“Una idea de mujer en Cioran” (M. Liliana Herrera A.)

Revista Asparkía — Investigación feminista, no. 26 / 2015

Resumen

Este artículo, de carácter interpretativo, lleva a cabo una reflexión acerca  de la idea y el puesto de la mujer en la obra de Cioran desde una perspectiva  no sólo femenina sino desde la situación cultural particular de su autora. Partiendo de varios de los textos del escritor rumano-francés, se analiza el tema mujer en dos ámbitos bien determinados por Cioran: primero, el de la prostitución y su parentesco con la filosofía y, segundo, el del ámbito de los santos.

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“Sobre la realidad del cuerpo” (M. Liliana Herrera)

Religare 10 (1), 1-3, Março de 2013

Dossiê Cioran e a religião [+]

M. Liliana Herrera A. (Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia)

Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin pausa y para siempre.
Wislawa Szymborska

Una reflexión contemporánea sobre el cuerpo y la enfermedad realmente sugestiva por su aspereza, es la que ha elaborado Cioran. Y no es que haya algo totalmente original en ella. Lo que llama la atención es la exacerbación con la que trata el tema, el rencor de enfermo que exhibe, la acritud de su sinceridad no carente, sin embargo, de lirismo. Pero también, y para ser justos, no se trata únicamente de la admiración que causa un estilo literario como el suyo. Sus imprecaciones parecerían ser la versión literaria de una idea que cada vez está más cerca de ser probada a plenitud: la de que la consciencia también es fruto de la evolución y no un fenómeno extravital. Esta teoría, (chocante, sí, para muchos) otorga una ocasión para pensar en un acontecimiento maravilloso aunque absurdo porque es, a todas luces, cruel, como es el de la persistencia, diríase viciosa, abrumadora de la vida y, en particular, la configuración que por azar, por una solución simplemente ad hoc – como afirma uno de los investigadores sobre el tema – a la que se vio impelido el cerebro mamífero para ganarse así la supervivencia y la de la especie que se hizo humana… [+]

Entrevista a M. Liliana Herrera: la recepción de Cioran en Colombia y otros temas [Esp]

M. Liliana Herrera Alzate cursó sus estudios de Maestría  (1.989) y Doctorado en Filosofía en la Pontificia Universidad Javeriana (Bogota, 2001). Profesora titular en la Universidad Tecnológica de Pereira. Entre sus libros publicados figuran: Cioran: aproximaciones (1994); Cioran, lo voluptuoso lo insoluble (2003); Cioran, ensayos críticos (Traductora y compiladora con A. Abad T., 2008). Cioran en perspectivas (en coautoría con A. Abad T., 2009);  Compilación: Encuentro Internacional  Emil Cioran 2008-2011 (en coautoría con Alfredo Abad T, 2012); En torno a Cioran,  Nuevos ensayos y perspectivas (2014; segundo volumen de las ponencias presentadas en las ediciones 2012, 2013 de dicho Encuentro). Ha publicado además diferentes ensayos sobre temas filosóficos y literarios en revistas nacionales e internacionales. Es la gestora y directora del Encuentro Internacional Emil Cioran, realizado en la Universidad Tecnológica de Pereira. 

EMCioran/Br: Estimada profesora Liliana Herrera, inicialmente me gustaría agradecerle, en nombre del Portal E.M. Cioran/Br y sus visitantes, lectores de Cioran, por la generosidad de concedernos esta entrevista. Es un honor y un privilegio acceder a la perspectiva personal y crítica de una especialista en este autor que es un interés común de todos nosotros.
En primer lugar, no se podría dejar de mencionar el Encuentro Internacional Emil Cioran que se realiza anualmente en la ciudad colombiana de Pereira, que ha alcanzado su séptima edición en 2014 y del cual usted es la gestora. Se trata efectivamente de un exitoso encuentro y uno de los pocos eventos académicos regulares en todo el mundo dedicado a discutir y divulgar la obra del pensador rumano. ¿Puede contarnos cómo surgió el Encuentro Internacional Emil Cioran?¿Cómo ha sido posible realizar y mantener un evento académico sobre un pensador tan marginal y además tan anti-académico como Cioran? ¿En su opinión, qué ha cambiado desde la primera edición? ¿Qué espera usted del futuro del Encuentro Internacional Emil Cioran?

M.L.H.A.: El Encuentro Internacional se originó en un Proyecto que el grupo de Investigación en Filosofía Contemporánea que yo dirijo presentó a la Universidad Tecnológica de Pereira. Con el profesor Alfredo Abad, desarrollamos el tema, y uno de sus resultados fue este evento. La primera edición del Encuentro se realizó en octubre del año 2007. El invitado internacional en esa ocasión fue el profesor Ger Groot de la Universidad de Rotterdam.  Las primeras ediciones del evento, inicialmente,  giraron en torno al pensamiento de Cioran y a las relaciones filosofía-literatura, línea en la que bien puede ubicarse la obra de Cioran. Los objetivos, pues, eran tres: dar a conocer a la comunidad filosófica y literaria de nuestro país los  trabajos que sobre el autor rumano francés estaban realizando los especialistas cioranianos, principalmente rumanos, franceses y españoles. Segundo, divulgar la cultura rumana que en nuestro medio es casi desconocida. Finalmente, plantear algunas  cuestiones más amplias concernientes a la discusión filosofía y literatura, tema que viene ganando terreno académico dentro de la comunidad filosófica y literaria internacional en los últimos años.
Sin embargo, y dadas ciertas  características de nuestra universidad y nuestra región, el Encuentro se empezó a perfilar como un proyecto de mayor envergadura: de ser académico, se ha ido convirtiendo en un proyecto cultural de la Universidad para la ciudad y la región y que está logrando posicionarse a nivel nacional e internacional por ser uno de los pocos que tienen como tema principal a Cioran (aparte, claro está, del Coloquio Internacional Emil Cioran que se realiza anualmente en Sibiu, Rumania).
Pero nuestro evento ha tenido desde sus inicios características específicas que lo diferencian del que  se realiza en Sibiu y que está dirigido a los especialistas. No es una réplica suya y no puede serlo. En resumen: debido al creciente interés que en nuestro evento ha mostrado el público regional y nacional, hemos ampliado los tres objetivos mencionados antes: respecto al primero, estamos promoviendo  el pensamiento de Cioran y los estudios que sobre él se están desarrollando entre un público no sólo universitario que se desenvuelve en el campo de la filosofía y de la literatura, sino entre uno mucho más amplio  que incluye estudiantes de educación media, además de otro público que lleva a cabo su actividad intelectual en privado, al margen de la universidad o entre los reducidos círculos intelectuales más o menos conocidos en nuestra ciudad. Esto explica que nuestro coloquio sea itinerante: en las siete ediciones del evento, las conferencias de nuestros invitados internacionales se han dictado no sólo en la Universidad Tecnológica de Pereira sino también en otras universidades de la región, en Salas Culturales, en un colegio público de educación media, y en pequeñas ciudades cercanas a Pereira. El público, pues es muy heterogéneo. El objetivo  acerca de  dar a conocer la cultura rumana (mitos, historia, escritores, música) se ha mantenido. Finalmente, hemos ampliado las temáticas concernientes a las relaciones filosofía-literatura-arte y sociedad que incluyen problemáticas de actualidad. De esta manera, nuestro público, filosófico, estudiantil o sencillamente lector, puede escuchar o leer en las Memorias que hemos publicado,  temas relativos a estos ámbitos.

EMCioran/Br:¿Qué puede decirnos sobre la recepción de Cioran y el alcance de su obra en Colombia? ¿Cuándo empezó a ser leído, y por quienes? ¿Se puede decir que existe allá una tradición de estudios críticos sobre el pensador rumano? En Brasil, él es en gran medida rechazado por los intelectuales y los medios académicos, los cuales se rehúsan a reconocer la seriedad y al la consistencia filosófica de su pensamiento; es además muy poco leído por el gran público, la mayoría de las veces de manera superficial y abusivamente vinculado a Nietzsche, como si el rumano no fuera sino un continuador de la filosofía nietzscheana (tesis sostenida por Susan Sontag, por ejemplo); también suele ser frecuentemente utilizado por cierta militancia ateística cientificista como argumento de autoridad para darle peso a su causa ideológica, lo que resulta ignorar la profunda dimensión mística y metafísica entrañada en el pensamiento cioraniano. ¿Suele suceder lo mismo en Colombia?

M.L.H.A.: Sí. La historia de la recepción de la obra de Cioran en Colombia ha sido más o menos la misma que la de Brasil. Cioran se empezó a conocer hacia finales de los años 70. Eran pocos los libros en español que llegaban al país en esa época. Fue leído inicialmente por un pequeño círculo de intelectuales críticos de la academia, aunque algunos vinculados a ella. Las lecturas sobre el pensador  que se llevaban a cabo estaban influenciadas por las de los poetas malditos o cierta literatura pesimista. Un poco más tarde, los comentarios que se podían encontrar sobre Cioran lo vincularon abiertamente a Nietzsche y a una posición ateísta que niega o ignora, como bien lo dice usted, la dimensión mística, religiosa pero combativa (más allá y sobre cualquier institución de esa índole) del pensamiento cioraniano. Esta imagen fue promovida incluso por profesores universitarios de tendencia nietzscheana hacia finales de los años 80. Pero, respecto a la academia en general, el autor era casi desconocido en el medio; y aquellos que tenían noticias superficiales de él lo rechazaron. De alguna manera, este rechazo subsiste pero en una medida menos intensa. A partir de la década del dos mil, Cioran ha sido más conocido dentro del ambiente intelectual universitario y extraacadémico. Desde el 2007, estamos aportando a las universidades y bibliotecas del país una bibliografía cioraniana a la que no se tenía acceso y  que consiste en publicaciones de traducciones de algunos trabajos realizados por especialistas extranjeros y otros consignados en las Memorias del Encuentro. En el programa de Filosofía de la UTP hemos introducido en varias ocasiones, en la cátedra de Filosofía Contemporánea, un seminario sobre el pensador rumano-francés. Nuestros grupos de investigación, por su parte publican sus trabajos concernientes a algunas problemáticas que la obra presenta. No obstante, Cioran sigue siendo marginal; no es para la gran masa, y esto, de alguna manera, es un alivio.

EMCioran/Br:A Cioran le gustaba definirse como un “pensador privado”. Su obra no está hecha para las masas, para uso público de las colectividades, sino que es una obra intimista y profundamente personal, dirigida a las consciencias individuales. En el documental Apocalipsa dupa Cioran (“El Apocalipsis según Cioran”) se refieren a él como ein Geheimtipp für Kenner, es decir, “una indicación secreta para conocedores”. Dicho esto, una cuestión altamente interesante sería particularmente su relación intelectual con Cioran: ¿cuándo y cómo ha conocido su obra? ¿Qué le ha atraído en él, en su pensamiento? Sus estudios académicos se han centrado en la obra cioraniana, y además su maestría y su doctorado fueron dedicados a la investigación del pensamiento de Cioran, de los cuales resultaron dos libros sobre él. ¿Qué significa Cioran para usted?

