“Conhecimento hist贸rico na obra Hist贸ria e Utopia de Emil Cioran” (Rodrigo Schenkler)

Trabalho apresentado no II Congresso Internacional de Hist贸ria UEPG-Unicentro

Rodrigo Schenkler (UNILA)

Palavras-chave: Cioran; utopia; hist贸ria.

Uma contradi莽茫o parece, 脿 primeira vista, buscar em um fil贸sofo que afirma declaradamente a inutilidade das ideias, elementos que nos conduzam a uma poss铆vel teoria da hist贸ria. 鈥溍 tudo t茫o inexplic谩vel que me d贸i a inutilidade das ideias.鈥 Perpassa toda a obra de Emil Cioran (1911-1995) o alerta para as ilus玫es que permitem a exist锚ncia humana acontecer. Sobre forte influ锚ncia do pensamento de Nietzsche desenvolve uma perspectiva da exist锚ncia que se expressa atrav茅s do axioma 鈥渙 inconveniente da exist锚ncia鈥. A organiza莽茫o da sua obra inicia com as produ莽玫es em l铆ngua romena, que contempla os anos de 1934 at茅 1941, posteriormente o trabalho em l铆ngua francesa ap贸s 1941 at茅 sua morte em 1995 e finalmente algumas publica莽玫es p贸stumas. Contemplaremos basicamente as obras em franc锚s, traduzidas para o portugu锚s, tendo como norteador da reflex茫o sua 鈥淗ist贸ria e Utopia鈥 de 1960. No que tange a recep莽茫o da obra de Cioran em l铆ngua portuguesa e os elementos nacionalistas da sua juventude indicamos em rodap茅 textos iniciais que contemplam seus lugares de discuss茫o… [+]

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Cioran: the burden of existence

Preludes and Refrains

Is it the knowledge of good and evil or the expulsion from the garden that constitutes man鈥檚 original sin? Whatever the case, it is at least plausible that 鈥渨e are still not thinking鈥. Modernity, then, is still an 鈥渦nfinished project鈥 inasmuch as we have yet to think. And yet the original moment of 鈥渄isenchantment鈥 that dispelled the old gods continues to go under the name of an 鈥渋dolatrous鈥 science. We fail to think and yet it is because we are so successful at being dialectical that we have returned to the need for the old mythologies of earth, spirit, and the Absolute. In other words, true to form, it is our failure to be dialectical (we have not yet, it seems, reached the end of history) that indicates our great success at being dialectical.

This is why, because our philosophy has called us from slumber, insomnia and boredom are the鈥

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Cioran: conversaci贸n con Fernando Savater

“Creo que la filosof铆a no es posible m谩s que como fragmento. En forma de explosi贸n. Ya no es posible ponerse a elaborar capitulo tras capitulo, en forma de tratado. En este sentido, Nietzsche fue sumamente liberador. Fue el quien sabote贸 el estilo de la filosof铆a acad茅mica, quien atent贸聽contra la idea de sistema. Ha sido liberador porque tras 茅l puede decirse cualquier cosa… Ahora todos somos fragmentistas, incluso cuando escribimos libros de apariencia coordinada. Va tambi茅n con nuestro estilo de civilizaci贸n.”

cioran-savater
Aparecida bajo el t铆tulo 芦Escribir para despertar禄 en el diaro El Pais del d铆a 23 de octubre de 1977.

Extra铆do de CIORAN, E. M., Conversaciones. 聽Trad. de Carlos Manzano. Barcelona, Tusquets (Marginales 146), 1997, ps. 17-26.

Si les comprendo bien, me preguntan ustedes por qu茅 no he elegido rotundamente el silencio, en lugar de merodear en tomo a 茅l, y me reprochan explayarme en lamentos en lugar de callarme. Para empezar, no todo el mundo tiene la suerte de morir joven. Mi primer libro lo escrib铆 en rumano a los veinti煤n anos, prometi茅ndome no volver a escribir nada m谩s. Luego escrib铆 otro, seguido de la misma promesa. La comedia se ha repetido durante m谩s de cuarenta a帽os. Por qu茅? Porque escribir, por poco que sea, me ha ayudado a pasar los anos, pues las obsesiones expresadas quedan debilitadas y superadas a medias. Estoy seguro de que si no hubiese emborronado papel, me hubiera matado hace mucho. Escribir es un alivio extraordinario. Y publicar tambi茅n. Esto les parecer谩 rid铆culo y, sin embargo, es muy cierto. Pues un libro es vuestra vida, o una parte de ella, que se os hace exterior. Se desprende uno de todo lo que ama y sobre todo de todo lo que detesta en uno mismo. Ir茅 m谩s lejos, si no hubiese escrito, hubiera podido convertirme en un asesino. La expresi贸n es una liberaci贸n. Les aconsejo que hagan el ejercicio siguiente: cuando odien a alguien y sientan ganas de liquidarle, cojan un trozo de papel y escriban que Fulano es un puerco, un bandido, un cr谩pula, un monstruo. En seguida advertir谩n que ya le odian menos. Es precisamente lo mismo que yo he hecho respecto a m铆 mismo. He escrito para injuriar a la vida y para injuriarme. .Resultado? Me he soportado mejor y he soportado mejor la vida.

Cioran, 驴qu茅 podr铆a usted a帽adir a esto?

隆Realmente no podr铆a a帽adir nada m谩s…! 隆o quiz谩 decir cualquier cosa! En realidad es una cuesti贸n de vitalidad. Para que entienda esto debo hablarle de mi origen. Hay mucho de campesino en m铆, mi padre era un cura ortodoxo rural y yo nac铆 entre monta帽as, en los C谩rpatos, en un ambiente muy primitivo. Era un pueblo realmente b谩rbaro, en el que los campesinos trabajaban tremendamente toda la semana para luego gastarse la paga en una noche, emborrach谩ndose como cubas. Yo era un chico bastante robusto: !todo lo que tengo ahora de achacoso lo ten铆a entonces de fuerte! Le interesara a usted saber que mi mayor ambici贸n por entonces era ser el primero jugando a los bolos: a los doce o trece a帽os jugaba con los campesinos, por dinero o por cerveza. Me pasaba el domingo jugando contra ellos y frecuentemente lograba ganarles, aunque ellos fuesen m谩s fuertes que yo, porque como no ten铆a otra cosa que hacer me pasaba la semana practicando…

Rumania

驴Fue la suya una infancia feliz?

Esto es muy importante: no conozco caso de una infancia tan feliz como la m铆a. Viv铆a junto a los C谩rpatos, jugando libremente en el campo y en la monta帽a, sin obligaciones ni deberes. Fue una infancia inauditamente feliz, despu茅s, hablando con la gente, nunca he encontrado nada equivalente. Yo no quer铆a salir nunca de aquel pueblo, no olvidare jam谩s el d铆a en que mis padres me hicieron coger un coche para llevarme al liceo en la ciudad. Fue el final de mi sue帽o, la ruina de mi mundo.

驴Que recuerda usted ante todo de Rumania?

Lo que ante todo me gusto de Rumania fue su faceta extremadamente primitiva. Hab铆a naturalmente gente civilizada, pero lo que yo prefer铆a eran los iletrados, los analfabetos… Hasta los veinte a帽os nada me gustaba tanto como irme de Sibiu a las monta帽as y hablar con los pastores, con los campesinos completamente iletrados. Pasaba el tiempo charlando y bebiendo con ellos. Creo que un espa帽ol puede entender esta faceta primitiva, muy primitiva. Habl谩bamos de cualquier cosa y yo lograba un contacto casi inmediato con ellos.

驴Qu茅 recuerdos guarda de la situaci贸n hist贸rica de su pa铆s durante su juventud?

Bueno, Europa oriental era entonces el Imperio austroh煤ngaro. Sibiu estaba enclavada en Transilvania, pertenec铆a al Imperio: nuestra capital so帽ada era Viena. Siempre me sent铆 de alg煤n modo vinculado al Imperio… !en el que, sin embargo, los rumanos 茅ramos esclavos! Durante la guerra del 14, mis padres fueron deportados por los h煤ngaros… Me siento muy af铆n, psicol贸gicamente, a los h煤ngaros, a sus gustos y costumbres. La m煤sica h煤ngara, gitana, me emociona profunda, muy profundamente. Soy una mezcla de h煤ngaro y rumano. Es curioso, el pueblo rumano es el pueblo m谩s fatalista del mundo. Cuando yo era joven, eso me indignaba, el manejo de conceptos metaf铆sicos dudosos 鈥攃omo destino, fatalidad鈥 para explicar el mundo. Pues bien: cuanto m谩s avanzo en edad, m谩s cerca voy sinti茅ndome de mis or铆genes. Ahora deber铆a sentirme europeo, occidental, pero no es as铆 en absoluto. Tras una existencia en que he conocido bastantes pa铆ses y le铆do muchos libros, he llegado a la conclusi贸n de que era el campesino rumano quien ten铆a raz贸n. Ese campesino que no cree en nada, que piensa que el hombre est谩 perdido, que no hay nada que hacer, que se siente aplastado por la historia. Esa ideolog铆a de v铆ctima es tambi茅n mi concepci贸n actual, mi filosof铆a de la historia. Realmente, toda mi formaci贸n intelectual no me ha servido de nada.

Un libro es una herida

Usted ha escrito: 芦Un libro debe hurgar en las heridas, provocarlas, incluso. Un libro debe ser un peligro禄 驴En qu茅 sentido son peligrosos sus libros?

Bueno, mire usted: me han dicho muchas veces que lo que yo escribo en mis libros no debe decirse. Cuando saque el Pr茅cis, el cr铆tico de Le Monde me mand贸 una carta de reconvenci贸n. 芦Usted no se da cuenta, ese libro podr铆a caer en manos de j贸venes!禄 Eso es absurdo. .Para que van a servir los libros? Para aprender? Eso no tiene ning煤n inter茅s, para eso no hay m谩s que ir a clase. No, yo creo que un libro debe ser realmente una herida, debe trastornar la vida del lector de un modo u otro. Mi idea al escribir un libro es despertar a alguien, azotarle. Puesto que los libros que he escrito han surgido de mis malestares, por no decir de mis sufrimientos, es preciso que en cierto modo transmitan esto mismo al lector. No, no me gustan los libros que se leen como quien lee el peri贸dico, un libro debe conmoverlo todo, ponerlo todo en cuesti贸n. .Para qu茅? Bueno, no me preocupa demasiado la utilidad de lo que escribo, porque no pienso realmente nunca en el lector; escribo para m铆, para librarme de mis obsesiones, de mis tensiones, nada m谩s. Una se帽ora escrib铆a hace poco sobre m铆 en Le Quotidien de Paris: 芦Cioran escribe las cosas que cada uno se repite en voz baja禄. No escribo proponi茅ndome fabricar 芦un libro禄, para que alguien lo lea. No, escribo para aliviarme. Ahora bien, despu茅s, meditando sobre la funci贸n de mis libros, es cuando pienso que debieran ser algo as铆 como una herida. Un libro que deja a su lector igual que antes de leerlo es un libro fallido.

En todos sus libros, junto a un aspecto que podr铆amos llamar pesimista, negro, brilla una extra帽a alegr铆a, un gozo inexplicable pero reconfortante y hasta vivificador.

