“Regreso a Cioran”, por Fernando Savater

El País, Madrid, 11 mayo 2014

A menudo, cuando deambulo por el Barrio Latino buscando libros que probablemente no tendré tiempo de leer y sobre todo recuerdos, me encuentro casi sin querer recorriendo de nuevo la Rue de l’Odeon donde vivía Cioran. Era mi camino habitual hace más de dos décadas, el primero que tomaba en cuanto llegaba a París. Siempre con un punto de emoción, tímida y alegre, consciente de disfrutar de un privilegio inmerecido, por tanto vulnerable. Y que sabía cada vez más cercano a su fecha de caducidad…

Releo sólo de vez en cuando a Cioran, pero me acuerdo mucho de él: sus gestos cálidos y admonitorios, su forma de pasarse la mano por el pelo sublevado y teatral, las vacilaciones irónicas de su voz (cerraba los ojos al buscar la palabra exacta que luego eyaculaba feliz), su risa sin estruendo con la boca abierta, un poco asmática… Todo lo he revivido ahora con mayor intensidad al leer el libro de Gabriel Liiceanu, E. M. Cioran. Itinerarios de una vida (Ediciones del Subsuelo), ilustrado con una colección de fotografías verdaderamente espléndida que van desde la arrogancia de la juventud hasta sus últimos paseos en silla de ruedas en el hospital Broca donde murió. El relato biográfico de Liiceanu es generoso y perspicaz, como corresponde a tan buen conocedor no sólo de la obra sino también de la persona del autor, pero además tiene el inapreciable complemento de la última y extensa entrevista de Cioran (poco antes de su hundimiento mental definitivo) en la que repasa la trayectoria de sus obsesiones, así como otra a su perpetua compañera Simone Boué, cuya discreta elegancia algunos recordamos no menos que al propio Cioran.

Por lo que yo conocí, ahí está el contradictorio y entrañable pensador al menos para quien desee saber algo más de lo que sus obras dicen, que es lo que más cuenta. Un Cioran que se quiso descarnadamente lúcido pero que fue también (¿ante todo?) “ingenuo y sentimental”, como reza el título del libro de Vartic (Mira ediciones). Quizá este esencial Cioran, que George Steiner desdeña, es el que más inspiró a los jóvenes que nos acercamos a él, como yo mismo en el remoto Ensayo que le dediqué y ahora de nuevo a Alberto Domínguez, en su Cioran. Manual de antiayuda (Alrevés). Este manual es una lectura más refrescante que demoledora, un precipitado de reflexiones inteligentemente truculentas que afortunadamente no carece del oportuno humor que para mí siempre caracterizó al rumano, demasiado rumano, pero que además acude sin cesar a otras fuentes literarias que no solo lo complementan sino que también lo prolongan y diseminan en lo abierto. Es grato comprobar que aunque mi viejo y admirado amigo se quisiera un maestro de decepciones sigue siendo semillero de búsquedas, de vocaciones nuevas.

Cuenta Liiceanu que ya en su último internamiento, cuando apenas podía andar, Cioran desapareció un día de su habitación del hospital. Las enfermeras le buscaron por todas partes y finalmente le encontraron dentro del armario de su cuarto. Reveló que “estaba extenuado por haber estado paseándose horas enteras, en plena noche y en una ciudad desconocida”. Tal fue su última glosa autobiográfica, su reveladora despedida.

“Morre Emil Cioran, o arauto do pessimismo” (Folha de S. Paulo, 21/06/1995)

DA REDAÇÃO; COM AGÊNCIAS INTERNACIONAIS

21 de junho de 1995

O filósofo romeno, autor de `Silogismos da Amargura’ e `Breviário de Decomposição’, estava com 84 anos

O filósofo romeno Emil Cioran morreu ontem aos 84 anos em um hospital de Paris, segundo informou sua editora francesa, a Gallimard. O filósofo sofria do mal de Alzheimer e já não escrevia há alguns anos.

Cioran vivia na França desde 1937, para onde se mudou como bolsista do Instituto Francês de Bucareste. Embora nunca tenha voltado a viver na Romênia, o filósofo nunca quis trocar sua nacionalidade.

Suas idéias, expressas quase sempre como aforismos ou reflexões breves, revelavam um profundo pessimismo sobre a existência e o destino humanos.