M.L.H.A.: El hecho de que sea un pensador privado del que no se podría hacer uso colectivo y que no podría ser vinculado o utilizado por ninguna clase de ideología ya que la misma naturaleza de la obra lo impide, es lo que la protege de la trivialización de las modas literarias o de sectas de adeptos. Obviamente, hay lectores que utilizan dos o tres aforismos o algunos títulos para apoyar posturas intelectuales o éticamente irresponsables. Pero no dejan de ser casos intrascendentes. Acertadamente lo afirma usted: Cioran logra tener un lugar privilegiado en las conciencias individuales, en la intimidad y sensibilidad  de una  existencia. Leí a Cioran por primera vez cuando cursaba mis estudios de pregrado en filosofía. Usted conoce bien esa experiencia: el impacto, la sorpresa, la aprobación inmediata de sus afirmaciones, y quizá el consuelo esencial que es su obra para el alma. Cioran dice (y lo corroboró en una entrevista) las cosas que todo hombre más o menos lúcido o realista (en un sentido existencial) siente pero que no se atreve a expresar porque no tiene las palabras, el talento o la valentía para hacerlo. Y esto explica -sin necesidad de ir más lejos en busca de argumentos o explicaciones- la importancia que en la vida personal adquiere una obra como la de Cioran. Realicé mi trabajo de grado principalmente sobre dos temas: el suicidio y la crítica a la filosofía. Mi trabajo de maestría tuvo otro rumbo, pero en el de doctorado volví a retomar su obra. Debo aclarar que aún en ese momento en Colombia no había acceso a los estudios que sobre él  se venían realizando en Europa Central o Europa del Este. Así que mis  trabajos fueron  en gran medida intuitivos. No me considero especialista en Cioran, y aunque me considerara, en realidad no lo soy. Más bien soy una divulgadora de su obra. Creo que tiene razón en su crítica sobre la historia y la condición humanas. Su humor negro, hereje, es un bálsamo. Jaspers dijo que algunas seres son la “excepción”; nosotros no lo somos ni podríamos intentar imitar “la excepción”. Pero sí es posible establecer (utilizando otros términos de Jaspers)  una especie de “comunicación amorosa” con aquellos que lo son, y a su lado buscar el propio camino hacia sí mismo.

EMCioran/Br: Como se sabe por una entrevista al periódico colombiano El espectador, usted es una de las personas que han tenido el privilegio de tener correspondencia con el pensador rumano. ¿Cómo empezó ese intercambio epistolar? ¿Qué paralelos se podría establecer entre el autor de los libros que leemos y el interlocutor epistolar? ¿El Cioran de las cartas es distinto del Cioran escritor?

M.L.H.A.: Tengo entendido que él sostuvo correspondencia con  una buena cantidad de personas. Efectivamente, para mí, fue un privilegio. Cuando inicié mi trabajo de pregrado se me ocurrió escribirle una carta a la casa Gallimard. Y con gran sorpresa recibí una respuesta. El intercambio epistolar fue esporádico,  pero transcurrió en un lapso de 10 años. Se sabe que uno de los autores que han unido vida y obra es Cioran. En las cartas conserva el mismo “tono” que muestra en los libros. Por supuesto, son cartas breves,  personales donde no se desarrolla ningún tema. Pero uno tiene la certeza que está frente al mismo temperamento, al mismo sentimiento de la existencia al mismo talento que exhibe en sus libros. Sin embargo, en las cartas se evidencia claramente a un ser de gran amabilidad y calidez.

EMCioran/Br: La continuidad y la discontinuidad entre la obra rumana y la obra francesa de Cioran suele ser muy discutidas. ¿Qué relación ve usted entre sus escritos de juventud en Rumania y sus escritos de madurez en Francia? ¿Es justo hablar de una ruptura entre los dos periodos, o sería razonable relativizar dicha ruptura?

M.L.H.A.: La relativización es la opción correcta. Hay continuidades y discontinuidades temáticas y estilísticas. No obstante existe un “fondo idéntico”. Me refiero con esto al espíritu que anima los dos momentos de la obra: el escepticismo a pesar de ciertas veleidades juveniles, la lucha con Dios que sólo pudo atenuar el cansancio que traen los años, un estilo escritural intenso y apasionado, depurado por la disciplina que le impuso otra lengua…en fin.  Uno de los estudios que profundiza este tema es el del rumano Ciprian Valcan y que, a mi juicio, es de obligada lectura para los estudiosos cioranianos.

EMCioran/Br: Es razonable decir que el siglo veinte no ha conocido ninguna figura intelectual más controvertida, más indefinible, más enigmática que Cioran. Además es un pensador muy reciente cuya tradición crítica no está todavía establecida, consolidada; a cada año se descubren nuevos datos y se revelan informaciones inéditas sobre él, incluso libros que él escribió pero no publicó mientras vivió (como Razne, publicado recientemente en Rumania). La cantidad de interpretaciones distintas de Cioran es proporcional a la cantidad de sus intérpretes. Como Nietzsche en el siglo diecinueve, Cioran es un autor extemporáneo en el siglo veinte. ¿Qué piensa usted sobre el futuro de la crítica cioraniana en el mundo? ¿Le parece que Cioran va a ser más bien acogido por las generaciones futuras, académicas y extra-académicas?

M.L.H.A.: Cioran fue un visionario; una especie de H. G. Wells (aunque sé muy bien que puede parecer absurda la comparación…). Los cioranianos seguirán escribiendo; la obra de Cioran, por ser auténtica, sincera, podrá perdurar;  y el mundo seguirá su destino implacable.

EMCioran/Br:Para concluir: ¿hay un libro de Cioran que sea especialmente significativo para usted, o más de uno? Lo mismo con los aforismos cioranianos…

M.L.H.A.: Uno de los libros que permite acercarse a su pensamiento en contexto es el de “Entretiens”, y es una buena iniciación para todo aquél que quiera empezar  a estudiarlo con seriedad. Como uno de los temas que más me ha inquietado de Cioran es el de su atormentada religiosidad, me interesan mucho los libros de la época rumana. Además, el aliento poético que tienen los hacen más apasionados, más dramáticos (por ejemplo, los textos que se pueden llamar oraciones blasfemas). Pero es difícil hablar de uno o dos libros o aforismos preferidos. En este caso, no se puede elegir, salvo por las problemáticas que sean de interés del estudioso.

EMCioran/Br: Profesora M. Liliana, le agradezco una vez más, en nombre de los lectores de Cioran, por la generosidad de darnos esta entrevista.

© Portal EMCioran/Br; M. Liliana Herrera A.
São Paulo – Pereira, 24/11/2014

Entrevista: M. Liliana Herrera e a recepção colombiana de Cioran, entre outros temas

M. Liliana Herrera A. ensina Filosofia na Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), na cidade colombiana homônima situada na região do Eje cafetero (“Eixo cafeeiro”), no norte do país. Tem mestrado (1989) e doutorado (2001) em Filosofia pela Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. É a gestora e diretora do Encuentro Internacional Emil Cioran, realizado na UTP. É autora, entre outros, de Cioran: aproximaciones (1994); Cioran: lo voluptuoso, lo insoluble (2003); Cioran, lo voluptuoso lo insoluble(2003); Cioran, ensayos críticos (tradutora e organizadora junto a A. Abad T., 2008); Cioran en perspectivas (em coautoria con A. Abad T., 2009); Compilación: Encuentro Internacional Emil Cioran 2008-2011 (em coautoria com Alfredo Abad T., 2012); En torno a Cioran, nuevos ensayos y perspectivas (2014; segundo volume das conferências apresentadas nas edições 2012 e 2013 do Encuentro). Publicou também diferentes ensaios sobre temas filosóficos e literários em revistas nacionais e internacionais. 

EMCioran/Br: Estimada profesora Liliana Herrera, antes de tudo o Portal E.M. Cioran gostaria de agradecer, em nome de seus visitantes, leitores de Cioran, a generosidade em conceder-nos esta entrevista. É uma honra e um privilégio ter acesso à perspectiva pessoal e crítica de uma especialista neste autor que é um interesse comum de todos nós.
Primeiramente, não se poderia deixar de mencionar o Encuentro Internacional Emil Cioran realizado anualmente em Pereira, na Colômbia, sob coordenação sua, e que chegou este ano à sua sétima edição. Trata-se de um feliz, e exitoso, encontro e um dos poucos eventos acadêmicos regulares no mundo dedicado a discutir e divulgar a obra do pensador romeno. Qual é a exata natureza do Encuentro Internacional Emil Cioran? Como foi possível realizar e manter um evento acadêmico sobre um pensador tão marginal e também tão antiacadêmico como Cioran? Em sua opinião, o que mudou desde a primeira edição? Que espera do futuro do Encuentro?

M.L.H.A.: O Encuentro Internacional se originou de um projeto que o Grupo de Investigação em Filosofia Contemporânea por mim dirigido apresentou à Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). Com o professor Alfredo Abad, desenvolvemos o tema, e um dos resultados foi este evento. A primeira edição do Encuentro se realizou em outubro de 2007. O convidado internacional foi o professor Ger Groot, da Universidade de Rotterdam. As primeiras edições do evento giraram em torno do pensamento de Cioran e das relações entre filosofia e literatura, linha em que se localiza muito bem a obra de Cioran. Os objetivos, pois, eram três: dar a conhecer à comunidade filosófica e literária de nosso país os trabalhos sobre o autor romeno-francês que estavam sendo realizados pelos especialistas cioranianos, principalmente romenos, franceses e espanhóis. Segundo, divulgar a cultura romena que em nosso meio é quase desconhecida. Finalmente, levantar algumas questões mais amplas pertinentes à discussão entre filosofia e literatura, tema que vem ganhando terreno acadêmico dentro da comunidade filosófica e literária internacional nos últimos anos.
Porém, dadas certas características de nossa universidade e de nossa região, o Encuentro começou a se perfilar como um projeto de maior envergadura: de acadêmico foi se convertendo em um projeto cultural da universidade para a cidade e a região, e que tem conseguido posicionar-se a nível nacional e internacional por ser um dos poucos que têm Cioran como tema principal (à parte, claro, do Colóquio Internacional Emil Cioran que se realiza anualmente em Sibiu, na Romênia).
Mas o nosso evento teve desde o início características específicas que o diferenciam daquele realizado em Sibiu e que é voltado para os especialistas. Não é uma réplica dele e nem poderia ser. Resumundo: devido ao crescente interesse que o publico regional tem demonstrado pelo nosso evento, ampliamos os três objetivos mencionados antes: com relação ao primeiro, estamos promovendo o pensamento de Cioran e os estudos que são desenvolvidos sobre ele em meio a um público não apenas universitário que se desenvolve no campo da filosofia e da literatura, mas também em meio a um público muito mais amplo que inclui estudantes do ensino médio, além de outro público que exercita sua atividade intelectual privadamente, à margem da universidade ou nos reduzidos círculos intelectuais mais ou menos conhecidos de nossa cidade. Isso explica que o nosso colóqui seja itinerante: nas sete edições do evento, as conferências de nossos convidados internacionais foram realizadas não apenas na UTP como também em outras universidades da região, em Salas Culturais, em um colégio público de ensino médio e em pequenas cidades próximas a Pereira. O público é muito heterogêneo. O objetivo de dar a conhecer a cultura romena (mitos, história, escritores, música) tem se mantido. Por fim, ampliamos as temáticas concernentes às relações entre filosofia, literatura, arte e sociedade, para incluir problemáticas da atualidade. Desta maneira, nosso público, filosófico, estudantil ou simplesmente leitor, pode escutar ou ler, nas Memórias [volumes de textos apresentados nos encontros] que temos publicado, temas relativos a esses âmbitos.

EMCioran/Br: Que pode nos dizer sobre a recepção de Cioran e o alcance de sua obra na Colômbia? Quando começou a ser lido, e por quem? Como se poderia contextualizar a presença de Cioran na Colômbia? Pode-se dizer que existe aí uma tradição de leitura e investigação crítica sobre o pensador romeno? No Brasil, ele é muitas vezes desprezado, quando não rechaçado, pelos intelectuais nos meios acadêmicos e mesmo fora dele, que não conseguem ou não querer admitir a seriedade e a consistência filosófica de sua obra. Ademais, é muito pouco lido pelo grande público (está longe de ser um best-seller!), na maioria das vezes de maneira superficial e abusivamente vinculado a Nietzsche, como se Cioran pudesse ser reduzido a um mero epígono de Nietzsche (tese que sustenta Susan Sontag, por exemplo). Também costuma ser utilizado por certa militância ideológica em defesa de um ateísmo de boa consciência como argumento de autoridade para dar peso à respectiva causa, o que parece ignorar a profunda dimensão mística e metafísica implicada no seu pensamento. O que pensa desse tipo de leitura? O mesmo é o caso na Colômbia?