Es curioso esto que usted me dice; me lo han dicho muchos. Vera, yo no tengo demasiados lectores, pero podr铆a citarle casos y casos de personas que han confesado a alg煤n conocido m铆o: 芦Yo me habr铆a suicidado si no hubiera le铆do a Cioran禄. As铆, pues, creo que tiene usted mucha raz贸n. Creo que la causa de esto es la pasi贸n: yo no soy pesimista, sino violento… Esto es lo que hace vivificante a mi negaci贸n. En realidad, cuando antes habl谩bamos de heridas, yo no entend铆a eso de un modo negativo: !herir a alguien no equivale en modo alguno a paralizarle! Mis libros no son depresivos ni deprimentes, de igual forma que un l谩tigo no es deprimente. Los escribo con furor y pasi贸n. Si mis libros pudiesen ser escritos en frio, eso ser铆a peligroso. Pero yo no puedo escribir en frio, soy como un enfermo que se sobrepone febrilmente en cada caso a su enfermedad. La primera persona que ley贸 el Breviario de podredumbre, aun en manuscrito, fue el poeta Jules de Supervielle. Era un hombre ya muy mayor, profundamente sujeto a depresiones, y me dijo: 芦Es incre铆ble lo mucho que me ha estimulado su libro禄. En ese sentido, si quiere usted, soy como el diablo, que es un tipo 聽activo, un negador que hace marchar las cosas…

Aunque usted mismo se ha encargado de deslindar su obra de la filosof铆a propiamente dicha (verbi gratia, la carta-prologo que precede a mi Ensayo sobre Cioran), no es en modo alguno arbitrario encuadrarle dentro de esas actividades diversas, autocriticas, que ocupan el lugar vacante de la filosof铆a tras el final de los grandes sistemas decimon贸nicos. 驴Qu茅 sentido tiene a煤n la filosof铆a, Cioran?

Creo que la filosof铆a no es posible m谩s que como fragmento. En forma de explosi贸n. Ya no es posible ponerse a elaborar capitulo tras capitulo, en forma de tratado. En este sentido, Nietzsche fue sumamente liberador. Fue el quien saboteo el estilo de la filosof铆a acad茅mica, quien atento contra la idea de sistema. Ha sido liberador porque tras 茅l puede decirse cualquier cosa… Ahora todos somos fragmentistas, incluso cuando escribimos libros de apariencia coordinada. Va tambi茅n con nuestro estilo de civilizaci贸n.

Tambi茅n va en ello nuestra honradez. Nietzsche dec铆a que en la ambici贸n sistem谩tica hay una falta de honradez…

Sobre eso de la honradez voy a decirle algo. Cuando uno emprende un ensayo de cuarenta p谩ginas sobre lo que sea, comienza por ciertas afirmaciones previas y queda prisionero de ellas. Cierta idea de la honradez le obliga a continuar respet谩ndolas hasta el final, a no contradecirse. Sin embargo, seg煤n va avanzando el texto, le van ofreciendo otras tentaciones, que hay que rechazar porque apartan del camino trazado. Uno est谩 encerrado en un c铆rculo trazado por uno mismo. De este modo uno se hace honorable y cae en la falsedad y en la falta de veracidad. Si esto pasa en un ensayo de cuarenta p谩ginas, ! qu茅 no ocurrir谩 en un sistema! Este es el drama de todo pensamiento estructurado, el no permitir la contradicci贸n. As铆 se cae en lo falso, se miente para resguardar la coherencia. En cambio, si uno hace fragmentos, en el curso de un mismo d铆a puede uno decir una cosa y la contraria. .Por que? Porque surge cada fragmento de una experiencia diferente y esas experiencias s铆 que son verdaderas: son lo m谩s importante. Se dir谩 que esto es irresponsable, pero si lo es, lo ser谩 en el mismo sentido en que la vida es irresponsable. Un pensamiento fragmentario refleja todos los aspectos de vuestra experiencia: un pensamiento sistem谩tico refleja solo un aspecto, el aspecto controlado, luego empobrecido. En Nietzsche, en Dostoievski, hablan todos los tipos de humanidad posibles, todas las experiencias. En el sistema solo habla el controlador, el jefe. El sistema es siempre la voz del jefe: por eso todo sistema es totalitario, mientras que el pensamiento fragmentario permanece libre.

驴Cu谩l fue su formaci贸n filos贸fica? 驴Qu茅 fil贸sofos le han interesado m谩s?

Bueno, en mi juventud lei mucho a Leon Chestov, que era muy conocido entonces en Rumania. Pero quien m谩s me intereso, a quien m谩s ame, esa es la palabra, fue a Georg Simmel. Ya s茅 que Simmel es bastante conocido en Espa帽a, gracias al inter茅s de Ortega por 茅l, mientras que es completamente ignorado en Francia. Simmel era un escritor maravilloso, un magnifico filosofo-ensayista. Fue amigo 铆ntimo de Lukacs y Bloch, en los que influyo y que luego renegaron de 茅l, lo que me parece absolutamente deshonesto. Hoy Simmel est谩 completamente olvidado en Alemania, silenciado incluso, pero en su 茅poca tuvo la admiraci贸n de figuras como Thomas Mann o Rilke. Simmel tambi茅n fue un pensador fragmentario, lo mejor de su obra son fragmentos. Tambi茅n influyeron mucho en mi los pensadores alemanes de la llamada 芦filosof铆a de la vida禄, como Dilthey, etc茅tera. Por supuesto, tambi茅n lei mucho a Kierkegaard entonces, cuando a煤n no era moda. En general, lo que m谩s me ha interesado siempre es la filosof铆a-confesi贸n. Lo mismo en filosof铆a que en literatura lo que me interesa son los casos, aquellos autores de quienes puede decirse que son 芦casos禄 en el sentido casi cl铆nico de la expresi贸n. Me interesan todos aquellos que van a la cat谩strofe y tambi茅n los que lograron situarse m谩s all谩 de la cat谩strofe. No puedo admirar m谩s que a aquel que ha estado a punto de derrumbarse. Por eso ame a Nietzsche o a Otto Weininger. O tambi茅n autores rusos como Rozanov, escritores religiosos que rozan constantemente la herej铆a, tipo Dostoievski. No me marcaron los autores que son solamente una experiencia intelectual, como Husserl. De Heidegger me intereso su vertiente kierkegaardiana, no la husserliana. Pero, ante todo, busco el caso: en pensamiento o literatura tengo inter茅s ante todo por lo fr谩gil, lo precario, lo que se derrumba y tambi茅n por lo que resiste la tentaci贸n de derrumbarse pero deja constancia de la amenaza…

驴Qu茅 opina usted de la 芦nueva filosof铆a禄 francesa, brote pol茅mico del d铆a?

Bueno, no puedo decir que los conozca a fondo, pero en general creo que se trata de gente que comienza a despertar de su sue帽o dogm谩tico…

Usted ha escrito uno de sus mejores libros sobre el tema de la utop铆a.

Recuerdo muy bien el comienzo de mi inter茅s, durante una conversaci贸n en un caf茅 de Paris con Mar铆a Zambrano, all谩 por los a帽os cincuenta. Entonces decid铆 escribir algo sobre la utop铆a. Me puse a leer directamente a los utopistas: Moro, Fourier, Cabet, Campanella… Al principio, con exaltaci贸n fascinada; luego, con cansancio; finalmente, con mortal aburrimiento. Es incre铆ble la fascinaci贸n que ejercieron los utopistas sobre grandes esp铆ritus: Dostoievski, por ejemplo, le铆a a Cabet con admiraci贸n. 隆Cabet, que era un perfecto imb茅cil, un sub-Fourier! Todos cre铆an que el milenio estaba por llegar: un par de a帽os, una d茅cada a lo sumo… Tambi茅n era deprimente su optimismo, la pintura excesivamente rosa, esas mujeres de Fourier cantando mientras trabajaban en los talleres… Este optimismo ut贸pico es frecuentemente despiadado. Recuerdo, por ejemplo, un encuentro que tuve con Teilhard de Chardin; el hombre peroraba entusi谩sticamente sobre la evoluci贸n del cosmos hacia Cristo, el punto Omega, etc茅tera… y entonces le pregunte que pensaba del dolor humano: 芦El dolor y el sufrimiento禄, me dijo 芦son un simple accidente de la evoluci贸n禄. Me fui indignado, neg谩ndome a discutir con aquel d茅bil mental. Creo que la utop铆a y los utopistas han tenido un aspecto positivo, en el siglo XIX, el de llamar la atenci贸n sobre la desigualdad de la sociedad y urgir a remediarla. No olvidemos que el socialismo es a fin de cuentas hijo de los utopistas. Pero se basan en una idea err贸nea, la de la perfectibilidad indefinida del hombre. Creo m谩s acertada la teor铆a del pecado original, aunque priv谩ndola de sus connotaciones religiosas, puramente como antropolog铆a. Ha habido una ca铆da irremediable, una perdida que nada puede colmar. En realidad, creo que lo que me ha alejado finalmente de la tentaci贸n utopista es mi gusto por la historia, pues la historia es el ant铆doto de la utop铆a. Pero, aunque la pr谩ctica de la historia sea esencialmente antiut贸pica, es cierto que la utop铆a hace marchar la historia, la estimula. No actuamos m谩s que bajo la fascinaci贸n de lo imposible: lo que equivale a decir que una sociedad incapaz de dar a luz una utop铆a y de entregarse a ella est谩 amenazada por la esclerosis y la ruina. La utop铆a, la construcci贸n de sistemas sociales perfectos, es una debilidad muy francesa: lo que al franc茅s le falta de imaginaci贸n metaf铆sica, le sobra de imaginaci贸n pol铆tica. Fabrica impecables sistemas sociales, pero sin tener en cuenta la realidad. Es un vicio nacional: mayo del 68, por ejemplo, fue una producci贸n constante de sistemas de todo tipo, mas ingeniosos e irrealizables unos que otros.

El poder es el mal

La utop铆a es, por as铆 decirlo, el problema de un poder inmanente y no trascendente a la sociedad. 驴Qu茅 es el poder, Cioran?

Creo que el poder es malo, muy malo. Soy resignado y fatalista frente al hecho de su existencia, pero creo que es una calamidad. Mire usted, he conocido a gente que ha llegado a tener poder y es algo terrible. 隆Algo tan malo como un escritor que llega a hacerse celebre! Es lo mismo que llevar un uniforme; cuando se lleva uniforme ya no se es el mismo: bien, pues alcanzar el poder es llevar un uniforme invisible de forma permanente. Me pregunto: .por que un hombre normal, o aparentemente normal, acepta el poder, vivir preocupado de la ma帽ana a la noche, etc茅tera? Sin duda, porque dominar es un placer, un vicio. Por eso no hay pr谩cticamente ning煤n caso de dictador o jefe absoluto que abandone el poder de buen grado: el caso de Sila es el 煤nico que recuerdo. El poder es diab贸lico: el diablo no fue m谩s que un 谩ngel con ambici贸n de poder, luego ni un 谩ngel puede disponer de poder impunemente. Desear el poder es la gran maldici贸n de la humanidad.

Volviendo a la utop铆a…

El ansia de utop铆a es un ansia religiosa, un deseo de absoluto. La utop铆a es la gran fragilidad de la historia, pero tambi茅n su gran fuerza. En cierto sentido, la utop铆a es lo que rescata la historia. Ah铆 tiene usted la campana electoral en Francia, por ejemplo: si no fuera por su componente ut贸pico, ser铆a una querella entre tenderos… Mire usted, yo no podr铆a ser pol铆tico porque creo en la cat谩strofe. Por mi parte, estoy seguro de que la historia no es el camino del para铆so. Bueno, si soy un verdadero esc茅ptico no puedo estar seguro ni de la cat谩strofe…, !digamos que estoy casi seguro! Por eso me siento desapegado de cualquier pa铆s, de cualquier grupo. Soy un ap谩trida metaf铆sico, algo as铆 como aquellos estoicos de fines del Imperio romano, que se sent铆an 芦ciudadanos del mundo禄, lo que es una forma de decir que no eran ciudadanos de ninguna parte.

Usted no solo ha desertado de su patria, sino tambi茅n, lo que es a煤n m谩s importante, de su lengua.

