Encuentro internacional Emil Cioran. Ponencias 2014 – 2015 – 2016

ImmaginePágina Inicial

Autor: Herrera Alzate, M. Liliana

Editor: Universidad Tecnológica de Pereira

Fecha: 2017

Palabras clave: Cioran, Emil 1911-1995 – Crítica e interpretación, Filosofía francesa – Siglo XX, Nihilismo, Metafísica, Filosofía contemporánea

Resumen: Presentamos al público hispanoamericano el tercer volumen de las Memorias del Encuentro Internacional Emil Cioran, ponencias 2014, 2015, 2016. Este evento, que verá su X edición en octubre del 2017, se ha constituido en un proyecto cultural del Grupo de Investigación Filosofía y Escepticismo y de la Escuela de Filosofía de la Universidad Tecnológica de Pereira, para la ciudad y la región. Como tal, no se limita al pensamiento del escritor rumano-francés, sino que se ha abierto a temáticas relacionadas con la filosofía, la literatura, el arte, la historia y la sociología. Esto explica que el presente volumen esté compuesto de dos partes: la primera, Acerca de Cioran, contiene las ponencias que giraron en torno al pensador rumano; la segunda, Otros temas, comprende las reflexiones sobre las temáticas ya señaladas. Por tener un carácter incluyente, el Encuentro cuenta con dos propósitos: presentar a la comunidad académica cioraniana los trabajos que los investigadores están llevando a cabo…

[PDF]

Anúncios

“E.M Cioran: To Infinity And Beyond” (Stephen Mitchelmore)

Spike Magazine, November 1, 1997

Stephen Mitchelmore explains why the writing of E.M. Cioran refuses explanation

“Nothing is more irritating than those works which ‘co-ordinate’ the luxuriant products of a mind that has focused on just about everything except a system.”

What is there to know about Emile Cioran? He was born in Romania, in 1911, the son of a Greek Orthodox priest. In adolescence, he lost his childhood in the country and was moved to the city. He also lost his religion. For years he didn’t sleep – until he took up cycling. He passed sleepless nights wandering the dodgy streets of an obscure Romanian city. In 1937 he moved to Paris and wrote, producing what are generally classified as ‘aphorisms’, collected together under such titles as The Temptation To Exist, A Short History Of Decay and The Trouble With Being Born. He knew Samuel Beckett, who eventually lost sympathy with his pessimism. Late in life he gave up writing, not wanting to “slander the universe” anymore, and died a few years later after an encounter with an over-excited dog.
I hope none of this helps… [+]

Dissertação: “O pessimismo de Cioran e Céline: o desafio de pensar sem utopia”

Dissertação de mestrado de Fernando Santarosa de Oliveira. Pós-graduação em Letras da Universidade Federal de São João Del Rei (UFSJ), agosto de 2016. Orientação: Anderson Bastos Martins.

cioranceline

RESUMO: O filósofo romeno Emil Cioran (1911 – 1995) dedicou grande parte de sua obra à crítica dos ideais utópicos que guiaram o pensamento de seu tempo. Seu pessimismo foi a pedra de toque dessa crítica. Louis Ferdinand Céline (1894 – 1961), escritor francês conhecido por sua relação direta com o nazismo e por sua escrita revolucionária, em seu primeiro livro, Viagem ao fim da noite, escreveu sobre a queda de grande parte desses mesmos ideais, a partir de uma visão tão pessimista quanto a do filósofo romeno. É nesse contexto que surge o interesse desse trabalho. O objetivo é pensar a obra de Céline a partir do pessimismo de Cioran e, ainda, como esse pessimismo encontra eco nas teorias pós-modernas, funcionando ora como um princípio dessa forma de pensamento, ora como consequência do mesmo.
Palavras-chave: Cioran, Céline, pessimismo, utopia, pós-modernidade.