M.L.H.A.: Sim, a história da recepção da obra de Cioran na Colômbia foi mais ou menos a mesma que no Brasil. Cioran começou a ser conhecido ao final dos anos 70. Eram poucos os livros em espanhol que chegavam aqui naquela época. Foi lido inicialmente por um pequeno círculo de intelectuais críticos da academia, ainda que alguns vinculados a ela. As leituras feitdas sobre este pensador estavam influenciadas pela leitura dos poetas malditos, ou certa literatura pessimista. Pouco mais tarde, os comentários que se encontravam sobre Cioran o vinculavam abertamente a Nietzsche e a uma posição ateísta que nega ou ignora, como você bem diz, a dimensão mística, religiosa mas combativa (para além e acima de qualquer instituição) do pensamento cioraniano. Esta imagem foi promovida inclusive por professores universitários de tendência nietzscheana ao final dos anos 1980.
Mas, no que concerne à academia em geral, Cioran era um autor quase desconhecido; e aqueles que tinham informações superficiais sobre ele o rechaçavam. De alguma maneira, esse rechaço subsiste, mas com menor intensidade. A partir dos anos 2000, Cioran passou a ser mais conhecido dentro do ambiente intelectual universitário e extra-acadêmico. Desde 2007, temos aportando às universidades e bibliotecas do país uma bibliografia cioraniana à qual não se tinha acesso, e que consiste na publicação das traduções de alguns trabalhos realizados por especialistas estrangeiros e outros consignados nas Memórias do Encuentro. Nós introduzimos no programa de Filosofia da UTP, em diversas ocasiões, um seminário sobre o pensador romeno-francês. Nossos grupos de investigação, por sua vez, publicam seus trabalhos referentes a algumas problemáticas que a obra de Cioran apresenta. Não obstante, Cioran segue sendo marginal; não é para a grande massa, e isso, de alguma maneira, é um alívio.

EMCioran/Br: Cioran gostava de se definir como um “pensador privado”. Sua obra não é para as massas, para uso público das coletividades, mas uma obra intimista e profundamente pessoal, dirigida às consciências individuais na solidão de sua interioridade. No documentário Apocalipsa dupa Cioran (“O Apocalipse segundo Cioran”) se referem a ele como ein Geheimtipp für Kenner, ou seja, “uma dica secreta para conhecedores”. Dito isso, uma questão de muito interesse seria, particularmente, sua relação intelectual com o Cioran. Quando e como conheceu sua obra? Que lhe atraiu nele, em seu pensamento? Seus estudos acadêmicos têm se centrado na obra cioraniana, e ademais seu doutorado também foi dedicado à investigação do pensamento de Cioran. Que significa Cioran para você?

M.L.H.A.: O fato de que seja um pensador privado do qual não se poderia fazer um uso coletivo, e que não poderia ser vinculado ou utilizado por nenhum tipo de ideologia, já que a própria natureza de sua obra impede isso, é o que a protege da trivialização das modas literárias, ou de seitas de adeptos. Obviamente, há leitores que utilizam dois ou três aforismos ou alguns títulos para apoiar posturas intelectuais ou eticamente irresponsáveis. Mas são casos irrelevantes. Você afirma acertadamente: Cioran consegue ter um lugar privilegiado nas consciências individuais, na intimidade e sensibilidade de uma existência. Li Cioran pela primeira vez quando cursava meus estudos de graduação em Filosofia. Você conhece bem essa experiência: o impacto, a surpresa, a aprovação imediata de suas afirmações, e talvez o consolo essencial que sua obra representa para a alma. Cioran diz (o que corroborou numa entrevista) as coisas que todo homem mais ou menos lúcido ou realista (em um sentido existencial) sente, mas que não se atreve a expressar porque não tem as palavras, o talento ou a valentia para fazê-lo. E isso explica – sem precisar ir mais longe em busca de argumentos ou de explicações – a importância que adquire na vida pessoal uma obra como a de Cioran. Fiz meu trabalho de graduação principalmente sobre dois temas: o suicídio e a crítica à filosofia. Meu trabalho de mestrado tomou outro rumo, mas então no doutorado retomei sua obra. Devo esclarecer que na Colômbia, naquela época, não se tinha acesso aos estudos que vinham sendo realizados sobre ele na Europa Central ou no Leste Europeu. Por isso meus trabalhos foram em grande medida intuitivos. Não me considero especialista em Cioran e, mesmo que me considerasse, na verdade não sou. Sou antes uma divulgadora de sua obra. Creio que ele tem razão em sua crítica da história e condição humanas. Seu humor negro, herético, é um bálsamo. Jaspers disse que alguns seres são “exceções”; nós não o somos e nem poderíamos tentar imitar a “exceção”. Mas é possível, sim, estabelecer uma espécie de (para utilizar outro termo de Jaspers) “comunicação amorosa” com aqueles que o são, e junto a ele buscar o próprio caminho em direção a si mesmo.

EMCioran/Br: Como se sabe por meio de uma entrevista a um jornal colombiano, você é uma das pessoas que tiveram a oportunidade de corresponder-se com Cioran. Como começou esse intercâmbio epistolar? Que paralelos se poderia estabelecer entre o autor dos livros e o interlocutor epistolar? O Cioran das cartas é distinto do Cioran escritor?

M.L.H.A.: Pelo que entendo ele manteve correspondência com uma boa quantidade de pessoas. Com efeito, para mim foi um privilégio. Quando iniciei meu trabalho de graduação tive a ideia de escrever uma carta à editora Gallimard. E com grande surpresa recebi uma resposta. O intercambio epistolar foi esporádico, mas transcorreu por um período de dez anos. Sabe-se que Cioran é um dos autores que uniram vida e obra. Ele conserva nas cartas o mesmo “tom” que mostra nos livros. É claro, são cartas breves, pessoais, em que não se desenvolve nenhum tema. Mas é possível ter a certeza de que se está diante do mesmo temperamento, do mesmo sentimento da existência, do mesmo talento que exibe em seus livros. Porém, nas cartas evidencia-se claramente um ser de grande amabilidade e calidez.

EMCioran/Br: A continuidade e a descontinuidade entre a obra romena e a obra francesa de Cioran costumam ser muito discutidas. Que relação você vê entre os escritos de juventude, em romeno, e os escritos de maturidade, em francês? É justo falar de uma ruptura entre os dois períodos, ou seria razoável relativizar essa ruptura?

M.L.H.A.: A relativização é a opção correta. Há continuidades e descontinuidades, de natureza temática e estilística. Não obstante, há um “fundo idêntico”. Refiro-me ao espírito que anima os dois momentos da obra: o ceticismo apesar de certas veleidades juvenis, a luta com Deus que só o cansaço dos anos pôde atenuar, um estilo escritural intenso e apaixonado, depurado pela disciplina imposta por outra língua… enfim. Um dos estudos que aprofunda este tema é o do romeno Ciprian Vǎlcan[1] e que, para mim, é leitura obrigatória para os estudiosos de Cioran.

EMCioran/Br: É razoável dizer que o século XX não conheceu figura intelectual mais enigmática, mais indefinível, mais inclassificável do que Cioran. Ademais, é um pensador relativamente recente cuja jovem tradição crítica ainda está muito pouco estabelecida, consolidada. A cada ano se descobrem novas informações ou se revela alguma obra que ficou engavetada durante décadas sem conhecer a luz da publicação (como Razne, que Cioran escreveu ainda em romeno quando já habitava em Paris, e que foi publicado recentemente na Romênia). A quantidade de interpretações distintas de Cioran é proporcional à quantidade de seus intérpretes. Como Nietzsche no século XIX, Cioran parece ser um autor extemporâneo em seu próprio século. Que pensa você sobre o destino da recepção de Cioran, na Colômbia e no mundo?

M.L.H.A.: Cioran foi um visionário, uma espécie de H. G. Wells (sei bem que a comparação pode parecer absurda…). Os cioranianos seguirão escrevendo; por ser autêntica, sincera, a obra de Cioran poderá perdurar; e o mundo seguirá seu destino implacável.

EMCioran/Br: Para concluir: há um libro de Cioran que lhe seja especialmente significativo, ou mais de um? O mesmo sobre os aforismos cioranianos?

M.L.H.A.: Um dos livros que permite aproximar-se de maneira contextualizada ao seu pensamento é o volume das Entretiens, uma boa iniciação para todo aquele que queira começar a estudá-lo com seriedade. Como um dos temas que mais têm me inquietado é o de sua atormentada religiosidade, me interessam muito os livros da época romena. Ademais, o alento poético que oferecem os livros mais apaixonados, mais dramáticos (por exemplo, os textos que se poderia chamar de “orações blasfemas”). Mas é difícil falar de um ou dois livros ou aforismos preferidos. Neste caso, não se pode escolher, a não ser pelas problemáticas que sejam de interesse do estudioso.

EMCioran/Br: Profª M. Liliana, agradeço uma vez mais, em nome dos leitores de Cioran (e seus também), pela generosidade em conceder-nos esta entrevista.

© Portal EMCioran/Br; M. Liliana Herrera A.
São Paulo – Pereira, 24/11/2014

[1] Ciprian VĂLCAN. La concurrence des influences françaises et allemandes dans l’oeuvre de Cioran. Bucareste : Institut Cultural Roman, 2008.

Artigo: “Uma alusiva cioraniana” (M. L. Herrera A.)

In memoriam: Héctor Escobar Gutiérrez
(a guisa de introdução ao leitor brasileiro)

“A possibilidade de renovar-se através da heresia
confere ao crente uma nítida superioridade sobre o ateu.”
Cioran, Silogismos da amargura (1952)

Héctor Escobar Gutiérrez
Héctor Escobar Gutiérrez
E. M. Cioran
E. M. Cioran

Pode-se constatar muito em comum entre o filósofo franco-romeno Emil Cioran (1911-1995) e o poeta colombiano Héctor Escobar Gutiérrez (1940-2014), e ao mesmo tempo muitas diferenças. Afinidades: o espírito iconoclasta e transgressor, o gosto da heresia, a paixão dos abismos e dos cumes, a lucidez luciferina (com o perdão do pleonasmo!), a ironia e o humor corrosivo, a sensibilidade mística, a consciência atormentada pelo mal de existir, o vigor de um verbo pulsante levado ao extremo, às fronteiras entre a vida e a morte, entre o ser e o não-ser, entre a luz e as trevas. Divergências: enquanto Cioran buscou exercitar-se na dúvida cética e na arte da “frivolidade” (princípio ético-estético pautado pela superficialidade diletante), negando toda crença definida e evitando a todo custo aprofundar-se, especializar-se no que quer que fosse, Héctor se fez conhecer, entre aqueles que o frequentaram (e frequentam), por uma profissão de fé satanista incrementada pelas mais diversas doutrinas esotéricas e ocultistas, por ele levadas a sério e minuciosamente estudadas/praticadas. Mas, excentricidades, adesões e escolhas pessoais à parte, não se poderia deixar de apreciar a poesia estrondosa e sublime deste poeta maldito, sua criação poética que vai muito além de toda doutrina determinada e alcança uma universalidade acessível a todo espírito que é sensível à arte profundamente viva das palavras.

hector001Cioran não conheceu esse poeta terrível e delicioso cuja obra perturba ao mesmo tempo em que encanta. Podemos imaginar que impressão se teria gravado no espírito do filósofo romeno a propósito do autoproclamado “Papa Negro”. Héctor, por sua vez, conheceu a obra de Cioran nos anos 1980 graças à autora do ensaio que se segue: a filósofa Maria Liliana Herrera, catedrática do departamento de Filosofia da Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), na Colômbia, e gestora do Encuentro Internacional Emil Cioran, colóquio realizado anualmente na mesma cidade e que, em outubro deste ano (2014), chegou a sua sétima edição. Coincidências do destino: Héctor, leitor assíduo de Cioran, esteve presente na primeira edição do colóquio, do qual participou com uma homenagem poética ao autor romeno; faleceria sete anos depois, no sábado (18/10/2014) que coincidiria com um dos dias de realização do colóquio. Foi cremado no domingo seguinte, num tradicional cemitério de Pereira, com direito a um cortejo fúnebre satânico promovido por seus amigos e apreciadores. Deu muito o que falar na imprensa colombiana, como não poderia deixar de ser. Deixou uma viúva (Soley Salazar) e nenhum filho, como Cioran (que viveu toda sua vida na França em companhia de Simone Boué). Entre seus livros estão Antología inicial (1983); Testimonios malditos (1985); Cosmogonías (1985); Estetas y heresiarcas (1987); El libro de los cuatro elementos (1991), El punto y la esfera (2004), entre outros.