Ese es el mayor acontecimiento que puede ocurrirle a un escritor, el m谩s dram谩tico. 隆Las cat谩strofes hist贸ricas no son nada al lado de esto! Yo escrib铆 en rumano hasta el a帽o 47. Ese a帽o yo me encontraba en una casita cerca de Dieppe y traduc铆a a Mallarm茅 al rumano. De pronto me dije: 芦!Que absurdo! 驴Para qu茅 traducir a Mallarme a una lengua que nadie conoce?禄. Y entonces renuncie a mi lengua. Me puse a escribir en franc茅s y fue muy dif铆cil, porque por temperamento la lengua francesa no me conviene, me hace falta una lengua salvaje, una lengua de borracho. El franc茅s fue como una camisa de fuerza para m铆. Escribir en otra lengua es una experiencia asombrosa. Se reflexiona sobre las palabras, sobre la escritura. Cuando escrib铆a en rumano, yo no me daba cuenta de que escrib铆a, simplemente escrib铆a. Las palabras no eran entonces independientes de m铆. En cuanto me puse a escribir en franc茅s todas las palabras se hicieron conscientes, las ten铆a delante, fuera de m铆, en sus celdillas y las iba cogiendo: 芦Ahora t煤, y ahora tu禄. Es una experiencia parecida a otra que tuve cuando llegue a Paris. Me aloje en un hotelito del Barrio Latino, y el primer d铆a, cuando baje a telefonear a conserjer铆a, me encontr茅 al encargado del hotel, su mujer y un hijo preparando el men煤 de comida: 隆lo preparaban como si fuese un plan de batalla! Me qued茅 asombrado: en Rumania yo hab铆a comido siempre como un animal, bien, pero inconscientemente, sin advertir lo que significa comer. En Paris me di cuenta de que comer es un ritual, un acto de civilizaci贸n, casi una toma de posici贸n filos贸fica… Del mismo modo, escribir en franc茅s dejo de ser un acto instintivo, como era cuando escrib铆a en rumano, y adquiri贸 una dimensi贸n deliberada, tal como deje tambi茅n de comer inocentemente… Al cambiar de lengua, liquid茅 inmediatamente el pasado, cambie totalmente la vida. Aun hoy, sin embargo, me parece que escribo una lengua que no casa con nada, sin ra铆ces, una lengua de invernadero.

Cioran, usted ha hablado frecuentemente del hast铆o. 驴Qu茅 papel ha desempe帽ado en su vida el hast铆o, el tedio?

Puedo decirle que mi vida ha estado dominada por la experiencia del tedio. He conocido ese sentimiento desde mi infancia. No se trata de ese aburrimiento que puede combatirse por medio de diversiones, con la conversaci贸n o con los placeres, sino de un hast铆o, por decirlo as铆, fundamental y que consiste en esto: m谩s o menos s煤bitamente en casa o de visita o ante el paisaje m谩s bello, todo se vac铆a de contenido y de sentido. El vac铆o esta en uno y fuera de uno. Todo el Universo queda aquejado de nulidad. Ya nada resulta interesante, nada merece que se apegue uno a ello. El hast铆o es un v茅rtigo, pero un v茅rtigo tranquilo, mon贸tono; es la revelaci贸n de la insignificancia universal, es la certidumbre llevada hasta el estupor o hasta la suprema clarividencia de que no se puede, de que no se debe hacer nada en este mundo ni en el otro, que no existe ning煤n mundo que pueda convenirnos y satisfacernos. A causa de esta experiencia 鈥攏o constante, sino recurrente, pues el hast铆o viene por acceso, pero dura mucho m谩s que una fiebre鈥 no he podido hacer nada serio en la vida. A decir verdad, he vivido intensamente, pero sin poder integrarme en la existencia. Mi marginalidad no es accidental, sino esencial. Si Dios se aburriese, seguir铆a siendo Dios, pero un Dios marginal. Dejemos a Dios en paz. Desde siempre, mi sue帽o ha sido ser in煤til e inutilizable. Pues bien, gracias al hast铆o he realizado ese sue帽o. Se impone una precisi贸n: la experiencia que acabo de describir no es necesariamente deprimente, pues a veces se ve seguida de una exaltaci贸n que transforma el vac铆o en incendio, en un infierno deseable…

Y mientras me dispongo a salir, doran insiste:

No olvide decirles que solo soy un marginal, un marginal que escribe para hacer despertar. Rep铆taselo: mis libros pueden hacer despertar.

Cioran: conversaci贸n con Fran莽ois Bondy

驴Le gusta escribir?

Lo detesto y, adem谩s, he escrito muy poco. La mayor parte del tiempo no hago nada. Soy el hombre m谩s ocioso de Par铆s. Creo que s贸lo una puta sin cliente est谩 menos activa que yo. […] No se deber铆a escribir sobre lo que no se haya rele铆do. En Francia existe tambi茅n el rito del libro anual. Hay que sacar un libro todos los a帽os; si no, 芦te olvidan禄. Es el acto de presencia obligatorio. Basta con echar cuentas. Si el autor tiene ochenta a帽os, ya se sabe que ha publicado sesenta libros. 隆Qu茅 suerte tuvieron Marco Aurelio y el autor de la Imitaci贸n de no necesitar m谩s de uno!聽

*

Aparecida en la obra de Fran莽ois Bondy: Gespr盲che mit James Baldwin, Carl Burckhardt, Mary McCarthy, E.M. Cioran, Witold Gombrowicz, Eug猫ne Ionesco, Karl Jaspers, Hans Mayer, S. Mrozek, N. Sarraute, I. Silone, Jean Starobinski, Viena, Europa Verlag, 1970

驴C贸mo consigui贸 este apartamento en el sexto piso, con una magn铆fica vista sobre los tejados del Barrio Latino?
Gracias al esnobismo literario. Llevaba ya mucho tiempo harto de mi habitaci贸n de hotel en la Rue Racine y hab铆a pedido a una agente inmobiliaria que me buscara algo, pero no me hab铆a ense帽ado nada. Entonces le envi茅 un libro que acababa de publicar, con una dedicatoria. Dos d铆as despu茅s, me trajo aqu铆, donde el alquiler 鈥攁unque le cueste creerlo鈥 es de unos cien francos, lo que corresponde a mis medios de vida. Es lo que ocurre con las dedicatorias de autor. La sesi贸n de la firma en Gallimard, cada vez que aparece un libro, era algo que me aburr铆a y una vez no llegu茅 a firmar la mitad de mi contingente de libros. Nunca he tenido peores cr铆ticas. Es un rito y una obligaci贸n. Ni siquiera Beckett puede substraerse a 茅l. Joyce nunca pudo entenderlo. Le hab铆an dicho que en Par铆s un cr铆tico espera siempre una carta de agradecimiento del autor, cuando ha hablado bien de 茅l. Y una vez accedi贸 a enviar una tarjeta de visita con sus saludos a un cr铆tico que hab铆a publicado un estudio importante sobre 茅l. Pero al otro le pareci贸 demasiado lac贸nico y no volvi贸 a escribir nunca sobre Joyce.

Comencemos por Rumania. Usted se cri贸 en Transilvania, estudi贸 en Bucarest y en esta ciudad public贸 sus primeros escritos. 驴Tenia usted ya en aquel momento, como tantos intelectuales rumanos, de Tzara a lonesco, los ojos puestos en Par铆s?
En absoluto. En aquella 茅poca la francofilia de los rumanos presentaba rasgos grotescos. Con ocasi贸n de la primera guerra mundial un ministro dijo muy en serio para justificar la entrada de su pa铆s en la guerra: 芦Que Rumania desaparezca no es tan importante, pero Francia no debe perecer禄. Recuerdo una revista francesa de derecho constitucional que en aquel momento tiraba mil doscientos ejemplares en Rumania y hoy ya s贸lo vende un ejemplar de cada n煤mero. Tuve un profesor admirable de filosof铆a, Todor Vianu (muri贸 hace unos a帽os, siendo representante de Rumania ante la Unesco), y le铆a sobre todo a fil贸sofos y te贸ricos del arte alemanes: Georg Simmel, W贸lfflin, Worringer. Georg Simmel sigue siendo para m铆 uno de los m谩s grandes. Ni Ernst Bloch ni Georg Luk谩cs reconocieron suficientemente todo lo que le deb铆an. Su compa帽era, con la que hab铆a tenido un hijo, se ocult贸 durante el Tercer Reich y por un capricho del destino, al intentar llegar a Suiza, justo antes del fin de la guerra, fue detenida y deportada.

驴Hab铆a muchas personas en aquella 茅poca en Bucarest que hubieran optado por estudiar est茅tica?
Millares. Como el Estado quer铆a formar r谩pidamente un estrato de intelectuales, hab铆a cincuenta mil estudiantes en Bucarest. Volv铆an a los pueblos con sus diplomas, sin ganas ya de bensuciarse las manos, y se hund铆an en el tedio, la desesperaci贸n. El inmenso tedio rumano: era como un Ch茅jov muy malo. Adem谩s de los alemanes, yo le铆a tambi茅n a los espiritualistas rusos, como Leo Chestov. 驴En Transilvania? Para todos los que viv铆an all铆, segu铆a siendo el mundo de la monarqu铆a imperial, que ni siquiera hoy se ha olvidado, ni all铆 ni en Yugoslavia. He o铆do incluso a comunistas hablar con emoci贸n del emperador Francisco Jos茅. Mi padre era pope: para los intelectuales rumanos de la Transilvania h煤ngara apenas hab铆a otras profesiones. Puede usted observar tambi茅n la cantidad de intelectuales rumanos de hoy que son hijos de pope. Mis padres hab铆an estado por un tiempo en escuelas primarias h煤ngaras y a veces hablaban h煤ngaro entre ellos. Durante la guerra, fueron desplazados por ser rumanos: mi padre a Sopron (Odemburgo), mi madre a Cluj (Klausemburgo). Mi padre fue primero pope en un pueblo de los C谩rpatos y despu茅s p谩rroco de Hermannstadt.

Su propia inclinaci贸n al misticismo, su odio del mundo, 驴proceden de la tradici贸n ortodoxa?
Est谩n m谩s emparentados con la secta gn贸stica de los bogomilos, los antecesores de los c谩taros, cuya influencia fue intensa sobre todo en Bulgaria. En mi infancia yo era violentamente ateo, por no decir algo peor. Cuando recitaban la oraci贸n de la comida, me levantaba al instante y abandonaba la mesa. Sin embargo, me reconozco pr贸ximo a la creencia profunda del pueblo rumano, seg煤n la cual la Creaci贸n y el pecado son una y la misma cosa. En gran parte de la cultura balc谩nica, nunca ha cesado la acusaci贸n contra la Creaci贸n. 驴Qu茅 es la tragedia griega sino la queja constante del coro, es decir, del pueblo, a prop贸sito del destino? Por lo dem谩s, Dionisos proced铆a de Tracia.

Es asombroso: sus escritos son profundamente pesimistas, pero su estilo es alegre, vivo, de un humor c谩ustico. Tambi茅n en la conversaci贸n sus ideas dan miedo, pero el tono es agudo, animado. 驴C贸mo explica usted ese contraste?
Debe de ser algo heredado de mis padres, que ten铆an caracteres totalmente opuestos. Nunca he podido escribir de otro modo que con el desaliento de las noches de insomnio y durante siete a帽os apenas pude dormir. Creo que en todo escritor se reconoce si los pensamientos que lo ocupan son diurnos o nocturnos. Yo necesito ese desaliento y a煤n hoy, antes de escribir, pongo un disco de m煤sica c铆ngara h煤ngara. Al mismo tiempo, yo ten铆a una gran vitalidad, que he conservado y que vuelvo contra s铆 misma. No se trata de estar m谩s o menos abatido, hay que estar melanc贸lico hasta el exceso, extraordinariamente triste. Entonces es cuando se produce una reacci贸n biol贸gica saludable. Entre el horror y el 茅xtasis, practico una tristeza activa. Durante mucho tiempo Kafka me pareci贸 demasiado deprimente.

驴Le gusta escribir?
Lo detesto y, adem谩s, he escrito muy poco. La mayor parte del tiempo no hago nada. Soy el hombre m谩s ocioso de Par铆s. Creo que s贸lo una puta sin cliente est谩 menos activa que yo.

