“É. M. Cioran: la caída en la palabra” (Juan Manuel Tabío)

Rialta Magazine Literaria, México

Quien visite hoy la región de Transilvania tal vez comprobará que la trillada mitología vampírica, ausente en cualquier folklore convincente, se debe exclusivamente a las ficciones góticas y a la industria de Hollywood, pero difícilmente encontrará un panorama radicalmente distinto del que vio nacer, hace ahora cien años, a Émile Cioran: un paisaje de una profundidad abisal (al fondo, los Cárpatos) en el que parecen disolverse ciudades deprimidas, ubicadas en la periferia de Europa, en el limes dacio de la Historia.

Reacio a aceptar otras determinaciones que no fueran las provenientes de la teología o de la biología, receloso del libre albedrío (uno de sus reparos de mayor peso contra el existencialismo sartreano), el apátrida Cioran nunca dejará de reconocer el ascendiente de su suelo natal en la configuración de su personalidad y su pensamiento, y agradecerá al fatum balcánico –o a sus genes– el haberle proporcionado en herencia el áspero ciclo de quiebras que se requiere para forjar una convicción en la inutilidad esencial de los actos: “Fracasar en la vida, esto se olvida con demasiada frecuencia, no es tan fácil: se precisa una larga tradición, un largo entrenamiento, el trabajo de varias generaciones”.

A través de una evocación aparecida en El País y firmada por su amigo, traductor y antologador Fernando Savater, es posible acceder a la imagen de un Cioran domado por la civilidad parisina, respetuoso de las opiniones ajenas –una virtud, reconoce con acierto Savater, no necesariamente más común en los escépticos que en los adictos a un dogma–; de un Cioran risueño que intenta torpemente cocinar unos filetes para convidar a sus huéspedes y que se asombra de su favorable acogida entre la izquierda española de los setenta. Pero también nos pone en guardia, mediante una breve sección del artículo titulada “Los zarpazos del filósofo aullador” en que se reproducen aforismos y se saquean ensayos y entrevistas, contra esa versión en clave New Age que una tenaz divulgación periodística ha terminado por imponer de Cioran –tal vez no del todo inocente de su buena prensa–, y que reduce su pensamiento a un elenco histérico de “jeremiadas de mal agüero” y de panegíricos del suicidio, a un kitsch de autoayuda pesimista (¿más Cioran, menos Prozac?)… [+]

“Cioran, un pensador crítico cuya obra refleja nuestra realidad” (La Jornada, México)

A cien años de su natalicio, las tesis del filósofo devienen imprescindibles

Por Mônica Mateos-Vega, La Jornada, México, 12 de enero de 2011, p. 4.

El país vive un periodo de incertidumbre, muerte y desazón con magnitudes distintas al impacto recibido por el intelectual rumano ante la guerra, el exilio y el genocidio, asevera Luis Ochoa Bilbao

A cien años de su natalicio, el pensamiento de Émile Michel Cioran, un filósofo imprescindible en Europa, tiene el atractivo de seguir siendo un autor virgen del que se puede hablar y estudiar en México, consideran aquí especialistas.

En librerías nacionales se puede conseguir casi una veintena de títulos, entre ellos la redición que en noviembre pasado lanzó la editorial Tusquets de Conversaciones, el homenaje que su editor de toda la vida, Gallimard, publicó poco después de la muerte del pensador, ocurrida en 1995.

Conocer la obra de Cioran es necesario para comprender los temas más emotivamente extenuantes de la civilización europea y, por herencia, americana. Reflexiona sobre la vida y la muerte, sobre el suicidio, sobre la idea de Dios, temas que no dejan de ser inquietantes ni siquiera para sociedades embrutecidas por el vértigo del consumo, de la técnica, del espectáculo y del ocio, considera Luis Ochoa Bilbao, coordinador de la licenciatura de Relaciones Internacionales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Autor también del extenso ensayo Cioran y la ética de la instrospección (2005, publicado en la revista Andamios, de la Universidad Nacional Autónoma de México), Ochoa añade: ¿Es posible seguir preocupándose por Dios en el siglo de la biogenética, del universo elegante, del calentamiento global? Parece que sí, y Cioran nos recuerda que esos problemas siguen vigentes, aunque sea en la intimidad inconfesa de todos nosotros.

Un apátrida, siempre

En entrevista con La Jornada el investigador Luis Ochoa Bilbao señala que “México vive un periodo de incertidumbre, riesgo, muerte, desazón, con magnitudes distintas, todas esas emociones las experimentaron los europeos del siglo XX. Cioran escribió sobre ello, impactado por fenómenos como la guerra, el exilio y el genocidio… [+]