“Tenho um pacto com o Diabo” – Héctor Escobar Gutiérrez

“Que auxílio pode oferecer a religião a
um crente decepcionado por Deus e pelo Diabo?” – Cioran

“Não tenho necessidade de arrepender-me pois sempre fiz tudo o que fiz com consciência, e o arrependimento surge quando existe uma contradição entre a forma de ser e a maneira de pensar”, declarou Héctor em uma de suas entrevistas. Seria difícil que Cioran proferisse semelhante frase, ele que afirmava a contradição como indissociável de seu ser. Para Cioran, consciência é sinônimo de fatalidade (Bewusstsein als Verhängnis é o título de um livro de Alfred Seidel que ele muito apreciava), uma enfermidade transcendental em meio à letargia imanente do ser. “A inconsciência”, por outro lado, “é o segredo, o ‘princípio de vida’ da vida… é o único recurso contra o eu, contra o mal de ser indivíduo, contra o efeito debilitante do estado de consciência, estado tão terrível, tão penoso, que deveria ser reservado somente aos atletas. (De l’inconvenient d’être né). Um espírito dilacerado por tendências contraditórias, pela fatalidade de um desacordo interior jamais remediado, pela inaptidão a alcançar uma síntese dos elementos dispersos que constituíam sua existência. Cioran: “Por que não poderia me comparar aos maiores santos? Por acaso gastei menos loucura para salvaguardar minhas contradições do que gastaram eles para superar as suas?” (Silogismos da amargura). Ademais, afirmaria numa de suas entrevistas, “a contradição faz parte de minha natureza e, no fundo, da de todo mundo.” (Entretiens) Portador de uma consciência perpetuamente corroída pela Dúvida, mas ao mesmo tempo dotado de uma paixão orgânica pelo Absoluto (que ele chegou a buscar inclusive em suas formas mais tradicionais, dir-se-ia ortodoxas: Deus, a santidade…), Cioran nunca pôde encontrar em Satã o sentido, o absoluto que Héctor, por sua vez, afirmou ter encontrado. Apesar dessas diferenças, sobressaem-se afinidades eletivas essenciais entre ambos: a escolha por uma vida à margem, por uma liberdade radical e intransigente que bordeia o vazio e aponta para o estatuto do monstro, do réprobo excluído da Humanidade; a recusa de toda celebridade (humilhação implicada no reconhecimento público e no fracasso em que consiste “ser compreendido”); enfim, toda uma vida dedicada à escrita, da qual aquela não se distingue, uma criação artística (poética para um, aforístico-ensaística para o outro) que é, afinal de contas, sua razão comum de ser (e de não ser). Ninguém melhor para apresentar o herege Héctor Escobar Gutiérrez, e suas relações com Cioran, do que Maria Liliana Herrera, que o conheceu pessoalmente. Boa leitura!

Rodrigo Inácio Ribeiro Sá Menezes

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Uma alusiva cioraniana[1]

M. L. Herrera A.
Universidad Tecnológica de Pereira (Colômbia)

Cioran: … A liberdade (…), não ter obrigações nem responsabilidades, fazer apenas o que quero, não ter horários, só escrever sobre as coisas que me interessam. E não ter mais objetivos que estes.
Liiceanu: E esse é o único êxito do qual se orgulha? Ter feito apenas o que quis?
Cioran: Nada mal, hein?

 Entrevista con Cioran

 O libro de sonetos intitulado Breviario de sonetos en torno a Cioran[2] constitui um dos últimos trabalhos de Héctor Escobar Gutiérrez e, até o momento, conhecido apenas por alguns de seus amigos. A ocasião para sua criação foi o Primer Encuentro Internacional Emil Cioran, projeto cultural para a cidade de Pereira e do qual tenho sido gestora. Com o apoio da Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) e da sede cultural do Banco da República, inaugurou-se este encontro cujo motivo central foi o lançamento do livro Cioran: ensayos críticos.[3] Um dos convidados foi o poeta, que já era um leitor entusiasta de Cioran desde os anos 1980, quando, em uma das tertúlias literárias que eram oferecidas em sua casa, eu lhe dei a conhecer o Breviário de decomposição. Desde este memorável dia, Cioran não faltou em sua lista de livros de cabeceira, entre os quais, certamente, tinham uma relevância de primeira ordem os poetas malditos, os tratados de demonologia e aqueles que lhe permitiram aprofundar a interpretação do Tarô. Assim, para a inauguração de nosso evento, e num arrebato lírico, Héctor Escobar escreveu em três dias esta homenagem ao filósofo. Cioran – creio – foi um bálsamo cético para o aspecto cabalístico, concupiscente e tenebroso do mundo do Maléfico Poeta.

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Atualmente, são poucas as obras de arte que se encontram tão estreitamente ligadas às vidas de seus criadores como as de Cioran e Héctor Escobar Gutiérrez… Mas eles não são da mesma estirpe. Existem gostos pessoais que nos aproximam de um autor e em nossa formação e educação intelectual e existencial eles podem encontrar paralelos e coincidências acerca da valoração sentimental e teórica de nossa condição humana.

Cioran é um romeno; mais precisamente, um autor romeno-francês, um dos poucos herdeiros legítimos da tradição moralista francesa no que concerne ao gênero e à atitude pessimista. Héctor Escobar Gutiérrez é, essencialmente, um poeta, e um poeta da heresia, que, com lucidez e fino humor (traços que coincidem com Cioran), levou ao paroxismo sua lírica e sua conversação, as duas igualmente profanadoras e deslumbrantes.

Em quais aspectos podem coincidir dois espíritos de culturas e talantes morais tão distintos, como o são o pensador pessimista e preguiçoso romeno-francês e o alucinado poeta pereirano?

As primeiras linhas do Breviário de decomposição seduziram o poeta de maneira imediata. Incorporou Cioran em sua vida como uma leitura permanente pelo efeito estimulante que seus aforismos produzem e pelo gozo intelectual que nos causa a leitura de um bom livro, seja de ciência, filosofia, poesia, ensaio ou romance. No caso da leitura do moralista levada a cabo pelo poeta, o gozo é mais do que estético, pois, como afirmou um certo Cardenal, é impossível não dar razão a Cioran em seu juízo obscuro sobre a condição humana. Eis aqui um exemplo do regozijo que o espírito produz no espírito:

Aos amigos de Cioran

 Este é o canto, amigos, o versar,
o pertinaz retinir de meus poemas;
de minhas rimas que são como anátemas
ou como um astro negro em seu apogeu.

Longe de mim os méis do desejo,
do ser agora me ferem seus dilemas;
as vozes iracundas, blasfemas
que a alma cutucam sem rodeio.

Aquelas que Cioran tanto exaltava,
e às quais seu espírito dava
em francês essa fundura intraduzível.

Este engenho, este estilo aquilatado,
e que a verdade bem dizer nos tem viciado
a vocês e a mim pelo inapreensível.[4]

Quando nos apaixonamos por um autor isto se deve, entre outras coisas, às ressonâncias espirituais que experimentamos. Então, contemporizamos em algum sentido com este que nos fala desde o passado ou no presente, e cremos entender e compartilhar seu sentimento acerca de nossa rara inteligência existência. O sentimento do mal de viver é o motivo destes poemas cioranianos. Não me refiro às configurações que o Mal adquire na obra – e na vida – do poeta Escobar.[5] Refiro-me exclusivamente à perplexidade que se experimenta face ao absurdo de ser humano, de estar lançado em um mundo de sofrimento, dores e alegrias falidas, perplexidade que podemos denominar, em Cioran, como sua antropologia trágica, e no poeta como sua lírica metafísica. A dor de viver, o que nós mesmos mais somos, diria Cioran, é cantado em acesa, porém rigorosa, paixão nestes versos do poeta dedicados ao pensador.

Recordações

Através destes raptos cioranianos,
penso a vida de hoje, na passada,
em minha anterior vivência aborrascada…
no hoje e no amanhã, dias insanos.

E me futuco por dentro com as mãos
– verdugo de  mim mesmo, do meu nada –
até ver a sombra encaçapada
mirar-me com rancor, olhos tiranos.

E pressinto um pavor, o da morte,
consumir o rescaldo de minha sorte,
o que fica de minha alma, ruim cinza.

Vestígios espalhados pelos ares,
enquanto faz a sombra seu desaire
com essa careta, que estigmatiza.[6]

Outro paralelo que fica evidente para quem conhece as obras de Cioran e de Escobar é o estilo, ainda que se trate de dois gêneros distintos: soneto e aforismo. Este paralelo é legítimo no sentido da escolha que fizeram pelo gênero e da intencionalidade que acompanha essa escolha. Cioran não coonestou com sua época. Seu estatuto foi o de exilado. Escolheu um tipo de escritura específico pouco praticado e uma língua – o francês do século XVIII – dos quais se apropriou e transformou de uma maneira tal que deu lugar a certa renovação estilística. O poeta, por sua vez, renunciando à tentação do verso livre (espreitado sempre pelo perigo de sua aparente facilidade), escolheu o soneto em cuja exigente construção utilizou vozes em desuso ou arcaicas, o que torna sua poesia paradoxalmente contemporânea.

In Memoriam

É Cioran sem dúvida o heresiarca
deste mundo convulso, pós-moderno;
deste mundo que é símile do inferno
e onde impávida reina a parca.

O caos e a crise sua obra abarca
porque o desastre foi e é eterno;
por isso – nem adail nem subalterno –
é do pensar anárquico patriarca.

O sem par, o sarcástico, o rotundo,
o que observa a vida no profundo
com o olho de um místico extraviado.

Brindo a ele estes versos em memória,
para exaltar a ascese peremptória
desse estilo crítico e crispado.[7]

Mas há um fato particularmente notável. Cioran e este poeta nosso construíram obra e vida ao ritmo de suas respectivas buscas pela liberdade. E pagaram seus preços. Nestes personagens, a liberdade não se limita nem à denúncia ímpia, a partir da pluma, da condição humana, nem à transgressão teórica da moral a que se entregou o poeta. A liberdade é um verdadeiro exercício; neme se rompem os laços institucionais de um ofício, de uma determinada forma de pensar, de atuar e de viver. Ser livre-pensador é uma tarefa que o próprio établissement acadêmico e político promove naqueles que comodamente fazem parte dele. Porém, ser um autêntico livre-pensador é uma tarefa marginal e de todo heroica… Em uma das cartas que recebi de Cioran, ele afirmava: tive a sorte de não exercer nenhum ofício. Esta sorte, seu alto custo profissional, a dignidade e o orgulho que acarretam, também a teve Héctor Escobar Gutiérrez.

O definitivo

Cale a voz a última palavra,
que não escute o ouvido a primeira;
porque são a inicial e a derradeira,
o sinuoso e confuso abracadabra.

Esqueça então a alma o que sabe,
o que crê saber, o que nega.
Ou será que não viu em sua mirada cega,
que no vazio do ser até Deus cabe?

Afunda-se o homem em poços de negrura
– em tumba ou sepultura –
pois morrendo tem vivido entre os mortos.

Caia ao final a cortina de sombra espessa
pois outra vida não haverá: ninguém regressa
a perambular de novo por estes desertos.[8]

***

Tradução do espanhol: Rodrigo Inácio Ribeiro Sá Menezes
Todos os direitos reservados a M. Liliana Herrera e Héctor Escobar Gutiérrez 
Agradecimentos especiais a:
M. Liliana Herrera A.
Pablo Andrés Villegas Giraldo
Tomás Troster

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[1] Texto publicado em HERRERA A., M. L. En torno a Cioran. Nuevos Ensayos y Perspectivas. Ponencias presentadas en el Encuentro Internacional Emil Cioran, versiones 2013-2013. Pereira, UTP, 2014.

[2] Este Breviario é constituido de três partes, e cada uma delas está composta de 11 sonetos : paradoja, causticidad y reacción, além de um epílogo que contém mais dois sonetos. Três deles foram publicados en HERRERA A., M. L., y ABAD T., Alfredo. Compilación, Encuentro Internacional Emil Cioran, 2008-2011, Pereira, UTP.

[3] HERRERA A., M. L.; ABAD T., Alfredo. Cioran: ensayos críticos. Pereira, UTP, 2008.