Emil Cioran nasceu em 8 de abril de 1911, em Rasinari, uma aldeia nas montanhas dos Cárpatos, na Romênia. Filho de um sacerdote ortodoxo, o filósofo se dizia “obcecado pelo pior”.

Formou-se em filosofia em 1932, em Bucareste. Publicou no ano seguinte seu primeiro livro, “No Cume do Desespero”. Escrita aos 22 anos, a obra é, segundo Cioran, “uma espécie de testamento”, porque o filósofo pensava em se suicidar durante suas noites de insônia.

Seguiram-se “Livro dos Enganos” (1935) e “Sobre Lágrimas e Santos” (1937).
Cioran se considerava um discípulo do argentino Jorge Luis Borges e dizia que o aforismo (uma máxima, uma sentença moral breve) era um “fogo sem chama”.

“Desconfiem do rancor dos solitários que dão as costas ao amor, à ambição, à solidão. Um dia se vingarão por terem renunciado a tudo isso”, diz um de seus famosos aforismos.

Suas obras publicadas no Brasil, todas pela editora Rocco, são “Breviário de Decomposição” (1949, seu primeiro livro escrito em francês), “Silogismos da Amargura” (1952, que se tornou best seller na França em sua edição de bolso de 1987) e “História e Utopia” (1960). “O Livro dos Logros” está sendo traduzido e deve ser lançado no fim deste ano.

Em 1989, Cioran e o dramaturgo Eugène Ionesco, que haviam sido banidos da Romênia, foram nomeados membros de honra da União dos Escritores daquele país.
Em maio último, a editora Gallimard publicou um volume que reúne temas de suas obras relativos à “depressão, ao fracasso, ao suicídio, à lucidez e ao nada”.

Seus livros mais importantes foram escritos em francês, língua que considerava de um rigor “inumano e infernal”. Era considerado pelos críticos como o mais importante escritor de língua francesa deste século, junto a Paul Valéry.

Entre seus mais de quinze livros estão também “O Inconveniente de Ter Nascido” (1973), “A Tentativa de Existir” (1956), “Exercícios de Admiração” e “O Ocaso do Pensamento”, sua última obra escrita em romeno.

Em livros como “A Queda no Tempo” (1964), “O Demiurgo Aziago” (1969) e “Desgarramento” (1979), o filósofo empenha-se em demonstrar que a criação é uma “sabotagem definitiva”.

“As espécies animais teriam durado milhões de anos se o homem não tivesse acabado com elas, mas a aventura humana não pode ser indefinida. O homem já deu o melhor de si. Todos sentimos que as grandes civilizações ficaram para trás. O que não sabemos é como será o fim”, escreveu Cioran.

“Un refugiado en casa: desaparece el gran teórico del escepticismo” (Félix de Azúa)

Félix de Azúa, El País, 21 de junio de 1995

Nada de lo que he ido leyendo de Cioran me ha ilustrado tanto sobre la compleja y delicada trama de su espíritu como aquella visita, hace más de 20 años, en compañía de Fernando Savater. Fuimos a verle a su buhardilla del Barrio Latino -una chambre de bonne de un ascetismo parejo al de Dreyer, pintada de blanco hasta por el suelo y con una estufa de hierro colado en medio de la habitación, cierta tarde de febrero o marzo, ya no recuerdo, con un frío que pelaba. La estufa, que parecía una deidad primitiva y malévola en aquel refugio evidentemente santo, estaba apagada.Savater andaba por entonces traduciendo a Cioran para aquella editorial Taurus dirigida por quien no había alcanzado todavía a ennoblecer su sangre, y nadie conocía al rumano. Recuerdo que en aquellas fechas no muy alejadas de 1970 se había producido una tremenda huelga de basureros en París y la ciudad estaba cubierta de basura. Las ratas se cruzaban por entre las piernas de los paseantes y un humo excrementicio manaba de las montañas de materia descompuesta. Cada día, mientras duró la huelga, Beckett llamó por teléfono a Cioran para dar un paseíto juntos. “Nunca París ha estado más hermoso”, comentaba Beckett con exaltación juvenil.