驴C贸mo se gana la vida?
A los cuarenta a帽os, estaba todav铆a matriculado en la Sorbona, com铆a en la cantina de los estudiantes y esperaba que esa situaci贸n durase hasta el fin de mis d铆as. Pero promulgaron una ley que prohib铆a matricularse a partir de los veintisiete a帽os y que me expuls贸 de ese para铆so. Al llegar a Par铆s, me hab铆a comprometido con el Instituto Franc茅s a escribir una tesis y ya hab铆a comunicado su tema 鈥攁lgo sobre la 茅tica de Nietzsche鈥… pero no pensaba en absoluto escribirla. En lugar de eso, recorr铆 toda Francia en bicicleta. Al final, no me retiraron la beca, porque les pareci贸 que llevar Francia en las piernas tampoco carec铆a de m茅rito. Pero leo mucho y sobre todo releo sin cesar. Me he le铆do todo Dostoyevski cinco o seis veces. No se deber铆a escribir sobre lo que no se haya rele铆do. En Francia existe tambi茅n el rito del libro anual. Hay que sacar un libro todos los a帽os; si no, 芦te olvidan禄. Es el acto de presencia obligatorio. Basta con echar cuentas. Si el autor tiene ochenta a帽os, ya se sabe que ha publicado sesenta libros. 隆Qu茅 suerte tuvieron Marco Aurelio y el autor de la Imitaci贸n de no necesitar m谩s de uno!

驴C贸mo se estren贸 usted?
Con un libro aparecido en Bucarest en 1933. En las cimas de la desesperaci贸n, que contiene ya todo lo que vendr铆a despu茅s. Es el m谩s filos贸fico de mis libros.

驴Qu茅 ocurri贸 con la Guardia de Hierro, la variante rumana del fascismo? Dicen que usted simpatiz贸 con ella.
La Guardia de Hierro, de la que, por lo dem谩s, nunca form茅 parte, fue un fen贸meno muy singular. Su jefe, Codreanu, era, en realidad, un eslavo que recordaba m谩s bien a un general del ej茅rcito ucraniano. La mayor铆a de los comandos de la Guardia estaban compuestos por macedonios en exilio: de forma general, llevaba sobre todo la marca de las poblaciones circundantes de Rumania. Como el c谩ncer, del que se dice que no es una enfermedad, sino un complejo de enfermedades, la Guardia de Hierro era un complejo de movimientos y m谩s una secta delirante que un partido. En ella se hablaba menos de la renovaci贸n nacional que de los prestigios de la muerte. Los rumanos son generalmente esc茅pticos, no esperan gran cosa del destino. Por eso la Guardia era despreciada por la mayor铆a de los intelectuales, pero en el plano psicol贸gico era distinto. Hay como una locura en ese pueblo profundamente fatalista. Y los intelectuales a que he aludido antes, con sus diplomas en pueblos donde se aburr铆an a muerte, se incorporaban de buen grado a sus filas. La Guardia de Hierro estaba considerada un remedio para todos los males, incluido el tedio y hasta las purgaciones. Ese gusto por los extremos habr铆a podido atraer tambi茅n a mucha gente hacia el comunismo, pero entonces apenas exist铆a y no ten铆a nada que ofrecer. En aquella 茅poca experiment茅 en m铆 mismo c贸mo sin la menor convicci贸n se puede ceder a un entusiasmo. Es un estado que posteriormente he observado con frecuencia y no s贸lo en personas de veinte a帽os, como aquellas entre las que me contaba yo entonces, sino, por desgracia, tambi茅n en sexagenarios. Me ha decepcionado mucho.

驴Lo tildan con frecuencia de reaccionario?
Lo niego. Voy mucho m谩s lejos. Henri Thomas me dijo un d铆a: 芦Usted est谩 contra todo lo que ha ocurrido desde 1920禄, y yo le respond铆: 芦隆No, desde Ad谩n!禄.

驴Cu谩les son hoy sus relaciones con Rumania?
A la muerte de Stalin, todo el mundo se sent铆a aliviado, s贸lo yo suspiraba: 芦Ahora se alzar谩 el tel贸n y vendr谩n para aqu铆 todos los rumanos禄. Y eso fue, en efecto, lo que sucedi贸. Vi llegar de repente a mi casa a los parientes m谩s alejados y a compa帽eros de clase, que se pasaban horas cont谩ndome historias de vecindad y yo qu茅 s茅 qu茅 m谩s. Entre ellos hab铆a un m茅dico al que conoc铆a desde el colegio y un d铆a tuve un acceso de ira y le grit茅 que se largara. Entonces me dijo: 芦驴No sabes que las c茅lulas nerviosas no se regeneran nunca y no hay que malgastarlas?禄. Eso me calm贸 y seguimos hablando. Yo ten铆a un amigo 铆ntimo que era un dirigente comunista. En aquella 茅poca yo le aconsejaba que se quedara aqu铆. En la calle me dijo: 芦Nadie es profeta fuera de su pa铆s禄, y volvi贸 all铆. Despu茅s pas贸 dieciocho a帽os en un campo de concentraci贸n por desviacionismo. Pudo conservar el equilibrio mental reflexionando sobre problemas matem谩ticos. Hoy est谩 libre y recibe una renta del Estado.

Usted est谩 contra la historia, pero le fascinan sus problemas.
Observo su explosi贸n. Hoy vivimos en un tiempo posthist贸rico, del mismo modo que hay un poscristianismo. El te贸logo Paul Tillich, que abandon贸 Alemania en 1934, se puso a hablar en los Estados Unidos del poscristianismo y no chocaba a nadie. Se habla de ello incluso en los p煤lpitos. Pero despu茅s se puso a luchar contra la idea de progreso y entonces se escandalizaron. Ese era el 煤nico sacrilegio aut茅ntico. Pero hoy ya no. Estamos presenciando la demolici贸n de la idea de progreso. Incluso los pesimistas de aquella 茅poca, como Eduard von Hartmann, estaban apegados a la idea de progreso. Sus ideas representaban para ellos un progreso del pensamiento. Pero hoy esa idea est谩 comprometida en otro sentido. Anta帽o se viv铆a con la certidumbre de un futuro para la humanidad. Ahora ya no es as铆. Al hablar del futuro, se a帽ade con frecuencia: 芦Si es que quedan hombres entonces禄. Anta帽o el fin de la humanidad cobraba un sentido escatol贸gico, iba unido a una idea de salvaci贸n; hoy se lo considera un hecho, sin connotaci贸n religiosa, ha entrado dentro de las previsiones. Sabemos que esto puede acabarse y desde entonces hay algo corrupto en la idea de progreso. Nada es ya como antes y a煤n en nuestros d铆as veremos producirse un cambio inaudito, inconcebible, en el hombre. El cristianismo est谩 perdido, pero la historia tambi茅n. La humanidad ha seguido un mal camino. 驴Acaso no es insoportable ese hormiguear de hombres que ocupan el sitio
de todas las dem谩s especies? Acabaremos convirti茅ndonos en una sola y 煤nica metr贸polis, un P茅re-Lachaise universal. El hombre ensucia y degrada todo lo que lo rodea y en los pr贸ximos cincuenta a帽os se ver谩 afectado 茅l mismo muy duramente.

驴En qu茅 figura de la tradici贸n se reconoce usted?
La de Buda sigue siendo la m谩s pr贸xima. El comprendi贸 el verdadero problema. Pero tengo demasiado temperamento para dominarlo como 茅l. Siempre habr谩 un conflicto entre lo que s茅 y lo que siento.

驴Nunca ha sentido la tentaci贸n de llevar, como su amigo Ionesco, esos conflictos a la escena?
Imposible. Mi pensamiento no se produce como un proceso, sino como un resultado, un residuo. Es lo que queda despu茅s de la fermentaci贸n, los desechos, el poso.

CIORAN, E. M., Conversaciones. Trad. de Carlos Manzano. Barcelona: Tusquets, 1997, p. 11-16.

Tradu莽茫o: “Urg锚ncia do pior” (E. M. Cioran)

Emil CIORAN. 鈥淯rg锚ncia do pior鈥 (Urgence du pire), in 脡cart猫lement. Paris: Gallimard, 1979. Tradu莽茫o: Luiz Cl谩udio Gon莽alves e Rodrigo In谩cio Ribeiro S谩 Menezes.

Texto publicado na revista聽de tradu莽茫o N.T. (Nota do Tradutor), no. 9, novembro de聽2014.
Agradecimentos especiais a Gleiton (N. T.)

Link para a fonte do texto (PDF): NT9

O TEXTO: Publicado na Fran莽a em 1979, 脡cart猫lement (鈥淓squartejamento鈥) 茅 um dos 煤ltimos livros de E. M. Cioran (1911-1995), no qual seu estilo franc锚s j谩 se encontra bastante maturado. 脡 composto tanto por aforismos quanto por ensaios mais dissertativos, dentre os quais 鈥淯rgence du pire鈥, traduzido aqui. Neste texto, Cioran discorre sobre a Hist贸ria e seus impasses, opondo 脿s utopias modernas 鈥 脿 鈥渋dolatria do Porvir鈥 鈥 as vis玫es tr谩gicas e apocal铆pticas dos povos antigos, com as quais a nossa 茅poca estaria de acordo.

O AUTOR: Fil贸sofo de forma莽茫o e pensador marginal por op莽茫o, ensa铆sta e aforista, Cioran 茅 um emblem谩tico caso do bilinguismo moderno, tendo escrito diversos livros em seu idioma materno, dentre os quais dois publicados no Brasil: Nos cumes do desespero (1934) e O livro das ilus玫es (1936). Sua obra 茅 marcada pela combina莽茫o de um pensamento perturbador com uma prosa po茅tica sedutora.

OS TRADUTORES: Rodrigo Menezes 茅 doutorando em Filosofia pela PUC-SP, com uma tese sobre escritura e niilismo em Cioran. Luiz Cl谩udio Gon莽alves 茅 Doutor em Letras, professor de Filosofia Antiga na Universidade Estadual do Sul da Bahia (UESB) e pesquisador de Cioran.