[4] A los amigos de Cioran

Este es el canto, amigos, el verseo,
el pertinaz clangor de mis poemas;
de mis rimas que son como anatemas
o como un astro negro en su apogeo.

Lejos de mí las mieles del enteo,
ahora del ser me hieren sus dilemas;
las voces iracundas, las blasfemas
las que en el alma hurgan sin rodeo.

Aquellas que Cioran tanto exaltaba,
y a las cuales su espíritu les daba
esa hondura en francés intraducible.

Este ingenio, este estilo aquilatado,
y que a decir verdad nos ha enviciado
a vosotros y a mí por lo inasible.

[5] Remetemos o leitor que queira aprofundar o tema da Poética e do Mal em Héctor Escobar Gutiérrez ao estudo de O. K. Vanegas Vásquez, La estética de la herejía, Pereira, UTP, 2007. http://www.utp.edu.co/cms-utp/data/bin/UTP/web/uploads/media/literario/documentos/INTRODUCCION-REVISTA-N-1-La-Estetica-de-la-herejia-en-Hector-Escobar-copia.pdf

[6] Recordaciones

A través de estos raptos cioranianos,
pienso la vida de hoy, en la pasada,
en mi anterior vivencia aborrascada…
en el hoy y el mañana, días insanos.

Y me hurgo por dentro con la manos
-verdugo de  mí mismo, de mi nada-
hasta ver a la sombra agazapada
mirarme con rencor, ojos tiranos.

Y presiento un pavor, el de la muerte,
consumir el rescoldo de mi suerte,
lo que queda de mi alma, ruin ceniza.

Vestigios esparcidos en el aire,
mientras hace la sombra su desaire
con ese mohín, que estigmatiza.

[7] In Memoriam

Es sin duda Cioran el heresiarca
de este mundo convulso, postmoderno;
de este mundo que es símil del infierno
y en el cual reina impávida la parca.

El caos y la crisis su obra abarca
porque el desastre ha sido y es eterno;
por eso él -ni adalid, ni subalterno-
es del pensar anárquico el patriarca.

El sin par, el sarcástico, el rotundo,
el que observa la vida en lo profundo,
con el ojo de un místico extraviado.

Brindo a él estos versos en memoria,
para exaltar la ascesis perentoria
de ese su estilo crítico y crispado.

[8] Lo definitivo

Calle la voz la última palabra,
que no escuche el oído la primera;
porque son la inicial y la postrera,
el sinuoso y confuso abracadabra.

Olvide el alma entonces lo que sabe,
lo que cree saber, o lo que niega.
¿O es que no ha visto su mirada ciega,
que en el vacío del ser hasta Dios cabe?

Húndase el hombre en pozos de negrura
-en tumba o catacumba o sepultura-
pues muriendo ha vivido entre los muertos.

Caiga al fin el telón de sombra espesa,
que otra vida no habrá: nadie regresa
a trajinar de nuevo estos desiertos.

Entrevista: Alfredo Abad fala da recepção de Cioran na Colômbia e outros temas

Tradução do espanhol: Rodrigo I. R. S. Menezes

Alfredo Abad (Colômbia) é professor de Filosofia na Universidad Tecnológica de Pereira; diretor do grupo de estudos “Filosofia e ceticismo”; autor dos livros Filosofía y literatura, encrucijadas actuales (2007), Pensar lo implícito en torno a Gómez Dávila (2008), e Cioran en perspectivas (2009), em coautoria com Liliana Herrera, também professora de Filosofia na UTP.

Prof. Alfredo Abad (Universidad Tecnologica de Pereira/Colômbia)

Nesta entrevista gentilmente concedida ao Portal EMCioran/Br, ele nos conta um pouco sobre a origem e a concepção do Encuentro Internacional Emil Cioran, que acontece anualmente, há 6 anos, na cidade colombiana de Pereira. Fala também sobre a (difícil) relação entre Cioran e a Academia (a filosofia universitária), as afinidades e divergências entre o romeno e Friedrich Nietzsche, pensamento trágico e niilismo na recepção cioraniana da obra do filósofo alemão que foi seu ídolo de juventude. Por fim, ele compartilha com os leitores de Cioran e visitantes deste portal algumas referências preciosas sobre o inclassificável pensador colombiano, Nicolás Gómez Dávila.

EMCioran/Br: Prezado Prof. Alfredo, primeiramente gostaria de agradecê-lo pela generosidade de conceder esta entrevista aos leitores de Cioran e visitantes do Portal EMCioran/Br. Tenho certeza de que você tem muito a compartilhar conosco a respeito de Cioran, entre outros assuntos e figuras que orbitam ao seu redor.
Você organiza, anualmente, junto à professora Maria Liliana Herrera, o Encuentro Internacional Cioran, em Pereira, na Colômbia, que, em outubro/novembro do ano passado (2013), teve sua 6ª edição. Pode contar-nos como começou o congresso? Como surgiu a ideia de criar um evento acadêmico anual sobre um pensador tão marginal e tão alheio à Academia, como Cioran? O motivo da pergunta é que não há um congresso anual sobre Cioran nem na França, muito menos no Brasil, ao passo que, nessa charmosa e acolhedora cidade chamada Pereira (certamente não tão conhecida para nós, brasileiros, como outras cidades colombianas), é realizado, todos os anos, desde 2008, um encontro internacional de leitores, investigadores e amigos de Cioran. Ao lado do Colóquio Internacional de Sibiu (vinculado à Universidade Lucian Blaga, na cidade homônima da Romênia), o Encuentro Internacional Emil Cioran de Pereira se destaca como um dos mais importantes eventos acadêmicos dedicados a Cioran no mundo. Por que um congresso sobre esse pensador? Qual seria o propósito dessa iniciativa? O que Cioran tem a oferecer aos colombianos, aos brasileiros, aos latino-americanos de modo geral, em termos de pensamento e de vida? Conte-nos também como se deu a recepção colombiana da obra de Cioran.

VI Encuentro Internacional Emil Cioran em Pereira, Colômbia (divulgação)
VI Encuentro Internacional Emil Cioran em Pereira, Colômbia (divulgação)

Alfredo Abad: Às vezes, acontece de darmos muita importância ao que nos parece exótico, neste caso, ao fato de que, na Colômbia, e numa cidade de província, se celebre anualmente um ato acadêmico sobre Cioran. Eu só poderia explicar este fato a partir do interesse com que Liliana Herrera – gestora do evento – se envolveu na realização do mesmo. Não creio que haja necessidade de buscar outro tipo de resposta que, em todo caso, seria desnecessária e pouco ilustrativa. Refiro-me ao porquê do interesse de Cioran por aqui, ou quais poderiam ser as congruências entre o seu contexto e o nosso, etc. Frente a esse tipo de aproximações pode-se inventar numerosas alusões que passariam longe da realidade. Eu simplesmente assumo Cioran como um grande provocador, do ponto de vista filosófico, e isso aparece para qualquer um que se interesse pelas questões centrais de uma história que começa antes mesmo dos gregos. Às vezes me parece um tanto insólito o motivo que leva a perguntar pelo interesse de alguém em relação a Cioran. Interessa por que ele realmente centra o seu pensamento em questões que inquietam o homem de qualquer lugar ou época, e, dessa maneira, faz todo sentido que o leitor se interesse pela amplitude que sua obra proporciona. Não me surpreende em absoluto que aqui se celebre um congresso, me surpreende que não sejam realizados tantos quantos merece o autor, já que sua obra é bem conhecida em muitas latitudes. De qualquer maneira, há, sim, eventos sobre Cioran na França, na Espanha, na Itália, mesmo que não sejam regulares.
Obviamente, seu nome não é tão famoso como no caso de outro tipo de autores, mas creio que a filosofia é muito mais do que uma questão de mainstream. De fato, em algumas oportunidades, este implica uma certa superficialidade na interpretação, certos clichês que se tornam de domínio comum como acontece, às vezes, com o próprio Cioran. Em todo caso, e este é um dos objetivos do encontro, trata-se de assimilar o espírito da obra cioraniana, que é abertamente antiacadêmica e, por tanto, mais do que uma escolástica sobre a sua obra, tenta-se conceber e viver seu legado por um âmbito problemático e crítico, fiel à práxis que exige. Os atributos teóricos certamente são importantes, mesmo que às vezes possam tornar-se objetos de discussões pouco férteis que interessam mais ao especialista sem alma em que se pode converter quem, diante da filosofia, aja de forma alheia à vida, de costas para ela. De modo algum Cioran representa este último.
Ressaltar o aspecto contra-acadêmico de seu pensamento pode chegar a ser contraditório, especialmente se o faz dentro da Academia. Entretanto, a universidade não é necessariamente um foco estatal que se conforma a uma rigorosidade ou enquadramento no qual não há espaço para a discussão livre. Esta ideia provavelmente se desprende das visões estreitas a que são submetidos autores como o próprio Cioran, quando concebem a filosofia universitária como um foco de ancilose. É necessário localizar o sentido desse tipo de críticas em suas justas proporções. Não se trata de assimilar o âmbito filosófico universitário como se, por essência, este fosse circunscrito a uma tarefa burocrática, estatal, e, assim, não-livre. Justamente por isso, é preciso lembrar sua crítica, não para assumir uma atitude quase pueril de rechaço da Academia, mas para encaminhá-la em direção a aspectos que façam da filosofia um âmbito amplo, ligada a essa que faz dela precisamente um propósito formativo que dialoga com o público especializado e não-especializado. Assim é concebido o encontro sobre Cioran.

EMCioran/Br: Você está trabalhando numa tese de doutoramento sobre Nietzsche, que é muito estudado na Academia, e, ademais, um filósofo relativamente popular para além dos círculos acadêmicos, aspecto pelo qual (pelo menos ainda) se distingue de Cioran. Seria apenas uma questão de tempo, já que Cioran é um autor relativamente recente (tendo falecido em 1995), ou teria alguma relação com o teor, com a natureza mesma dos escritos de Cioran, ou seja, com algo traço do seu pensamento que, distintamente de Nietzsche, o tornaria mais “hostil” aos estudos acadêmicos, sobretudo em filosofia?

Alfredo Abad: Não deixa de me seduzir o fato de que a filosofia nietzscheana seja uma perspectiva trágica. Isso o faz alheio à grande maioria dos filósofos. Sua obra marcada pelo paradoxo e pela problematicidade que exige a aproximação à ontologia, à epistemologia, à ética, à antropologia e, é claro, a estética. Creio que cada um destes domínios em Nietzsche nos permitiria dimensionar cabalmente o sentido do que, em termos gregos, define uma physis trágica, ou seja, uma concepção antidialética e inapreensível que está inscrita em seu pensamento. Uma metafísica do avesso, mas ainda assim uma metafísica, é o que em Nietzsche se desdobra totalmente, um labirinto não apto para quem busque saídas ou respostas que clarifiquem o sentido. Nietzsche, como definira N. Gómez Dávila, é “uma interrogação imensa.”
Nietzsche e Cioran padeceram muitas interpretações que os relacionam. Pode-se, com efeito, extrair inúmeras alusões nas quais é possível encontrar pontos de encontro, tanto no âmbito teórico do que representa o seu pensamento, quanto no que diz respeito ao estilo fragmentário, etc. Entretanto, as tarefas e as posturas de cada um podem se encontrar nas antípodas. É certo que Cioran tem uma fascinação por Nietzsche, principalmente em sua juventude, mas não cabe a menor dúvida de que a visão pessimista e, portanto, schopenhaueriana que Cioran demarca em sua obra, choca com o espírito vital e, do ponto de vista cioraniano, otimista, de Nietzsche. Este último não poderia ser considerado cético, ou seja, ele crê e tem confiança no homem; é claro que existe um humanismo em Nietzsche que, muito embora seja alheio àquele da Ilustração racionalista, manifesta uma tendência à consecução de uma utopia que a ótica cioraniana nega.
Ambos os autores, isso sim, coincidem na força de sua escritura, na maneira como a arrancam das margens a que costuma estar submetida quando se invoca certos parâmetros de tipo acadêmico. No entanto, Nietzsche está constantemente dialogando com a tradição, tanto clássica quanto contemporânea, pois muitos dos assuntos aos quais aponta sua obra estão determinados pelas leituras de filósofos, cientistas e literatos ainda do século XIX. Em Cioran ocorre algo distinto, e não me refiro a que em sua obra não haja um diálogo com o passado, mas que este se faz de um modo distinto, um pouco mais arraigado em aspectos cotidianos. Desta perspectiva, Cioran é muito mais direto que Nietzsche, pois seus textos estão determinados por acontecimentos que nascem através da descrição do vivido. Nietzsche, pelo contrário, está mais imerso em um mundo mais de acordo com que deve ter sido o dos filósofos, ou seja, está concebendo uma crítica e um terreno propositivo que exige outro nível, ligado à tradição, e, portanto, aos gostos acadêmicos. Trata-se da maneira que já não simplesmente descreve, como o faz o moralista que é Cioran, para passar a ser um filósofo comprometido com uma determinada visão de mundo, concebida por ele, é claro, mas ligada a uma criação ou interpretação da qual se espera algo. Esta relação é concebida em um primeiro caso do ponto de vista crítico, movendo-se a partir da descrição e da anatematização da cultura cristã que Nietzsche realiza, e também da democracia, do romantismo como distanciamento em relação ao classicismo; mas também parece que o Nietzsche propositivo, comprometido desde a juventude com o projeto de um mundo trágico, esteja ele ancorado em sua primeira admiração por Wagner ou na animosidade subsequente em relação ao compositor, define um cenário pelo qual Cioran em nenhum momento se move: o do compromisso e o da confiança.

