irreverente afirmación respecto a su reina. Pero cuando pudo leer esos poemas tuvo que confesar que yo no estaba totalmente equivocado. Para sellar el fin de aquella breve ruptura, me invitó a cenar en su buhardilla de la rue de I’Odéon.

Esa noche salí temprano de casa para poder pasear, pensar en la emperatriz y preparar mis armas antes de encontrarme con el filósofo. Me preguntaba qué razones habrían llevado a Cioran a idolatrar a Sissi. ¿Acaso sería porque Sissi admiraba a Heine y a Schopenhauer?

La aristocracia austriaca de esa época despreciaba soberanamente a los representantes del arte. Se decía que un austriaco, a pesar de que fuera simultáneamente Shakespeare, Galileo, Nelson y Rafael, no podía ser admitido en la alta sociedad vienesa si no era de rancio abolengo. A esto hay que agregar que Viena era la ciudad del mundo donde menos se leía y más se bailaba. ¡Pues sí! Sissi se escabulló de esa regla de la frivolidad. En las fiestas y en los bailes de la corte la emperatriz prefería la filosofía de Schopenhauer y la poesía de Heine. Hasta bautizó a su caballo favorito con el nombre de Nihilista. Esa provocación no podía desagradarle a Cioran. Sissi, discípula de Schopenhauer e hija espiritual de Heine, ¿quién lo hubiera creído?

Pero prepárense para otra sorpresa: ¿recuerdan a Titania, hada que aparece en El sueño de una noche de verano? Esa graciosa obra le encantaba a Sissi, quien se comparaba con Titania; bajo los efectos de un filtro mágico, Titania se enamoraba de Bottom, un hombre rústico transformado en asno. Los pretendientes de la emperatriz. entre los que se encontraba Francisco‑José, quedaron inmortalizados en uno de sus poemas sobre la soledad de Titania: “Yo sola [escribía la emperatriz]. como una maldita, / Yo, reina de las hadas, / Sólo yo no encuentro jamás / al alma hermana que busco. // En vano de mi trono de lis / muchas veces he bajado; / Jamás encontré placer / al lado de un hijo de la tierra. // A menudo, en las suntuosas noches de verano, / bajo el voluptuoso claro de luna, / He pensado: ”He aquí el que me hace falta!’. / Y ya me regocijaba / Pero siempre, en el alba, / Cálida y apretada en mi corazón, / Descubría con horror / en mis brazos la cabeza de un asno”… [+]

Encuentro internacional Emil Cioran. Ponencias 2014 – 2015 – 2016

ImmaginePágina Inicial

Autor: Herrera Alzate, M. Liliana

Editor: Universidad Tecnológica de Pereira

Fecha: 2017

Palabras clave: Cioran, Emil 1911-1995 – Crítica e interpretación, Filosofía francesa – Siglo XX, Nihilismo, Metafísica, Filosofía contemporánea

Resumen: Presentamos al público hispanoamericano el tercer volumen de las Memorias del Encuentro Internacional Emil Cioran, ponencias 2014, 2015, 2016. Este evento, que verá su X edición en octubre del 2017, se ha constituido en un proyecto cultural del Grupo de Investigación Filosofía y Escepticismo y de la Escuela de Filosofía de la Universidad Tecnológica de Pereira, para la ciudad y la región. Como tal, no se limita al pensamiento del escritor rumano-francés, sino que se ha abierto a temáticas relacionadas con la filosofía, la literatura, el arte, la historia y la sociología. Esto explica que el presente volumen esté compuesto de dos partes: la primera, Acerca de Cioran, contiene las ponencias que giraron en torno al pensador rumano; la segunda, Otros temas, comprende las reflexiones sobre las temáticas ya señaladas. Por tener un carácter incluyente, el Encuentro cuenta con dos propósitos: presentar a la comunidad académica cioraniana los trabajos que los investigadores están llevando a cabo…

[PDF]

Cioran y Dios, juntos en las librerías (El País)

Se publica la versión íntegra en español de ‘Lágrimas y santos’, el gran libro del escritor y pensador rumano sobre la religión

Borja Hermoso, El Pais, Madrid, 1 septiembre, 2017 [fuente]

Hay que ser un clásico en vida para poder conservar de forma permanente e ilimitada el espíritu de la contradicción y, al tiempo, ser capaz de tejer una obra no solo de una profunda belleza, sino también de una perenne coherencia dentro del caos. Es, entre otros muchos rasgos, lo que enmarcó al personaje y la obra de Emil Cioran (Rășinari, Rumanía, 1911-París, 1995).