Cioran nos recibió con una cortesía dieciochesca. Era un caballero entrado en años (es decir, mi actual edad), de mediana estatura y mirada inquisitiva. Nos sentamos a conversar, y Fernando me presentó como un español que vivía provisionalmente en París. Cioran ya no atendió a nada más. Me miró intensamente y comenzó a interesarse por mí. “¿Come usted con regularidad?”me preguntó. “¡Los inviernos de París son temibles, pero aún lo son más sus prirnaveras!”. Me observó de arriba abajo, deteniéndose con interés en los zapatos, y añadió: “¡El frío húmedo y pegajoso del Sena produce más muertes que la sífilis!”. Se levantó presuroso y nos conminó a seguirle… [+]

“Tentaciones para ir a E. M. Cioran” (Rafael Pérez Gay)

NEXOS, 1 Julio, 1995

El fracaso.

Buena parte de la obra del gran escritor rumano-francés Emile M. Cioran (1911-1995) está construida alrededor de un tema que se volvió con el tiempo una pasión: el fracaso, personal, de los pueblos, del comunismo, de la filosofía, de la historia. Los dos libros donde esa pasión se expande con inmensa sabiduría y asombrosa fuerza estilística son Los silogismos de la amargura (Gallimard, 1952) y La tentación de existir (Gallimard, 1972). En este último escribió: “Fracasar en la vida, esto se olvida a veces demasiado pronto, no es tan fácil: se precisa una larga tradición, un largo entrenamiento, el trabajo de varias generaciones. Una vez realizado este trabajo, todo va de maravilla”. Por lo demás y como es notable que en estos tiempos ya nadie fracasa —sólo hay sucesiones de circunstancias adversas y éxitos mal entendidos—, Cioran es una rara especie de actualidad mexicana.

Pascal.

El más grande artista de la prosa francesa, Pascal, es una presencia sutil pero al mismo tiempo capital en la evolución literaria de E. M. Cioran. Es posible que Cioran haya amado en Pascal la disputa entre la ciencia y las letras, la controversia religiosa, el modelo de su sátira demoledora y, sobre todo, el hecho de que bien a bien Pascal nunca escribió un libro: publicó varios folletos que llegaron hasta nosotros como Les lettres provinciales y Les pensées, conjunto aforístico salido de una gran cantidad de notas recuperadas del enorme desorden que Pascal dejó cuando murió. Ese destino fragmentario y esa vocación por lo inacabado quedaron puestos en este aforismo: “Las obras mueren: los fragmentos no pueden morir, porque nunca han existido”. Se puede llegar a Pascal por el camino de Cioran.

El escepticismo.

Es un lugar común, pero es correcto: el escepticismo es el gran centro nervioso de la obra de Cioran, en La tentación de existir, seguramente la mejor prosa ensayística francesa de los últimos cuarenta o cincuenta años, así como en toda su producción posterior a 1956, Historia y utopía (Gallimard, 1960), La caída en el tiempo (Gallimard, 1964), El aciago demiurgo (Gallimard, 1969), e incluso los aforismos de El inconveniente de haber nacido (Gallimard, 1973), el escepticismo, un escepticismo trepidante, no sólo es el tema común sino, además, un método de trabajo, un conjunto de actitudes, como él mismo llamó a la obra de Nietszche, para explicarse las tres grandes zonas de su obra: la literatura, la filosofía y la historia. “La historia es indefendible. Hay que reaccionar respecto a ella con la inflexible abulia del cínico; o si no, ponerse del lado de todo el mundo, marchar con la turba de los rebeldes, de los asesinos y de los creyentes”. “La ingenuidad, el optimismo, la generosidad -suelen encontrarse en los botánicos, los especialistas de ciencias puras o los exploradores, nunca en los políticos, los historiadores o los curas… [+]

“E.M. Cioran, or God Doesn’t Wear a Cane” (Andrei Codrescu)

Originally published in the American Book Review, vol. 1, no. 5, December/January 1978

In my bed of pain, with a crown of ice cubes araund my foot, I was proof that Paris is the best skateboarding town in the world. The square at St. Sulpice had run from under me like Los Angeles had from under Fred Astaire, to show me, possibly, that I wasn’t as young as my son. But the pain in my foot wasn’t as bad as the ache in my heart because now I couldn’t see the hero of my adolescence with whom, by clever and devious means, I had obtained an interview. I looked over the radiator at the roofs of Montparnasse eight floors down, and called Emil Cioran to tell him that I couldn’t make it that evening, that I was a cripple.