EMCIORAN/Br: Nietzsche diagnosticou o niilismo como sendo o problema e o desafio de toda uma cultura, a crise de toda uma civilização – a nossa. O tema do niilismo está presente nos escritos de Cioran, muito embora não pensado da mesma forma que o faz Nietzsche, e tampouco com o status teórico que possuem na filosofia do pensador alemão. Seria Cioran um niilista? Em que sentido? Numa entrevista, ao ser perguntado sobre a questão, ele rejeita o rótulo, preferindo a definição de “cético” – “e mesmo isso”, mantém certa reserva, ao final da resposta… Como interpretar Cioran no que concerne questão do niilismo conforme trabalhada e divulgada por Nietzsche?

Alfredo Abad: Parece-me que a temática do niilismo é imprescindível para descobrir as diferenças entre ambos os autores. Ao ler o descontentamento que caracteriza a obra do romeno, é identificável a marca que permite ver seu caráter niilista desde uma ótica nietzscheana. A grande contradição que se ilustra em torno destas figuras pode concretar-se no rechaço, por um lado, e no acolhimento pleno, por outro, que expressam a respeito da vontade, da ação, do devir. Há muitas ideias do que se pode chegar a conceber como niilismo. Neste caso, faço referência ao sentido atribuído por Nietzsche da negação vital, tal como é concebida na obra cioraniana ao ver-se distante e frustrada diante do caráter ateleológico do mundo. O pensamento de Cioran é um que, como ele mesmo assinala em uma entrevista, abomina “tudo o que aconteceu desde Adão”. Esta apreciação não tem a ver com uma crítica no sentido de tentar vislumbrar outra possibilidade frente ao estado de coisas. O pensamento de Cioran é um que não acredita no progresso porque define uma incompetência antropológica consubstancial que não pode ser mudada, um vice de nature que resulta num pessimismo radical. E com isso não pretendo assumir que Nietzsche creia no progresso (ao menos a ideia dele que nos legou a Ilustração), mas que o seu pensamento benfiz, com uma atitude radicalmente distinta, o componente irracional e trágico frente ao qual Cioran tem uma perspectiva equívoca.
É por isso que o niilismo no autor alemão se converte numa oportunidade de conceber outra experiência vital, enquanto no romeno ele não passa da confirmação de uma enfermidade sem cura: o homem. Trata-se, pois, de duas miradas completamente distintas, enfatizando, é claro, o fato de que o conceito de niilismo em Nietzsche é muito mais amplo, não está circunscrito numa experiência eminentemente antropológica, mas cultural. Em alguma oportunidade, Cioran assume que, mais que niilista, o seu pensamento é cético, indicando o fato de que falar de niilismo estaria vinculado a um compromisso (um programa) com o nada. Certamente, trata0se de uma maneira de assumir a perspectiva de desconfiança absoluta pelo homem. Neste sentido Cioran seria, por uma ótica nietzscheana e vital, um niilista. É claro que este aspecto pode ser problematizado, sobretudo na hora de envolver-se no campo jovial que também tem o romeno, ainda que haja certo viço de ressentimento circunscrito nas palavras daquele que em caso algum pôde transigir com o seu entorno, como é o caso de Cioran.

EMCIORAN/Br: Numa entrevista concedida a este Portal, José Ignacio Nájera, autor de El universo malogrado de Cioran (Tres Fronteras, Espanha 2008), cita o pensador e escritor colombiano Nicolás Gómez Dávila, aproximado por ele a Cioran. Ambos, o colombiano e o romeno, possuiriam “uma sabedoria que pode ser válida para todos”. Diz Nájera que, “ao lê-los você se esquece de onde está, talvez porque te levem a um território mais autêntico”. Você publicou um livro sobre Gómez Dávila (Pensar lo implícito: en torno a Gómez Dávila, 2008). Pergunto o que haveria de afinidade entre Dávila e Cioran? Poderia fazer uma breve apresentação deste autor praticamente desconhecido para nós, brasileiros?

Nicolás Gómez Dávila (1913 – 1994)
Nicolás Gómez Dávila (1913 – 1994)

Alfredo Abad: Nicolás Gómez Dávila é um pensador absolutamente inclassificável. Os apelativos com que se costuma catalogá-lo não são necessariamente inexatos, mas não conseguem circunscrever totalmente o campo fértil que se encontra em sua obra. Às vezes costumam classificá-lo como católico, reacionário, crítico da modernidade, moralista; todos estes pontos dizem algo do que representa, mas o caráter paradoxal e problemático do seu pensamento é algo que não costuma levar muito em conta, ou seja, a possibilidade de encontrar nele uma referência para pensar, não para satisfazer conversos. Deste ponto de vista, a obra gomez-daviliana se abre ante a filosofia atual como um referente a partir do qual se pode aceder a um pensador original e pouco legível a julgar pelas posturas contemporâneas.
Seu pensamento se funda em um contexto que se poderia definir como clássico; para mim é um autor cuja filosofia está instaurada em um caminho que se abre no classicismo grego, aspecto que se configura também em sua religiosidade. Mas afora isso, o aspecto crítico é talvez o que mais atraía a minha atenção. É um pensador pouco convencional, com um estilo próprio, alheio a todo convencionalismo intelectual, um autor que, efetivamente, pode ser lido por qualquer um que, para além de preconceitos diversos, possa perceber o seu caudal crítico.
É um reacionário que critica tanto a esquerda quanto a direita; um homem religioso mas, ao mesmo tempo, imerso na realidade plena da sensualidade; um pensador com uma ideología clara e hierárquica que ,é ao mesmo tempo, exposta em fragmentos; um católico fervente crítico da Igreja pós-conciliar; e, além disso, um grande escritor, o seu estilo é impecável. Não creio que existe em nenhuma língua uma tal contundência na hora de emitir seus juízos. Cada um pode compará-lo a outro escritor, e, de fato, são muitas as alusões neste sentido, ao declará-lo herdeiro ou próximo a outros autores que escreveram de maneira análoga. Assim, Cioran ou Nietzsche podem ser considerados referências importantes, e, com efeito, há algumas semelhanças. No entanto, assumir esse tipo de aproximações não permite dimensionar o sentido do seu estilo. É claro que o moralismo francês tem uma influência muito maior que os autores citados, mas, ainda assim, mas o estilo de Gómes Dávila representa por si só uma expressão de estilo muito original que considero a mais alta expressão da literatura fragmentária. Suas sentenças têm uma característica muito difícil de alcançar, no sentido de acolher tanto a forma quanto o conteúdo, conseguindo que ambos se fusionem com grande acerto. Distante daquela que é, às vezes, a abstrata e equívoca apresentação dos fragmentos de Lichtenberg ou de Nietzsche, Gómez Dávila tem a peculiaridade de apresentar uma linha muito definida em seus Escolios a un texto implícito (aspecto que não se revela em Notas, seu primeiro livro), projetando, assim, uma fiança estilística que não mais desaparece, e que corrobora a maneira com que ele pole sua frase, perfilando-a de maneira bastante rigorosa. Neste aspecto se revela também a maneira muito recorrente com que o autor liga o aspecto metafórico e o conceitual, sem que nenhum dos dois se entronize, mas que fluam lado a lado, manifestando-se assim a singularidade do escritor.
Mas agora, se cotejarmos seu pensamento com o de Cioran, provavelmente encontraremos muitas semelhanças, dentre as quais a principal talvez seja o caráter desencantado frente ao homem, seu itinerário à margem do progresso e sua pouca fé em uma opção de câmbio positivo. Assim, ele deixa consignado em um escólio: “O homem já não sabe se a bomba de hidrogênio é o horror final ou a última esperança.” Do mesmo modo, creio que o autor colombiano, assim como Cioran, se encontra em um espaço em que pode ser apreciado por uma ótica alheia a “ismos”, é um pensamento universal e crítico.

EMCioran/Br: Uma curiosidade, como e quando conheceu Cioran? O que o atraiu nele?

Alfredo Abad: Li Cioran pela primeira vez em 1996, ele havia morrido no ano anterior e, como sempre acontece, alguma publicidade aparece ao redor do autor logo em seguida. Lembro que o texto era “A degradação pelo trabalho”, que está em seu primeiro livro [Nos cumes do desespero]. Qualquer um que falasse assim da automatização que geram os trabalhos cotidianos e que, ademais, fizesse uma exaltação do ócio, teria muito mais o que dizer, algo que seguramente não iria me decepcionar. O resto das leituras, portanto, são como a aproximação a um pensador que está sendo sincero quanto a suas limitações e seus fracassos. É por isso que a leitura de Cioran reconforta, pelo quanto descreve algo inerente ao ser humano: sua inquietude e vazio. Assim se pode compreender também o caráter terapêutico de sua obra. Ainda que teoricamente seja um pensamento pessimista e niilista, algo acontece com sua leitura em uma ordem totalmente distinta, torna-se um ato jovial. Este equívoco, ou melhor, este aspecto paradoxal, nunca deixou de me impactar, na medida em que o humor que se deriva de sua escrita é bastante atraente. Sem o riso, não se compreende Cioran, não se consegue acolhê-lo. Há, na prática, uma jovialidade que não pode deixar-se de lado, e qualquer leitor deve estar atento a esta peculiaridade.

EMCioran/Br: Um livro, ou mais de um, favorito de Cioran?

Alfredo Abad: É difícil escolher um, mas o Breviário de decomposição poderia ser considerado um texto no qual converge grande parte do seu pensamento, por isso escolheria ele. Ali está concentrado o seu ceticismo, o seu misticismo, o seu humor, etc. É seu primeiro livro em francês e talvez um dos mais tortuosos, foi reescrito várias vezes devido principalmente ao que significou o câmbio de idioma. O estilo aí consignado é maravilhoso.

EMCioran/Br: Prof. Alfredo, muito obrigado por esta entrevista. Antes de concluir, lhe dou a palavrar para deixar, se quiser, alguma mensagem final a respeito de Cioran, Nietzsche, Gómez Dávila, o seu esplêndido país, a Colômbia…

Alfredo Abad: A leitura destes três pensadores, como acontece com todo grande filósofo, é problemática. Com isso quero dizer que não encontro neles uma saída, um âmbito a partir do qual se possa conceber um tipo de aproximação que dê resposta às interrogações que o homem faz constantemente sobre si, sobre o seu entorno. Vejo todos eles como agentes de um tipo de filosofia que gera, de acordo com o interesse do leitor, é claro, a possibilidade de continuar interrogando, de circunscrever o assombro. Por fim, agradeço a oportunidade que este portal ofrece para dialogar sobre estes autores.