Un pensador tan atormentado como sarcástico y un escritor tan capaz de lo profundo como de lo aéreo: cuestión de fondo y forma, cuestión de sabiduría y de estilo en la aproximación a las cuestiones básicas de la existencia, incluido Dios ya sea como verdad, como duda o como mentira. La publicación por vez primera en español de la versión íntegra y directamente traducida del rumano de Lágrimas y santos (Hermida Editores), el gran libro religioso de Cioran, es una de las grandes noticias de este regreso al nuevo curso para los lectores en general y para los enemigos de las inamovibles certezas en particular.

La traducción de este libro incómodo y digamos no excesivamente fácil (ríspido de verdad en algunos tramos) corre a cargo del argentino afincado desde hace más de 30 años en España Christian Santacroce. Lo menos que puede decirse es que sabe de lo que habla. Hace ya muchos años que Santacroce leyó en la Universidad de Salamanca su tesis sobre la dimensión religiosa de la obra de Emil Cioran. El presidente de aquel tribunal calificador es la persona que más y mejor ha conocido e interpretado no solo los escritos del Cioran, sino al propio autor: Fernando Savater, que resume así en tres líneas el vaivén conceptual del escritor y la cuestión que aquí importa: “Cioran fue siempre un pensador religioso… lo que pasa es que es un religioso contrariado. Nunca le perdonó a Dios que no existiera”.

Savater aparca las correcciones de su artículo del fin de semana y regresa –eterno retorno- a Cioran con motivo de Lágrimas y santos, un abrumador ejercicio filosófico sobre lo trascendente y alrededores: “El tema de lo trascendente, de lo absoluto, etcétera, es su tema prioritario, sin duda. En un momento dado, Cioran se da cuenta de que ha perdido la vieja relación que tenía de joven con la religión, y ya no sabe cómo compensarlo. De joven fue alguien con una fe ciega en lo absoluto, y por eso se acercó no solo a Dios sino a movimientos que perseguían ese ideal absoluto como la Guardia de Hierro, primero, y los nazis después: porque tenía ese afán de algo definitivo, y porque fuera de eso todo le resultaba tambaleante, pútrido”.

En este libro, Cioran, hijo de un sacerdote ortodoxo rumano y lector compulsivo de Nietschze, de Schopenhauer y de Kant, da rienda suelta a sus devaneos a veces conmovedores y a veces terribles, en torno a Dios, Jesucristo, los santos y la experiencia mística (que dice haber probado en sus largas noches de insomnio). Cioran escribe Lágrimas y santos en rumano entre 1936 y 1937, mientras era profesor de Filosofía y Lógica en un instituto de la ciudad de Brasov, y publica el libro en 1937, año en el que abandonaría Rumanía para establecerse en París. Llevaba más de un año sumergido en la lectura de Shakespeare, de la vida de los santos –a quienes parece aborrecer- y de místicos como Santa Teresa de Ávila o San Juan de la Cruz –a quienes confiesa adorar-. Tenía 25 años y era una pequeña celebridad, pues ya había publicado títulos que siguen siendo esenciales en su obra como En las cimas de la desesperación o El libro de las quimeras. La publicación del libro solo le trajo problemas personales: su familia se aparta de él, y uno de sus mejores amigos, el también escritor Mircea Eliade, le ataca con dureza.

“La vida no es sino una constante crisis religiosa, superficial en los creyentes, perturbadora en los que dudan”, escribe Cioran, que persigue en teoría el ideal de santidad (“¿llegaré algún día a ser tan puro que no pueda reflejarme sino en las lágrimas de los santos?”) pero que en la práctica no soporta a estos enviados especiales de Dios: “Todo habría sido mejor sin los santos. Nos habríamos ocupado cada quien de lo suyo y estaríamos contentos con nuestras imperfecciones. Su presencia, en cambio, provoca complejos de inferioridad, desprecio y envidias inútiles. El mundo de los santos es un veneno celestial”.