URG脢NCIA DO PIOR

Tudo permite pressagiar que a hist贸ria passar谩 e, com ela, o ser, em detrimento do qual 茅 constru铆da. Ele repousava em si, ela o arrastou para fora de si mesmo e o agregou a suas convuls玫es; a hist贸ria representa o territ贸rio onde o ser n茫o cessa de se pulverizar, de se aviltar. Esse drama, que recairia sobre ela desde o in铆cio, como n茫o a marcaria agora que se aproxima de seu fim? E como n茫o nos marcaria a n贸s mesmos, testemunhas que somos de uma agita莽茫o febril de 煤ltimo momento que, admitamos, n茫o nos desagrada tanto? Eis em que nos assemelhamos aos primeiros crist茫os, 谩vidos pelo pior. Para sua grande decep莽茫o, o pior n茫o chegou, a despeito das abundantes profecias nos escritos da 茅poca: quanto mais elas se multiplicavam, para pressionar Deus e for莽ar-lhe a m茫o, mais ele, devassado, indeciso, se enredava em seus escr煤pulos. Em pleno desamparo, os obstinados fi茅is precisaram render-se 脿 evid锚ncia: o novo advento n茫o teria lugar, a parusia estava adiada; nem salva莽茫o nem condena莽茫o no horizonte. Nessas condi莽玫es, o que lhes restaria fazer sen茫o esperar, entre a resigna莽茫o e a esperan莽a, por tempos melhores, os tempos do fim? Mais afortunados do que eles, temos nosso fim na palma da m茫o, ele est谩 ao nosso alcance, e, para antecipar sua chegada, n茫o precisamos absolutamente do concurso de uma autoridade superior. Diante de tal oportunidade, 茅 duvidoso que n茫o tiremos nenhuma vantagem, por mais desajeitados que sejamos. Como chegamos a esse ponto? Por qual processo, ao cabo de s茅culos tranquilizadores, nos descobrimos no limiar de uma realidade que apenas o sarcasmo torna toler谩vel? A partir do Renascimento, a humanidade n茫o fez sen茫o se esquivar do sentido 煤ltimo de seu caminho, do princ铆pio nocivo que nele se exibe. A Idade das Luzes, em particular, ofereceu uma contribui莽茫o nada desprez铆vel a esse projeto obsedante. A idolatria do Porvir veio, no s茅culo seguinte, confirmar as ilus玫es do anterior. 脡poca t茫o desenganada quanto a nossa, ela se obstina em estender suas promessas, se bem que sejam raros os que nelas ainda creem. N茫o 茅 que a dita idolatria esteja exaurida, mas somos for莽ados a minimiz谩-la, a menosprez谩-la 鈥 por prud锚ncia, por medo. 脡 que agora sabemos que ela 茅 compat铆vel com o abomin谩vel, que inclusive conduz a ele, ou, ao menos, que suscita, com igual naturalidade, a prosperidade e o horror. Uma vez que, a cada teoria e a cada descoberta, nos afundamos um pouco mais, o que temos ainda em comum com a canalha 鈥渆sclarecida鈥, com os man铆acos do Poss铆vel? Os contempor芒neos de Newton se admiravam com o fato de que um esp铆rito de sua envergadura se rebaixasse a comentar as vis玫es dos Ap贸stolos. Precisamente ao contr谩rio, para n贸s, seria incompreens铆vel que n茫o o fizesse, e o sabich茫o que o recusasse s贸 atrairia nossa indiferen莽a. De resto, ele n茫o precisa mesmo se deter nas revela莽玫es incriminadas: ele as vive ao seu pr贸prio modo, e prepara uma nova vers茫o, mais convincente e mais eficaz do que a antiga, pois desprovida de pompa e de poesia; por trabalh谩-la e aperfei莽o谩-la, discerne-lhe t茫o nitidamente os contornos que, ao falar dela, experimenta certo embara莽o. Como o fim dos tempos lhe parece um lugar-comum, o estranho a seus olhos n茫o 茅 que ele seja conceb铆vel, mas que tarde a acontecer. Ele faz o seu melhor para torn谩-lo mais pr贸ximo da perfei莽茫o, para acelerar sua irrup莽茫o: se o fim hesita e tergiversa, de que ele 茅 culpado? N茫o menos impacientes, n贸s tamb茅m gostar铆amos que o fim viesse nos livrar dessa curiosidade que nos oprime. Segundo nossos humores, antecipamos ou adiamos sua data; enquanto isso, respirando em fun莽茫o do irrespir谩vel, dilatamo-nos naquilo que nos sufoca, participamos, desde j谩, por todos nossos pensamentos, por mais luminosos que sejam, da noite em que mergulhar茫o.

Talvez esteja pr贸ximo o dia em que, sem poder mais suportar essa massa de medo que acumulamos, curvaremos sob o peso com que ela nos abate. O fogo do c茅u ser谩, dessa vez, nosso fogo, e, para faz锚-lo jorrar, nos precipitaremos nas profundezas da terra, para longe de um mundo por n贸s desfigurado e espoliado. E habitaremos sob os mortos, e invejaremos seu repouso e sua beatitude, aqueles cr芒nios despreocupados, para sempre de f茅rias, aqueles esqueletos pacificados e modestos, emancipados enfim da impertin锚ncia do sangue e das reivindica莽玫es da carne. Agitando-nos na escurid茫o, conheceremos ao menos a satisfa莽茫o de n茫o ter mais que nos olhar de frente, a alegria de perder nossos rostos. Expostos 脿s mesmas tribula莽玫es e aos mesmos perigos, seremos todos iguais e, no entanto, mais estranhos uns aos outros como jamais fomos.

Em que nos serviria escamotear nosso destino? N茫o que percamos a esperan莽a de encontrar um final provis贸rio. Contudo, ele deveria ser veross铆mil e ter alguma chance de se realizar. Sendo o homem o que 茅, pode-se admitir que ele se extinga na calma da deteriora莽茫o, em meio aos favores da caducidade? Sem d煤vida j谩 se curva sob o fardo dos mil锚nios, mas parece improv谩vel que venha a sustentar a carga at茅 o fim, at茅 o esgotamento de suas for莽as. Ao contr谩rio, tudo permite prever que o luxo da decrepitude lhe ser谩 interditado, ainda que apenas em raz茫o do ritmo em que ele vive e de sua inclina莽茫o 脿 desmedida. Orgulhoso de seus dons, ele ridiculariza a natureza, perturba-lhe o marasmo, criando-lhe uma desordem, ora imunda, ora tr谩gica, que termina por ser-lhe literalmente insuport谩vel. Que ele fuja o quanto antes, eis o desejo da natureza, que o homem poderia satisfazer prontamente, se o quisesse. Assim seria ela libertada desse sedicioso, cujo pr贸prio sorriso 茅 subversivo, desse contra-vivente[1] que ela abriga a contragosto, desse usurpador que lhe rouba os segredos para escraviz谩-la, para desonr谩-la. Mas ele mesmo devia cair, por seus crimes, na escravid茫o e na ignom铆nia. Tendo rompido, por seus conhecimentos e por seus atos, os limites tra莽ados 脿 criatura, atenta contra as fontes mesmas de seu ser, contra seu fundo original. Suas conquistas s茫o obras de um traidor da vida e de si mesmo. Da铆 seu ar de culpado, seu andar suspeito, da铆 seu remorso, que ele tenta dissimular pela insol锚ncia e pelos neg贸cios. 脡 para evitar-se que o homem se intoxica de ru铆do, para escamotear a acusa莽茫o que a menor reflex茫o sobre si mesmo o faria ouvir. A cria莽茫o repousava em um estupor sagrado, em um admir谩vel e inaud铆vel gemido; ao agit谩-la com seu frenesi, com suas vocifera莽玫es de monstro acuado, o homem tornou-a irreconhec铆vel, comprometendo para sempre sua paz. A desapari莽茫o do sil锚ncio deve ser enumerada entre os sinais anunciadores do fim. N茫o 茅 mais por causa de sua obscenidade nem de suas deprava莽玫es que Babil么nia a Grande[2] merece hoje desmoronar, mas por causa de seu tumulto e de sua agita莽茫o, por causa das estrid锚ncias de sua sucata e dos insanos que dela n茫o se fartam. Lan莽ando-se contra os solit谩rios, estes 煤ltimos m谩rtires, ela os persegue e os tortura, interrompendo-lhes a cada instante as rumina莽玫es, infiltrando-se como um v铆rus sonoro em seus pensamentos, para min谩-los, para desagreg谩-los. Como, em sua exaspera莽茫o, n茫o desejariam v锚-la desmoronar sem mais delongas? Ela contamina o espa莽o, emporcalha 鈥 nova prostituta 鈥 seres e paisagens, ca莽ando por toda parte a pureza e o recolhimento. Aonde ir? Onde ficar? E o que ainda procurar, no alarido de um planeta babilonizado? Mas antes que ele se fa莽a em peda莽os, aqueles que nele t锚m mais sofrido, os mais atormentados por ele, ter茫o enfim sua vingan莽a: ser茫o os 煤nicos a dar gra莽as ao desenlace, os 煤nicos a saborear a suspens茫o da balb煤rdia, esse breve e decisivo sil锚ncio que precede as grandes cat谩strofes.

Quanto mais o homem adquire poder, mais vulner谩vel se torna. O que mais deve temer 茅 o momento em que, estando a cria莽茫o inteiramente estrangulada, ele celebrar谩 seu triunfo, apoteose fatal, vit贸ria 脿 qual n茫o sobreviver谩. O mais prov谩vel 茅 que desapare莽a antes de ter realizado todas as suas ambi莽玫es. Ele j谩 茅 t茫o poderoso que nos perguntamos porque deseja ser ainda mais. Tanta insaciabilidade trai uma mis茅ria inapel谩vel, uma decad锚ncia magistral. Plantas e animais carregam as marcas da sa煤de, assim como o homem carrega as da perdi莽茫o. Essa 茅 a verdade de cada um de n贸s, de toda a Esp茅cie, maravilhada e abatida pelo espet谩culo do Incur谩vel. Ela se perpetua atrav茅s das na莽玫es, prometidas, como ela, 脿 servid茫o, pelo mero automatismo do devir. Todas juntas n茫o s茫o, no fundo, sen茫o atalhos emprestados pela hist贸ria para conduzir ao estabelecimento de uma imensa tirania, de um imp茅rio que englobar谩 os continentes. N茫o mais fronteiras, n茫o mais alhures…, logo, nenhuma liberdade mais, nenhuma ilus茫o. 脡 significativo que o Livro do Fim tenha sido concebido no momento em que os homens, e os pr贸prios deuses, deviam se inclinar aos caprichos de Roma. Arbitr谩rio degenerado em terror, s贸 restava aos oprimidos a esperan莽a de, um dia, serem libertados por um acontecimento de dimens玫es c贸smicas, cujas grandes linhas, inclusive detalhes, se punham a imaginar. No imp茅rio por vir, os deserdados se comportar茫o do mesmo modo; o estilo vision谩rio, deliberadamente sinistro, suplantar谩 todos os outros estilos; mas, ao contr谩rio dos crist茫os primitivos, eles n茫o odiar茫o o novo Nero, antes odiar茫o a si mesmos nele, torn谩-lo-茫o um ideal abomin谩vel, o primeiro dos malditos, e nenhum deles ter谩 a aud谩cia de se erigir em eleito.