São Paulo, Brasil – Pereira, Colômbia

Fevereiro de 2014

Entrevista a Alfredo Abad sobre la recepción de Cioran en Colombia y otros temas [Esp]

Alfredo Abad (Colombia) es Profesor de Filosofía de la Universidad Tecnológica de Pereira; Director del grupo de investigación Filosofía y escepticismo; ha publicado los libros Filosofía y literatura, encrucijadas actuales (2007), Pensar lo implícito en torno a Gómez Dávila (2008), Cioran en perspectivas con Liliana Herrera (2009). Organiza anualmente al lado de la Prof. María Liliana Herrera el Encuentro Internacional E. Cioran en la Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia), cuya última edición (la sexta) fue en octubre/noviembre de 2013.

EMCioran/Br: Estimado Prof. Alfredo, primero quiero agradecerle su generosidad para con los lectores de Cioran y de este Portal, estoy convencido que tiene mucho que compartir y contribuir respecto a Cioran, otros asuntos y otras figuras que orbitan a su alrededor. ¿Puede contarnos un poco sobre el comienzo del congreso? ¿Cómo ha surgido la idea de crear un evento académico anual sobre un pensador tan marginal y tan ajeno a la academia como Emil Cioran? El motivo de mi pregunta es que no hay un congreso anual sobre Cioran en Francia y aún menos en Brasil, y que en esa hermosa y agradable ciudad de Pereira (ciertamente no tan conocida para nosotros los brasileños como lo son otras ciudades colombianas) se realiza, todos los años, desde 2008, un encuentro internacional de lectores, investigadores y amigos de Cioran. Al lado del coloquio internacional en Sibiu (ligado a la Universidad Lucian Blaga en Rumania), el Encuentro Internacional Emil Cioran en Pereira se destaca como uno de los eventos más importantes del mundo dedicados a Cioran. ¿Por qué un congreso sobre ese pensador? Es decir, ¿cuál es el sentido de dicha iniciativa? ¿Qué tiene Cioran para ofrecer a los colombianos, a los brasileños y a los latinoamericanos en general, en términos de pensamiento y vida? ¿Cómo ha sido la recepción de la obra cioraniana en Colombia?

Alfredo Abad:  A veces solemos dar mucha importancia a lo que nos resulta exótico, en este caso, al hecho de que en Colombia, y en una ciudad de provincia, se celebre anualmente un acto académico sobre Cioran. Yo sólo podría explicar este hecho a partir del interés que Liliana Herrera – gestora del evento- ha involucrado dentro de la realización del mismo. No creo que haya necesidad de ir a buscar otro tipo de respuesta que, en todo caso, resultaría innecesaria y poco ilustrativa. Me refiero al por qué del interés por Cioran aquí, o cuáles podrían ser las congruencias entre su contexto y el nuestro, etc. Frente a ese tipo de aproximaciones pueden inventarse numerosas alusiones que en realidad no darían en el blanco. Yo simplemente asumo a Cioran como un gran provocador, desde el punto de vista filosófico, y eso llega a cualquier hombre a quien le interesen las cuestiones centrales de una historia que comienza aun antes de los griegos. A veces me ha parecido un tanto insólito el por qué se pregunta alguien acerca del interés por Cioran. Nos interesa porque él realmente centra su pensamiento en cuestiones que inquietan al hombre de cualquier sitio o época, y de esa manera, cobra todo el sentido el que cualquier lector se interese ante una amplitud como la que proporciona su obra. No me sorprende en absoluto que aquí se celebre un congreso, me sorprende el que no se realicen tantos como lo amerita el autor, puesto que su obra es bien conocida en muchas latitudes. De cualquier manera, sí hay eventos sobre el autor en Francia, en España, en Italia, aunque no sean periódicos.

Obviamente, su nombre no es tan famoso como ocurre con otro tipo de autores, pero yo creo que la filosofía es mucho más que una cuestión de mainstream. De hecho, en algunas oportunidades, éste implica una cierta superficialidad en la interpretación, ciertos clichés que se vuelven de dominio común como pasa a veces con el propio Cioran. De cualquier manera, y este es uno de los cometidos del encuentro, se trata de asimilar el espíritu de la obra cioraniana, la cual es abiertamente antiacadémica y por ende, más que una escolástica sobre su obra, se intenta concebir y vivir su legado desde un ámbito problemático y crítico, fiel a la praxis que demanda. Los atributos teóricos por supuesto son importantes, aunque a veces puedan llegar a ser objeto de discusiones poco fértiles que interesan más al especialista sin alma en que se puede convertir quien frente a la filosofía, actúe ajeno a la vida, de espaldas a ella. En ningún caso, Cioran representa este último.

Resaltar el aspecto contra-académico de su pensamiento puede llegar a ser contradictorio, máxime si se hace desde la academia. Sin embargo, la universidad no es necesariamente un foco estatal que se ciña a una rigurosidad o encasillamiento en el cual no haya espacio para la discusión libre. Probablemente esta idea se desprenda de las estrechas visiones a que se somete cuando autores como el propio Cioran concibe la filosofía universitaria como un foco de anquilosamiento. Es necesario ubicar el sentido de este tipo de críticas en sus justas proporciones. No se trata de asimilar el ámbito filosófico universitario como si por esencia, éste estuviera circunscrito a una tarea burocrática, estatal, y por ende, no-libre. Justamente por eso, hay que recordar su crítica, no para asumir una actitud casi pueril de rechazar la academia, sino para encaminarla hacia aspectos que hagan de la filosofía un ámbito amplio, ligada a esa idea que precisamente hace de ella un propósito formativo que dialogue con el público especializado y no especializado. Así está concebido el encuentro sobre Cioran.

EMCioran/Br: Está realizando una tesis doctoral sobre Friedrich Nietzsche. ¿Podría decirnos algo sobre la temática y el objetivo de su investigación sobre el filósofo alemán? Nietzsche es muy estudiado en la academia (en Brasil como en todo el mundo), y, además, también es un autor relativamente “popular” más allá de los círculos académicos, aspecto del que difiere de Cioran. ¿Sería sólo una cuestión de tiempo, puesto que Cioran es un autor relativamente reciente (ha fallecido en 1995), o quizás tendría algo que ver con el tenor, con la naturaleza misma de los escritos de Cioran, con algún rasgo de su pensamiento que, distinto a Nietzsche, lo vuelve más “hostil” a los estudios académicos sobre todo en filosofía?

Alfredo Abad: No deja de seducirme el hecho de que la filosofía nietzscheana sea una perspectiva trágica. Eso lo hace ajeno a la gran mayoría de filósofos. Su obra está signada por la paradoja y la problematicidad que demanda el acercamiento a la ontología, la epistemología, la ética, la antropología y por supuesto, la estética. Yo creo que desligar cada uno de estos dominios en Nietzsche no permitiría dimensionar cabalmente el sentido de lo que en términos griegos define una physis trágica, es decir, una concepción antidialéctica e inaprensible que está inscrita en su pensamiento. Una metafísica al revés, pero aún metafísica, es lo que en Nietzsche se despliega totalmente, un laberinto no apto para quien busque salidas o respuestas que clarifiquen el sentido. Nietzsche, como lo ha definido N. Gómez Dávila, es una interrogación inmensa.

Nietzsche y Cioran han padecido ya muchas interpretaciones que los relacionan. Se pueden extraer en efecto un sinnúmero de alusiones en donde sea posible encontrar puntos de encuentro, tanto en el ámbito teórico de lo que representa su pensamiento, como en cuanto al estilo fragmentario etc. Sin embargo, yo creo que el cometido y las posturas de cada uno pueden ubicarse en las antípodas. Es cierto que Cioran tiene una fascinación por Nietzsche, principalmente en su juventud, pero no me cabe la menor duda de que la visión pesimista y por ende, schopenhaueriana que Cioran demarca en su obra, choca con el espíritu vital y, desde el punto de vista cioraniano, optimista, de Nietzsche. Éste último no podría estimarse como escéptico, es decir, cree y tiene confianza en el hombre, es claro que en Nietzsche existe un humanismo que si bien es ajeno al de la Ilustración racionalista, manifiesta una tendencia hacia la consecución de una utopía que la óptica cioraniana niega.

Ambos autores eso sí, coinciden en la fuerza de su escritura, en la manera como se desligan de las márgenes en que suele estar sometida cuando se invocan ciertos parámetros de tipo académico. No obstante, Nietzsche está constantemente dialogando con la tradición, tanto clásica como contemporánea, pues muchos de los asuntos sobre los que apunta su obra están determinados por las lecturas de filósofos, científicos y literatos aún decimonónicos. En Cioran acontece algo distinto, y no me refiero a que en su obra no haya un diálogo con el pasado, pero éste se hace de una manera distinta, un poco más arraigada en aspectos cotidianos. Desde esta perspectiva, Cioran es mucho más directo que Nietzsche, pues sus textos están determinados por acontecimientos que nacen a través de la descripción de lo vivido. Nietzsche por el contrario, está sumido en un mundo más acorde al que suele haber sido el de los filósofos, es decir, está concibiendo una crítica y un terreno propositivo que exige otro nivel, ligado a la tradición y por ende, a los gustos académicos. Se trata de la manera como ya no simplemente describe como lo hace el moralista que es Cioran, para pasar a ser un filósofo comprometido con una determinada visión de mundo, concebida por él claro, pero ligada a una creación o interpretación de la cual se espera algo. Esta relación se concibe en un primer caso desde el ámbito crítico, se mueve a partir de la descripción y anatematización que Nietzsche realiza de la cultura cristiana, de la democracia, del romanticismo como distanciamiento del clasicismo; pero también aparece el Nietzsche propositivo, comprometido aún desde su juventud con el proyecto de un mundo trágico que ya fuese anclado a su primera admiración por Wagner o a la animadversión subsiguiente por el compositor, define un escenario por el cual Cioran en ningún momento se mueve: el del compromiso y la confianza.

EMCioran/Br: En su artículo sobre Cioran (“Thinking against oneself: reflections on Cioran”), Susan Sontag afirma que Cioran viene tras Nietzsche, quien estableció casi la totalidad de la posición de Cioran hace un siglo. Una pregunta interesante: ¿por qué una mente sutil y potente consiente en decir lo que, en gran parte, ya ha sido dicho? Cualquiera que sea la respuesta, el ‘hecho’ de Nietzsche tiene consecuencias innegables para Cioran. Él debe apretar los tornillos, volver más denso el argumento. Más atroz. Más retórico.” (SONTAG, Styles of Radical Will). ¿Cómo interpretas el comentario de Sontag? ¿Te parece justificado? ¿Es justo reducir Cioran a un epígono de Nietzsche, a un pensador post-nietzscheano sin ningún valor propio (o casi ningún) y que sería tan solo un continuador de la filosofía nietzscheana? A propósito, considerándose la obra del rumano como un todo (sobre todo sus libros franceses), ¿no es bastante cuestionable la filiación nietzscheana que suele atribuirse a Cioran?

Alfredo Abad: En primer lugar no creo que Sontag quiera ubicar a Cioran sólo como un epígono de Nietzsche, de otra manera no subrayaría algunas distinciones entre ambos. Es cierto que existen algunas coincidencias, entre otras, el carácter personal, individual y antiacadémico de su labor, sin embargo, tal como lo señalé en la anterior pregunta, creo que es más grande la brecha abierta por las diferencias entre ambos, aspecto que ciertamente el texto de Sontag no acoge.

Es posible hacer un balance que pueda determinar la deuda que el rumano tiene para con Nietzsche, aunque de cualquier forma, a pesar de lo que en primera instancia pudiese ser considerado, no creo que sea mucha. Aspectos tan importantes como la religiosidad equívoca de Cioran y el marginamiento ideológico y propositivo de su filosofía, hacen que el caudal por el que transitan ambos pensadores tenga destinos distintos. El pensamiento cioraniano refleja la inquietud acerca del  desasosiego que caracteriza el marginamiento y soledad del hombre que ha perdido todo vínculo con la trascendencia. El propio Cioran lamenta esta condición, expone toda carencia de validez dentro de la existencia en tanto no puede brindar un sentido definitivo que otorgue una salida a la condición de completo abandono en el que se ve a sí mismo. Textos como El Árbol de vida de La caída en el tiempo, el cual me parece fundamental dentro de toda su obra, dan cuenta de esta condición en la que se interpreta la naturaleza humana como una fractura que no puede componerse. Si bien la obra cioraniana conduce a través de unas etapas de depuración escritural, de estilo, de ciertos intereses, es claro que en ningún caso podría exponerse que cualquiera de sus libros se extraiga de la asimilación antropológica de una criatura marginada y perdida, sin salida alguna. Es probable que su juvenil desesperación converja en un escepticismo de la etapa de madurez cada vez más equilibrado y envolvente, pero aún así, el descrédito antropológico sólo es a veces reemplazado por consideraciones irónicas que ilustran no tanto un paso a una mirada positiva sino a una resignación o lucidez sostenidas hasta el último de sus textos.