ABSTRACT: The Romanian philosopher Emil Cioran (1911-1995) devoted much of his work to criticize the utopic ideals, which were guide to the thought at his time. His pessimism was the touchstone of such criticism. Louis Ferdinand Céline (1894 – 1961), a French writer known for his straight relation to Nazism, and for his revolutionary writing, in his first book, Journey to the End of the Night, he wrote about the fall of great part of those ideals, from a view as pessimist as the Romanian philosopher’s. This is the context that raises the interest of this paper. The aims is to analyse Céline’s work from Cioran’s pessimism, and, in addition, how this pessimism finds echo in the post-modern theories, working either as the principle of that way of thinking, or as a consequence of it.
Key-words: Cioran, Céline, pessimism, utopia, post-modernity.

INTRODUÇÃO

Nos primeiros momentos que deram origem a este trabalho, a ideia de uma dissertação sobre distopia parecia ser a melhor opção para responder ao desafio de pensar sem utopia. Para tal intento, escritores como George Orwell e Aldous Huxley seriam opções mais óbvias. Mas a ideia principal aparece com as leituras de Emil Cioran e de autores de filosofia mais aclamados, como Friedrich Nietzsche e Arthur Schopenhauer, também eles opções óbvias. Mas foi com Louis Ferdinand Céline e seu livro Viagem ao fim da noite (2009) que surgiu verdadeiramente a possibilidade de responder ao desafio. Louis Ferdinand Céline (1894-1961) e Emil Cioran (1911-1995) parecem complementares, até mesmo indissociáveis em alguns momentos, como se falassem, tanto à literatura quanto à filosofia, da necessidade de pensar a condição humana a partir de um pensamento não utópico, sem, no entanto, delimitar um horizonte necessariamente distópico… [+]

“Regreso a Cioran”, por Fernando Savater

El País, Madrid, 11 mayo 2014

A menudo, cuando deambulo por el Barrio Latino buscando libros que probablemente no tendré tiempo de leer y sobre todo recuerdos, me encuentro casi sin querer recorriendo de nuevo la Rue de l’Odeon donde vivía Cioran. Era mi camino habitual hace más de dos décadas, el primero que tomaba en cuanto llegaba a París. Siempre con un punto de emoción, tímida y alegre, consciente de disfrutar de un privilegio inmerecido, por tanto vulnerable. Y que sabía cada vez más cercano a su fecha de caducidad…

Releo sólo de vez en cuando a Cioran, pero me acuerdo mucho de él: sus gestos cálidos y admonitorios, su forma de pasarse la mano por el pelo sublevado y teatral, las vacilaciones irónicas de su voz (cerraba los ojos al buscar la palabra exacta que luego eyaculaba feliz), su risa sin estruendo con la boca abierta, un poco asmática… Todo lo he revivido ahora con mayor intensidad al leer el libro de Gabriel Liiceanu, E. M. Cioran. Itinerarios de una vida (Ediciones del Subsuelo), ilustrado con una colección de fotografías verdaderamente espléndida que van desde la arrogancia de la juventud hasta sus últimos paseos en silla de ruedas en el hospital Broca donde murió. El relato biográfico de Liiceanu es generoso y perspicaz, como corresponde a tan buen conocedor no sólo de la obra sino también de la persona del autor, pero además tiene el inapreciable complemento de la última y extensa entrevista de Cioran (poco antes de su hundimiento mental definitivo) en la que repasa la trayectoria de sus obsesiones, así como otra a su perpetua compañera Simone Boué, cuya discreta elegancia algunos recordamos no menos que al propio Cioran.

