Herrera, L.; Abad T., A.

Cioran: ensayos críticos, de Maria Liliana Herrera e Alfredo Abad Torres (org.)

Universidade Tecnológica de Pereira (UTP): Pereira-Colômbia, 2008.

Catorze pontos de vista

Este paradoxo, a figura de estilo preferida de Cioran, levou Máximo, um desenhista do jornal espanhol El País, a escrever, no dia de su muerte, em sua charge, esta enternecedora frase: “Se propuso fracasar y tampoco lo consiguió.” Os anos posteriores mostraram a profundidade deste último fracasso. Ainda no ano de sua morte foram reunidos os livros publicados em francês num volume da edição de suas Oeuvres de mais de 1800 páginas. Dois anos depois apareceu a extensa edição de quase mil páginas de seus Cahiers dos anos 1957-1972, e em 2004 uma coleção dos seus primeiros artigos jornalísticos, com o título Solitude et destin. Até agora a obra de Cioran não deixou de ser objeto de estudos, teses e congressos. Desde meados dos anos noventa se celebra a cada ano em Sibiu, nas proximidades de Răşinari, o povoado natal de Cioran, um colóquio internacional em que são abordadas todas as múltiplas facetas de sua obra. Os artigos reunidos neste volume constituem uma pequena amostra das conferências que filósofos e ensaístas romenos, franceses, holandeses, flamengos e colombianos fizeram durante o Colóquio. Antes elas foram publicadas em francês no volume Cahiers Emil Cioran: Approches critiques, do qual até agora saíram nove edições..

Devido às inumeráveis denominações com que se apresenta, a obra de Cioran é inesgotável para os estudiosos. Como escritor de aforismos, Cioran se revela un mestre da formulação sucinta e depurada até os ossos. Como romeno de nascimento e francês por adoção, move-se na fronteira entre duas línguas, imerso, ademais, no sistema solar de outras línguas de referência (alemão, inglês, espanhol). Como escritor, não deixa de ser também pensador, o que faz com que a formulação de seus pensamentos chegue à excelência. Como filósofo, ele se alça por cima do solo da crença e da teologia. Como ensaísta lúcido, mostra-se sempre inspirado pelas experiências místicas de sua juventude, que constituem o ponto de partida de sua obra e que dão o seu tom.

Todos estos aspectos están presentes en los ensayos que integran esta colección. En la contribución con la que se abre este volumen, Doina Constantinescu muestra cómo, a consecuencia de su poliglotismo, Cioran ha terminado por tener una relación distinta con su lengua materna. Cuando se abraza una segunda lengua, se pierde la relación de naturalidad que se mantenía con la primera. Ahí radican sobre todo las diferencias entre la primera obra escrita em rumano y la obra posterior escrita en francés. Aunque ahora el grito irrefrenable deja su lugar a la elegancia de una forma contenida, el mensaje sigue siendo el mismo. Nicolae Popescu, que en su artículo trata principalmente sobre el carácter fragmentario de la obra de Cioran, confirma también esto último. El fragmento constituye la expresión de un “yo” que ya no intenta describir detalladamente su identidad o su unidad, sino que se ha alejado de la modernidad, en la que estas características eran valores fundamentales. El escritor, poeta y ensayista de origen tunecino Aymen Hacen plantea la cuestión de hasta qué punto la agresividad del pensamiento de Cioran, que constantemente expresa su odio y que a veces se muestra seducido por el Terror que siguió a la Revolución Francesa, puede ser considerado como un pensamiento terrorista. Concluye que sólo puede decirse esto en un sentido filosófico. El odio y el “terrorismo” de Cioran se orientan a un pensamiento que, incluso en su pretendida seguridad, ejerce violencia. Así el terror se vuelve contra el mismo Cioran, quien reflexiona sobre el desastre para poder eludirlo.

Los Cahiers de Cioran, que han aparecido de forma póstuma, se abordan en las siguientes dos contribuciones. Tras constatar que con esta publicación la obra de Cioran se ha doblado de un golpe, Ger Groot se pregunta por el significado que esto puede tener para el estatus de la obra de Cioran como tal. ¿Hasta qué punto se puede adscribir a Cioran la autoría de una obra de la que no está claro que estuviera destinada a su publicación? El ensayista y poeta flamenco Eugène Van Itterbeek, fuerza motora del coloquio anual que se celebra en Sibiu, confirma en su exposición sobre la recepción de los Cahiers en la prensa francesa, que con ellos se ha agudizado el antagonismo de las opiniones sobre él. Cioran es un pensador que no tolera términos medios: se le abraza o se le rechaza. Según Van Itterbeek sólo en estos Cahiers se percibe claramente el desarrollo del pensamiento de Cioran y en ellos se muestra -mejor que en los libros publicados por él- la profundidad de su ser. La función de la lengua en la obra de Cioran es el tema de las contribuciones de Irina Mavrodin y de Ger Leppers. Como traductora, la primera aborda sobre todo el choque que representa el paso de una lengua a otra para un autor. En la lengua tiene lugar la pérdida de la identidad, como ya antes había observado Popescu en su estudio sobre el estilo del fragmento. El pensamiento y la escritura se remodelan, constata Mavrodin, aunque la capa linguistica más profunda, que finalmente orienta el pensamiento y la escritura en Cioran, sigue siendo la rumana.