Nem novo c茅u, nem nova terra, nem mais o anjo para abrir o 鈥減o莽o do abismo鈥: ali谩s, n茫o possu铆mos, n贸s mesmos, a chave? O abismo est谩 em n贸s e fora de n贸s, 茅 o pressentimento de ontem, a interroga莽茫o de hoje, a certeza de amanh茫. A instaura莽茫o do imp茅rio futuro, assim como sua desarticula莽茫o, acontecer谩 em meio a como莽玫es sem precedentes. Na condi莽茫o a que chegamos, nos seria imposs铆vel, em um sobressalto de sabedoria, retornar sobre nossos passos e corrigir-nos, mesmo que o quis茅ssemos. Nossa perversidade 茅 t茫o virulenta que, em lugar de atenu谩-la, nossas reflex玫es sobre ela e nossos esfor莽os para submet锚-la consolidam-na e agravam-na. Predestinados 脿 so莽obra, representamos, no drama da cria莽茫o, o epis贸dio mais espetacular e mais lament谩vel. Como foi em n贸s que despertou o mal adormecido nos demais seres vivos, nos cabia perder-nos para que eles fossem salvos. As virtualidades de dilaceramento e de conflito que possuem se atualizaram e se concentraram em n贸s, e foi 脿 nossa custa que liberamos as plantas e os animais dos elementos funestos que jaziam neles adormecidos. Ato de generosidade, sacrif铆cio ao qual s贸 consentimos para lament谩-lo e para amargurar-nos. Invejosos de sua inconsci锚ncia, fundamento de sua salva莽茫o, desejar铆amos ser como eles e, furiosos por n茫o pod锚-lo, meditamos sobre sua ru铆na, nos esfor莽amos em faz锚-los interessar-se por nossas desgra莽as e em descarreg谩-las sobre eles. 脡 aos animais, sobretudo, que visamos: o que n茫o dar铆amos para despoj谩-los de seu mutismo, para convert锚-los ao verbo, para infligir-lhes a abje莽茫o da palavra! Sendo-nos interditado o charme da exist锚ncia irrefletida, da exist锚ncia enquanto tal, n茫o poder铆amos tolerar que outros gozassem dele. Desertores da inoc锚ncia, nos encarni莽amos contra todo aquele que ainda permane莽a nela, contra todos os seres que, indiferentes a nossa aventura, se regozijam em seu bem-aventurado torpor. E quanto aos deuses, n茫o nos encolerizamos contra eles pela raiva de perceber que s茫o conscientes sem sofrer, enquanto que, para n贸s, consci锚ncia e naufr谩gio se confundem? Se n贸s penetramos o segredo de sua pot锚ncia, n茫o pudemos, por outro lado, penetrar aquele de sua serenidade. A vingan莽a era inevit谩vel: como perdo谩-los por possu铆rem o saber sem incorrer na maldi莽茫o que lhe 茅 inerente? Uma vez desaparecidos, nem por isso renunciamos 脿 busca da felicidade: n贸s a buscamos, sempre a buscamos, precisamente naquilo que dela nos distancia: a combina莽茫o de conhecimento e de arrog芒ncia. Quanto mais se aproximam estes dois termos, ao ponto de se identificarem, mais desaparecem os vest铆gios que conserv谩vamos de nossas origens. Desde que ca铆mos da passividade na qual repous谩vamos, em que est谩vamos em casa, precipitamo-nos no ato, sem poder livrar-nos dele e nem recuperar nossa verdadeira p谩tria. Se o ato nos corrompeu, n贸s, por nossa vez, corrompemos o ato: dessa degrada莽茫o rec铆proca devia resultar esse desafio 脿 contempla莽茫o que 茅 a hist贸ria, desafio coextensivo aos acontecimentos e t茫o lament谩vel quanto eles. O que em Patmos foi uma vis茫o espiritual n贸s veremos de fato um dia, perceberemos com nitidez esse sol 鈥渘egro como um saco de crina鈥, essa lua de sangue, essas estrelas que caem como figos, esse sol que se retira 鈥渃omo um pergaminho que se enrola鈥. Nossa ansiedade faz ecoar aquela do Vidente[3], do qual somos mais pr贸ximos que nossos precursores, mesmo aqueles que escreveram sobre ele, em particular o autor das Origens do cristianismo[4], o qual teve a imprud锚ncia de afirmar: 鈥淣贸s sabemos que o fim do mundo n茫o est谩 t茫o pr贸ximo como o acreditavam os iluminados do primeiro s茅culo, e que esse fim n茫o ser谩 uma cat谩strofe s煤bita. Ele se dar谩 pelo frio, em milhares de s茅culos…鈥 O evangelista semiletrado enxergou mais longe que seu s谩bio comentador, entregue 脿s supersti莽玫es modernas. N茫o h谩 porque se espantar: 脿 medida que nos voltamos 脿 alta Antiguidade, encontramos inquietudes semelhantes 脿s nossas. A filosofia teve, em seus come莽os, mais do que o pressentimento, a intui莽茫o exata da consuma莽茫o, da expira莽茫o do devir. Her谩clito, nosso contempor芒neo ideal, j谩 sabia que o fogo 鈥渏ulgar谩鈥 tudo; ele imaginava inclusive uma conflagra莽茫o geral ao final de cada per铆odo c贸smico, um repetido cataclisma, corol谩rio de toda concep莽茫o c铆clica do tempo. Menos audaciosos e menos exigentes, nos contentamos, de nossa parte, com um 煤nico fim, carecendo do vigor que nos permitiria conceber e suportar muitos deles. 脡 verdade que admitimos uma pluralidade de civiliza莽玫es, tantos mundos que nascem e morrem; mas quem, dentre n贸s, consentiria com o recome莽o indefinido da hist贸ria em sua totalidade? Com cada acontecimento que nela se produz, e que nos parece necessariamente irrevers铆vel, avan莽amos passo a passo em dire莽茫o a um desfecho 煤nico, de acordo com o ritmo do progresso cujo esquema adotamos, e cujo papo furado, evidentemente, recusamos. Sim, n贸s progredimos, galopamos mesmo, em dire莽茫o a um desastre preciso e n茫o a alguma maravilhosa perfei莽茫o. Quanto mais nos repugnam as f谩bulas de nossos predecessores imediatos, mais nos sentimos pr贸ximos dos 脫rficos, que viam na noite a origem das coisas, ou de um Emp茅docles, que atribu铆a ao 脫dio virtudes cosmog么nicas. Mas 茅 ainda com o fil贸sofo de 脡feso que estamos mais de acordo, conforme nos garante que o universo 茅 governado pelo raio. Uma vez que a Raz茫o n茫o nos cega mais, descobrimos enfim a outra face do mundo, as trevas que a铆 residem, e caso se fa莽a preciso, a todo custo, que uma luz nos desvie delas, esta ser谩, n茫o duvidemos, a de algum rel芒mpago definitivo. Outro tra莽o que nos aproxima dos pr茅-socr谩ticos 茅 a paix茫o do inelut谩vel, que eles conceberam na aurora de nossa civiliza莽茫o, em seu primeiro contato com os elementos e os seres, cujo espet谩culo deveria submergi-los em um espanto maravilhado. Ao cabo das eras, n贸s concebemos essa paix茫o como a 煤nica modalidade de nos reconciliar com o homem, com o horror que nos inspira. Resignados ou enfeiti莽ados, n贸s o assistimos correr na dire莽茫o do que o nega, estremecer na embriaguez de seu aniquilamento. O p芒nico 鈥 seu v铆cio, sua raz茫o de ser, o princ铆pio de sua expans茫o, de sua prosperidade mals茫 鈥 apoderou-se dele de tal maneira, t茫o intimamente o define que, caso lhe fosse retirado, pereceria no ato. Por mais sutis que fossem os primeiros fil贸sofos, n茫o podiam adivinhar que o universo moral colocaria problemas t茫o insol煤veis e t茫o terrificantes quanto aqueles do universo f铆sico: na 茅poca em que 鈥渇loresciam鈥, o homem n茫o tinha ainda sido posto 脿 prova… Nossa vantagem sobre eles 茅 saber do que ele 茅 capaz, ou, para ser exato, do que n贸s mesmos somos capazes. Pois todos carregamos esse p芒nico, a uma vez estimulante e destrutivo, que marca nossas fisionomias, que explode em nossos gestos, que atravessa nossos ossos e agita nosso sangue. Comunicamos nossas contor莽玫es, vis铆veis ou secretas, ao planeta; como n贸s, ele j谩 estremece, sofre o cont谩gio de nossas crises e, conforme o grand mal domina-0, nos vomita e amaldi莽oa.

脡 sem d煤vida uma pena que tenhamos de enfrentar a fase final do processo hist贸rico no momento em que, por haver liquidado nossas velhas cren莽as, carecemos de disponibilidades metaf铆sicas, de reservas substanciais de absoluto. Surpreendidos pela agonia, destitu铆dos de tudo, beiramos esse pesadelo lisonjeiro, sentido por todos os que tiveram o privil茅gio de se encontrar no cora莽茫o de uma derrocada insigne. Se, com a coragem de olhar as coisas de frente, tamb茅m tiv茅ssemos a de suspender nosso curso, ainda que por um instante apenas, esse repouso, essa pausa em escala global, bastaria para revelar-nos a amplid茫o do precip铆cio que nos aguarda, e o pavor que disso resultaria se converteria rapidamente em prece ou em lamento, em uma convuls茫o salutar. Mas n茫o podemos nos deter. E se a ideia do inexor谩vel nos seduz, se ela nos sustenta, 茅 porque cont茅m, apesar de tudo, um res铆duo metaf铆sico, e porque representa a 煤nica abertura de que ainda dispor铆amos sobre uma apar锚ncia de absoluto em cuja falta ningu茅m poderia subsistir. Um dia, quem sabe, mesmo esse recurso poderia nos faltar. No apogeu de nosso vazio, estar铆amos fadados 脿 indignidade de uma usura completa, pior que uma cat谩strofe repentina, honr谩vel afinal de contas, e inclusive prestigiosa. Sejamos confiantes, apostemos na cat谩strofe, mais de acordo com nosso g锚nio e nossos gostos. Demos um passo a mais, suponhamo-la sobrevinda, tratemo-la como um fato consumado. 脡 veross铆mil que deixar谩 sobreviventes, alguns felizardos que ter茫o tido a sorte de contemplar seu desenrolar e tirar dele a li莽茫o. Sua primeira preocupa莽茫o ser谩, muito certamente, a de abolir a lembran莽a da antiga humanidade, de todas as empreitadas que a desacreditaram e a arruinaram. Obstinando-se contra as cidades, desejar茫o consumar sua ru铆na, apagar seus vest铆gios. Uma 谩rvore raqu铆tica valer谩 mais a seus olhos que um museu ou um templo. N茫o mais escolas: em contrapartida, cursos de esquecimento e de desaprendizagem em que ser茫o celebradas as virtudes da desaten莽茫o e as del铆cias da amn茅sia. O desgosto inspirado pela vis茫o de qualquer livro, fr铆volo ou grave, se estender谩 ao conjunto do Saber, do qual se falar谩 com embara莽o ou espanto, como se se tratasse de uma obscenidade ou de um flagelo. Meter-se com filosofia, elaborar um sistema, a ele apegar-se e nele crer, aparecer谩 como uma impiedade, uma provoca莽茫o e uma trai莽茫o, como uma cumplicidade criminosa com o passado. Os utens铆lios ser茫o execrados por todos e ningu茅m pensar谩 em servir-se deles, a n茫o ser para varrer os escombros do mundo desmoronado. Todos tentar茫o encontrar seu modelo no vegetal em detrimento das bestas, que ser茫o repreendidas por evocarem em alguns aspectos a figura ou as fa莽anhas do homem; pela mesma raz茫o, abster-se-茫o de ressuscitar os deuses, e mais ainda os 铆dolos. A recusa da hist贸ria ser谩 t茫o radical que ela ser谩 condenada em bloco, sem piedade, sem nuan莽a. O mesmo se dar谩 em rela莽茫o ao tempo, assimilado a um lapso ou a um desregramento.

Retornados do del铆rio do ato, de volta 脿 monotonia, os sobreviventes se esfor莽ar茫o para comprazer-se com ela, para nela chafurdar, para furtar-se 脿s solicita莽玫es da novidade. A cada manh茫, recolhidos e discretos, murmurar茫o an谩temas contra as gera莽玫es anteriores; mas, dentre eles, nenhum sentimento suspeito ou s贸rdido, nenhum rancor nem desejo de humilhar ou de eclipsar o que quer que seja. Livres e iguais, colocar茫o, no entanto, acima deles, aquele que n茫o guardar, nem em sua vida, nem em seu pensamento, nenhum dos v铆cios da humanidade engolfada. Todos o venerar茫o e n茫o o cessar茫o at茅 que se pare莽am com ele.

Mas paremos com essas divaga莽玫es, pois de nada serve inventar um 鈥渋nterm茅dio consolador鈥, esse procedimento fastidioso das escatologias. N茫o 茅 que n茫o tenhamos o direito de imaginar essa nova humanidade, transfigurada ao sair do horr铆vel; mas quem nos garante que, alcan莽ado seu objetivo, ela n茫o recairia nas mis茅rias da antiga? E como acreditar que n茫o se cansaria da felicidade ou que escaparia 脿 atra莽茫o da degringolada, 脿 tenta莽茫o de desempenhar, ela tamb茅m, um papel? O t茅dio em meio ao para铆so gerou em nosso primeiro ancestral um apetite de abismo que nos valeu esse desfile de s茅culos cujo t茅rmino agora entrevemos. Esse apetite, verdadeira nostalgia do inferno, n茫o deixar谩 de assolar a ra莽a que nos suceder谩, fazendo dela a digna herdeira de nossos defeitos. Renunciemos, portanto, 脿s profecias, hip贸teses fren茅ticas, cessemos de nos deixar enganar pela imagem de um futuro distante e improv谩vel, atenhamo-nos a nossas certezas, a nossos abismos indubit谩veis.

[1]聽No original, contre-vivant. (n.t.)