En opinión de Christian Santacroce, traductor de la obra, “la visión de Cioran de la existencia y todo lo que él expresa en torno a ella viene de un sentimiento religioso, aunque continuamente paradójico. Su sentimiento de la existencia está constantemente saltando de un polo a otro, de la negación a la afirmación… puede que fuera una persona religiosa a pesar de sí mismo”.

La edición de Lágrimas y santos que el próximo lunes llegará a las librerías rescata la versión original e íntegra de la obra. La versión en español que podía leerse hasta hoy se basaba en una traducción francesa realizada en los años 80 a partir de las numerosas amputaciones que el propio Cioran aplicó a su libro. “Cortó muchas cosas del escrito original, creo yo, por una especie de reparo hacia el público francés”, explica Santacroce, “no creía que el lector francés fuera a comprender bien ese desgarro de tipo religioso”.

En su opinión, el Cioran francés no es el rumano: “Se ha estilizado para poder presentarse a su nuevo público. Es un autor que utiliza mucho más la ironía y el sarcasmo, pero sobre todo con respecto a sí mismo. Y eso incluye sus reflexiones acerca de la religión. El Cioran rumano, el de juventud, es mucho más insolente y arrogante, y ese es precisamente el encanto de esa etapa de su obra”, argumenta el traductor. Y coincide en su visión de las cosas con Fernando Savater, que matiza: “Lo que diferencia a los libros de la primera época de Cioran, los de su etapa rumana, es que son más crudos, más desesperados y sin bromas alrededor”.

En Cioran, contradicciones y vaivenes conceptuales y filosóficos, todos. Bromas, en efecto, pocas. Sirva como demostración este martillazo hacia el mismo Dios que, pocas páginas antes, había adorado: “La creación del mundo no tiene otra explicación que el temor de Dios a la soledad. En otros términos, nuestro rol, el de las criaturas, no es otro que distraer al Creador. Pobres bufones del absoluto…”.

“Fatalidad y premonición. Un texto sobre Cioran” (Christian Santacroce)

La lucidez de Cioran no se limita únicamente al despertar de la conciencia como maldición. En cuanto que premonición, constituye además la prefiguración de un nuevo nivel de existencia.

Revista Claves de Razón Práctica  nº 249, Noviembre / Diciembre 2016

“Como en un rapto, un instante, /
Otro sol, inefable, completamente me cegó, /
Y todos los mundos conocí: infinitamente más radiantes, mundos
ignorados; / Un instante de la tierra venidera, la tierra celestial.”
Como en un rapto. Walt Whitman

Quisiera comenzar este artículo reproduciendo un fragmento del propio Emil Cioran, recogido en sus Cuadernos entre los días 7 y 8 de enero de 1967:

“Yo odio al hombre; mas no puedo decir: odio al ser humano. Y es que hay en esta palabra ser algo que no evoca precisamente lo humano. Algo lejano, misterioso, conmovedor, todo ello extraño a la idea del prójimo.”

Podríamos ahora, efectuar un salto atrás de tres décadas, remontarnos exactamente al 30 de mayo de 1937, día en que aparece publicado en Vremea, diario bucarestino de la época, uno de los textos más hermosos que haya escrito Cioran en su propia lengua: “Nihilism şi natură” (Nihilismo y naturaleza). En este artículo – parcialmente incluido también, con leves modificaciones, en Lacrimi și sfinți, su cuarto libro– puede leerse lo siguiente:

“Sólo en la medida en que odias a los hombres, puedes considerarte liberado. Hay tantas cosas que merecen ser amadas. ¡Qué sentido tiene seguir involucrándote con ellos! Hay que odiarlos, para tener la libertad de abrazar las perfecciones inútiles, las tristezas de más allá del tiempo, las beatitudes suprahistóricas. Hay una falta de distinción y de gusto en toda adhesión a la humanidad”… [Pdf]