El romanista y traductor neerlandés Ger Leppers describe en su doble ensayo sobre el estilo de Cioran la función de lo negativo, del no, en la constitución del pensamiento. La negación es el cincel con el que se cercena lo rechazado, así que lo que afirma Cioran son los restos no pronunciados, no cercenados. En esta dinámica, el escritor aspira a un adelgazamiento de la lengua cada vez mayor. El rigor del francés ayudó a Cioran a alejarse del barroquismo del rumano de sus escritos de juventud, a los que en cierta medida tuvo que traicionar.

Simona Drăgan prosigue este pensamiento al indicar que la obra de Cioran se presenta en realidad como una larga “calumnia del universo”, pero que esa negatividad le sirve para afirmarse en él. Esta ambivalencia sería la responsable de las contradicciones en las que Cioran gustaba perderse con frecuencia y que hace su obra tan impenetrable para un pensamiento sistemático. Lo que para la visión filosófica constituye una fuente de perplejidad, es para la visión literaria fácilmente accesible. Justamente en la superficie de su escritura muestra Cioran su capacidad para asentir y admirar. Hasta su excesivo rechazo del Ser no llega a contradecir esa capacidad.

El investigador francés Aurèlien Demars confirma este doble movimiento en su ensayo sobre el mal en Cioran. En el odio contra el Ser, lo que para Cioran muchas veces es lo mismo que el mal, se desenvuelve el odio contra el “yo” del escritor mismo, con el que logra una visión más profunda de sí. Precisamente ahí se despliega la lucidez y vitalidad de los escritos de Cioran, los cuales no dejan de afectarnos: “sus males hablan de los nuestros”. El tema de “el/lo otro”, que ya se abordaba en el artículo de Demars, se estudia con mayor profundidad en la contribución de Mihaela-Genţiana Stănişor. Lo otro, afirma, es para el escritor siempre la lengua. Pero justo ahí se oculta también el “yo” del autor. La fragmentariedad de la escritura sólo deja traslucir un yo disuelto, dice la autora coincidiendo así con Nicolae Popescu. Stanisor no ve, como Demars, em el “otro” de Cioran el mal que ponía en entredicho toda la cuestión del Ser, sino el motivo poético más propicio para la configuración de la identidad del escritor como tal.

La temática religiosa de Cioran constituye el tema de los cuatro últimos artículos de esta colección. Simona Modreanu esboza en su contribución el camino que Cioran ha recorrido en compañía de los místicos, los santos, el Maestro Eckhart y por último San Juan de la Cruz. La escritura de éste se adapta mejor al temperamento volcánico del filósofo rumano que el pensamiento teológico y abstracto del Maestro Eckhart, aunque la experiencia de Cioran de lo divino es sobre todo una in-experiencia. El todo de Dios deja su lugar a la “nada como deplorable ego de Dios” y por último al “fracaso espiritual” al que se ve abocada la posición de Cioran. Ariana Bălaşa no llega a este extremo. El Dios de Cioran sí es, según ella, esa nada, pero ante él Cioran se muestra como un creyente paradójico. Dios será finalmente para él la expresión de una verdad autobiográfica. Lo divino es lo que se opone al espíritu demoníaco de Cioran y al que por eso uno sólo puede dirigirse a través de una oración de odio.

Alfredo A. Abad hace hincapié, por el contrario, en que el Dios de la religiosidad de Cioran siempre es experimentado desde la interioridad. El odio contra lo divino es por eso la expresión de la escisión del “yo” mismo, tan fascinante como tremendo, tal como suena en la descripción clásica de lo sagrado de Rudolf Otto. La oración es el intento de aceptar esta escisión sabiendo que nunca llegarán a resolverse las antítesis.

También M. Liliana Herrera interpreta la religión como un elemento constitutivo de la búsqueda de Cioran hacia su propio “yo”. Sin embargo, en la experiencia mística de Cioran el vacío es la última realidad. Cuando en su pensamiento se plantea la cuestión de la religiosidad siempre se trata de una religiosidad “sin religión”. Nos reflejamos en Dios (y viceversa), pero ahí sólo se articula una experiencia del Ser como vacío: en la ausencia de Dios el hombre percibe de la manera más profunda posible su propia libertad.

En las catorce contribuciones que este volumen reúne se despliega un amplio panorama de temas, aproximaciones y pistas, en el que a través de formas muy diferentes se hace evidente la pertinencia y actualidad de la obra de Cioran. La rebeldía de su pensamiento no se presta a la proclamación de una interpretación definitiva en la que se pretenda pronunciar la última palabra. Siempre y de manera renovada los escritos de Cioran nos enfrentan a enigmas inagotables que iluminan con luces diferentes el misterio de la existencia. Estos catorce artículos son tan sólo una etapa en el largo camino que la obra de Cioran ha desbrozado y que nunca llegaremos a recorrer del todo.

Ger Groot
(traducción del holandés: Charo Crego)