[2]聽Refer锚ncia 脿 personagem b铆blica da prostituta contida no Apocalipse de S茫o Jo茫o. Babil么nia, a Grande Prostituta (ou Meretriz), 茅 uma alegoria do Livro do Apocalipse para representar, metaforicamente, uma tenta莽茫o que n茫o 茅 sexual, mas pol铆tica, e sobretudo espiritual: Roma, na figura da prostituta, simbolizaria algo an谩logo 脿 atitude f谩ustica de 鈥渧ender a alma ao diabo鈥 em nome do poder pol铆tico ou outros bens terrenos. (n.t.)

[3]聽Cioran se refere a S茫o Jo茫o, autor do mencionado Apocalipse, e conhecido como o 鈥淰idente de Patmos鈥 (ilha grega onde o texto teria sido redigido). 脡 digno de nota que a palavra 鈥渁pocalipse鈥, do grego 伪蟺慰魏维位蠀蠄喂蟼, apok谩lypsis, significa 鈥渞evela莽茫o鈥. 脡 formada por apo, 鈥渢irado de鈥, e kalumma, 鈥渧茅u鈥. Um 鈥渁pocalipse鈥 茅 a revela莽茫o divina de coisas que, at茅 ent茫o, permaneciam ocultas. N茫o por acaso o t铆tulo do livro em ingl锚s 茅 The Book of Revelation (ou simplesmente Revelation).(n.t.)

[4]聽Refer锚ncia a Hist贸ria das origens do cristianismo, do franc锚s Ernest Renan (1823-1892), com quem Nietzsche polemizou, em Anticristo (Cf. se莽玫es 17, 29, 31, 32), acerca da atribui莽茫o a Jesus (por Renan) das categorias psicol贸gicas do 鈥渉er贸i鈥 e do 鈥済锚nio鈥. H谩 ainda uma importante se莽茫o dedicada a Renan em outra obra, escrita tamb茅m em 1888: Crep煤sculo dos 铆dolos, IX, 2. (n.t.)

“O amargo saber de Cioran” (Jos茅 Thomaz Brum)

Texto publicado em O Globo, domingo, 10 de fevereiro de 1991

脡 uma ironia e um estranho acaso o fato de ser publicado um livro de Cioran (鈥淪ilogismos da amargura鈥, editora Rocco, 98 pags. Ainda sem pre莽o) em um momento em que a humanidade 鈥 mais uma vez 鈥 p玫e em cena o 煤nico personagem imut谩vel de sua hist贸ria: a Guerra. N茫o 茅 ele quem considera a Hist贸ria uma absurda sucess茫o de bancarrotas rid铆culas? N茫o 茅 ele que, apaixonadamente, reflete sobre essa criatura fracassada que 茅 o homem e pensa sua exist锚ncia como “uma agonia sem desenlace”? Um cen谩rio sombrio como o da Guerra do Golfo P茅rsico faz um ir么nico 脿 filosofia deste pessimista que maneja aforismos com a perfei莽茫o dos grandes moralistas.

Nascido em uma aldeia da Transilv芒nia em 1911, Cioran descende dos antigos D谩cios, povo cujo grito existencial pode ser traduzido na voz do poeta Mihail Eminescu: “Tudo 茅 apenas nada e assim somos n贸s, apenas p贸”. O pessimismo de Cioran 茅 temperado por um ceticismo que visa a conservar no homem uma ang煤stia inconsol谩vel, 煤nico meio, segundo ele, de n茫o nos refugiarmos em qualquer abrigo idealista. Tendo escrito cinco livros em romeno (o primeiro, “Nos cumes do desespero”, s贸 foi publicado em franc锚s no ano passado), foi a partir do “Brevi谩rio de decomposi莽茫o” (1949) que Cioran se tomou um prosador e pensador propriamente ocidental. O “Brevi谩rio” exp玫e da forma mais n铆tida a filosofia cioranesca: o homem 茅 uma criatura deca铆da, presa na dura莽茫o e na ang煤stia que dela decorre. Sua dor maior n茫o 茅 apenas a morte, 脿 qual est谩 inevitavelmente destinado, mas o sufocamento na insignific芒ncia e no ef锚mero. A莽oitado pela doen莽a e pela precariedade corporal, o animal humano possui uma alma 谩vida de voos eternos, mas que recai sempre em um calabou莽o verbal onde reside com seus fantasmas e ilus玫es. Este paradoxo encarnado se engaja em campanhas em nome de ideais, procura imp么-los aos outros, entusiasma-se em convencer e impor verdades. Da铆 a Hist贸ria, essa 芒nsia de primar e prevalecer, de fugir de nossa condi莽茫o miser谩vel, 鈥渆sse dinamismo das v铆timas鈥.

A filosofia existencial de Cioran n茫o deve ser contundida com a “segunda gera莽茫o existencial” (Heidegger, Sartre, Camus), mas sim com os “pensadores privados” (Nietzsche, Dostoievski, Chestov), que procuram conservar no homem a kierkegaardiana 鈥渟铆ncope da liberdade鈥, a ang煤stia que n茫o deve ser resolvida por nenhum ideal sob pena de perdermos a grande riqueza humana: sua recusa a tudo o que busca aplacar o abismo interior por qualquer falso consolo ou transcend锚ncia. Reconhece-se a铆 o espa莽o cioranesco: se a Hist贸ria, com seu devaneio sanguin谩rio, procura calar as “tagarelices do existente particular”, o indiv铆duo deve agarrar-se a seu irredut铆vel nada, fazer valer o subterr芒neo de Dostoievski e o abismo de Pascal contra qualquer concilia莽茫o ou apaziguamento existencial. Esta op莽茫o pela “inquietude incessante” marca a filosofia de Cioran assim como dois grandes temas que perpassam a sua obra: um, teol贸gico, o Demiurgo perverso que, incapaz de permanecer na “beatitude da ina莽茫o”, criou o mundo e ocasionou o Mal. Outro, hist贸rico, a decad锚ncia inexor谩vel da civiliza莽茫o ocidental.

Estes dois temas caracterizam o alcance do pensamento de Cioran que procura abarcar, com uma escrita afor铆stica, o arco conceitual que vai do individuo irredut铆vel ao “homem agente da Hist贸ria”. O tema do Demiurgo perverso, presente na tradi莽茫o gn贸stica como interpreta莽茫o her茅tica da origem do mal no Mundo, est谩 desenvolvido no livro 鈥淟e mauvais demiurge鈥 (1969). 鈥淒evemos鈥, diz Cioran, 鈥渁dmitir que o Mal governa o mundo e que o dem么nio tem grande familiaridade conosco, por seus paradoxos e contradi莽玫es. A imagem teol贸gica 茅 utilizada para ilustrar a frase pessimista: “A injusti莽a governa o Universo”. A decad锚ncia do Ocidente, tema j谩 abordado por Spengler, ganha em Cioran uma nova dimens茫o. Filho do esfacelado imp茅rio austro-h煤ngaro, o transilvano Cioran pode dizer com sinceridade: “Na Europa, a felicidade acabou em Viena. Depois disso, maldi莽茫o atr谩s de maldi莽茫o”. As duas guerras mundiais, a desagrega莽茫o operada pelos totalitarismos, o recente “fim do comunismo”, os emergentes conflitos nacionalistas, tudo isso descreve um panorama hist贸rico marcado pela desola莽茫o.

“Silogismos da amargura”, texto de 1952, na 茅poca de sua publica莽茫o na Fran莽a, foi 鈥渦m fracasso extraordin谩rio鈥, segundo palavras do pr贸prio autor. O editor da tradu莽茫o alem茫 considerou-o 鈥渟uperficial鈥 e indigno do autor do 鈥淏revi谩rio de decomposi莽茫o鈥. Vinte e cinco anos depois, os 鈥淪ilogismos鈥 foram reeditados em edi莽茫o de bolso e tornaram-se 鈥渦ma esp茅cie de brevi谩rio鈥 para os jovens europeus, sobretudo na Alemanha 鈥 que acaba de editar suas obras completas. Este livro compreende um conjunto de aforismos sobre temas diversos (literatura, filosofia, religi茫o. hist贸ria), e seu tom constante 茅 o de um ceticismo desesperado, uma voz l煤cida que extravasa amargor e ironia. Sintoma de uma crise, o livro pode ser lido com melhor proveito em 茅pocas de crise, coletiva ou individual, onde a incerteza e a ansiedade parecem reinar sobre as esperan莽as humanas.

Vivemos em uma atmosfera prop铆cia para compreender os ensaios refinados deste romeno ap谩trida. Se o fim do s茅culo passado teve o classicismo noturno do irritadi莽o Schopenhauer, nosso fin de si猫cle devastado por tanta mis茅ria, guerras e idolatria tecnol贸gica possui o seu “c茅tico de plant茫o” na figura de Cioran. Na Rom锚nia, s贸 agora se planeja uma edi莽茫o de suas obras completas. O regime de Ceausescu expurgara a produ莽茫o de um dos tr锚s romenos mais influentes na cultura ocidental contempor芒nea (os outros dois s茫o Mircea Eliade e Ionesco).

Se a guerra 茅 o personagem inalter谩vel da Hist贸ria, ent茫o o homem parece confirmar a defini莽茫o da Cioran: criatura fracassada e 谩vida de mais fracasso. A “justi莽a” dos homens legitima o horror das carnificinas e lhes d谩 o verniz hip贸crita do “direito de matar”. Talvez agora se entenda o “niilista” quando focaliza o olhar nas vitimas e n茫o nos vencedores odiosos. Expressando a consci锚ncia dilacerada de sua 茅poca (assim como Beckett), Cioran manifesta em seus aforismos uma avers茫o 脿 “idolatria do devir” e 脿s supersti莽玫es do progresso. Dirigindo sua aten莽茫o para o indiv铆duo particular, entregue a suas mis茅rias e 锚xtases an么nimos, ele n茫o v锚 nenhuma grandeza na Hist贸ria, “essa ilus茫o sanguin谩ria”. O homem, tantas vezes vilipendiado pela pretensa “seriedade da Hist贸ria”, 茅 鈥 paradoxalmente 鈥 celebrado por este “fan谩tico sem credo”. Quando Cioran escolhe como tema a criatura humana e seu corpo-a-corpo com a finitude, com o nada e com a morte, ele a exalta em sua precariedade que nenhuma fic莽茫o hist贸rica podara “resolver”.

Mariana Sora, romena, ex-aluna de Mircea Eliade, tem raz茫o ao dizer que 鈥渉谩 em Cioran um grande amor pelo ser humano鈥 pela relatividade de seus “pobres valores”. Roland Jaccard, em recente livro sobre o niilismo, afirma que os aforismos de Cioran s茫o 鈥渄edos apontados para o nosso mundo agonizante鈥. Estranha coincid锚ncia que faz com que a Hist贸ria forne莽a mais um exemplo desta agonia, desta nega莽茫o do Bem e da Justi莽a. Em 茅pocas de crise, corre-se a profetas e cartomantes. Nostradamus previu o que vivemos? 脡 o fim do Mundo? N茫o, diz Cioran nos “Silogismos”. 脡 a nossa ansiedade que, “谩vida de desastres iminentes鈥, projeta o apocalipse em cada impasse hist贸rico ou pessoal. O pensamento de Cioran, com sua lucidez feroz, nos faz ver em nossos impasses e crises fontes de autoconhecimento e reflex茫o.

Jos茅 Thomaz Brum 茅 professor de Filosofia na PUC e tradutor de tr锚s livros de E. M. Cioran.

Emil Cioran or the drama of a Romanian conscience

Gabriela Pohoa牛膬*
gabriela_pohoata@yahoo.com

Cogito –聽Multidisciplinary Research Journal (Bucharest)
Vol. III, no. 4/december, 2011

,,A man that didn鈥檛 survive the drama
of conscience is a naive鈥

Emil Cioran[1]

Abstract: The idea of our article aims the unique attitude of the thinker Emil Cioran about the 鈥渢ransfiguration鈥 of Romania, emanated from an unhappy conscience that lived the drama of remaining Romanian. Cioran remains a universal thinker that saw intuitively the demarche of history, but also lived and felt in a Romanian manner; that is why the 鈥渢ransfiguration鈥 is a present imperative.