It is not pity, it is envy the tragic hero inspires in us, that lucky devil whose sufferings we devour as if we were entitied to them and he had cheated us of them. Why not try to take them back from him? In any case, they were meant for us … To be alI the more certain of that, we declare them our own, aggrandize them and give them excessive proportions; grappIe or groan before us as he will, he cannot move us, for we are not his spectators but his rivals, his competitors in the theatre, capable of supporting his miseries better than he is … (The Temptation to Exist 194)

Ever since I remember (and my memory only goes as far as my literate beginnings) I experienced that frisson of awe and envy at mention of Cioran’s name. Born in my hometown of Sibiu in Transylvania, he was a legend before I read him. Forbidden by the Communists, his books bumed with a flame that went way beyond their content, In the Iycee (the same one he had attended) I would positively dissolve at the thought that one day I might be good enough to meet him. The dazzling fantasy of being in Paris talking to Emil Cioran exhausted me. Here I was, at the core of my fantasy, unable to shake his hand. I was a tragic hero, not because of my wounded foot which they might or might not saw off, but because I couldn ‘t see him… [+]

Le Monde: “Cioran et la chute de l’homme dans le temps”

mondeCe vendredi 8 avril a lieu la commémoration de son centième anniversaire (soit 15 ans après qu’Emil Cioran a rejoint les anges).

Par Pierre Assouline

LE MONDE DES LIVRES | 07.04.2011 à 10h39 [source]

Inutile de se précipiter sur le souple pavé “Quarto” réunissant ses oeuvres complètes, ni sur l’épais “Cahier” que l’Herne lui a consacré, pour y chercher une ou deux maximes juste assez désespérées, de nature à coller avec la commémoration de son centième anniversaire, ce vendredi 8 avril (soit 15 ans après qu’Emil Cioran a rejoint les anges). Tout ce qui est sorti de sa plume ne parle que de cela : la chute de l’homme dans le temps.

Les cioranologues, cioranophiles et cioranolâtres ont pu néanmoins lui souhaiter de vive voix un bon anniversaire. Non pas devant sa tombe au cimetière Montparnasse : c’est là qu’on a le plus de chances de le trouver absent. Plutôt ailleurs, précisément. Ces derniers jours, on pouvait saluer son spectre mélancolique dans la salle byzantine du Palais de Béhague. L’ambassade de Roumanie avait pris des allures de ciorangerie pour la circonstance : Alain Lecucq et sa compagnie y jouaient Mansarde à Paris, une pièce de Matei Visniec, histoire d’un philosophe franco-roumain qui, en quittant les bureaux de son éditeur, oublie l’itinéraire menant de la rue Sébastien-Bottin au carrefour de l’Odéon et se perd en Europe. Si la ville avait songé à apposer une plaque commémorative sur la façade du 21 de la rue de l’Odéon, rappelant qu’ici vécut un maître en syllogismes de l’amertume, sûr qu’il serait arrivé à bon port. Ce geste commémoratif fut d’ailleurs solennellement exigé lors d’un brillant colloque consacré au pessimiste jubilatoire au Salon du livre. Il y fut question de la fécondité de ses contradictions, du sens de son incohérence et du salut par l’oxymoron. La moindre des choses pour un paradoxe fait homme. Incidemment, on apprit que sa bibliothèque même était bancale ; il est vrai qu’il avait cru bon se faire menuisier pour l’occasion.

A Paris toujours, mais cette fois du côté de l’Hôtel Drouot, on s’apprête à célébrer un centenaire plus sonnant et trébuchant. Simone Baulez, l’opiniâtre brocanteuse qui sauva une trentaine de cahiers, dont le journal inédit du moraliste et plusieurs versions dépressives du fameux De l’inconvénient d’être né, en débarrassant sa cave, s’est vue confirmée dans ses droits par la cour d’appel à l’issue de plusieurs années de procédure. Encore faut-il qu’elle récupère son bien. Or la chambre nationale des commissaires-priseurs, adoptant une attitude kafkaïenne qui eût certainement inspiré l’Emil, refuse de lever le séquestre sur les documents tant qu’une décision de justice ne le lui ordonne pas expressément. On en est là, en attendant qu’une juridiction soit saisie par son avocat, Me Rappaport. Mais la brocanteuse, qui s’est engagée à tout céder en bloc, n’est pas pressée ; à ce jour, outre l’ambassade de Roumanie, le Musée des Lettres et Manuscrits a manifesté son intérêt.