Por lo que yo conocí, ahí está el contradictorio y entrañable pensador al menos para quien desee saber algo más de lo que sus obras dicen, que es lo que más cuenta. Un Cioran que se quiso descarnadamente lúcido pero que fue también (¿ante todo?) “ingenuo y sentimental”, como reza el título del libro de Vartic (Mira ediciones). Quizá este esencial Cioran, que George Steiner desdeña, es el que más inspiró a los jóvenes que nos acercamos a él, como yo mismo en el remoto Ensayo que le dediqué y ahora de nuevo a Alberto Domínguez, en su Cioran. Manual de antiayuda (Alrevés). Este manual es una lectura más refrescante que demoledora, un precipitado de reflexiones inteligentemente truculentas que afortunadamente no carece del oportuno humor que para mí siempre caracterizó al rumano, demasiado rumano, pero que además acude sin cesar a otras fuentes literarias que no solo lo complementan sino que también lo prolongan y diseminan en lo abierto. Es grato comprobar que aunque mi viejo y admirado amigo se quisiera un maestro de decepciones sigue siendo semillero de búsquedas, de vocaciones nuevas.

Cuenta Liiceanu que ya en su último internamiento, cuando apenas podía andar, Cioran desapareció un día de su habitación del hospital. Las enfermeras le buscaron por todas partes y finalmente le encontraron dentro del armario de su cuarto. Reveló que “estaba extenuado por haber estado paseándose horas enteras, en plena noche y en una ciudad desconocida”. Tal fue su última glosa autobiográfica, su reveladora despedida.

“Cioran e la dottrina Madhyamaka” (Giovanni Prove)

Euro-Synergies, 14 février 2013
Chi era Emil Cioran?
Spesso quando menziono questo scrittore sono molti quelli che subito storcono il naso, considerando il rumeno un semplice filosofo depresso e nichilista.
Errato, classica osservazione di chi ha capito poco della “filosofia” frammentaria di Emil Cioran.
Ciò che ha rappresentato questo grandissimo scrittore non può certamente ridursi alla figura dell’uomo sfortunato che disprezzava la vita in tutte le sue forme.
Ritengo Cioran un personaggio che fu follemente innamorato della vita, e mi vengono in mente delle parole che se lette attentamente dovrebbero già essere una risposta verso coloro i quali non riescono a guardare oltre le apparenze di una copertina triste o di un’ imprecazione in stati di malessere interiore.
“Il Buddha disse: “Che cos’è che si chiama senso primo della Coproduzione condizionata? Perché esiste quello, esiste questo … Condizionate dall’ignoranza compaiono i coefficienti karmici; condizionata dai coefficienti compare la coscienza; condizionati dalla coscienza compaiono nome e forma; condizionati da nome e forma compaiono i sei sensi; condizionati dai sei sensi compare il contatto; condizionata dal contatto compare la sensazione; condizionata dalla sensazione compare la “brama”; condizionata dalla brama compare l’attaccamento; condizionata dall’attaccamento compare l’esistenza; condizionata dall’esistenza compare la nascita; condizionate dalla nascita compaiono vecchiaia e morte, tristezza e sofferenza. È ciò che si chiama il grande aggregato intero dei dolori. È tale ciò che si chiama il senso primo della Coproduzione condizionata”
Spesso Cioran affermava di vivere contro l’evidenza e sottolineava come “la lucidità completa è il nulla…”
Ma cosa intendeva esattamente con questo nulla?
Concretamente la stessa identica assenza di cui parlano i mistici, con la differenza che lui raggiunto questo tipo di consapevolezza si fece venire emicranie lancinanti che si trascinò dietro per tutta la vita.
Non si può non notare (e non solamente in Cioran, ma in molteplici scrittori occidentali) come il concetto di “vuoto” sia percepito spesso in maniera totalmente differente tra occidente ed oriente.
Leggendo attentamente i Quaderni personali del rumeno, ho notato come lo stesso Cioran si rese conto di ciò nel momento in cui si accostò alla dottrina dello Śūnyatā.
Egli notò che anzichè una sensazione di mancanza come lui aveva sempre percepito, essi trovavano un senso di pienezza attraverso l’assenza.
Consideravano la vacuità uno strumento di salvezza, una via, una guarigione che toglieva qualsiasi proprietà all’essere.
Ciò che sin da giovanissimo (nella scrittura di Al Culmine Della Disperazione era poco più che vent’enne) fu per lui causa di vertigine e negatività lancinante, fu invece dall’altra parte del pianeta una sorta di avvio alla liberazione.
Citava frequentemente la scuola tardo buddista del Madhyamaka per la liberazione della mente e del cuore e stendeva elogi per Nagarjuna che a suo dire annientava ad uno ad uno tutti i filosofi esistenti creando una sorta di luce, di illuminazione.
Egli dedicò l’intera esistenza alla frantumazione dell’Io e lo fece attraverso l’atto dello scrivere, provò a liberarsi di ogni vincolo, a distaccarsi definitivamente da tutto per trionfare sul mondo e la tematica della trascendenza attraversò per intero tutte le sue opere.
Tra estenuanti privazioni, tra miseria e Dio alla ricerca dell’insondabile dissolutezza umana, egli raggiunse a modo suo un’ estasi al margine degli atti, senza riuscire però mai a liberarsi completamente dell’ego, rendendosi conto allo stesso tempo che egli da occidentale, tale forma di pensiero estremista, tale estasi vuota e senza contenuto, l’aveva chiamata erroneamente nichilismo.
Snobbato da tutti gli ambienti accademici (per fortuna), Cioran fu uno dei più grandi svisceratori occidentali dell’io umano.
“Non siamo realmente noi stessi, se non quando, mettendoci di fronte a noi stessi, non coincidiamo con niente, neppure con la nostra singolarità”.