Keywords: conscience, Romanian destiny, culture, history, transfiguration.

Declaring himself 鈥渟pecialist in death at twenty years of age鈥 Emil Cioran had access to a philosophy about conscience, destiny, Man and God. 鈥淭he human tragedy is knowledge鈥, says Cioran. I have noticed that all I have in my conscience is diminished through feeling.

For me, the best title of a book is 鈥淐onscience as fatality. This title is the abstract or a concentrated formula of my life, says Cioran. I believe that I was my entire life more than conscious and that was the tragedy of my life鈥.[2]

We began our article with this confession because it might be a sort of philosophical testament of the thinker, for whom this year, we celebrate his centennial.

1. Emil Cioran remains one of our greatest thinkers, no matter what options we have, being part of the generation that marked the intellectual history of modern Romania, linking it to Europe.

His life must be understood in the European spiritual and political context in which he lived, a period in which there were the two great wars, great spiritual and ideological lies and reversals of value.

But what makes our thinker interesting in the Romanian and European spiritual background is his uniqueness and universality. 鈥淚 am metaphysically stateless 鈥 says Cioran[3], just like those stoics from the end of the roman empire that felt citizens of the world, what is a sort of saying that they were not citizens of any state.鈥

The charm of Cioran is offered by his authenticity, naturalness of style. We find ourselves in Cioran, no matter if young or old, Romanian or French, Spanish or Russian, because he was a brilliant psychoanalyst, getting with a frightening deepness in the eidos of the human being, in the deepest layers and beliefs. What concerns his inner experience, Cioran is part of the gallery of so-called spirits of Dostoyevsky because his dramatic life was a permanent convulsion, a permanent clash between his peasant fury the inner instinctive part built in a Transylvanian way and the layers stacked by adopting the pessimist, and sceptic occidental ideas of Schopenhauer or Nietzsche.

As a proof, there are his permanent explorations, for 10 years, in the wildness and loneliness of the nature in his beloved Transylvania, called paradise, and the years lived in the occident, having a rough life- in a loft, denying any titles, honours and eating in a student cafeteria.

2. All of his books, from Pe culmile disper膬rii (the first and the most philosophical) till C膬derea 卯n timp, prove a scattered conscience of a superior spirit that lived his life with a high intensity. So, for Cioran, understanding remains a second problem, in the first place being the attitude toward life, the question how life can be endured. For this, the Romanian thinker says: 鈥I do not know other two big problems but: how to endure life and how to endure yourself. There are no greater difficulties鈥.[4]

Being passionate of a sort of tragic anthropology, of understanding the essence and the destiny of Man in the world, Cioran lets us understand that man has to accomplish two things during his life: an historical conscience (Cioran learned it from Hegel) and a conscience of being part of the transcendence, the way that Jesus Christ preached: 鈥淕ive to Caesar what is Caesar鈥檚 and to God what belongs to God鈥.[5]

He lived this ambivalence, which is actually the metaphysical human drama. This is why in his soul, the reasons of concern and fluster that gives the configuration of a Romanian conscience are: one determined by the agonizing participation at the drama of his people or even of the era in which he lives, an era that he would like to see under different auspiciousness, and the other reason is determined by his unique structure, by the antinomy of him, always thinking of God but not being capable of believing in him.[6]

Cioran admites that he had moments of serenity, of joy, that were moments of contemplation. In these moments, he believed that he passed over history and existence. He believed that history offers to man only fear, concerns, convulsions and that the few seconds of silence are the ones when the human overtakes the moment, getting closer to the ocean of eternity 鈥 with all his happiness and silence. Because of these fears, as a result of them, at 24 years old, Cioran wrote his intriguing book 鈥濻chimbarea la fa牛膬 a Rom芒niei鈥. The book is increasingly special and unique through the tone he wished to send to the people of this country.

Besides, Cioran admits that if he wouldn鈥檛 bet on a national awakening, even starting from each person, for him, the problem of Romania would have been closed for a long time.

Also, it is unique if we compare it with other works of his, because, in opposition to the sceptic and nihilist tone of them, it shows a positive perspective, proving hope, and suggesting expectation. Schimbarea…. has a special place in his creations. Even the author considers the text 鈥渢he most passionate and foreign鈥 off all. All the accuses, more or less real, that could disturb the contemporaries, even if they were confirmed lately, are from the subjectivity of the author, from the impossibility of participating without interest in the death of a culture but also from his patriotism, because Cioran never stopped hoping that Romania鈥檚 faith will change.

Till Cioran, the crucifixion of Romanian thought, history, values and the beginning of Romanian spirit wasn鈥檛 made with so much vigour and bitterness. 鈥From the passion that I have for Romania, I cannot accept to be sentenced forever to a mediocre destiny that it was given till now鈥 鈥.[7]

The apocalyptic tone is explained by the complexes of the man born in a small culture. Cioran is 鈥渋ll of Romania鈥. This is the reason for the exaggeration and the messianic approach. He loves 鈥渢he history of Romania with a rough hate鈥 and dreams about a universal Romanian spirit.

In general, human condition is too dramatic, but when it is added the particular destiny of the one born in an inferior culture in comparison to other cultures, it becomes hard to endure, especially when it is doubled by a demiurgic thirst: 鈥it is not easy to be born in a second hand country. Lucidity becomes tragedy. And if a messianic fury does not choke you, then the soul drowns in a great lack of consolation鈥.[8]

Being conscious and on the position of Vladimir Soloviov that said that nations are not what they think they are, but what God thinks about them in eternity, Cioran doesn鈥檛 want for Romania an eternal rescue from mediocrity, but at least in time.

Considering that the past of Romania is time without history, because defending and keeping cannot be similar to killing history, the Romanian thinker doesn鈥檛 see a possibility of change in the future unless hidden virtues and talents of this people are brought to light.

Cioran proved to be a fine knower of Romanian virtues, but the psycho-moral portrait made in Schimbarea鈥s dominated by negativity.

Cioran is scared by the density of the inherited defects. Most of the characteristics that Eminescu highlighted for the Romanian people (scepticism, religiousness) were understood by Cioran as defects. The line, from which Eminescu was part, couldn鈥檛 intersect the one of Cioran. Even more, they were parallel.[9]

Eminescu understood the bad part of the Romanian reality but explained it through lacks of 鈥渨orth and qualities鈥, through the prevalence in great positions of foreign persons. He never discussed about the Romanian gene and didn鈥檛 extend evil toward the entire history. Even if he never overlooked backlashes from history, the state of vegetating and moral vice were due to lame, unwise rulers, not to a general viciousness of the country, of productive and healthy forces that started to get oriented toward the custom of land. This is not the same approach with the one from Cioran, which is on an opposite position.

Paradoxical, even if we are a young people, we proved to be ill of scepticism; we are tired of the wise contemplation of our own fault, because we convert infertility into virtue and from fatalism we make a moral triumph. Here, lucidity has become abhorrence, and extreme honesty- masochist pleasure. Our shallow, Byzantine religiousness is reduced to a pastoral orthodoxy.

Cioran鈥檚 comparison with Eminescu is justified by the fact that the thinker from R膬艧inari put a big price on Eminescu; so much that he tried to hide the perplexity that he managed to rise from a small horizon, marked by frivolity and scepticism. 鈥淲ithout Eminescu, wrote Cioran to Noica in March 1970, our people would be small and almost disregarded.鈥[10]

It is amazing that Cioran declared himself a descendant of the poet, but broadening the frame, we can notice that the declaration does not harmonize with something else but the pathos of despair and the nihilism. A parallel lecture or Cioran and Eminescu raise[11] some comparative observation that we consider important to understand the message of our text. So, in the nationalism of Eminescu (traditionalist, conservator and orthodox) was from the past and the memory of historical living, Cioran develops in his work a pro-occidental nationalism, faced towards Romania of tomorrow. He legitimated the abolishment of tradition and burn of steps in order to make a faster synchronization with the rhythm of European evolution.

While Eminescu spoke about a basis of national energy from traditions and customs, Cioran spoke about 鈥淩omanian adamism鈥 characterized by a culture that doesn鈥檛 have precedent, about the 鈥渓acks from history and physiology鈥 that must be filled with a messianic content, assuming the destiny and removing what is Balkan from us.

3. Quoting from Nietzsche, Spengler, Soloviev, Cioran was obsessed by the 鈥渋mpetuous destiny of big cultures鈥, built on force and an aggressive style, regretting that his own people is in lack of a beast- passion. It is shattering when in Schimbarea la fa牛膬, Cioran said that 鈥渢he Romanian people is a being with a lot of water in his blood鈥. Cioran wanted to belong to a people full of life and keen to affirm. This is the source of his riot towards 鈥渟entimentalism鈥, 鈥渞esignation鈥 and 鈥渕ediocrity鈥 of his ancestors. The demiurgic thirst of glory, the cult of force ignoring the ethic and overtaking the politic side by the spiritual one, was missing from the Romanian belief.

In order to overtake the shadowing condition in universal history, Romania has to be part of its historical spiral in an upward moment, affirming till self-destruction of instincts, ideas and accepting any sacrifice. The prophetic side of Cioran is radical! Even if his thinking is criticized for the harsh and vehement side, for the Romanian people the imperative 鈥渢ransfiguration鈥 is present, that proves that Cioran didn鈥檛 make too big mistakes when he referred to the incapacity of Romanians to fight to build a destiny. That is why we should start to build a brand new Romania that is not based on a borrowed ideal. Cioran says that our only obsession that could cure us from the organic lacks must be our supremacy in the S-E part of Europe.

To accept those judgements that encourage the fact that the thinker was for an imperialist Romania and to see introspective and to realize with realism and lucidity that the force to be better was never alive and it isn鈥檛 now even today; that is why the 鈥渢ransfiguration鈥 of Romania is the chance not for supremacy but to our survival in the world.

REFERENCES

  1. Cioran, Emil, (1993), Pe culmile disper膬rii, Ed. Humanitas.
  2. Cioran, Emil, (2002), C膬derea 卯n timp, Ed. Humanitas.
  3. Cioran, Emil, (1993), Schimbarea la fa牛膬 a Rom芒niei, Ed. Humanitas.
  4. Convorbiri cu Cioran, (1993), Bucharest, Humanitas.
  5. Eminescu Mihai, (1980), Opere, vol. IX, Bucharest, Ed. Academiei.
  6. Necula, I., Cioran, (2003), De la Identitatea popoarelor la neantul valah, Bucharest, Ed. Saeculum I.O.
  7. Pohoa牛膬, G., (2011), Emil Cioran the nihilist thinking of God, Cogito, no.3.

* Senior lecturer Ph.D, 鈥 鈥濪imitrie Cantemir鈥 Christian University, Bucharest.

[1] Apocalipsa dup膬 Cioran, interviu de Gabriel Liiceanu, 1995.

[2] Convorbiri cu Cioran, Bucharest, Humanitas, 1993, p.40.

[3] Ibidem, p.29.

[4] Ibidem, p. 254.

[5] 脦nv膬牛膬turile lui Iisus din Noul Testament, (Evanghelia dup膬 Matei, 22, 17-22).

[6] G. Pohoa牛膬, Emil Cioran the nihilist thinking of God, Cogito, no.3, 2011, p. 5-12.

[7] Cioran, Emil, Schimbarea la fa牛a a Rom芒niei, Ed. Humanitas, 1993, p.31.

[8] Ibidem, p. 32.

[9] Necula, I., Cioran, De la Identitatea popoarelor la neantul valah, Bucure艧ti, Ed. Saeculum I.O., 2003, p. 101-102.

[10] Cioran, E., Scrisori, p.298 (dup膬 I.Necula, op.cit.).

[11] Eminescu M., Opere, vol. IX, Bucharest, Ed. Academiei, 1980.