Sí podría mencionarse el impacto escritural y fragmentario que Nietzsche tiene dentro de Cioran. Este punto, el cual es reconocido por el propio rumano, es fundamental; es algo que no puede ser negado puesto que el carácter fragmentario y paradójico de la escritura lo seduce por completo. De hecho las fuentes pueden ser rastreadas, en ambos autores, hasta los moralistas franceses, pero el carácter inmediato, directo y antisistemático de la escritura nietzscheana es algo que está específicamente ubicado dentro del programa escéptico de Cioran.

Muchas veces a ambos autores se les suele asignar una línea común a partir del compromiso que sugiere su pars destruens, es decir, el manifiesto bélico y subversor que implica la lectura de los dos pensadores en contra de la tradición filosófica y metafísica. Sin embargo, hay también una pars construens en Nietzsche, no en Cioran, y tal como lo ha explicitado C. Rosset (El descontento de Cioran) en relación a la no pertenencia de Cioran a ningún compromiso ideológico o programático, permite que esta particularidad lo extraiga de cualquier inmersión que intente construir un referente de pensamiento. Su descontento es total, no así en Nietzsche.

EMCioran/Br: Nietzsche diagnosticó el nihilismo como el problema-desafío fundamental de toda una cultura, de toda una civilización – la nuestra. Ciertamente el tema del nihilismo está presente en los escritos cioranianos, aunque en Cioran el concepto no posea el status teórico que tiene en la reflexión de Nietzsche (sobre todo en sus escritos tardíos) ¿Sería el rumano un nihilista? ¿Cómo interpretar a Cioran en lo que respecta a la cuestión del nihilismo trabajada y divulgada por Nietzsche?

Alfredo Abad: Me parece que la temática del nihilismo es imprescindible para descubrir las diferencias entre ambos autores. Al leer el descontento que signa la obra del rumano, es identificable la marca que deja ver su carácter nihilista desde una óptica nietzscheana. La gran contradicción que se ilustra en torno a estas figuras puede concretarse en el rechazo y acogimiento pleno que respectivamente brindan al respecto de la voluntad, de la acción, del devenir. Hay muchas ideas de lo que puede llegar a ser concebido como nihilismo. En este caso, hago referencia al sentido atribuido por Nietzsche de la negación vital, tal como está concebida en la obra cioraniana al verse ajena y frustrada frente al carácter ateleológico del mundo. El de Cioran es un pensamiento que como él mismo lo ha consignado en una entrevista, abomina de todo lo que ha acontecido desde Adán. Esta apreciación no tiene que ver con una crítica en el sentido de intentar vislumbrar otra posibilidad frente a un estado de cosas. El de Cioran es un pensamiento que no cree en el progreso porque define una incompetencia antropológica consustancial que no puede ser cambiada, un vice de nature que conlleva a un pesimismo radical. Y con ello no intento asumir que Nietzsche crea en el progreso (al menos la idea que de él nos legó La Ilustración), mas sí que su pensamiento bendice, con una actitud radicalmente distinta, el componente irracional y trágico frente al cual Cioran tiene una perspectiva equívoca.

Es por ello que el nihilismo en el autor alemán se convierte en una oportunidad de concebir otra experiencia vital, mientras en el rumano no es más que la confirmación de una enfermedad sin cura: el hombre. Se trata pues de dos miradas completamente distintas, enfatizando claro está, en el hecho de que el concepto de nihilismo en Nietzsche es mucho más amplio, no está circunscrito a una experiencia eminentemente antropológica sino cultural. En alguna oportunidad, Cioran asume que su pensamiento más que nihilista es escéptico, indicando el hecho de que hablar de nihilismo estaría vinculado a un compromiso (un programa) con la nada. Por supuesto, se trata de una manera de asumir la perspectiva de desconfianza absoluta por el hombre. En ese sentido Cioran sería, desde una óptica nietzscheana y vital, un nihilista. Este aspecto puede problematizarse claro está, sobre todo a la hora de involucrarse el campo jovial que también tiene el rumano, sin embargo, hay cierto viso de resentimiento circunscrito en las palabras de quien en ningún caso ha podido transigir con su entorno, como es el caso de Cioran.

EMCioran/Br: En otra entrevista, José Ignacio Nájera (autor de El universo malogrado de Cioran) cita al pensador y escritor colombiano Nicolás Gómez Dávila, al cual el filósofo marroquí radicado en España aproxima a Cioran, puesto que ambos poseerían “una sabiduría que puede ser válida para todos”. Dice Nájera que, “al leerlos te olvidas de su ubicación, quizá porque te llevan a un territorio más auténtico, si esto puede decirse, que el de la izquierda o la derecha, el territorio de nadie”. Usted ha publicado un libro sobre Gómez Dávila, (Pensar lo implícito: en torno a Gómez Dávila, 2008). Qué habría de común entre el colombiano y el rumano? ¿Podría hacer una breve introducción de ese pensador colombiano a los lectores brasileños de Cioran (y además a todos de habla portuguesa)?

Alfredo Abad: Nicolás Gómez Dávila es un pensador absolutamente inclasificable. Los apelativos con que suele ser catalogado no necesariamente son inexactos pero no alcanzan a circunscribir totalmente el campo fértil que se encuentra en su obra. A veces suele clasificarse como católico, reaccionario, crítico de la modernidad, moralista; todos estos puntos dicen algo de lo que representa, mas el carácter paradójico y problemático de su pensamiento es algo que poco suele ser tenido en cuenta, es decir, la posibilidad de encontrar en él un referente para pensar, no para satisfacer conversos. Desde este punto de vista la obra gomezdaviliana se abre ante la filosofía actual como un referente desde el cual se puede acceder a un pensador original y poco legible desde las posturas contemporáneas.

Su pensamiento se funda en un contexto que podría definirse como clásico, para mí es un autor cuya filosofía está instaurada en un camino que se abre en el clasisismo griego, aspecto que se configura también en su religiosidad. Pero además de eso, el aspecto crítico es quizá lo que más atrae mi atención. Es un pensador poco convencional, con un estilo propio, ajeno a cualquier convencionalismo intelectual, es un autor que efectivamente, puede ser leído por cualquiera que, más allá de prejuicios diversos, pueda evidenciar su caudal crítico.

Es un reaccionario que critica tanto la izquierda como la derecha; un hombre religioso mas al mismo tiempo, inmerso en la realidad plena de la sensualidad; un pensador con una ideología clara y jerárquica que al mismo tiempo es expuesta a través de fragmentos; un católico ferviente crítico de la Iglesia postconciliar; y además de eso, un gran escritor, su estilo es impecable. No creo que exista en ninguna lengua una tal contundencia a la hora de emitir sus juicios. Cada quien puede compararlo con otro escritor, y de hecho, son muchas las alusiones en este sentido, al declararlo heredero o cercano a otros autores que han escrito de manera análoga. Así, se ha dicho que Cioran o Nietzsche pueden estimarse como referentes importantes, y en efecto, hay algunas similitudes. Sin embargo, asumir esta clase de acercamientos no alcanza a dimensionar el sentido de su estilo. Es claro que el moralismo francés tiene una influencia mucho mayor que los autores citados, pero aun así, el de Gómez Dávila representa por sí solo una muy original expresión que considero la más alta expresión de la literatura fragmentaria. Sus sentencias tienen una característica muy difícil de lograr en el sentido de acoger tanto la forma como el contenido, logrando que ambos se fusionen con gran acierto. Lejos de la a veces abstracta y equívoca presentación de los fragmentos de Lichtenberg o Nietzsche, Gómez Dávila tiene la peculiaridad de presentar una línea muy definida en sus Escolios a un texto implícito (aspecto que no se revela en Notas su primer libro) proyectando por ende, un afianzamiento estilístico que no desaparece ya, y que corrobora la manera en que pule su frase, perfilándola de manera muy rigurosa. En este aspecto se revela también la muy recurrida manera en que el autor liga el aspecto metafórico y conceptual, sin que ninguno de los dos se entronice, sino que ambos fluyen parejos, manifestándose así la singularidad del escritor.

Ahora bien, si cotejáramos su pensamiento con el de Cioran, probablemente encontremos muchas similitudes, quizá la principal, el carácter desencantado frente al hombre, su itinerario al margen del progreso y su poca fe en una opción de cambio positivo. Así lo deja consignado en un escolio “El hombre ya no sabe si la bomba de hidrógeno es el horror final o la última esperanza”. Igualmente, creo que el autor colombiano, al igual que Cioran, se encuentra en un espacio en el que puede ser apreciado desde una óptica ajena a los ismos, es un pensamiento universal y crítico.

EMCioran/Br: Una curiosidad que siempre tengo respecto a los lectores y quienes aprecian la obra de Cioran: ¿cuándo y cómo ha conocido a Cioran? ¿Qué le atrajo de él?

Alfredo Abad: Leí por primera vez a Cioran en 1996, él había muerto el año anterior y como siempre sucede, algo de publicidad alrededor del autor aparece justo después. Recuerdo que el texto era La degradación por el trabajo, el cual está en su primer libro. Cualquiera que hablara así acerca de la automatización que generan las labores cotidianas y por ende, hiciera una exaltación del ocio, tendría que decir mucho más, algo que seguramente no me iba a defraudar. El resto de las lecturas por ende, se asumen como el acercamiento a un pensador que está sincerándose ante sus limitaciones, ante sus fracasos. Es por ello que la lectura de Cioran reconforta por cuanto describe algo inherente al ser humano: su inquietud y vacío. Así puede comprenderse también el carácter terapéutico de su obra. Si bien teóricamente es un pensamiento pesimista y nihilista, algo acontece con su lectura en un orden totalmente distinto, se vuelve un acto jovial. Este equívoco o mejor, aspecto paradójico, nunca ha dejado de impactarme, por cuanto el humor que se deriva de su escritura es bastante atrayente. Sin la risa, no se comprende a Cioran, no se alcanza a acoger. En la práctica pues, hay una jovialidad que no puede dejarse a un lado y cualquier lector debe estar atento a esta peculiaridad.

EMCioran/Br: ¿Un libro favorito de Cioran (o más de uno)?

Alfredo Abad: Es difícil elegir uno, pero Breviario de podredumbre podría considerarse como un texto en el cual converge gran parte de su pensamiento, por ello lo elegiría.  Allí está concentrado su escepticismo, su misticismo, su humor etc. Fue su primer libro en francés y quizá uno de los más tortuosos, fue reescrito varias veces debido principalmente a lo que significó el cambio de lengua. El estilo allí consignado es maravilloso.

EMCioran/Br: Prof. Alfredo, muchas gracias por esta entrevista. Antes de cerrar, le doy la palabra para dejar algún mensaje final respecto a Cioran, a Nietzsche, a Gómez Dávila, a su esplendido país, Colombia…

Alfredo Abad: La lectura de estos tres pensadores, como acontece con todo gran filósofo, es problemática. Con ello quiero decir que no encuentro en ellos una salida, un ámbito desde el cual pueda concebir un tipo de acercamiento que dé respuesta a los interrogantes que constantemente el hombre realiza sobre sí, sobre su entorno. Los veo a todos ellos como agentes de un tipo de filosofía que, de acuerdo claro está al interés del lector, genera la posibilidad de continuar interrogando, de circunscribir el asombro.

Por último, agradezco la oportunidad que este portal brinda para dialogar sobre estos autores.

Pereira, Colombia – São Paulo, Brasil
Fevereiro de 2014