“A liquidação tecnológica da palavra está em marcha”: Matéi Visniec no Brasil

Autor romeno naturalizado francês realizará palestras neste domingo em Porto Alegre dentro do 9º Festival de Inverno

Por Fábio Prikladnicki – Porto Alegre, Zero Hora, 27/07/2017

Se a tarefa de um dramaturgo é responder às grandes questões de seu tempo, o romeno naturalizado francês Matéi Visniec pode se dar por satisfeito. Sua mais recente peça publicada no Brasil, Migraaaantes, é inspirada na muito atual tragédia dos refugiados. Seus textos reescrevem a história e recuperam grandes personagens da cultura e da intelectualidade em uma chave não realista que muitos identificam com o teatro do absurdo. Visniec estará em Porto Alegre para realizar a palestra Teatro e Jornalismo: Tentativas de Compreender o Mundo, na qual abordará a relação entre sua vivência na imprensa e a criação teatral. Será neste domingo (30/7), às 15h, na Sala Álvaro Moreyra (Erico Verissimo, 307), com entrada franca, dentro da programação do 9º Festival de Inverno, que vai até quarta-feira (veja detalhes no roteiro da página 8). Leia, a seguir, a entrevista concedida pelo autor a Zero Hora por e-mail.

23526475

Migraaaantes trata de um tema bastante atual. Poderia comentar quais foram suas inspirações para escrevê-la? E você acredita que o dramaturgo tem o compromisso de abordar as grandes questões de seu tempo?
A Europa está sacudida neste momento pelo fenômeno da imigração. Trata-se de um movimento massivo de populações que batem às portas da Europa para escapar da guerra, dos massacres, das perseguições de todo tipo, do subdesenvolvimento, da miséria material (e por vezes cultural e sexual), da fome, das mudanças climáticas catastróficas. As migrações tornaram-se um fenômeno duradouro. Nada poderá parar essas milhões de pessoas em busca de dignidade e de uma vida melhor. Isso é fato, é uma constatação de todos os especialistas e da mídia. A questão agora está ligada às mudanças políticas, culturais, identitárias, sociais e de outras naturezas que esses movimentos vão gerar. O debate é rico, suscita polêmicas, engendra reações de fechamento e de medo. Uma coisa é certa: nada será como antes. As migrações são sinais de um mundo em mudança. Creio que o olhar do artista é importante na compreensão do que está ocorrendo. Todo mundo deve participar desse debate, deve esforçar-se para compreender o que está acontecendo à humanidade: os políticos, os sociólogos, os historiadores, os jornalistas, os especialistas em geopolítica, os pesquisadores, os cientistas, os climatólogos, os economistas. Nesse contexto de brainstorming, a voz dos artistas é importante, ela é mesmo peculiar. O teatro pode também participar desse debate, pois atrás do fenômeno das migrações se escondem dramas individuais e coletivos assustadores, tráficos de todos os tipos e redes de explorações infernais, escolhas políticas discutíveis do lado das grandes potências e formas de indiferença condenáveis… (leia a entrevista na íntegra aqui)