Cioran à l’encan

En attendant, incroyable coïncidence, jeudi 7 avril, soit quelques heures avant que les saints en larmes ne soufflent ses bougies d’anniversaire, Cioran se retrouve à l’encan à Drouot sous le marteau de Binoche & Giquello, dans l’espoir que la vente atteigne des cimes. Discrétion oblige, on en ignore la provenance mais on peut la supposer familiale ; en effet, outre des textes manuscrits autographes et des notes de lecture, ces archives (122 numéros) valent surtout par l’importante correspondance intime de Cioran échangée entre 1933 et 1983 avec ses parents et son frère Aurel, ainsi que par des documents aussi personnels que ses diplômes, passeports, cartes d’identité, cartes d’admission à la Bibliothèque nationale, cartes de chemin de fer, etc. Toute dispersion est un serrement de coeur car elle est dispersion. N’empêche qu’à lui seul, le catalogue est déjà un document excitant pour les biographes, généticiens et historiens de la littérature. Tout ce que déteste Milan Kundera, si l’on en juge par l’édition non critique de ses “Pléiade” parues sous son contrôle. Tant pis pour lui : pour ses 100 ans, Prague ne pavoisera pas, alors que pour ceux de Cioran, Bucarest est en fête. Normal, puisqu’il disait penser en roumain avant d’écrire en français.

Stanislas Pierret, le directeur de l’Institut français de Bucarest, a proposé à Dan Perjovschi de “donner à voir” la pensée de Cioran dans les rues de la capitale. Celui-ci appose donc une trentaine d’affiches, à compter du 8 avril et durant un mois, partout où existent des noeuds de communication. Pour chacune d’elles, un fragment chu de l’oeuvre du moraliste et un dessin au feutre marqueur qui se veut tout sauf son illustration. Un aphorisme visuel en regard d’un aphorisme philosophique. L’un et l’autre enfants de Sibiu,ils se retrouvent à la rue sur les murs de Bucarest. On y lira peut-être ces lignes échappées de Bréviaire des vaincus III (L’Herne) : “Le devoir de celui qui écrit n’est-il pas de se trancher les veines sur la page blanche, de faire ainsi cesser le supplice des mondes informulés ?” Allez, joyeux anniversaire quand même !

Pierre Assouline

Entrevista com Henrique Zanoni: “Música perfeita para o suicídio”, espetáculo teatral inspirado na obra de Cioran

Ao longo de mais uma madrugada insone, o jovem filósofo Emil Cioran embarca numa viagem vertiginosa, mas repleta de um humor ácido, se embrenhando por temas como a lucidez, o amor, a arte, a morte e a vida.

A peça “Música perfeita para o suicídio”, que integra o repertório teatral da Cia. dos Infames, criada a partir dos escritos de Cioran, entrou em cartaz no dia 24 de maio de 2016, no Teatro Cemitério de Automóveis, na capital paulista.

 

Contemplada no 2º Prêmio Zé Renato de Teatro da Secretária Municipal de Cultura, tem direção de Cristiano Burlan e atuação de Henrique Zanoni. Este é o segundo projeto da Cia. dos Infames – a estreia se deu com “A Vida dos Homens Infames”, baseada na obra de Michel Foucault. Jean-Claude Bernardet, crítico, professor e ator, faz uma participação especial em vídeos que interagem com o protagonista.

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Nesta entrevista, o ator, diretor e dramaturgo Henrique nos conta um pouco sobre o e sobre a trajetória que o levou à ideia de produzir um monólogo sobre o autor romeno. O potencial dramatúrgico de Cioran, a virtude catártica de sua obra, a infâmia como ética de vida, o humor e a poeticidade da prosa cioraniana como ingredientes de uma mise-en-scène explosiva , entre outros assuntos – eis o que o leitor encontrará a seguir. 

EMCioran/Br: Primeiramente, Henrique, muito obrigado por nos conceder esta entrevista. Para começar, que tal se você se apresentasse, falando um pouco de sua formação e de sua carreira artística?