“Cioran profetiza os fracassos das utopias” (Marcelo Coelho, 31/08/94)

Os pessimistas costumam ser bons profetas. Pessimista profissional, pessimista voluptuoso e maníaco, o escritor francês de origem romena E.M. Cioran é conhecido do público brasileiro pelos seus “Silogismos da Amargura” e pelo “Breviário de Decomposição”, ambos publicados pela editora Rocco.
Acaba de sair, na mesma editora, “História e Utopia”. Conhecíamos o pessimista, temos agora o profeta. O livro é de 1960 e reúne ensaios sobre o comunismo, a Rússia, o pensamento utópico, a tirania e a liberdade.
Quase 30 anos antes da derrubada do Muro de Berlim, Cioran fez profecias sensacionais. No primeiro ensaio, escrito como se fosse uma carta de Paris a um amigo no Leste Europeu, fala das decepções em torno do socialismo.
O milagre que salva a burguesia ocidental, diz Cioran, “é precisamente o fracasso do outro lado, o espetáculo de uma grande idéia desfigurada… quem poderia adivinhar, no século passado, que a nova sociedade, por causa de seus vícios e iniquidades, iria permitir à antiga manter-se e até consolidar-se, e que o possível, tornado realidade, voaria em auxílio do liquidado?”
Essas palavras ganham especial atualidade com o fim do sistema soviético. Os horrores do Gulag e a crise da economia planificada ironicamente deram à ideologia capitalista uma sobrevida e um vigor formidáveis. É como se o fracasso da URSS tivesse servido, apenas, para legitimar o Ocidente.
Só que Cioran vai mais longe e continua suas previsões. O declínio de uma utopia, diz ele, não é acontecimento que possa ficar impune. Algum outro fanatismo surge em seu lugar, como resposta às ameaças de estagnação. “Nesta ausência inusitada em que estamos encurralados, não suponha que nada se delineia: distingo –pressentimento ou alucinação?– uma espera de ‘outros deuses’.”
Criticando, como muitos, a “timidez” e a decadência do Ocidente, Cioran prefigura, sem dúvida, a confusa situação ideológica que se vive nos países desenvolvidos. “Outros deuses” –do fundamentalismo islâmico ao neonazismo– agitam-se para tomar o lugar desta utopia fracassada, o socialismo; utopia que, em maior ou menor grau, ser filha legítima da experiência política, intelectual e social européia nos últimos 200 anos.
Para usar um clichê, tudo o que escrevia Cioran em 1960 é de uma “surpreendente atualidade”. Mas o dom profético do autor é capaz de outra proeza: Face à “desvitalização” do Ocidente, ao conformismo geral, onde buscar, na Europa, sinais de vigor fanático? De selvageria instintiva?
Eis o que diz Cioran: “imaginemos o império russo, demasiado vasto, debilitando-se e desagregando-se, tendo como corolário a emancipação dos povos: quais dentre eles tomarão a dianteira e trarão à Europa esse incremento de impaciência e de força sem o qual uma irremediável paralisia a espreita?”
Cioran aposta nos Bálcãs. “Não quero defendê-los, mas também não quero ocultar seus méritos. Esse gosto pela devastação, pela desordem interior, por um universo semelhante a um bordel em chamas, essa perspectiva sardônica sobre cataclismas fracassados ou iminentes, essa aspereza, esse ócio de insones ou de assassinos, não só uma rica e pesada herança que beneficia seus possuidores? … Únicos “primitivos” na Europa, darão a ela talvez um novo impulso; impulso que a Europa considerará sua última humilhação”.
Dados os horrores da guerra civil na Iugoslávia, é ao mesmo tempo espetacular a previsão feita por Cioran, e chocante o tom com que ele a enuncia.
Mas Cioran é assim mesmo. Parece ter um prazer diabólico em elogiar guerras e massacres. Não que os ache bonitos. Mas seu desprezo pela paz e pela conformidade burguesa inclina-o à admiração pelas manifestações do Mal.
Suas frases adquirem, assim, um negrume opulento, um extremismo em câmara lenta, uma acumulação fulgurante de idéias detestáveis, uma grandiloquência surda. O pessimismo tem, sem dúvida, qualidades estéticas superiores ao otimismo. Vocação inata do homem para o Mal –este tema faz as delícias de Cioran. Permite-lhe o prazer da parcialidade, da revelação escandalosa, do radicalismo moral, sem sair jamais do desengano elegante, do desconsolo nobre da fraseologia.
Discípulo de Nietzsche, Cioran depurou-o das tendências alemãs para a fanfarronada e a vulgaridade. Defendendo o domínio implacável de uma aristocracia de “homens livres”, Nietzsche era, paradoxalmente, plebeu nas estridências de seu estilo. Cioran não quer anunciar nenhum “super-homem”, nem poetiza ao modo de Zaratustra.
Sua obra é um capítulo na complexa história do afrancesamento de Nietzsche. Houve as versões de esquerda do pensamento nietzschiano, com Foucault e Deleuze –máquinas radicais contra Hegel e Marx, mas ainda assim pretensamente revolucionárias, antiburguesas. Houve exemplos de fascínio irracionalista por Nietzsche na França. Coube, entretanto, a um romeno de nascimento, como Cioran, afrancesá-lo na tradição dos moralistas clássicos –La Rochefoucauld, Pascal–, de um jansenismo sem Deus, de um pessimismo total, e que por isso mesmo adquire as aparências de ser verdadeiro como nenhum outro.
O desencanto, o desengano de Cioran podem ser aceitos ou não pelo leitor. Ele fala da inveja como grande móvel das ações humanas, como feliz e sanguinário fator de dinamismo. Odeia a estagnação prefigurada pelas utopias de uma sociedade feliz. Vê na história uma sucessão de massacres e fanatismos, e não a realização dos desejos das gerações passadas.
Desconfio, contudo, que Cioran não tem um pensamento capaz de suscitar adesão e discordância. Seria ridículo, de mau gosto, contestar as suas idéias, tal o peso que a forma literária assume sobre o que ele escreve. É mais um esteta que um filósofo, mais estilista que pensador.
A volúpia que demonstra nas descrições do horror e na destruição das esperanças humanas é mais uma volúpia com a própria frase do que com as verdades ques está a dizer. Seu desencanto, sua amargura, parecem mais uma atitude literária do que a conclusão dolorosa que tenha tirado do convívio dos homens.
Às vezes, temos a impressão de que ele escreve com o objetivo de chocar Nietzsche e La Rochefoucauld. “Vocês pensavam que eram pessimistas? Eis aqui o meu livro, vejam como rompe os limites do impublicável!”
Se existe algo de exibicionista, e portanto de falso, na amargura de Cioran, o fato é que suas previsões e diagnósticos são espantosamente acertados. Trata-se apenas de dizer que o pessimismo sempre triunfa? Não, claro. Pode-se fazer prognósticos pessimistas sem acertar no ponto específico da crise iugoslava com 30 anos de antecedência.
A questão talvez seja estatística. Milhares de previsões foram feitas em 1960. Uma delas estava certa, e ganha destaque agora. Se estivesse errada, teria sido esquecida. Mas a pergunta continua: como é que Cioran pôde acertar? Seu aparato conceitual, suas idéias, suas concepções eram tão verdadeiras, tão próximas da realidade, que o permitiram prever o que se seguiria? Talvez sim.