H.Z.: Em primeiro lugar, sou eu que gostaria de agradecer! O blog mantido por você foi uma das grandes fontes de pesquisa para o projeto! Então, registro aqui publicamente minha admiração por esse trabalho e a importância para a difusão e potencialização da obra de Cioran.
Em relação à minha formação, tenho um passado que condena – sou economista! Depois dessa fase vergonhosa, estudei e me formei como ator no INDAC. Lá se vão quase dez anos! Nesse período, trabalhei com algumas companhias de teatro, passando por textos clássicos como Shakespeare, Tchekhov, Arrabal, e também por autores brasileiros contemporâneos (Mario Bortolotto, Samir Yazbek, Marcos Barbosa).
Em 2012, me tornei sócio da produtora de cinema Bela Filmes, ao lado de Cristiano Burlan. Na produtora, realizamos inúmeros longas metragens (ficção e documentário), tais como “Sinfonia de um Homem Só”, “Amador”, “Mataram Meu Irmão”, “Hamlet”, “Em Busca de Borges”, entre outros. Trabalhei também com outros diretores, tais como Marcelo Caetano e Cláudio Gonçalves. Em 2015, dirigi meu primeiro curta-metragem, “Brutalidade”, que passou em alguns festivais nacionais (Juiz de Fora, Ouro Preto) e internacionais (Itália, México).
A partir dessa pesquisa que eu e o Cristiano desenvolvemos no cinema, decidimos, em 2013, fundar nossa Companhia de Teatro, a Cia dos Infames. Nosso primeiro projeto foi “A Vida dos Homens Infames”, baseado em dois diários resgatados por Michel Foucault – “Eu, Pierre Riviere, que degolei minha mãe, meu irmão e minha irmã…” e “Herculine Barbin: Diário de uma Hermafrodita”. A peça tinha direção do Cristiano Burlan e dramaturgia minha e da Marcela Vieira. Além da peça, que cumpriu 2 temporadas em São Paulo e rodou por alguns festivais nacionais, o projeto contou com o ciclo de debates “Por um Teatro Não-Fascista”, onde debatemos temas como escrita, atuação, encenação e crítica teatral, e contou com nomes como Luiz Fuganti, Roberto Alvim, Samir Yazbek, Salma Tannus, Maria Eugênia de Menezes, entre outros.
Bom, e chegamos agora com o projeto “Música Perfeita para o Suicídio”, que foi contemplado no 2o Edital Zé Renato de teatro da prefeitura de São Paulo.

EMCioran/Br: Como você chegou a Cioran, ou, pela perspectiva oposta, como Cioran chegou até você? Qual foi sua primeira leitura do autor e o que o atraiu a ele?

H.Z.: Há 3 anos atrás, o Cristiano me deu o livro “Breviário de Decomposição”. Confesso que não fui arrebatado de imediato pela obra, mas desde o início, o cinismo e humor de Cioran, aliado a sua escrita altamente poética e pessoal me pareceram um material muito interessante para trabalhar dramaturgicamente. Fui atrás das outras obras. Foi então que entrei em contato com “Nos Cumes do Desespero”. Quando li a abertura do livro (“Escrevi esse livro aos 22 anos de idade… se não o houvesse escrito com certeza teria posto fim às minhas noites”), fui imediatamente capturado. A partir daí, devorei todos os livros (em português) de Cioran e a leitura realmente teve um efeito devastador sobre minha visão e ética com a vida. Comecei a separar os temas que me interessavam, as mudanças e contradições ao longo de sua obra, as histórias que contava, etc.. De certa maneira, encaro sua obra sob uma certa perspectiva trágica: fico sempre imaginando o que esse franco-romeno teve que passar para produzir sua obra, o que ele se dispôs a enfrentar, uma lucidez e consciência ininterruptas, e, ao dar forma a esses pensamentos duros e difíceis, quando lemos, sentimos uma certa catarse, pois todos sentimos aquilo, mas nos falta coragem para enfrentar as questões de frente; mas através da leitura, da expressão, a vida torna-se um pouco menos insuportável.

EMCioran/Br: Você acaba de estrear um monólogo inspirado na obra de Cioran, e intitulado “Música perfeita para o suicídio”. Anteriormente, você havia produzido outra peça, inspirada na obra de Foucault. O que o levou a escolher estes dois autores? Como surgiu a ideia de dramatizar a obra de Cioran, que, diferentemente de outros pensadores do mesmo contexto histórico-cultural (vêm a mente Sartre, Camus e Beckett, entre tantos outros), nunca se arriscou a produzir para o teatro? Enfim, que tipo de apelo dramatúrgico você enxerga na obra de Cioran? Aliás, não é a primeira vez que a obra do autor do Breviário de decomposição é adaptada ao teatro, no Brasil ou em outros países, como a França…

H.Z.: O que, talvez, me interessa nas obras de Foucault e Cioran é uma certa infâmia com a vida, com os temas escolhidos e a própria escrita que produziram (as escolhas artísticas não são exatamente planejadas e conscientes; por vezes tomamos contato com obras que nos arrebatam e você simplesmente não consegue se livrar delas; talvez as peças sirvam a esse propósito de libertação). A nossa companhia de teatro tem esse interesse, de lidar com autores infames, de unir o pensamento com a encenação, unir ética e estética. Mas também estamos interessados agora em autores brasileiros contemporâneos.
Devo dizer que o humor de Cioran foi o que me arrebatou profundamente. Ainda que um sorriso estranho, desconfortável (a imagem da hiena, tão cara a ele, me vem a mente de imediato) sempre que penso em Cioran, quase não consigo parar de rir! Além disso, a própria escritura/estilística de Cioran me estimulava muito: capaz de criar imagens que flertam com uma certa “paixão do absurdo”, de uma poética fabulosa e intrincada, e, principalmente por escrever tudo em primeira pessoa! Como ele mesmo diz, “tudo o que escrevi, é inseparável do que vivi. Não inventei nada, fui apenas o secretário de minhas sensações”. Juntando todos esses elementos – escritura profundamente pessoal, altamente poética e imagética e dotada de humor pra lá de instigante – me pareceram ingredientes com um potencial dramatúrgico muito rico e explosivo.
Mas a grande dificuldade foi: o que o teatro, e somente o teatro, pode trazer para a obra de Cioran? Caso contrário, acho muito mais interessante ler os livros! Além disso, o tempo todo, queria fugir de dois problemas que enxergo numa leitura superficial de Cioran: como não “construir” um personagem que fosse uma caricatura de um louco (o que Cioran definitivamente não era) e como não fazer uma “palestra” sobre seus escritos. E sempre achei que o humor/cinismo de Cioran deveria dar o tom da peça (como não cair num “stand-up comedy” banalizado e boçal era outro desafio). Finalmente, tanto os temas como a própria escrita de Cioran são muito complexos, quase labirínticos, então o desafio seria como “incluir” (no bom sentido) o público nessa viagem do pensamento. Se o teatro é ação, como fazer do pensamento, ação? Enfim, foram 3 anos de um longo, difícil e prazeroso caminho para chegarmos aqui.

EMCioran/Br: Por que o título “Música perfeita para o suicídio”?

H.Z.: Nomear as obras é sempre uma grande luta! E nomear uma obra baseada em Cioran, mestre nos títulos, trouxeram ainda mais dificuldade para isso!
Em termos mais concretos, posso citar alguns, digamos, disparadores (não há nenhuma “hierarquia” aqui): a música tem uma importância muito grande para Cioran e também para mim (cada trabalho que faço, utilizo um conjunto de músicas para estimular a criação). Além disso, a música tem um poder muito forte para mim e o Cristiano em termos de encenação. Teve também o fato de entrar em contato com a música “Domingo Sombrio”, de Rezso Seres (que ficou conhecida como música húngara do suicídio), que acho que dialoga muito com a obra cioraniana. Por fim, tanto na dramaturgia como interpretação e encenação, buscamos transformar os escritos em música; uma música feita de palavras, de entonações, pausas, velocidades, que fosse perfeita para o suicídio; transformar o “falar” do ator numa partitura musical. Em suma, tentar dar conta do que considero talvez o mais importante para uma obra de arte: a criação de uma atmosfera.

EMCioran/Br: Como alguém dedicado às artes cênicas e à dramaturgia, você encontra alguma dificuldade especial em adaptar a obra de um autor como Cioran para o teatro, algum desafio específico em se tratando de uma discursividade tão complexa como a do autor do Breviário, tão fragmentária e assistemática como a dele?

H.Z.: Cada vez mais tenho a percepção de que mais importante para o artista é saber o que não queremos! Então, desde o início não queria transformar Cioran num louco vulgar e também não queria fazer uma palestra a partir dos escritos de Cioran. Queria também incluir o humor cioraniano, sem simplificar suas ideias, sem fazer algo mastigado e bobinho para a plateia (acredito piamente que os espectadores, quando criadas as condições, topam a viagem teatral e embarcam junto com você). O desafio era fazer uma biografia de Cioran, mas não uma biografia “histórica”, e sim uma biografia através de seu pensamento (que, no fim das contas, é o que interessa). Então, precisava de certa maneira unir o subtexto do ator com o subtexto do pensamento de Cioran. Enfim, todo o trabalho talvez tenha sido deixar me permear pelo pensamento de Cioran, sentir esse pensamento na minha pele, transformar esse pensamento em ação.

EMCioran/Br: Um livro favorito de Cioran? Algum aforismo, ou alguns?

H.Z.: Difícil…. muito difícil… Vou citar apenas o que talvez tenha sido o livro mais importante para a escritura da peça (e que inclusive o próprio Cioran disse que todos seus temas estão ali, somente foram retrabalhados nos livros posteriores): “Nos Cumes do Desespero”.
E, mais difícil que um livro, talvez seja um aforismo. Vou escolher um em função do próprio ofício do ator. Ainda que essencialmente coletivo, existe uma solidão essencial do trabalho de criação: “É na solidão que as lágrimas são ardentes”.

EMCioran/Br: Há um teaser da peça que, aliás, acompanha esta entrevista. Para além dele, o que você poderia adiantar a respeito da peça, sem estragar a surpresa? É para deixar os leitores do portal, e potencial público do espetáculo, ainda mais instigado para vê-lo…

H.Z.: Qualquer coisa que eu diga, será diferente da experiência que buscamos criar com a peça. Então, a única coisa que diria: VENHAM VER A PEÇA! São 50 minutos viajando pelos pensamentos (e atmosfera) de Cioran!
Antes de ser uma palestra pedante sobre como lidar com sua vida, embarcamos numa viagem vertiginosa por temas difíceis e delicados, mas dotados de um humor e um cinismo ímpar, contagiantes! (“se fosse eleito Deus, imediatamente pediria demissão”; ou “durante todo minha vida nutri a pretensão extraordinária de ser o homem mais lúcido que já existiu. Cada um com sua loucura; a minha foi me julgar normal”; ou “um passeio no cemitério é uma lição de sabedoria quase automática; é melhor que ir no médico”). Enfim… venham!

EMCioran/Br: Para terminar, deixo com você as últimas palavras: gostaria de dizer algo mais, sobre Cioran, sobre o teatro, sobre sua peça inspirada em Cioran?

H.Z.: Já falei muito! Hehe… Mas gostaria novamente de agradecer imensamente a você (e seu blog!). Devo agradecer também a Fernando Klabin, Flamarion Caldeira Ramos e José Thomaz Brum. Vocês são os verdadeiros multiplicadores desse kamikaze chamado Cioran. E para os leitores, diria: o teatro é por definição efêmero. Então, venham experienciar essa atmosfera cioraniana materializada na cena.

EMCioran/Br: Caro Henrique, muito obrigado, uma vez mais, pela entrevista. Sinto-me tentado a desejar o seguinte para você e todos os envolvidos no espetáculo que você protagoniza: “Merda!”, o que vem a ser ainda mais oportuno em se tratando de uma peça sobre Cioran…

SERVIÇO

“Música perfeita para o suicídio”, espetáculo teatral

Local: Cemitério de Automóveis – Rua Frei Caneca, 384 – São Paulo.
Classificação etária: 14 anos

Duração: 60 minutos*
(*todas as quintas haverá debates após a apresentação)

Datas e horários: somente às quintas, às 22h, dias 26 de maio, 02, 09 e 16 de junho.

PROGRAMAÇÃO DEBATES

(Mediação: Fábio Zanoni)

26 de maio – Cioran no Século XXI: Nos Cumes do Desespero
Fernando Klabin e Marcelo Mirisola

02 de junho – Escrita: Solidão e Êxtase
Dione Carlos e Rodrigo Menezes

09 de junho – O Ator e a Lucidez
Chico Carvalho e Flamarion Caldeira Ramos

16 de junho – O que Resta ao Teatro?
Mario Bortolotto e convidado à confirmar

Realização:
Prefeitura de Ṣo Paulo РPr̻mio Z̩ Renato

Produção:
Bela Filmes & Cia. dos Infames

VENDA ON-LINE (Ingresse.com)
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